sábado, 31 de diciembre de 2011

El ultimo post del año

Ahora que este año se va, derrotado al fin, aprovecho para saludar a mis pocos lectores y desearles un maravilloso 2012.
El próximo año seguiré hasta donde pueda publicando más historias amables en este blog. Las frases ingeniosas en mi nueva cuenta de twitter tienen más futuro, a juzgar por la cola de frases que tengo esperando ser publicadas.
Este año tiene pinta de ser más movido que el anterior. Nos veremos tratando de salvar el mundo de las maldiciones mayas (Los peruanos estamos desaprovechando la oportunidad de inventar una maldición inca que haga venir a los turistas por aquí), tratando de hacer algo útil con el día extra que nos toca por ser año bisiesto, y como dice Mafalda, tratemos de no desperdiciar los 366 días nuevecitos que nos quedan por delante.
Feliz año.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Olvidos


Hay olvidos involuntarios.
Hay olvidos innecesarios.
Hay olvidos de odio, de venganza y de despecho.
Hay olvidos piadosos, que olvidan ofensas, engaños, pecados.
Hay olvidos cortos, olvidos largos, olvidos interminables.
Hay olvidos nuevos, olvidos antiguos y oxidados.
Hay olvidos recurrentes, que aparecen cuando menos los esperamos.
Hay olvidos fingidos.
Hay olvidos precarios, que solo esperan una oportunidad para convertirse en recuerdos.
Hay olvidos rebeldes, que no admiten intentos de recuperación.
Hay olvidos que, a pesar de todo, dejan una huella.
Hay olvidos en acto de defensa propia.
Hay olvidos inocentes, olvidos culpables y olvidos alevosos.
Hay olvidos vergonzosos.
Hay olvidos perdonables.
Hay olvidos indiferentes.
Hay olvidos secretos y olvidos públicos.
Hay olvidos en primera persona, en segunda persona, en plural.
Y hay olvidos completos, como el tuyo, que ya no recuerdas que alguna vez me recordaste.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Una Noche de Paz

Una noche, en pleno frente de guerra en Bélgica, en 1914, los ejércitos de Alemania e Inglaterra se encontraban atrincherados a poca distancia uno de otro. Parecía una noche más de aquella interminable guerra librada entre el barro y la nieve. Pero no era una noche cualquiera. Era la Nochebuena de 1914, y los soldados de ambos bandos estaban cansados, hambrientos y con frío, extrañando a sus familias y enterrando a los muertos que habían caído por avanzar unos cuantos metros en aquella tierra fangosa.

Uno de los soldados del ejército alemán, nostálgico como debía estarlo en esa fecha, hizo un pequeño árbol de navidad con uno de los abetos del bosque y le encendió una vela. Aquello era una insensatez, pues ofrecía un blanco fácil ante el enemigo, pero no le importó. Los enemigos, a unos 50 metros, miraron extrañados la luz que aparecía sobre la trinchera, sin atinar a hacer nada. A este prodigio le siguió otro igual, otro soldado encendió otra vela, y luego otro más. Alguien levantó una pizarra que decía en inglés "Feliz Navidad".

El ejército inglés no podía creer lo que veía, y a nadie se le ocurrió aprovechar la ventaja táctica que suponía una enemigo casi descubierto. El asombro fue aún mayor cuando empezaron a escuchar cánticos:
"Stille Nacht, Heilige Nacht
Alles schläft, einsam wacht
nur das traute, hochheilige paar
Holder Knabe in lockigen Haar
Schlaf in himmlischer Ruh
Schlaf in himmlischer Ruh..."

Era el villancico "Noche de Paz", nunca más acertado para la ocasión. Los soldados ingleses empezaron a su vez a acompañarlos en su propio idioma:
"Silent Night, Holy Night
All is calm, all is bright
Round you Virgin Mother and Child
Holy infant so tender and mild
Sleep in heavenly peace
Sleep in heavenly peace...".

Si alguna vez existió el Espíritu de la Navidad, este descendió aquella noche sobre el frente occidental de la Primera Guerra Mundial.

Los soldados empezaron a salir de las trincheras con las manos en altos en señal de tregua, para abrazarse y desearse una Feliz Navidad. Se hizo una improvisada cena de Navidad entre los soldados de ambos bandos, en la que compartieron sus pocos alimentos y bebidas, conversaron al calor de un solo fuego ayudados por los pocos soldados alemanes que hablaban inglés, cantaron juntos y hasta jugaron un partido de fútbol en lo que podríamos llamar el primer amistoso internacional. No faltó un pequeño intercambio de regalos en aquella noche.

A la mañana siguiente, ambos ejércitos se despidieron con caballerosidad y con dos disparos al aire de cada bando, dieron fin a aquella inesperada, impensada e improvisada tregua de Navidad de 1914.

La guerra siguió su curso desde ese día, pero quiero recordar hoy un día, en que la Navidad fue realmente una Noche de Paz. Y Paul McCartney me da la razón en este vídeo que relata esta historia.

Feliz Navidad.

domingo, 18 de diciembre de 2011

San Burrito



Entre todo el mobiliario de la oficina donde estoy trabajando, hay uno que destaca nítidamente por su diferencia entre tantos papeles, planos y demás documentos: Un pequeño burro de cerámica que lleva como carga un pequeño cactus, del tamaño exacto para llevarlo en su lomo.
Cuando llegué a la oficina estaba ya plantado en su puesto, junto a una de las computadoras, con su expresión afable, como si estuviera contento de estar en una oficina tan animada (sí, pues, mi oficina es bastante animada).

Yo no sabía entonces de la creencia difundida de que colocar un cactus junta a la computadora sirve para absorber las radiaciones dañinas, y realmente no me importa. Preferiría que eso no fuera verdad, porque eso convertiría al humilde burrito en el único elemento verdaderamente decorativo de nuestro ambiente de trabajo, a diferencia de los lemas corporativos, política de la empresa, o la lapicera con el logo del área, que cumplen de verdad una función, aunque no sea más que hacer creer a la gente que tenemos un área con gente comprometida con el trabajo y la empresa.

El asunto es que llegó a nuestra oficina para proteger a la computadora de todo mal, habiendo cumplido su trabajo admirablemente hasta el momento. Ha salvado a la oficina de los ladrones que se han llevado cosas de otras oficinas, y de la pérdida de datos que también ha atacado a otras áreas de la empresa.
Pero es ahora, cuando el calor atrae insectos, y se enciende un incienso o una vela aromática para alejarlos, cuando la gente que viene de visita a la oficina relaciona la vela con alguna imagen de un santo, y el pequeño animalito se ha convertido oficialmente en San Burrito, con una congregación de fieles compuesta por los que ocupamos la oficina, quienes lo hemos nombrado como la mascota del área y patrono de los que... quieren ser como el burrito, por decirlo de alguna manera.

Como en toda congregación, hay miembros reacios. En este caso era una de las ingenieras, a quien el burrito disgustaba sobremanera. “¡Uno de estos días lo voy a tirar!” era su opinión más común cuando alguien comentaba las cualidades del burrito.

Hasta que un día, con alguna excusa (ya no recuerdo cuál) decidió pasar de las palabras a los hechos y deshacerse del burrito, su sonrisa y su carga. Un grito se escuchó entonces en la oficina ¡¿Por qué no me dijiste que era un cactus de verdad?! ¡Yo creía que era artificial! El burro se había defendido usando su carga contra los dedos desprevenidos de su enemiga. Con esta valiente acción, el burrito se ganó el derecho a permanecer en la oficina y la ingeniera no se atrevió a tocarlo nuevamente. Un par de días llevando una curita la convencieron de que había topado con fuerzas más poderosas que ella misma. Pero el burro tampoco dejó las cosas así. Poco después halló la forma de que la ingeniera abandone el proyecto, dejando en la oficina únicamente a quienes aceptaban su presencia como patrono y protector de la oficina.

Aún sigue aquí, con su sonrisa, su cactus, y una velita o incienso, cuidando la oficina y a quienes trabajamos en ella, dándonos protección y buena vibra, Como tiene que ser.

martes, 13 de diciembre de 2011

Peligro, candidato


No creo ser una de esas personas a las que "les pasan cosas". Pero de vez en cuando, las tonterías me atacan, como pidiendo ser publicadas en este blog. Como hace unos días, en que me tocó ir a la votación en el Colegio de Ingenieros. Yo pensaba que a un ingeniero se le convence con razones y no con volantes, con programas y no con lemas. Al parecer me equivoqué, pues en la entrada del centro de votación me encontré a señoritas repartiendo volantes, banderolas y hombres adultos disfrazados de tigre tratando de hacer que vote por tal o cual lista.
Pero sin duda el candidato que se llevó las palmas fue el que muestro aquí. No imagino mejor razón para no votar por alguien que ver su afiche sobre un camión de combustible y bajo la palabra "PELIGRO". Apenas lo ví, mi reacción inmediata fue sacar el celular y tomar la foto que ven aquí.
Con este tipo de publicidad, no me sorprendió saber que el candidato en cuestión no ganó las elecciones. Afortunadamente.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Frases twitteables 7

Este post es el equivalente a marcar tarjeta en la oficina y luego irte. Ante la persistente falta de ideas para publicar, recurro nuevamente a las frases sueltas, que ya deberían estar apareciendo en mi cuenta de twitter. Y lo peor es que la mitad de estas frases ni siquiera son mías, sino son las que he ido encontrando mientras deambulo al azar por los blogs ajenos. 
  • Parece ser que ahora sólo a los zombies les interesan las mujeres por su cerebro.
  • Ella era casi perfecta; de no ser por ese maldito poster de Ricardo Arjona en su cuarto, quizás hoy sería la madre de mis hijos.
  • Sacando la cuenta de esta etapa de falta de inspiración, la imaginación ya no es lo que era.
  • En esta etapa de mi vida, sospecho que alguien me ha estado vendiendo arcoíris usados.
  • Dicen que del amor al odio solo hay un paso… ¿Bailamos?
  • A pesar de lo que le dijeron, lo intentó. Y logró lo imposible. Cuando los demás se dieron cuenta, lo despidieron por contradecir a sus superiores.
  • Los artefactos son cada vez más inteligentes. Dentro de poco se reirán de nosotros cada vez que intentemos hacer algo.
  • Si usted ha llegado a cierta edad sin haber adquirido ningún talento, tal vez sea hora de que empiece a pensar en una carrera política.
  • Últimamente están anunciando el fin del mundo tantas veces con fecha y hora, que empiezo a pensar que ese trabajo lo está haciendo alguna empresa o dependencia estatal y como tal, nunca se termina en la fecha prevista.
  • No soy perfecto, pero la mayoría de la gente no nota la diferencia.
  • Pertenezco al numeroso grupo de personas que dicen no pertenecer a ningún numeroso grupo de personas.
  • Hay gente que tira una moneda para decidirse. Otra gente tira un billete para que decidan por él.
  • Me gusta esa expresión tan guapa que pones al decir “Yo pagaré la cuenta”.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El examen

En el examen de religión, el profesor había planteado una única pregunta a sus alumnos de entre trece y catorce años: “¿Quién es Dios?”. Sólo le faltaba por puntuar uno de los exámenes, el de contenido más sorprendente. Dudaba entre la nota de honor y la reprobación, no había término medio. Antes de tomar una decisión, se concedió una última lectura:

 “Cuando juego al fútbol, Dios es el balón; cuando veo una película, la pantalla es Dios; cuando leo un libro, Dios es la página; cuando me baño en la playa, las olas son Dios; cuando escucho un disco, Dios es la canción; cuando beso a una chica, los labios de ella son Dios; cuando me contemplo en el espejo, Dios soy yo.”

Al leer lo del beso a la chica, estuvo a punto de decidirse por el reprobatorio; pero, en ese momento, sintió una punzada en el corazón, que él muy devoto, atribuyó a un aviso del Todopoderoso, así que cogió el bolígrafo y escribió debajo del texto del examinado: “Cuando el profesor te pone una nota, Dios es el profesor”.

(Robo en descampado, es decir, Cortipegado, del blog "Cuentos a la luz de la luna" que encontraremos en el link: DIOS DA LA NOTA - Un cuento de Salvador Robles) 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Con cara de tonto


La gente suele juzgar a las personas por su apariencia. Este hecho, comprobado científicamente, me suele causar problemas en mi vida diaria, ya que la gente se hace una idea de mí al ver mi cara, que luego es muy difícil de corregir, principalmente porque en este caso la impresión se acerca bastante a la realidad. Me guste o no, mi cara refleja mucho de mi personalidad.

Otras personas tienen la facultad de esconder sus intenciones bajo una máscara que les permite alternar con tranquilidad entre las personas. Este no es mi caso. La mejor manera de describirlo es que tengo una cara sincera. Una vez, en un trabajo la administradora me contaba su larga letanía de problemas mientras yo trataba de avanzar en una cotización, cuando de repente se detuvo para decirme: “Oiga, Ingeniero, a Usted se le nota en la cara cuando no le interesa lo que le estoycontando”. Así me pasa siempre. No importa que yo trate de mentir con la mejor intención del mundo, mi cara me delata siempre. Es una cara sincera.

Ante la triste realidad, no me queda más que recurrir al photoshop en mis fotos para mi curriculum, a fin de borrar esa cara tan poco mentirosa. No vaya a ser que alguien piense que con esa cara no le puedo decir al cliente que el trabajo estará listo en el plazo establecido sin dejar patente en mi rostro el hecho deque estoy diciendo una mentira del tamaño de un buque.

He optado también por un perfil más o menos discreto ante las cámaras y en los eventos sociales. Aunque no siempre puedo evitar el centro de la foto, la gente no se fija demasiado en mi presencia. Debo mencionar en este punto que soy también todo lo que signifique la negación de lo fotogénico. Al igual que al resto de la gente, me gusto más en persona. De allí que no tenga un extenso álbum personal en mi Facebook, y en las pocas fotos que tengo, no me gusta cómo salgo.
Otra característica de mi cara es que resiste al paso del tiempo con admirable persistencia. En más de una ocasión me han saludado personas por la calle que no había visto un númeroX de años, y se ponen a conversar conmigo, felices de reconocerme y comentando lo poco que he cambiado. Yo trato de seguir la conversación a fin de averiguar con quién diablos estoy hablando, y termino pensando en que o yo tengo muy mala memoria para los rostros, o que me estoy viendo exactamente igual desde la escuela primaria.

¿Qué me queda? Tratar de arreglar, como dije, algunas de mis fotos con el photoshop, con el riesgo de que me pase lo que me sucedió hace poco, cuando una conocida mía que no me veía desde hace algunos meses me dijo, a manera de cumplido, que me veía muy bien y que ahora sí me parecía a la foto de mi perfil en internet.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Un pajarito en la colina

Desde que empecé este blog, hace exactamente 5 años, mi firme intención era escribir hasta que se me acabe la imaginación. La regla principal era - y sigue siendo - escribir cosas que me hubiera gustado leer. No fue fácil al principio, y en un arrebato de vergüenza borré los primeros ocho o diez posts publicados para tener un nuevo comienzo del blog, que es el que el lector puede ver actualmente.
La idea de escribir solamente para mí me dio un poco de libertad, ayudado por un muy poco protegido anonimato. Contradictorio como soy, siempre digo que no me importa si nadie me lee, pero me emociono cada vez que alguien pone un comentario a alguno de los posts. Desde que puse el contador de visitas, me asalta además la idea de si el lector casual podrá entender las cosas que escribo o si mi mensaje será entendido tal como quise que sea entendido. En esos momentos recuerdo siempre una frase de Borges que dice que al escritor le está dado escribir la fábula, pero es el lector quien escribe la moraleja.
Poco a poco me he ido acostumbrando al ritmo de publicación que mantengo ahora. Gracias a la programación de los posts, mantengo una regularidad de publicación y almaceno tonterías para las épocas de escasez. Aún así, ha habido un par de veces en que la falta de inspiración ha puesto la existencia de este blog en peligro de desaparición. Incluso llegué a escribir un último post de despedida temporal, que conservo aún listo para su publicación en caso de necesidad. Me gusta este "ultimo post" porque me da confianza para seguir escribiendo.
Durante este tiempo todavía no sé responder a la pregunta de por qué mantengo este blog. Al principio me decía a mí mismo que era para probarme a mí mismo que podía hacerlo. Luego la idea era que lo hago como hobby o para perder el tiempo, o para tener algo que hacer cuando no tengo ganas de hacer algo importante.
Ahora, como cada vez que este blog cumple otro año, me cuestiono la continuidad. Me pregunto si vale la pena, si todavía me queda algo por escribir. Y creo que aún queda algo por escribir. No sé que tanto. Si los posts que tengo guardados sirven de indicador, a este blog le queda un mes de vida. Hasta que la inspiración me llega de repente y me asegura un mes más de publicaciones. Así vive este blog. A salto de mata y con la amenaza del cierre. El llevar en esta situación ya un par de años no garantiza nada todavía.
Sin embargo, hay algunas luces de esperanza. Hace poco me puse a revisar los posts publicados anteriormente y me encontré leyendo mis propias tonterías con la candidez y curiosidad de quien lee escritos ajenos. He cumplido, pues, lo que me propuse desde el principio: escribir cosas que me hubiera gustado leer.
Por esa razón, aprovechando el aniversario, he decidido tomar un nuevo reto. Llevar estas tonterías al twitter. Como un regalo por el aniversario del blog, he decidido abrir una cuenta en Twitter, como @TontodelaColina. En la columna de la derecha podrán ver el enlace a mi cuenta. Aún no sé exactamente que voy a hacer allí, pero tampoco tenía una idea cuando empecé este blog. Como yo lo veo, allí pondré las minitonterías que he estado publicando aquí con el nombre genérico de frases twitteables y otras cositas que están perdidas en posts anteriores. Después, ya se verá.
Desde hoy, este tonto invade una nueva colina, pero seguirá viviendo por aquí. Al menos por un tiempo. Les invito a visitarme en esta nueva aventura.
Saludos.
El Tonto de la Colina.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La prueba de Abu Navid


Mi investigación sobre la vida del Maestro sufí Abu Navid el Apócrifo ha progresado desde la última vez que escribí un post sobre él. Los contactos que he tenido a través de la colonia sufí en mi país me han facilitado el acceso a varias fuentes de documentación que no están traducidas aún a ningún idioma europeo, por lo cual permanecen aún desconocidas para el público occidental. Entre los libros que he alcanzado a revisar, destaca uno llamado cuyo título (torpemente traducido, debo aclarar) es “Maravillas de la simpleza”, cuya primera publicación, al parecer data de la época de Faruq el Sabio. El libro en mención reúne historias aleccionadoras en forma de poemas y era utilizado en las escuelas de la época durante la breve época en que Faruq intentó occidentalizar a su país. De estas historias varias de ellas se refieren a Abu Navid, aunque varias de ellas son tenidas por apócrifas por los investigadores. En esta ocasión incluiré una de esas historias, gracias a la invalorable ayuda de Kamal Sibech, quien me ha ayudado con la traducción, con la condición de que advierta a los lectores de que no es posible trasladar al castellano la musicalidad y el sonido de la versión original.

El poderoso sultán Aziz mandó llamar al Maestro Abu Navid, quien a la sazón se encontraba en la capital enseñando en los zocos y junto a las piletas de agua de la ciudad.
- He solicitado tu presencia, Maestro, porque debo enviar un emisario al reino vecino para una difícil misión. Esta misión exige una mente alerta e inventiva, capaz de resolver problemas inesperados con éxito. Quiero, pues, Maestro, que escojas para mí al más capaz de mis embajadores para esta difícil misión. 

Abu Navid solicitó una gran alfombra, y colocó una copa de oro llena de joyas en el centro.
- El que sea capaz de tomar esta copa sin pisar la alfombra, será el elegido – dijo al sultán. Establecido el real desafío, varios de los más notables hombres del reino intentaron la tarea, pero no podían estirarse tanto como para tomar la copa sin pisar la alfombra.
Durante varios días, se presentaron variedad de hombres deseosos de intentar la misión. Nadie podía estirar el brazo hasta llegar a la copa de oro. Cuando ya el primer visir declaraba al sultán que la tarea era imposible y que Abu Navid estaba loco al plantear un reto así, el Maestro llamó a un niño de entre la multitud reunida y le dijo que trajera la copa sin pisar la alfombra. El niño corrió hacia la alfombra y al llegar a ella, empezó a enrollarla hasta llegar a la copa y la cogió sin dificultad. El reto había sido cumplido.
El sultán soltó una carcajada.
- Eres en verdad hábil, Maestro, ¿Debo entonces enviar como embajador a este niño? - preguntó a Navid.
- No, por cierto, pero ahora volveré a plantear el reto. ¿Alguien será capaz ahora de cumplirlo de una manera diferente? 

Varios, animados por el éxito del niño, lo intentaron nuevamente. Algunos aún trataron de estirarse como antes para alcanzarlo, pero otros intentaron maneras diferentes. Uno trató de lazar la copa con una cuerda, otro intentó colgarse del techo y balancearse para alcanzarla. Otro intentó llegar a la copa caminando parado de manos. Finalmente, un joven logró alcanzarla con un largo bastón arrastrando la copa hasta llegar a ella.
- Como puedes ver, poderoso sultán, muchos intentan una tarea que parece imposible hasta que alguien lo logra, entonces esfuerzan su mente para hacerlo ellos también. He aquí que aparece la mente alerta e inventiva que buscas, pero necesita primero de la vista inocente y desprejuiciada del niño, no dejes que tu nuevo embajador olvide esto, gran sultán, si quieres que sirva bien a tu reino.

 El joven fue nombrado embajador al reino vecino y, a sugerencia del Maestro Abu Navid, la copa con las joyas que contenía fue entregada a la familia del niño que alcanzó la copa en primer lugar.

martes, 15 de noviembre de 2011

En el país de las hadas

Mucha gente en las conversaciones coloquiales y en la literatura, observa o se lamenta del hecho de que no vivimos en un cuento de hadas, o de que este no es el país de las hadas. Yo, que conozco lo que se muestra y lo que se oculta en este mundo no hago otra cosa que sonreír ante tales afirmaciones. ¿Cómo es posible que la gente no vea lo que yo veo, que es un mundo poblado de seres fantásticos, criaturas de cuento y personajes literarios?

Sé de buena fuente, en realidad he llegado a conocer una vez a la madrastra de Blancanieves, que es una conocida reina que hace pocos años llenaba portadas de revistas, y hoy, en la decadencia de su belleza, se dedica a hacer daño a aquellas jóvenes que disfrutan ahora de la hermosura y juventud que a ella le abandona cada día. He sido testigo de cómo se dedica hoy a ofrecerles manzanas con el veneno del odio y la amargura. Se atiende hoy en la clínica de cirugía estética del Doctor Fausto, famoso médico quien ha rejuvenecido de modo tal en los últimos años, que se dice que ha hecho un pacto con Mefistófeles.

He visto también, y hasta he conversado de economía y política con los siete enanos, dueños de empresas mineras y que se reúnen en la noche en los locales nocturnos en busca de Blancanieves para llevarlas a vivir a su casa en lo profundo del más exclusivo bosque. Por esos rumbos tampoco es difícil encontrar a los tres cerdos, magnates inmobiliarios que han creado proyectos de urbanizaciones para uso popular de bajo costo, donde las casas son de paja. El negocio consiste en que estas casas son tan endebles que al poco tiempo terminan derribadas por los vientos que soplan, y son reemplazadas por casas de madera poco más resistentes, ganando jugosas comisiones por el cambio, mientras ellos viven en sólidas casas de ladrillo.

Las hermanastras de Cenicienta ocupan siempre las páginas de sociales de periódicos y revistas, presumiendo de su alta alcurnia y despreciando a los pobres. Como eso está mal visto hoy en día, disfrazan su desprecio asistiendo a las funciones de caridad y creando ONGs para darles asistencia y de paso evitar impuestos. Todo al precio de salir a los barrios una vez al año para tomarse fotos con las Cenicientas del lugar, de donde regresan directamente a bañarse y perfumarse, no sea que se les quede pegado algo de la pobreza que acaban de visitar.

En el periódico también suelen salir las noticias de la captura del Principito, quien llegó como ilegal huyendo de aquel asteroide donde le faltaba todo. Hoy ha sido deportado para que no destruya el país con su aspecto de raza extraña.

Enciendo la radio y escucho los últimos éxitos de los Músicos de Bremen y del Flautista de Hamelin, que cansado del público de ratas, ha cambiado al más rentable mercado de la música juvenil.
Al encender mi computadora suelo encontrar en línea al Gato de Cheshire. Al parecer no dispone de una buena conexión a internet, pues la imagen se pierde constantemente, dejando solamente su sonrisa visible a través de la webcam.

Por último, nuestra clase política está llena de Gatos con Botas que llegaron al poder mediante el engaño y la astucia, y de Cigarras que viven la buena vida mientras dura el verano, viendo a las hormigas trabajar esforzadamente. Total, cuando llegue el invierno ya pedirán exoneraciones y préstamos al gobierno, argumentando que el país no puede sobrevivir sin ellos.

¿Cómo, pues se atreve la gente a decir que no vivimos en el país de los cuentos de hadas?

jueves, 10 de noviembre de 2011

La idea (prestada)

Otra vez (y ya van varias) tomo prestado una idea (nunca mejor dicho) de otro blog para poner en el mío (¡Tramposo!). Sirva este pequeño párrafo (solo un par de líneas) para demostrar lo molestoso (e incómodo) que es para el lector un texto lleno de paréntesis (¿Quedó claro?).


La idea, esa idea, que tiene personalidad propia,
que surge en lo más profundo de ti,
que va tomando forma, sin que puedas controlarlo,
tan clara, en un momento,
tan difusa, al siguiente,
y a veces, tan difícil de explicar.
Aún así puede propagarse más rápido que un virus,
o invernar, años y años, para luego despertar,
como ave Fénix, de sus cenizas.
Puede evolucionar, involucionar, o mutarse sobre sí misma,
puedes transferirla, pero nunca la original,
porque quien tome tu idea, nunca será la misma,
será la suya, parecida a la tuya, pero más personal.
Puede tener miles de caracteres, y todos distintos,
e incluso más de uno a la vez.
Puede ser buena, o mala, o regular, o neutral,
puede ser violenta, pacifica, egoísta o internacional,
puede ser de uno, muchos, puede durar un segundo,
o puede durar toda una eternidad.
La idea, esa idea, que me ha hecho escribir esto,
y a ti, leerlo, y espero hacerte pensar,
y que tu mente este llena de ideas,
mejor buenas que malas, por ejemplo,
cuál es tu idea de la paz?
o de la felicidad?
te deseo todo esto y más.
te deseo que tengas una idea,
y que sea genial.

(Tomado del blog Poetizo)


sábado, 5 de noviembre de 2011

Jugando a los dados con Dios

- Pasa, siéntate. Juguemos a los dados.
- ¿No estarás ocupado?
- No, tenía una reunión de gerencia con las huestes angelicales pero puedo dejarla para más tarde…
- ¿No será mucho problema después?
 - Yo lo sé todo y estoy en todas partes ¿Qué podrían informarme que no supiera?
- Juguemos, pues… Pero... ¿No deberíamos apostar algo?
- ¿Como qué? ¿Qué puedes apostar que yo no tenga? O mejor dicho ¿Qué puedes apostar que yo no te haya dado?
- Tienes razón... Buen tiro, oye… Ahora me toca a mí… ¡Vaya, ganaste…! Eres bueno en esto…
- Cuando uno es inmortal aprende ciertas cosas, tú sabes…
- Ahora que estamos en esto… ¿Cómo es eso que decía Einstein, que tú no jugabas a los dados?
- Yo, eso de la teoría de la relatividad no la entiendo muy bien tampoco… Medio loquito ese Albert, pero es buen tipo… Vaya, buen tiro, tres ases, vamos a ver si te puedo superar.
- ¡Cinco ases, no lo puedo creer! ¡Estás inspirado hoy día!
- ¿Creías que lo de la inspiración divina era cuento? No me conoces…
- ¿No me estarás haciendo trampa?
- ¿Cómo se te ocurre? Yo soy justo, el tramposo es el del piso de abajo…
- Disculpa, disculpa… Es que tú puedes manejar las probabilidades y esas cosas…
- Yo hice las leyes del universo, que no es lo mismo, y las tengo que cumplir ¿O crees que no voy a obedecer mis propias reglas?
- Está bien, no te enojes… No vayas a condenar a la humanidad por mi culpa o algo…
- No te preocupes, todavía tenemos algunas cosas que hacer… a propósito, todavía me debes algunos favores que te he hecho…
- ¿Disculpa?
- Como todo humano, cuando te va bien en la vida es por tu esfuerzo, y si te va mal, la culpa es mía ¿No? Vamos, tú sabes que te he estado ayudando…
- Está bien, tienes razón ¿Qué quieres que haga por ti? Aprovecha que me están saliendo bien estos tiros y ahora sí estoy de racha...
- Hay algunos que me rezan, son buenos y necesitan que los ayudes, te voy a dar la lista…
- No es que me niegue, pero… ¿No lo puedes hacer tú? Tú eres el Todopoderoso aquí…
- ¿No entiendes? Así trabajo yo, haciendo que la gente se ayude unos a otros… Imagínate que fácil sería creer en Dios si ando repartiendo milagros a diestra y siniestra, no tendría mérito ¿Verdad?
- La verdad que sí… Cuando tienes razón, tienes razón… ¡Oye, que buen tiro me salió, mira! ¡Seis ases! ¡Aquí sí que no me gana ni Dios, disculpando lo presente!
- Sí, de verdad tienes suerte… Lo dejamos ahí entonces… Ha sido un gusto jugar contigo un rato… Y ya sabes, pórtate bien…

Al llegar a mi casa, comienzo a hacer las tareas que me ha encomendado Dios, empezando por una carta al Instituto Internacional de Física: “Estimados Señores: no es cierto que Dios no juega a los dados…”

lunes, 31 de octubre de 2011

Frases Twitteables 6

  • Si buscas el significado de la vida, no lo busques en Google. 
  • Creo que al meter las cosas en la maleta se me activan las mismas neuronas que al jugar Tetris... ... eso significa una de dos cosas: 1) estoy acomodando todo muy justo y muy eficientemente; 2) soy muy geek. .... Tal vez las dos. 
  • Le decíamos El Peón, porque esperaba llegar al final para convertirse en Reina. 
  • Te quise decir que hoy estabas más bella que ayer, pero tú entendiste que estabas más fea que mañana.
  •  ¿Si hago el tamaño de la letra muy muy chiquito cuenta como resumen?
  •  Se le advierte que todo lo que twittee podrá ser usado en su contra. 
  • Traté de hacer lo imposible, pero no se pudo. 
  • No hay nada nuevo bajo el sol. Bajo la luna, hay un par de cosas. 
  • Sé que en el twitter solamente se pueden escribir 140 caracteres, así que seré breve y te diré al fin lo que tú querías saber: Mi secreto es 
  • Vivía imitando a otros, como mala copia. Al final, su muerte fue igual a la de tantos otros.
  • Esta noche me he dado cuenta que hay gente que entiende el baile como un arte marcial. 
  • En cada esquina hay alguien intentando salvar al mundo mientras yo te busco en cada una por si algún día intentas salvarme a mí.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La pesadilla del bloguero

Hoy, como desde hace ya algunas semanas, me ataca el bloqueo del escritor. La pantalla del monitor me mira con impaciencia por ver qué va a salir esta vez del teclado, para verse vencida una vez más después de una hora esperando en vano hasta al fin cerrar el programa. Ni siquiera el remedio extremo de cambiar de escenario surte efecto. Intento escribir usando el Word, Open Office o el editor de Google, intento escribir en mi laptop, en la computadora de mesa, sentado, echado, incluso mi intento de escritura automática con el reconocimiento de palabras de Windows surte algún efecto. Me doy cuenta al escribir esto que tales intentos son más bien patéticos, pero lamentablemente, es lo que hay.

Paseando por internet no encuentro nada que valga la pena como punto de partida para un blog, mi vida últimamente carece de episodios blogueables. No es que sea aburrida, sino que más bien los temas no van del todo con el espíritu del blog, o son lo suficientemente personales como para que alguien se sienta aludido y me borre de su lista de amigos, me prohíba la entrada a su Facebook o cualquiera de esas cosas que hace la gente ahora cuando no te quiere ver.

Tal vez me queda el recurso de buscar algún conjuro para hacer que aparezca la musa. A propósito ¿Cuál es la musa de la escritura sin sentido? Cualquiera que sea, se ha ido a animar a otros más tontos que yo.

Reviso los borradores que tengo. Nada listo como para publicar. Reviso otros blogs en busca de una idea que pueda revisitar a mi propio estilo. Nada. Busco en la noticias algo que me sirva de punto de partida para un post. Tampoco. ¿Alguna anécdota reciente, una canción, película o evento para dar mi opinión o ilustrar una enseñanza? Nada.

Tonto consuelo me sirve saber que muchos escritores mejores que yo han pasado por esta famosa etapa del “bloqueo”. Yo he pasado por el bloqueo, el blanqueo y hasta el cuelgue, sin más beneficio que el mejorar notablemente mis habilidades para el solitario de Windows.

Al final, el miedo mayor de los blogueros se hace realidad. Estoy escribiendo sobre mi falta de temas para postear.

viernes, 21 de octubre de 2011

El Ajedrecista

He de reconocer que el ajedrez nunca fue lo mío. Eso no significa que haya significado algo importante en mi vida, sino más bien que nunca fui bueno en el juego.
Yo lo aprendí desde muy pequeño, por mi papá, que nos enseñó a jugarlo a mi hermano mayor y a mí. En ese tiempo eran noticia los campeonatos mundiales. Era la época de los rusos Karpov y Kasparov, y el ajedrez estaba de moda. Yo jugaba con entusiasmo, pero no llegaba a un nivel ni siquiera mediano. Vamos, era simplemente malo. La única vez que participé en un campeonato fui eliminado estrepitosamente en la primera ronda. Esto nunca hizo que perdiera las ganas de jugar. En secundaria, estaban de moda los pequeños tableros magnéticos. Con ellos en mi salón creamos torneos clandestinos, que empezaban en el recreo y continuaban en plena clase, en la última fila de carpetas y con el pequeño tablero oculto bajo la mesa.
Pero fue en la universidad en la que conocí a los verdaderos fanáticos del ajedrez, los que vivían estudiando libros rusos llenos de símbolos ajedrecísticos, y mantenían charlas interminables sobre las mejores aperturas y problemas sacados de alguna revista. Yo, por mi parte, nunca pude resolver alguno de los acertijos que prometían un mate en tres jugadas de esas revistas.
Pero fue allí que conocí al Ajedrecista. Este era un tipo alto y delgado, no muy bueno en los estudios, pero uno de los mejores en el juego-ciencia. Al menos eso es lo que él siempre decía, y yo no tenía motivos para cuestionarlo, alejado como estaba de la comunidad de ajedrez de la universidad. Como los buenos ajedrecistas, tenía una dosis de excentricidades, lo que motivaba en mi un interés psicológico de mi parte, que hacía que le buscara conversación siempre para verlo deslizar alguna frase o actitud digna de mis apuntes literarios.
El Ajedrecista, era, como he dicho una persona más bien desapegada a los estudios, prefiriendo jugar juegos de computadora en vez de ir a las clases. Una vez cuando recién lo conocía, lo encontré probando la última versión del Chess Master. Ignorante en ese entonces de sus habilidades, le propuse una partida. Su respuesta vino acompañada de una sonrisa condescendiente. “Si quieres, te juego veinte partidas, y te apuesto a que no me puedes ganar una”. Así era su actitud normal, despreciativa y sardónica. Afortunadamente yo no llevaba ninguna clase con él y nuestra relación se basaba en encuentros en la sala de cómputo donde cada quien hacía sus cosas. De otra manera, me habría parecido una persona insoportable, tal como a la mayoría de la gente que sí tenía trato directo con él.
Por supuesto que llegué a jugar una partida con el Ajedrecista. Antes de veinte jugadas me había destrozado, y el jaque mate era inminente. Entonces se me ocurrió una jugada que con mucha, mucha suerte, inclinaría la balanza a mi favor. Fue entonces cuando la sonrisa cachosa que le había acompañado durante toda la partida, se convirtió en una risa franca. “¡Buen manotazo de ahogado!” dijo. Era lo más cercano a un halago que jamás obtuve de él, y se debía a que su mate en dos jugadas que tenía ya preparado se convirtió en algunas jugadas más.
Esta actitud la llevaba también a los torneos en los que intervenía. Su manera de desconcentrar al adversario era su actitud sobrada, que le hacía reírse ante cada jugada del oponente, matar el tiempo comiendo galletas y mirando a los tableros vecinos durante el turno contrario, y su manera despectiva de oprimir el botón del reloj una vez hecha su jugada. El problema de esta estrategia era que no podía conservarla cuando iba perdiendo. Allí era verlo moverse incesantemente sobre su asiento, refunfuñar y fruncir el ceño. Si alguien pasaba por el tablero de juego no necesitaba preguntar para saber cómo iba la partida. Bastaba verle la cara, roja y sudorosa cuando estaba perdiendo, y fingiendo indiferencia y desprecio cuando ganaba.
Después de salir de la universidad ya no lo ví más. Yo me ocupé de mi trabajo y otras cosas y me dediqué cada vez menos al ajedrez. Solo volví a tomarlo brevemente cuando le enseñé a jugar mis sobrinos. Pero cada vez que alguien menciona a un ajedrecista, le recuerdo, con sus manías y su actitud, como la forma en que son los ajedrecistas. Como el Ajedrecista.

domingo, 16 de octubre de 2011

Inesperada musa


Decía alguien que la inspiración debe encontrarte trabajando, pero ¿Cómo trabajar si no se tiene inspiración? Tal vez por eso es que la inspiración hay que buscarla, y muchos de tanto buscarla se han perdido, quedándose a la vez sin inspiración y sin energías para escribir.

La búsqueda de la musa se convierte así en una aventura por sí misma. Hay que buscarla en las calles, en las avenidas, en el campo, en la ciudad, en el silencio, en el ruido, en la diversión, en el aturdimiento, en la calma, en la oscuridad, en la luz, escondida detrás de unos ojos, camuflada entre la multitud, a la vista de todo el mundo. Nunca se sabe dónde aparecerá, y por eso uno debe estar preparado para atraparla apenas asome la cabeza.

Esa fue exactamente la lección que aprendió aquel escritor que buscaba su musa incansablemente, ávido de emociones nuevas, perdiendo en el camino todo aquello que una vez le interesó, y olvidando la razón de su alocada búsqueda. Un día, en plena calle, sin razón aparente, sin el más mínimo aviso, apareció la musa. De pronto, todo pareció encajar dentro de un complejo plan de casualidades, azares y encrucijadas de caminos que no llevaban a ningún lugar.
En ese momento se sintió capaz de escribir sobre todo lo que había vivido, las historias que llevaba tanto tiempo esperando aparecer parecieron fluir tan naturalmente que no pudo creer las largas temporadas de páginas en blanco. Los personajes aparecieron ante su mente completamente definidos, como una multitud de viejos conocidos que vinieran a una reunión en su honor, y sin embargo, todos ellos tenían ya una personalidad propia, una historia y hasta un futuro, como si cada uno de ellos exigiera su existencia, incapaz de soportar su ausencia del universo literario.

Historias fascinantes, riqueza de personajes, paisajes, metáforas, anécdotas, máximas, descripciones evocadoras, todas aparecieron ante el mágico influjo de la musa. Solo haría falta algo de trabajo, poco más que dejar los dedos flotar libremente sobre el teclado para crear los más maravillosos y evocadores textos. Si es que lograba poner en limpio todo lo que se agolpaba en su mente en ese momento. Porque las musas tienen también la cualidad de desvanecerse en un instante, si es que no encuentran una voluntad capaz de plasmar en una obra toda la inspiración que han proporcionado.

Desesperado, el escritor buscó un lapicero o un lápiz, comprobando con terror que los había perdido en algún lugar de su alocado periplo anterior. Empezó a buscar en el piso algún pedazo de lápiz perdido quizá por algún transeúnte. Preguntaba a los peatones con desesperación si no tenían de casualidad un pedazo de papel, un lapicero olvidado, siquiera un cartón de cigarrillos que desfondar y en donde escribir lo que la musa le gritaba, exigiendo obediencia a los dones de la inspiración. Los desprevenidos paseantes se alejaban espantados, creyendo encontrarse en presencia de un loco peligroso. Tampoco parecía haber un teclado disponible donde volcar las historias que cada vez le pesaban más y que parecían querer hacer estallar su cerebro.

Al final solo pudo observar impotente como las más grandiosas historias se tornaban borrosas, los personajes se desvanecían en humo, los artificios del lenguaje que iluminarían las descripciones se convertían en confusos galimatías, y en fin, todo parecía desaparecer como los sueños de los borrachos. La musa se iba sin poder hacer nada para retenerla. Solo una idea le quedó martillando la mente. Era cierto. La inspiración debe encontrarte trabajando.

martes, 11 de octubre de 2011

Lo nuevo de Die Musikanten

Esta vez presentamos el último trabajo de Die Musikanten. Para aquellos que no los conocen, son uno de los grupos más representativos del Animal Metal, ese género nacido en Alemania y del cual se considera actualmente la salvación del Metal.
Primero, veamos un repaso de la carrera de este grupo:

Die Musikanten se forma en Bremen, Alemania, a fines de los 90, siendo de aquella generación inmediatamente posterior a la caída del Muro, por lo que el sonido desencantado y agresivo coincidía con el malestar general de la juventud que vivió tras la unión de las dos Alemanias. Pero a diferencia de otros grupos como Sieben Zwerge o Schweiβ Schnee, su sonido se diferencia claramente debido a las contraposiciones de voces utilizadas por el grupo. Esto hizo inevitables las comparaciones con Queen al inicio de su carrera, pero ellos supieron marcar la diferencia al editar su primer trabajo en 1999. Este disco, editado aún con el nombre de Die Bremer Stadtmusikanten, fue un bombazo en Alemania. El single "Tieren" fue llamado por la crítica “Un estruendo en medio del escándalo”.

A este le siguieron "Weg nach Bremen" y "Rathaus", que establecieron su reputación como un grupo atípico dentro del rock alemán. Las atrevidas armonías corales de sus cuatro integrantes les ganaron entonces un lugar dentro del panorama musical alemán, al mezclar la música tradicional campesina con influencias claramente wagnerianas, todo con unas voces de resonancia animal que logran sonidos imposibles para los humanos, fruto de la estrecha colaboración de los integrantes del grupo Hahn, Esel, Katze y Hund.

Su segundo disco, de nombre “Vier Köpfe und Sechzehn Fuβ”, ya con el nombre definitivo de Die Musikanten, supuso su reconocimiento en toda Europa. Tal como su nombre lo indica, la música de este disco suena como un mítico monstruo de cuatro cabezas y dieciséis patas. Mención aparte merecen sus imaginativos videos, siempre filmados al estilo de las antiguas películas de la UFA y narrando capítulos de antiguas historias populares.

Tras una intensa gira por toda Europa, el grupo tomó un descanso de dos años antes de volver al estudio. El resultado es el disco “Die Furchtlosen Vier”, de donde tomamos una de las canciones para aquellos que no conocen la música de este grupo. En este video, como podemos ver, ahora experimentan con la animación integrándola totalmente a su música.


jueves, 6 de octubre de 2011

Siete tonterías y un grito desesperado


Disclaimer
Todas las aquí publicadas son historias reales. Los nombres han sido cambiados para evitar que se rían de ellos por la calle.

Autocrítica
¿Eres tonto o qué?

Advertencia
Este blog contiene mensajes subliminales. Como este:

Algunas consideraciones sobre la calidad literaria de este blog
Perdón.


Disculpa
No estés decepcionada. Yo tampoco soy el hombre de mis sueños.


Pedido
Se solicitan temas para escribir en este blog. No importa lo tontos que sean, que aquí recibimos todo.

Un grito desesperado
¡Quiero ser un blog de culto!

sábado, 1 de octubre de 2011

Preguntas

¿Por qué el cielo es azul?
Porque la atmósfera del planeta contiene gran cantidad de nitrógeno y oxígeno. Estos elementos absorben todos los colores menos el azul, que es el que recibimos en nuestras retinas.

¿Por qué son tan hermosas las rosas?
Las rosas silvestres tienen tan solo 5 pétalos. La labor del hombre, a lo largo de miles de años, ha creado las variedades que hoy conocemos, mediante un proceso de cruces planificados para resaltar las cualidades que nos parecen agradables a la vista.

¿Por qué el cielo se incendia al atardecer?
La atmósfera está llena de impurezas como polvo, partículas de agua, cenizas, contaminación ambiental. Todos estos reflejan la luz provocando la difracción de los rayos solares. Al atardecer, la luz del sol atraviesa un camino más largo a través de la atmósfera, por lo que el efecto acumulativo de las impurezas actúa como un prisma, descomponiendo la luz blanca en un arco sus colores componentes, que son los que vemos al amanecer y al atardecer.

¿Por qué es tan terrible conocer todas las respuestas?

lunes, 26 de septiembre de 2011

La Madre


-¿Le compraste el remedio a la pobre vieja? –preguntó Sergio.
-Uy, se me pasó... en quince años es la primera vez que me olvido –dijo Silvina.
-Ni de tu propia madre te acordás.
-¿Mi madre? ¿Cómo? ¿No era la tuya?
-No. Yo la vi por primera vez el día que nos casamos; pensé que era tu madre. Estaba sentada al lado tuyo. Vos y yo nos conocíamos hacía dos meses…
-Yo pensé que era tu mamá, Sergio. Cuando nos fuimos de la fiesta la metí en el taxi porque vos le dijiste: "Vamos". ¿Te acordás que mi amigo Pablo nos ayudó a sentarla en el asiento?
-Si, el que se fue a vivir a París al día siguiente.
Un timbre interrumpió la conversación. Era el cartero. Llegó una postal.
-Es de mi amigo Pablo, desde Paris -murmuró Silvina-. Dice:"Gracias por cuidar a mi madre estos quince años"...


Cortipegado descaradamente desde http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2011/07/pobre-vieja-carla-dulfano.html

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Inspiración


De la política, y la clase de personas que nos ha tocado como clase política.
Del futbol, porque siempre hay quien le gusta darle a la pelotita.
De la religión. Hay un solo Dios y yo, que soy su profeta.
Del tráfico, que nos sirve de excusa perfecta para llegar tarde.
Del clima. Que siempre cambia y, por lo mismo siempre acomoda a alguien y siempre saca de quicio a alguien.
Del calentamiento global, que es parecido al anterior, pero más útil para estar a la moda.
De cómo está el país, y de por qué mi manera de arreglarlo es mejor que la tuya.
De cómo todo tiempo pasado fue mejor. O tal vez fue peor, pero no nos importaba.
Del escándalo de moda ¿Cuál? Da lo mismo, si todos son iguales.
Del futuro. Al igual que el pasado, todo el mundo tiene uno.
De la inmortalidad. La del cangrejo o la del mosquito.
De la película estrenada esta semana, siempre y cuando no se cuente el final, que es de mal gusto, y no agrada a las grandes transnacionales que las producen.
De la música. De los Beatles, que es lo mismo.
Del capitalismo, el comunismo, el socialismo, de cualquier ismo
De ti, de mí, de lo que pasamos juntos, y de por qué es imposible que vuelva a pasar.
De cuándo se jodió el país. Queremos el día exacto, la hora y el culpable para echarle la culpa y dárnosla de inocentes.
De la nueva figurita que aparece cuando ingresas al Google.

¿De qué se puede hablar cuando no se tiene inspiración?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Los últimos años de Matusalén

Es fama que cuando el venerable Matusalén vivió sus últimos años, su avanzada edad fue la causante de muchos problemas, no solamente para él, sino para toda la familia. Veamos el relato:

Al final de su vida, el viejo se transformó en una carga para la familia, pues había que contratarle una enfermera para que lo cuide. En su caso tuvo al principio dos enfermeras que se jubilaron atendiendo al anciano. La tercera se murió de vieja antes que él.
Conforme avanzaba en edad, se volvió solitario y malhumorado. Lo de solitario es comprensible, pues los amigos de la infancia, los amigos de la juventud y hasta los amigos de su madurez ya habían pasado a mejor vida hace rato. El malhumor vino a consecuencia de lo primero, con el problema adicional de que no se le podían contar chistes para animarlo, pues ya se los sabía. Es que siempre ha habido gente que trata de contar los mismos chistes viejos, y en eso no se podía engañar a Don Matusalén. Supongo que también contribuía mucho a su malhumor encontrar más gente conocida en el cementerio que en la calle.

Tampoco le emocionaban ya los cumpleaños, costumbre que veía aburrida y pasada de moda. La última vez que su familia intentó celebrarlo pasó gran trabajo tratando de encender las velas de la torta, pues las primeras se consumían cuando aún faltaba por encender buena parte de las que representaban los últimos años.
Por otro lado, los hijos y hasta los nietos se consumieron de vejez esperando que el viejo estire la pata para tomar su parte de la herencia. La fortuna de Matusalén era casi tan famosa como su edad. La costumbre del ahorro mantenida durante tanto tiempo hizo que los ahorros más insignificantes ganaran una fortuna en intereses. Algunos de sus descendientes, a falta de otras cualidades, enamoraban a las mujeres con la promesa de la fortuna de la herencia, y quedaban viejos y desengañados, pero pasando a los nietos la codicia del tesoro como una antorcha generacional.

Claro que Matusalén se enfermaba de vez en cuando. Algún resfrío o problema digestivo de vez en cuando alteraba la centenaria rutina de la casa para ser reemplazada por las correrías a la casa del médico y el aviso a los parientes para que estén preparados para el inevitable final. Después de una o dos semanas, el viejo emergía triunfante a pesar de los esfuerzos de los médicos, que competían por el honor de firmar el certificado de defunción. Ante esto, el veterano tomó la sana costumbre de rechazar a los médicos y sus medicinas, lo que sin duda contribuyó a su larga vida.

Así pues, se convirtió en costumbre que la familia se levantara cada mañana para constatar que el viejo seguía tan vivo como el día anterior, y volviera a sacar cuentas y recuentas de su edad, y terminara el día firmemente convencida de que el inquebrantable anciano los enterraría a todos.

Cada vez que llegaba la noticia de la muerte de alguien en su pueblo, todos preguntaban si no había sido de casualidad el viejo Matusalén, para luego cambiar la conversación hacia el tema de la increíble resistencia del viejo, de quien se decía que había sobrevivido a cuatro dinastías de reyes, cinco terremotos, once guerras, siete temporadas de sequías y diecisiete anuncios del fin del mundo, que en ese tiempo también estaban muy de moda.

Al final, cuando todo el mundo había asumido seriamente la idea de la inmortalidad del anciano, un día no apareció como siempre a la hora del desayuno despotricando contra la juventud moderna y añorando los siglos pasados. La noticia corrió como reguero de pólvora y pronto se armó una muchedumbre de vecinos en la puerta de la casa, deseosos todos de comprobar que el viejo inextinguible había al fin ido a descansar al otro lado del paraíso. La gente venía con esquelas de pésame preparadas hace tanto tiempo que el papel estaba ya amarillento. Las dos florerías del pueblo, preparadas desde hace mucho para tan magno evento, se apresuraron a alistar las largamente encargadas coronas florales. Sin embargo, a eso del mediodía, cuando ya había llegado el cajón comprado desde hace décadas y la descendencia preparaba ya el café y los bocaditos del velorio, el viejo emitió un sonoro eructo para demostrar que aún era capaz de burlar a la muerte y no tenía aún intenciones de convertirse en inquilino del camposanto.

Matusalén había sobrevivido un día más.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Hoy tenia que escribir algo

y eso hice.

Ando falto de inspiración en estos días, y se me acaban los posts que tengo en borrador esperando publicación. Como aviso de servicio público, solicito a mis lectores que me manden ideas de temas para escribir, no importa lo tontos que sean, que de esto se trata el blog. A pesar de que el tiempo tampoco me sobra, trataré de atender los pedidos. Saludos.

martes, 6 de septiembre de 2011

Frases Twitteables 5



  • Si Calderón viviera hoy, diría que La vida tiene dueño, y los dueños, dueños son.
  • Vamos cuesta abajo, pero lo bueno es que ya conocemos el camino.
  • Ya sé que no me vas a creer, pero mi amigo imaginario tiene facebook.
  • Caminaba tranquilamente por la calle, cuando de pronto me asaltó una duda. Se llevó mi laptop, mi billetera y mi celular.
  • Los científicos dicen que el universo está en expansión. Debe ser cierto porque yo cada vez llego más tarde al trabajo.
  • Aquel ciego fue declarado inocente. Se demostró que no había tenido nada que ver.
  • Ley de la electrostática: Si eres positivo, atraes a los negativos.
  • Las apariencias engañan. ¡Maldita cirugía plástica!
  • Si el mundo se acabara hoy, quisiera estar contigo... Para asegurarme de que te mueras.
  • Tratando de olvidarte olvidé cómo conducir, olvidé las matemáticas, olvidé direcciones y números telefónicos, olvidé datos y cuentas. Me hace falta un mapa de mi cerebro.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Dicen que...


...Dicen que cuando un hombre muere, los ángeles y los demonios juegan su alma en un partido de fútbol. Como si fuera la última fecha del campeonato, si perdemos, nos vamos al descenso.
....

...Dicen que el supervillano, al verse vencido por el joven héroe, solamente tuvo una idea para salvar su vida. Era una idea descabellada, pero decidió correr el riesgo, ya que no tenía nada que perder.
- ¡Yo soy tu padre! - Le gritó.
Y funcionó. El héroe, confundido y anonadado, suspendió el ataque, permitiéndole escapar.
...

...Dicen que Alonso Quijano era un hombre sabio allá en su pueblo, pero no tenía el reconocimiento de sus vecinos. Solamente cuando perdió la cabeza y se convirtió en Don Quijote, fue conocido y celebrado por el mundo entero. Porque la sabiduría no basta, hay que agregarle la locura.
...

...Dicen que todos los cuentos, aún los más fantásticos, fueron historias reales alguna vez. Pero al contarlas una y otra vez, perdían interés, así que los narradores le agregaban nuevos detalles, que inventaban cada vez que el público se mostraba aburrimiento. Así, poco a poco, los hombres se convirtieron en héroes y dioses, las aventuras se convirtieron en hazañas y las historias en leyendas.
...

...Dicen que en realidad el burro es el más inteligente de todos los animales. Por eso, cada vez que se detiene a pensar, el hombre lo golpea para que continúe trabajando.

sábado, 27 de agosto de 2011

Pedazos de historias sobrantes

Juguemos a imaginar

Juguemos a imaginar, mirando al infinito , armando las historias que jamás nos han contado.
Juguemos a entrelazar sueños, hilvanando fantasías, viajando a lugares que ni siquiera han sido inventados.
Créame una realidad alterna, donde solo haya blanco y negro de colores, donde las cosas sean como las soñamos.
Vamos, toma mi mano, mi mente y mis emociones y juguemos a imaginar.


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En el Consejo de los Jedis

Yoda: El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira. La ira lleva al odio. Y el odio lleva al sufrimiento.

El Tonto: Yo solo le preguntaba qué autobús lleva al centro…


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Distracción
Hay días en los que el cerebro no trabaja,
no realiza sus funciones laborales eficientemente.
Entonces el astuto corazón se aprovecha,
y permite que la boca diga lo que no se debe.

¡¡Le vamos a descontar esas horas de su sueldo!!
(Esta también la saqué de otra parte, pero no recuerdo de dónde)

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Solo para justificar el título

¡Que pedazos de historias!

martes, 23 de agosto de 2011

Historia de luna llena


-¿Diga?
-Hola.
-¿Quién es?
-Eso no importa. Es que necesito hablar con alguien.
-Pero… ¿nos conocemos?
-¿Qué más da? Esta tarde siento que algo importante y terrible me abruma. El crepúsculo tormentoso me aprisiona y sólo deseo que el insolente relámpago estalle por mí en el cielo morado, que el ensordecedor trueno grite por mí en la ciudad negra, que la balsámica lluvia llore por mí sobre las hojas secas. Esta tarde tan oscura, tan misteriosa y rígida, tan espesa como una traidora niebla, implora una tormenta tanto como mi corazón.
-¿Pero qué le pasa? ¿No se encuentra usted bien?
-No… no me encuentro bien. Esta tarde he perdido la brújula que me señalaba el camino. Soy incapaz de reaccionar ante el vacío que de repente he descubierto a mi alrededor y me aferro, no sé por qué, a esa tormenta que ha merodeado por la ciudad durante horas, sin atreverse a entrar en escena.
-¿…Me permite que le diga algo?
-¿De qué servirá?
-Escúcheme, por favor. No tiene nada que perder… Habla usted de manera maravillosa: no dice, sugiere; ilumina sin necesidad de luz; riega las palabras de belleza, aunque sea una belleza melancólica… No sé cómo lo hace, pero cuando habla, dejar ver el sol detrás de una nube. Le felicito.
-¿…De veras lo cree así?
-Se lo digo de todo corazón.
-Gracias, mil gracias. Ya me encuentro mucho mejor. Me siento con fuerzas para afrontar la noche. ¿Qué habría sido de mí sin usted?
-No tiene ninguna importancia. Cuídese, Artemio.
-Señorita Marcela, es usted la mejor psicóloga.
-Y usted mi paciente más amable.
-Buenas noches, señorita Marcela.
-Hasta la próxima luna llena, Artemio.

Hay posts que encuentro en otros blogs y que me gusta leer; y hay otros que me gustaría haber escrito yo mismo. Este es uno de ellos. Se encuentra en la siguiente dirección:

jueves, 18 de agosto de 2011

El arte del curriculum


Hacer un curriculum es un arte que deben dominar aquellos que buscan un empleo. Es un arte que debería ser reconocido dentro de los géneros literarios, que parte de la verdad para adornarla, embellecerla y hacerla merecedora del máximo premio, que es el trabajo ansiado, deseado, o simplemente que permita sobrevivir.

Al igual que todos los escritores, el postulante debe enfrentarse primero a la hoja en blanco. ¿Qué se deberá poner? ¿De dónde partir? Como en una autobiografía, la materia prima es la propia vida, la que uno debe analizar en busca de los detalles que la engrandezcan y hagan resplandecer. Hay también detalles que no nos enorgullecen. El escritor debe estar consciente de ellos para decidir su inclusión dentro de la obra, si es que son parte del aprendizaje vivencial necesario para poder reforzar nuestras capacidades.

Ya que la gran mayoría de la gente vive vidas comunes, se debe prestar atención a esos detalles que puedan hacer la diferencia. ¿Qué hipérbole utilizar? ¿Qué epíteto será el adecuado para hacer de ese episodio común en nuestras vidas un gran evento capaz de hacer palidecer a las grandes hazañas de otros? Un cachuelo simple de portero se convierte aquí en un envidiable trabajo como ejecutivo de seguridad y experto en privilegios de acceso. El objetivo es despojarse de toda modestia y hacer de la propia carrera algo más grande que la vida misma, sin preocuparse de la contradicción que significa buscar trabajo para alguien con tan brillantes antecedentes. Ya se ha dicho que, al igual que con los créditos bancarios, para solicitarlo uno debe demostrar que no lo necesita.

El curriculum, una vez concluido, puede clasificarse dentro de varios géneros literarios. Dentro de los estantes del archivo de la oficina de recursos humanos, como en los de las librerías, podemos encontrar obras de ficción, fantasía, misterio, infantiles, y hasta de terror, crónicas perodísticas, novelas breves y también novelas de gran formato, epopeyas, sagas y leyendas.

Así como el escritor pone a prueba su obra ante el escrutinio del público y la implacable crítica, el postulante a un empleo prueba su curriculum ante los no menos exigentes ojos de los reclutadores y ejecutivos de la empresa. Y las críticas pueden ser positivas o devastadoras. Se tildará a la obra de aburrida, poco convincente, fantasiosa. Se ha dicho en ocasiones que más que un curriculum, parece un "ridiculum" o hasta un "burriculum". Pero el escritor no debe amilanarse y seguir insistiendo hasta lograr el éxito.

Al final, debe obtenerse un reconocimiento a la obra del escritor. El premio no es un Nobel, ni un premio Cervantes. Es simplemente, un trabajo.

sábado, 13 de agosto de 2011

Voyeurismo virtual


Me gusta el Facebook. Me gusta entrar a ver los perfiles de las amigas de mis contactos y ver sus fotos y lo que comparten de sus vidas. A veces, también invento algún nombre femenino y visito los resultados que arroja el buscador del Facebook. Me gusta enterarme de las intimidades que publica gente que no conozco. Me gusta saber si se pelean con su pareja, si han estado en alguna fiesta, si han viajado, o si opinan sobre algún tema de moda. Si dentro de mis búsquedas de casualidad encuentro a alguien que ya conozco y que no me ha aceptado entre sus amistades, entro a su perfil igualmente. Encuentro a mis ex, a quienes me rechazaron, y también a quienes ni siquiera me hicieron caso, para reírme de su actual pareja.

Y hago todo esto con total impunidad, porque a pesar de todos los correos y anuncios que dicen lo contrario, nadie ha inventado aún la forma de saber quién visitó tu perfil en Facebook.

lunes, 8 de agosto de 2011

Canciones de Paul McCartney que tal vez no hayas escuchado

Dentro de la enorme cantidad de canciones de Paul McCartney, hay bastante tema para hacer una selección. Es que en 40 años de carrera solista y una treintena de discos publicados parece tarea imposible hacer una compilación que incluya todas las buenas canciones que ha editado. Por esta razón me animo hoy a hacer un pequeño listado de canciones que normalmente no se encuentran en compilaciones y selecciones normales. Son canciones que a mí me gustan mucho pero que no son tan conocidas, es decir, si le pides a un amigo tuyo que te pase las una selección de McCartney, probablemente las omita. Descubro ahora que este será un post de culturización musical para los que buscan música buena pero más escondidita.

Not Such a Bad Boy: Una de de las dos canciones originales parte de la banda sonora de la película “Give My Regards to Broad Street”. Con la participación de Ringo Starr, quien también actúa en la película.


Magneto and Titanium Man: En el disco “Venus and Mars” está esta canción bastante divertida que recrea una historia de superhéroes y villanos de la Marvel.
http://youtu.be/BVRsJ9iSLi4

Somebody Who Cares: Esta canción es del disco “Tug of War” de 1982. Una de esas baladas acústicas que le salen muy bien a Macca.
http://youtu.be/j4gQqpUMotU

Old Siam, Sir: Y para los que prefieren al Paul rockeando, esta es una canción del disco “Back to the Egg”, donde demuestra que cuando se decide a hacer un rock duro, le gana a casi todos.
http://youtu.be/mC-kt8qBIWk

Nineteen hundred eighty five: Dentro de las canciones menos conocidas de McCartney, esta es la más conocida. Forma parte del disco “Band On The Run” y es parte actualmente del setlist de sus conciertos. También la tocó en Lima durante su concierto.
http://youtu.be/H-Q2ulGWun4

Beware my Love: Esta canción del ’76 se encuentra en “Wings at the Speed of Sound”, pero se escucha mucho mejor en el disco en vivo “Wings Over America”.


I Am your Singer: Esta es una balada bastante vocal, con la voz y los coros de Linda.
http://youtu.be/WCUGdeGn5AE

Average Person: Del disco “Pipes of Peace” llega esta canción bastante movidita, divertida con un estilo muy McCartney.
http://youtu.be/IExOI120iUM

Used to be Bad: El disco “Flaming Pie” contiene varias colaboraciones. En esta canción, Paul se une a Steve Miller en una canción que merecía haber salido en un single.
http://youtu.be/LOFk-lgJ14I

Biker like and Icon: Otra canción que suena mucho mejor en vivo, y que se puede escuchar en el disco “Paul is Live”. La versión original está en “Off the Ground” del año 1993.
http://youtu.be/YYwLCquVONU

miércoles, 3 de agosto de 2011

Paraíso, Purgatorio e Infierno


Infierno
Tú no estás vivo. En realidad has muerto hace ya tiempo. Lo que crees que es el mundo que te rodea es en realidad el castigo que te ha sido aplicado por causa de todos tus pecados. Vivirás este mundo que tan mal te trata y sufrirás lo que sufrieron aquellos a quienes hiciste daño en vida. Estás condenado eternamente a seguir soportando este mundo una y otra vez, sin esperanza de que las cosas cambien.

Purgatorio
El mundo en el que vives es un mundo irreal, creado para castigar los errores de tu vida pasada. Se ha puesto ante ti para darte la oportunidad de corregir tus errores pasados y hacer, por fin, lo que es correcto y no lo que hiciste antes de esa vida que viviste y que ahora no puedes recordar. Tienes en este mundo una nueva oportunidad para que las cosas salgan bien y llegar, al final de esta nueva vida, al paraíso.

Paraíso
El mundo fue creado el día en que tú naciste. Todas las personas que ves en este mundo en realidad no existen. Fueron creadas para que puedas ejercer tu bondad y para que no te sientas solo. Todo existe aquí con el único propósito de que seas feliz. Tan solo tienes que desearlo.


Paraíso, Purgatorio o Infierno. Todo es cuestión de perspectiva. Tú eliges.

viernes, 29 de julio de 2011

El maestro Abu Navid


Buscando nuevas historias del maestro Abu Navid el Apócrifo, me puse a buscar entre las librerías antiguas, ayudado por referencias de algunos de los descendientes que hay en el país. La historia de estas búsquedas es tan apasionante como poco divertida para ponerla aquí. Baste decir que como resultado, he hallado un libro editado en Alemania el siglo pasado, con el título de “Wahre Geschichten von Kleinasien und den Sufi-Meister”, el cual contiene relatos escritos por Salim, quien fuera uno de sus discípulos y que lo acompañara durante dos de sus viajes. En este momento me encuentro traduciendo el libro, para publicar las historias del maestro Navid en este blog. Para hoy he escogido tres de las historias narradas allí:

Al pasar por la puerta de la magnífica biblioteca del sultán Al-Nazir, Abu Navid no pudo evitar decir a los guardias que cuidaban las puertas: Es mejor estar aquí que en el harem, ¿verdad?
Ante la mirada interrogante de sus discípulos, Navid explicó:
- Es que los guardias que tan celosamente cuidan la biblioteca, no son más que los eunucos que guardan el harem del sultán. Cuidan lo que no pueden aprovechar, e impiden que otros lo usen también.
….

Cierto día Abu Navid llevó a una reunión una caja de madera hermosamente labrada y la mostró a los asistentes. Todos quedaron maravillados y preguntaron qué contenía. Navid no quiso revelarlo, pero en cambio, la dejó en el centro de la mesa principal.
- Una caja así solamente puede contener preciosas esencias aromáticas de la India – dijo uno de los asistentes.
- No, esa caja contiene una joya propia de un sultán – intervino otro.
- La caja contiene una de las piedras sagradas de la Qaa’ba – opinó un tercero.


Durante el resto de la reunión, todos los asistentes estuvieron discutiendo sobre el contenido de la misteriosa caja. Unos decían que contenía un frasco del famoso veneno Jaruqa, otros decía que era una de las joyas robadas del palacio. No faltó quien afirmara que contenía el famoso Papiro del Saber, de donde se decía que había adquirido Navid su sabiduría. Solamente al final de la noche, el Maestro accedió revelar su contenido.

- Esta caja contiene la Verdad.
Todos los asistentes quedaron atónitos.
- Es cierto. En esta caja se encuentra la verdad, y ustedes han actuado como siempre que se encuentran frente a la verdad. Han estado discutiendo por horas sobre lo que sería, y nadie se ha atrevido a acercarse y abrir la caja para descubrir lo que realmente contiene.

Dicho esto, cogió la caja sin abrirla y se retiró del lugar.

….

Cuando Abu Navid regresaba de su tercer viaje, que fue el más largo de todos, llegó al puerto de Zanyeb, desde donde pensaba tomar un barco que lo lleve al fin a su tierra. Como el Maestro no tenía dinero para costear el pasaje, se ofreció como marinero en uno de los barcos que salían del puerto. En eso fue reconocido por un rico mercader que también salía en uno de sus propios barcos.
- ¿Cómo puede ser que el gran Maestro viaje como un simple marinero, pudiendo hacerlo como huésped en mi barco? Yo te llevaré y te daré mi propio camarote, no tendrás que trabajar y compartirás tus enseñanzas con nosotros durante las noches.
- ¿Y qué aprenderé durante el viaje? – fue la respuesta de Navid.
El mercader no supo que responder.

- Si he emprendido tan largo viaje, es para aprender sobre la gente, contar con las experiencias que tienen otras personas y escuchar lo que tienen que decirme. Es por eso que prefiero ir como marinero aprendiendo en un pequeño barco que sin aprender en tu gran barco. Así, podré cumplir con el propósito de mi viaje, que es llegar más sabio de lo que era al partir.



Aún queda mucho por contar, pues mi imaginaria búsqueda de información sobre este maestro no acaba todavía. El libro anteriormente mencionado, parece hacer referencia a escritos hechos por Tariq, uno de los hijos de Navid, de quien sabemos fue calígrafo del sultán Aziz Faoud. Confío en inventar noticias de ese libro en futuros posts. Esperemos.

lunes, 25 de julio de 2011

Figuritas

Algunos pensamientos en forma gráfica, para amenizar la noche ( o la mañana, o la tarde, no sé a qué horas me lee la gente):

¡Después dicen que era materialista!

Hace poco me ofrecieron flores de Bach. No entendí muy bien, pero creo que era algo como esto.

Y a esta vaca la captamos justo recordando tiempos mejores...

y hablando de la hora... ¡Qué tarde se me ha hecho!

jueves, 21 de julio de 2011

Ataque del Paradigma


A todos los que han trabajado en cualquier empresa, ya deben haber escuchado alguna vez esta palabrita. Esto suele ocurrir como efecto después de un curso de capacitación o algún seminario al que asistió ese protegido del jefe, que nadie sabe que hacía en la empresa antes de esta semana, o a la llegada de un asesor externo que viene con recetas para el éxito inmediato de la empresa, y para hacer que se produzca el doble de trabajo con la mitad de la gente, al mínimo costo de unas horas diarias más a la jornada laboral.

Este efecto consiste en que el recién llegado desde un curso de especialización, seminario, o simplemente después de leer uno de esos libros que te dicen cómo manejar la empresa, decide cambiar totalmente las estructuras establecidas por la nueva y moderna forma tan claramente descrita por ese famoso gurú que escribió el libro en el que se basa ese curso al que fue o ese libro que leyó.
Y esta forma generalmente consiste en rearmar toda la empresa, reunir a todo el personal, y tratar de subirles la moral con una animada reunión que nos haga sentir como futbolistas antes de disputar la Copa Sudamericana, mismo Cienciano del Cusco. La palabrita mágica que se utiliza en estas reuniones es, justamente… ¡Paradigma!

Es que palabras como “moderno” o “actual” ya no despiertan el entusiasmo de antes, es mejor hablar del “viejo paradigma” y el “nuevo paradigma”. Así, el innovador empresarial podrá aparentar un mayor conocimiento del tema ante aquellos que no saben siquiera lo que significa la palabra “paradigma”. Los demás tendrán que preguntar qué diablos significa, lo que dará al nuevo gurú oficinesco la oportunidad de predicar el nuevo credo, o inscribirse en ese curso de “Nuevas tendencias de manejo empresarial” al que fue el ex chupe número 23 y ahora se hace llamar “asesor especializado en empresas del siglo XXI” . Una conversación con el susodicho es ahora una lección sobre viejos y nuevos paradigmas y va más o menos así:
- Oiga ingeniero, ¿Y cómo está planificando el proyecto?
- ¿Cómo que cómo lo estoy planificando? Como se debe hacer, planteando el cronograma de actividades, y distribuyendo a la gente…
- No, no puede ser, Ingeniero, usted todavía está con el viejo paradigma, lo que tiene que hacer es una reestructuración dinámica de recursos de acuerdo a las necesidades del cliente, que deben ser confrontadas con la capacidad física de la empresa, ¡Ese es el nuevo paradigma!

El interlocutor, en este punto, no ha entendido nada de lo que le acaban de decir, pero tiene una idea clara de que le han dicho que sus métodos son antiguos y pasados de moda, y que hay una nueva y moderna forma de hacer las cosas, y que esta maravillosa nueva forma es solo conocida por unos pocos que están a la última moda de la dirección de empresas. ¿Y cómo llega a esta conclusión? Por el uso de la palabra “paradigma”, que parece un adjetivo demoledor a la hora de implantar el progreso y la globalización a su humilde empresa.

De ahora en adelante, todo lo que los otros hacen es “el viejo paradigma” y lo que él hace (aunque generalmente no hace otra cosa que hablar), es el “nuevo paradigma”.
- Y a todo esto, ingeniero ¿Qué es un paradigma?
- Hasta ahora no entiendo bien, pero creo que es algo bueno cuando yo lo tengo y malo cuando lo tiene otro...

Por suerte el efecto "paradigma" es temporal, pues dura hasta que el apóstol de los nuevos paradigmas se da por vencido ante la indiferencia del resto de la gente, o simplemente llegue a la conclusión de que los cambios necesarios solamente los puede hacer el gerente general de la empresa. Allí es cuando empieza el fin de dicho apóstol. Los nuevos conversos suelen ser tan fanáticos que creen que una reunión con el gerente bastará para hacerle ver la luz, y cambiarán todo lo que hay en la empresa en un día. El apóstol se ve a sí mismo después de esta reunión como el líder del movimiento que llevará a la empresa a niveles de eficiencia nunca vistos en este hemisferio, con él al mando, por supuesto.
Naturalmente, nada de esto ocurre, y el enviado de la Buena Nueva se ve separado de la empresa o reducido a su real dimensión dentro del organigrama, comentando solo en voz baja la falta de visión de la Dirección de la empresa que deja pasar tan brillante oportunidad por estar atado a los viejos paradigmas.

Esto debería terminar aquí, pero casi nunca sucede. Poco tiempo después, otro de los empleados irá a otro curso o leerá el nuevo libro, y empezará un nuevo ciclo, donde incluso lo poco que cambió el apóstol anterior se convierte en el “viejo paradigma”, y debe ser cambiado en virtud del “ahora sí, este es el nuevo paradigma”.

- Oye, ¿Y qué tiene tu paradigma que no tenga el mío?
- Que el mío es nuevo y el tuyo es antiguo...
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