sábado, 17 de junio de 2017

El gato que hablaba


Al llegar a mi casa, encontré un gato sentado junto a la ventana. En ese momento no se me ocurrió pensar en cómo había entrado a la casa, y por un acto reflejo, hice señas para que se fuera. “Vamos, gato, fuera, ve a tu casa”. El gato ni siquiera se dignó a mirarme y siguió observando el jardín. Ya estaba tomando una escoba cuando el gato, sin apartar la vista de la ventana, me dijo “¿Quieres dejar eso? No tengo nada contra ti y tú tampoco deberías tener nada contra mí “.

Me quedé de pie en mi sitio, como dándole la razón. En alguna parte de mi cerebro, no me parecía tan descabellada la idea de que los gatos pudieran hablar, y más bien mi sorpresa se debía a que sólo después de tantos años pudiera comprobarlo.
- Es verdad entonces, que los gatos pueden hablar...
El gato seguía observando a través de la ventana, y hablaba sin mirarme, como si hablara para sí mismo.
- Tú señalas lo obvio, como todo humano que no sabe usar sus propios sentidos y no confía en ellos. Sé que dirás que es increíble y querrás decírselo a otros humanos para que tú mismo puedas creerlo. Pero no te fatigues, nadie te creerá, porque los hombres solo creen aquello con lo que se sienten cómodos.
- ¿Entonces has venido a hablar conmigo, a compartir tus secretos?
- No te sientas especial, eres sólo otro humano para mí... He venido porque este es un buen sitio para observar. Me acerqué a la ventana para ver aquello que captaba su atención, pero no logré ver nada, sólo el mismo jardín de siempre.
- ¿Qué es lo que observas?
- Aquellas palomas. Un cazador debe siempre estudiar a sus presas... Mira cómo se mueven, se agrupan, cuáles son los lugares que usan para comer y cuáles son las ramas donde se posan... Será una buena caza hoy.
Esa respuesta me pareció cruel. - No necesitas matar a las palomas de mi jardín... Ven, tengo algo de atún enlatado...
- Los humanos creen que somos mascotas, creen que al alimentarnos nos volvemos obedientes y dependientes... Has de saber que para nosotros aceptar sus alimentos es una afrenta... Quien lo acepta es considerado entre nosotros como un ser inferior...
 - Pero hay gatos que lo aceptan... Yo he visto...
- Hay gatos sin respeto por sí mismos, no todos los gatos son iguales, así como no hay humanos iguales... He observado a los humanos... los hay ignorantes, sumisos, cobardes, vanidosos... Muy pocos de ustedes son aptos para dirigir una manada. Ahora aleja ese plato, no me ofendas, no eres digno de servirme.
- Pues esa manera de hablar es una falta de respeto, estás en mi casa. Por primera vez el gato volteó a mirarme un segundo, con los ojos casi cerrados, de una forma que era fácil identificar como desprecio.
- Humanos, siempre creyendo que poseen cosas, hasta creen que poseen a otros humanos y a otros animales. Para nosotros, ustedes no poseen nada, para nosotros, solo se posee lo que se puede defender. ¿Serías capaz de defender esta casa que dices que es tuya si otro viniera? No, lo que harías sería hablar en vez de atacar, y lo más probable es que otro humano te escuche y te deje sin atacarte. He visto humanos incapaces de defender su casa frente a un ratón, alborotarse con un insecto. Su tamaño de nada les vale. Mira esas palomas, crees que son tuyas porque están en un jardín que crees que es tuyo. ¿Podrás defenderlas esta noche cuando venga por una de ellas?
- Tal vez tú seas un gato cazador, pero la mayoría de los gatos no son como tú, son flojos, viven en nuestras casas y se la pasan durmiendo, así que ese orgullo tuyo es exagerado.
- Eso prueba lo poco que conocen a los gatos. Nosotros conocemos a los humanos más de lo que ustedes mismos se conocen. Sé que ustedes dicen que los gatos tienen siete vidas, pero entre los gatos se dice que los humanos solo usan la mitad de la suya. Miran, pero no ven; tocan, pero no sienten; oyen pero no escuchan; peor aún, no hacen caso a sus propios sentidos y prefieren creer lo que otro les ha dicho. Ustedes viven de día y duermen de noche, los gatos buscamos dónde sentirnos seguros durante el día y vivimos de noche. ¿No es cierto que me vería ridículo cazando a tus palomas de día?

Por toda respuesta abrí la ventana e hice una seña al gato para que se fuera. Me miró una última vez.
- Sé que mis palabras te ofenden, es por eso que los gatos no hablamos a los humanos. Yo no los odio, sólo me causa pena verlos tratando de ser cazadores solitarios que cazan con palabras y actitudes. Ustedes no son cazadores solitarios, son cazadores en manada, por eso se llevan bien con los perros. Recuerda eso, un humano no puede cazar solo ni defender lo que tiene sin ayuda. Busca tu manada y lograrás lo que quieras, así lo ha hecho tu especie a lo largo de tu historia. Adiós.
- ¿Qué pasará con las palomas?
- Depende de ellas. Si pueden defenderse, no podré cazarlas. Es la ley de la Naturaleza, y tú deberías recordarla más a menudo.

Cuando el gato de fue, me quedé pensando en si me habría dicho la verdad o todo había sido un engaño.
- Bah, los gatos no hablan...

jueves, 8 de junio de 2017

Mis vidas pasadas



Tratando de resolver uno de los grandes misterios de la humanidad, que es saber cómo es posible que haya gente así de tonta en el mundo, se me ha dicho que lo mío es una extraña predisposición genética, una mutación tipo X-Men, o simplemente una probabilidad casi imposible, acompañada de una innegable vocación. Otra explicación un poco más mística que ha formulado un amigo que dice que yo puedo competir con tontos de talla mundial (o sea que soy algo así como el Messi de los tontos) es que estoy pagando los pecados de mis vidas pasadas.

Debo aclarar que no creo en la reencarnación, y esta teoría me parece un insulto, un intento de quitarme originalidad e ignorar el esfuerzo que cuesta ser un tonto en una sola vida. Pero, me dicen que mi espíritu científico no puede negarse a la posibilidad, cuando ahora se ofrecen servicios de prestigiados chamanes que te hacen recordar las vidas pasadas.

Sobre el tema de las regresiones a vidas pasadas, siempre me ha parecido sospechoso que la gran mayoría de los que dicen haber tenido alguna han resultado ser personas importantes en su anterior reencarnación. Casi todos fueron de la nobleza, grandes sacerdotes, nadie dice algo como “en mi vida anterior fui campesino de la tribu de los huitotos” o “fui un mendigo que se sentaba en la plaza de Katmandu”.

Aquí en el Perú tenemos varias formas de saber lo que hemos hecho antes de nacer en este tiempo, incluyendo verificar en las oficinas estatales las deudas pendientes en el sistema financiero, donde siempre aparecen cosas que has hecho en vidas anteriores y en lugares donde nunca has estado. Pero no, mis amigos quieren probar la teoría en vivo. Obviamente, yo no recuerdo mucho de lo qué pasó en la sesión, pero me dicen que mi historia estaba tan buena que todos los presentes se revolcaban de la risa, e incluso me ofrecieron otro viaje a precio rebajado con la condición de darle tiempo a llamar gente y cobrar la entrada esta vez.

Haciendo recuento de mis vidas pasadas, resulta que soy un tonto de antiguo linaje y rancio abolengo, pues todas mis vidas anteriores han sido gobernadas por la tontería. Dicen los que estuvieron en la ocasión antes mencionada – sobre todo el que se puso a apuntar todo – que he vivido una treintena de vidas y he sido un tonto en cada una de ellas. Mi vida anterior más famosa fue en la antigua Grecia, donde fui el famoso filósofo Crísipo de Solos, que se especializaba en decir y hacer tonterías, como cuando filosofando defendía una idea y acababa argumentando en contra de sí mismo. También escribía mucho, pero nada de ello se ha conservado hasta hoy, con lo que nos hemos perdido de sus sabrosos textos. Tal vez es por eso que yo también escribo y con dos respaldos además. La última y más famosa de sus tonterías fue la de darle a beber vino a un burro para ver cómo tropezaba y caía, con tan cómicos resultados que las carcajadas le produjeron la muerte, dando origen a la expresión “muerto de risa”.

Otra de mis vidas anteriores fue la de Garcí Calatayudano, marinero español que trató de llegar al Perú a principios del siglo XVI. Y digo que trató porque nunca hubo pruebas hasta ahora de que realmente haya llegado a estas tierras. Resulta que Garcí era un tonto a quien no podía encargársele tarea tan sencilla que no pudiera hacer mal. Se dice que se hizo marinero debido a que nadie lo quería en su pueblo y un día amaneció misteriosamente a bordo de un barco. Allí se hizo conocido por el empeño que ponía en sus tareas. Le ordenaron amarrar las velas, y lo hizo con tal pasión que sus artísticos nudos no podían ser desechos. A la hora de limpiar la cubierta, descubrió las virtudes disolventes del alcohol sobre las manchas difíciles, y casi acaba con el ron antes de que los demás se dieran cuenta. El capitán del barco tomó la sana decisión de abandonarlo en el siguiente puerto, donde Garcí se las arregló para abordar otro navío, que lo llevó hasta el siguiente puerto, donde fue abandonado por razones parecidas. A poco de su llegada a Panamá ya era conocido como el marinero más tonto de Las Indias y Europa, y fue enrolado en una de las expediciones de conquista del entonces mítico Reino del Sur, con la esperanza de que fuera la primera baja contra los indígenas. Durante el viaje en barco, se le ordenó tirar redes para pescar, a falta de una tarea mejor, pero al no lograr nada, pensó que sí los gatos gustan del pescado y son cazadores, bien podría funcionar arrojar uno al mar para que cace unos pescados. El castigo esta vez fue abandonarlo en una isla que encontraron de camino. Allí sobrevivió comiendo pescado y huevos de aves hasta qué pasó el siguiente barco que lo recogió y lo abandonó igualmente en la siguiente isla. Poco a poco fue llegando cada vez más al sur, siendo ya conocido como “el naufrago”, inspirador sin duda de la historia de Robinson Crusoe. Aquí la historia pierde su rastro, pero sé ahora que la última isla en donde fue abandonado no estaba lejos de la costa, adonde pudo llegar nadando, con tan mala suerte que al llegar a la playa fue mordido por una tortuga, que le dejó una herida que al infectarse causó su muerte.

Otra de mis vidas, de gran éxito entre los presentes a la sesión de regresión fue la de Kenosuke, un samurai del señor Toshiuda, a quien le fue encargado durante la era Meiji hacer los preparativos para recibir al shogun y al embajador norteamericano, demostrando tan poca capacidad para la tarea que el maestro de ceremonias venido de Yedo se quejó ante Toshiuda de que Kenosuke “era un tonto”. Toshiuda mandó llamar a su samurai, y le ordenó seguir las órdenes del maestro como si fueran las suyas propias. La primera orden del severo maestro fue “que dejara de ser un tonto”. Kenosuke pensó durante la noche en cómo obedecer la orden y solo se le ocurrió una salida para dejar satisfecho a su señor. Al amanecer cometió el suicidio ritual sepuku. Tal gesto mereció la admiración del maestro, quien reconoció que efectivamente había dejado de ser un tonto, y la del señor Toshiuda, quien enterró con honores al samurai fiel, honorable, pero tonto.

Otras vidas incluyeron un soldado portugués muerto la víspera de una batalla por un golpe asestado por una bacinica, según confirmó después el físico del batallón; un oscuro maestro sufí llamado Abu Navid el Apócrifo; y un hijo de hacendado en Mérida que cometió el error de ganar una partida de cartas al famoso bandolero “Mundofeo”.

A todo esto, el misterio de la tontería sigue sin resolverse, la teoría del castigo arrastrado por múltiples vidas queda descartada, así como la teoría de que solo muerto se me acabará lo tonto, porque como ya hemos visto, esto seguirá hasta mi próxima vida. 

martes, 30 de mayo de 2017

¿Cómo funciona la evolución?



Leyendo algunas de las tonterías que pueblan la internet (creo firmemente que la teoría de que el 90% de lo que allí se publica es basura peca de irremediable optimismo) encuentro gente que por el ánimo de discrepar, no cree en teorías probadas hace siglos, que dice seriamente que la tierra es plana, que las vacunas no curan o que las transfusiones de sangre no salvan vidas. La más popular, con mucho, es la que niega la teoría de la evolución. Un compañero de trabajo comenzaba diciendo sobre este tema que sí ya estuviera probada no habría necesidad de seguir llamándola “teoría”. Pude entonces haber explicado la definición científica de lo que es una teoría, pero terminé respondiendo queda razón es la misma que nos hace seguir llamando “Virgen” a la madre de Jesús, aún cuando la misma Biblia dice que tuvo varios hijos, esta vez sin ayuda del Espíritu Santo.

En otra conversación (que así se ponen estas personas cuando creen estar adoctrinando) me decía que si la selección natural funcionara, se estarían extinguiendo muchas especies de animales. Golpes en la cabeza me daba tener que explicarle que eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora. Cuando llegamos al famoso tema de que el hombre desciende del mono, ahí cuando se la toman de manera personal, como si yo estuviera insultando a su abuelita. Inútil es mencionar el parecido familiar que tenemos (sí, incluso yo) con los gorilas y chimpancés, no, para él al hombre lo hizo Dios, el resto son casualidades. Además, si la evolución funciona ¿Por qué no somos mejores que en los tiempos antiguos en que se mataba por gusto y la gente hacía mal al prójimo? Debo reconocer que aquí sí me dejó sin respuesta y me puso a pensar que algo no funciona en la teoría de la evolución.

Veamos. El hombre lleva, según las investigaciones antropológicas, unos 100,000 años paseando por este valle de lágrimas, y en ese tiempo, seguimos siendo igual de bestias en muchos aspectos, solo que ahora nos vestimos mejor y llevamos smartphones en el bolsillo. No solo eso, en este tiempo la gente estúpida ya debería haberse extinguido, los feos deberían ser piezas de museo y ni qué decir de los tontos, que serían una leyenda urbana y nada más, pues todos ellos no habrían tenido oportunidad de reproducirse. Tiene que haber una explicación lógica y científica para todo esto, Darwin no pudo equivocarse tanto.

La respuesta, que obtuve después de mucho pensar, es que somos los mismos humanos los que hacemos trampa a las leyes de la evolución. En la antigua Esparta, cada vez que nacía un bebé, los ancianos hacían una revisión completa y control de calidad del producto, y si no pasaba el examen físico, el infante era arrojado del Monte Taigeto. Otro sería nuestro destino si esa costumbre no hubiera caído en el olvido, pues las calles están hoy llenas de gente que no hubiera pasado la prueba.
El otro tema es este: en las especies animales, se reproduce el más fuerte, el que tiene mejor plumaje y el más inteligente, pero con los humanos no sucede así. La respuesta es otra trampa que los humanos han creado para burlar a la evolución. El alcohol permite que hombres y mujeres sin nada en común y sin mérito alguno para el apareamiento terminen unidos y con familia.

Para los humanos, la supervivencia del más apto no consiste en ser más fuerte, ágil o inteligente que los demás, sino en tener la mejor tarjeta de crédito o el saber engañar al otro sobre su verdadera apariencia, por lo menos hasta el matrimonio, en que el hombre se da cuenta de que se ha casado en realidad con un amasijo de silicona y botox, y la mujer ha contraído nupcias no con un hombre sino con una billetera. Esta es una adaptación muy humana del darwinismo, que dice que las especies buscan la mejor forma de reproducirse.

Siendo así, me pongo a pensar cuál será el futuro de la raza humana, cuando a la gente buena y un poco tonta nos rechazan para buscar un maniquí sin sesos o una buena herencia. Nuestro destino como especie será tal vez gente materialista, adicta a los reality shows y a los Iphones, gente que no le importa el prójimo con tal de tener unos cuantos billetes en el bolsillo. Espera... ¡Eso ya está sucediendo!

lunes, 22 de mayo de 2017

El pozo de los deseos



Entre las varias historias que me traje del pueblo de Opatambo, está el del pozo de los deseos, que allá se cuenta como ejemplo de lo que puede pasar con el uso irresponsable de las facultades divinas. La historia ocurrió, como dicen allá, “Hace un montonal de tiempo, ni mi padre ni mi abuelo habían nacido”.
Era un año de sequía, en que el arroyuelo que pasaba por el medio de la ciudad estaba seco y el alcalde pidió ayuda a los vecinos para cavar un pozo que proporcionara agua a los sedientos. El lugar elegido en primer lugar estaba, por una curiosidad geográfica, dentro de los terrenos del alcalde. Se cavó mucho pero no se encontró nada, así que se tuvo que buscar otro sitio, con el mismo resultado. Al final se excavó en un sitio cercano a un antiguo puquio o fuente de agua natural, en una tierra de nadie un tanto fuera del pueblo. Sin duda los vecinos consideraron como un milagro el encontrar agua después de las primeras decepciones, así que el pozo desde el inicio tuvo una reputación de tener algo de sobrenatural. El alcalde, picado aún por no tener un pozo dentro de su propiedad, declaró que se había encontrado un pozo santo, y que como en otros lugares del mundo, se podría arrojar una moneda para que los apus proveedores de agua concedieran un deseo.

Mis informantes en Opatambo descartan categóricamente la idea de que todo fuera una treta del alcalde para levantarse unas cuantas monedas por la noche y balancear en algo su presupuesto, y más aún con lo que pasó después. Uno de los vecinos atrapó por fin al zorro que había estado diezmando su gallinero, y atribuyó el hecho a una moneda lanzada en el pozo. El hecho desató una fiebre de deseos sobre el pozo, con una lluvia diaria de monedas. Uniones de parejas que se creían imposibles, ofertas de trabajos, el fin de la sequía, no había día sin que algún hecho fuera atribuido al poder del pozo de los deseos. El cura del pueblo intervino también reclamando que los deseos eran concedidos por el poder de Dios y reclamando también que se construya una capilla en el sitio, exigencia que, ante la desidia de la gente, fue reducida a una gruta para la virgencita, la cual tampoco pudo cumplir.

Hasta aquí todavía el pozo de los deseos era una de esas curiosidades pintorescas que de vez en cuando sacuden la modorra pueblerina, pero faltaba la tragedia para que la historia trascendiera a toda la provincia. El hijo de uno de los hacendados de la región llegó para arrojar su moneda, y dicen que a los tres días justos el hacendado, ya anciano pero a quien se le auguraban todavía varios años de vida, enfermó y murió dejando la jugosa herencia al hijo que había formulado el deseo. El pueblo comprobó horrorizado que el pozo podía convertirse también en un instrumento de muerte. Durante el sepelio, aterrado secretamente por las noticias de que se había visto a sus opositores políticos rondando el pozo, el alcalde anunció públicamente que cerraría el pozo para evitar otros deseos semejantes .
Pero el alcalde comprobaría que era ya imposible detener los hechos. Todo el pueblo se opuso con lampas y palos cuando los empleados del municipio quisieron acercarse al pozo para cerrarlo. Ya la voz se había corrido en los pueblos vecinos y el pozo era más concurrido que nunca, incluso las monedas empezaron a escasear en el pueblo, que llegó a arrojar billetes “para pedir deseos grandes”.

Ante la imposibilidad de cerrar el pozo, en una reunión que se llevó a cabo en la plaza, se decidió que al menos se controlaría su uso. Se destacó a un funcionario que sería el único autorizado a arrojar las monedas en el pozo, previa declaración del deseo por parte del solicitante. De este modo se esperaba que el pozo concediera solamente deseos aprobados por la alcaldía. Pero como en cualquier otro intento de censura, la gente busca maneras de eludirla. Luego de un derrumbe que se llevó la casa de un vecino no muy querido en el pueblo, salieron a la luz versiones de gente que iba al pozo fuera de las horas de atención del encargado, y de personas que llevaban dos monedas, una para el deseo y otra para sobornar al funcionario edil. Como medida adicional, el alcalde colocó letreros a la entrada del pozo que decían cosas tales como “Aquí se prohíben los malos deseos”, “Sea responsable con lo que desea”, y “El pozo no se hace responsable de las consecuencias de sus deseos”.

 El pozo de los deseos terminó siendo alabado y temido a partes iguales. Ni siquiera el alcalde pudo librarse al final del pozo, pues después de una borrachera tropezó y se rompió una pierna, por lo que acusó a sus opositores de atentar contra su vida por medio de los poderes del pozo, y atribuyó su propia supervivencia a que había pedido al pozo sobrevivir a sus enemigos. Lo que cambió la opinión del pueblo con respecto al pozo fue la aparición de un ventarrón frío que voló techos, rompió ventanas y arrancó árboles de sus raíces. Alguien, sin duda había pedido la destrucción del pueblo, y habían librado apenas de la catástrofe. Allí fue el cura diciendo que el pozo era en realidad una treta del demonio y que las monedas arrojadas serían mejor utilizadas como ofrenda en la iglesia. El domingo, después de la misa, todo el pueblo, encabezado por el cura y el alcalde, fue en peregrinación al pozo de los deseos para pedir el deseo final. Con una moneda de oro, el alcalde, aún con muletas, formuló en voz alta y clara el último deseo: “Quiero que desde este momento, dejes de conceder deseos a esta gente que se ha mostrado indigna de tus favores, quiero que nadie que arroje una moneda vea cumplidos sus deseos de ahora en adelante, y que no vuelvas a darnos más que el agua para lo cual fuiste creado”.

Desde ese momento, no se volvió a saber de milagro alguno concedido por el pozo. Algunos todavía en el tiempo que siguió reclamaron algún evento como la intervención del pozo, pero estos hechos eran siempre descartados como casualidades. Hoy el pueblo ha crecido y el antiguo pozo está ahora en un parque pequeñito rodeado de casas, con una cerca destartalada, ya sin los famosos carteles pero todavía con una o dos monedas que pude ver en el fondo cuando me llevaron a conocerlo. Es que nunca se sabe, me dijeron los que me contaron la historia, y todavía puede ser que el pozo olvide su promesa y vuelva a conceder deseos.

Como dije al comienzo, esta es una historia que se cuenta en Opatambo para recordar que los dones divinos deben ser usados con responsabilidad, y para recordar aquella vez que un alcalde prohibió los milagros en el pueblo.

sábado, 13 de mayo de 2017

La invención del lunes


Ocurre todas las semanas. La gente llega al trabajo después del fin de semana cansada y sin ánimos, con la expresión de la derrota reflejada en el rostro, y maldiciendo al lunes. ¿Por qué tenía que ser lunes? ¡Otro lunes! ¡Castigo del cielo! y cosas semejantes se escuchan en todas las instalaciones de la empresa. Yo, por mi parte, trato de acordarme de los tiempos felices en que el lunes era solo otro nombre en el calendario, solo para recibir un golpe de dura realidad al recordar que jamás ha habido época sin lunes en toda mi vida, porque hasta las guarderías inician la semana en lunes, la escuela empieza los lunes, para que los niños aprendan desde temprano lo que significa; cuando conseguí mi primer trabajo me dijeron “empiezas el lunes” con un tono de advertencia ominosa; puedo mencionar que también en el trabajo cuando una labor es especialmente pesada o desagradable, se usa la frase “lo dejamos para el lunes”, y por esta razón el lunes es cuando tenemos que hacer los trabajos más pesados, aquellos que no queremos hacer. Y todo el mundo sabe que los lunes es cuando la gente hace no que no quiere hacer, desde los funcionarios públicos que nos dicen “regrese el lunes” hasta nosotros mismos, que para todas las tareas desagradables, los propósitos personales y todo lo que nos recomienda el médico tenemos la frase “el lunes empiezo”.

Puesto a pensar en el tema, lo que la gente en realidad odia no es el lunes, sino el hecho de que el fin de semana se acabó. Tal vez, y esto es ponerme como abogado del diablo, la intención es que el día de descanso sirva para que uno descanse y llegue al lunes lleno de energía y contento, pero la verdad es que el efecto es exactamente lo contrario. El sábado y el domingo son de descontrol total y uno llega al lunes con el cuerpo cansado, con ganas de esconder la cabeza detrás del monitor de la computadora, poner un cartelito de “No molestar” en la puerta de la oficina y esperar que el jefe esté tan cansado como nosotros y no se asome mientras estamos durmiendo. Es que en un lunes cualquiera no parece haber más ánimo que para tuitear o facebookear lo mucho que uno odia los lunes, alguien debería hacer algo, decretar una ley en contra de los lunes, que tanta baja en la productividad ocasiona.
Así que el lunes pasado, a esa hora en que todavía todos estábamos un 50% zombis se escuchó un grito desgarrador en la quietud de la oficina: ¡¿Quién fue el que inventó los lunes?! Allí fue que me puse a pensar en que esa no era una pregunta tonta, que en verdad necesitamos saber quién fue para acordarnos cada inicio de semana en nuestras oraciones para asegurarnos de que tenga un lugar preferente en el infierno. Y me puse a investigar sobre el tema.

Resulta que la semana de siete días la inventaron los babilonios, quienes decidieron consagrar ese día a la Luna, tal vez por tanta gente alunada que se veía ese día. Pero en ese entonces el lunes era un día como cualquiera otro de la semana, en que no se había inventado todavía de fin de semana ni la jornada laboral, y no existían esas connotaciones negativas. Entonces el inventor del lunes tal como lo conocemos hoy fue nada menos que Constantino el Grande, quien luego de la batalla del puente Milvio, se vio dueño del imperio romano, y con licencia para hacer lo que le pareciera, así que declaró al cristianismo como la religión oficial. Pero como los cristianos tampoco estaban muy organizados, se dio el mismo a la tarea de poner orden y terminó mezclando ideas y liturgias romanas, griegas, y arrianas, para darle forma a la iglesia católica tal como la conocemos hoy. Gracias a él se hizo el primer concilio ecuménico, se ocupó como sede papal lo que hoy es la basílica de San Juan y luego la de San Pedro, se suspendieron las luchas de gladiadores y los leones comiendo cristianos que tanto tema de películas han dado, y por último, decretó que el día santo debería ser el domingo, como primer día de la semana, en vez del sábado como último día, con lo que se formó el fin de semana como hoy lo conocemos. Y fue precisamente el primer lunes laborable en que todos los romanos después de tirarse su merecido bacanal regresaron a sus labores ojerosos y cansados, como lo hacemos hasta el día de hoy.

A Constantino debemos entonces la invención del lunes como ese día odiado por todos y en el que queramos o no, pasamos la séptima parte de nuestras vidas. Ignoro si por esta invención en este momento Constantino está en el infierno o está en el cielo por las demás cosas que hizo, que los historiadores tampoco se ponen de acuerdo sobre si es el héroe o el villano de esta parte de la historia. El hecho es que en nuestra humilde oficina se ha ganado un lugar de preferencia en el tablero de dardos, con esa cara de malvado y con todos intentando darle en el ojo, que los tenía muy grandes.

Feliz Lunes.

jueves, 4 de mayo de 2017

Hablando de Comics

Hasta Superman tiene uno de esos días.

En este tiempo he estado leyendo comics. Y como siempre, me atacan pensamientos tontos, más allá de las preguntas usuales como el por qué Hulk gusta de ponerse pantalones morados. Aquí un par de ellos:

Un tema complejo y hasta con interpretaciones psicológicas es el de Batman y el Joker, dos personalidades tan opuestas que se convierten en complementarias. El Joker con su eterna sonrisa y el Hombre Murciélago que jamás se ríe. El villano que comete fechorías por el puro placer, porque es algo que lo hace feliz, contra el héroe que lo combate como un acto de expiación, como un castigo a sí mismo o al menos como un trabajo que odia pero que tiene que hacer porque nadie más puede hacerlo. El problema es que la fábula tiene una moraleja invertida. El Joker representa la alegría del desorden contra la seriedad del deber. Si es así, es preferible ser malvado pero feliz, en vez de ser correcto e infeliz. Al final, sabemos que el Joker murió joven pero fue feliz. En cambio, Batman vivió para convertirse en un viejo amargado, como lo fue toda su vida. ¿Es esa una buena lección?

... Y hablar de cómics en la actualidad es referirse también a las adaptaciones cinematográficas de los mismos. Viendo varias de ellas, llego a la conclusión de que vivimos mejor en un mundo donde los superhéroes no existen. Si nos atenemos a las películas, la gran mayoría de los desastres de lo que nos salvan son causados por ellos mismos. El Joker fue creado por Batman, Ultron fue creado por Los Vengadores, y es Superman quien trae a la Tierra al supervillano Zod en dos versiones cinematográficas distintas, como para que no nos queden dudas. 
Pero el caso más preocupante es el del Hombre Araña. Todos sus enemigos resultan ser amigos, profesores, compañeros de trabajo o conocidos de Peter Parker. En la vida real Peter debería ser considerado un peligro público, ser vigilado estrechamente o incluso deportado para que se lleve a los villanos a fastidiar a otro lado, lo cual debería ser fácil, porque al menos en las películas, todo el mundo parece saber su identidad secreta.

¿Zona fantasma o Friendzone?

Allá por los años 60, en los comics de Superman apareció la “Zona Fantasma”, que es un lugar donde el Hombre de Acero guarda a la gente que no le cae bien. La tal Zona Fantasma es un lugar horrible, aislado, donde la gente puede ver nuestro mundo pero no puede intervenir en él, y de donde nadie tiene esperanzas de salir. O sea, que Superman se adelantó 50 años a la invención de la Friendzone. Hablando de cómo los comics se adelantan al futuro.

martes, 25 de abril de 2017

La verdad sobre los Aliens


Era uno de esos días en que estoy sentado frente a la televisión sin nada que ver. Parece mentira que esto ocurra en los tiempos de 100 canales de cable, Netflix, YouTube, DVDs y películas que amigos me copian en mi disco duro portátil, pero es así. Rodando por todas las posibilidades, me quedé mirando un programa que hablaba de la presencia de aliens a lo largo de toda la historia. Las justificaciones para esto me parecieron de lo más tontas, en verdad. El programa trataba de hacernos creer que todas las construcciones que la modernidad no puede explicar fueron hechas por extraterrestres, y que todas las leyendas antiguas son narraciones de visitas de otros mundos, todo ello narrado por un personaje con aspecto del cliché del loco que cree en conspiraciones y extraterrestres. Me quedé mirando porque el programa me dio mucha risa. Yo tengo la suerte de vivir cercano a varias de esas construcciones, y puedo afirmar que no hay nada de alien y sí mucho de ingenio humano utilizando mucha mano de obra. Machu Picchu, las líneas de Nazca y otros sitios que yo conozco que le volarían la cabeza a esos cazadores de aliens fueron hechas, estoy seguro, por mis antepasados sin ayuda de marcianos ni alfa-centaurinos.

¿Y cómo los hicieron entonces? Sé que me preguntarán los alienados. Debo responder que no lo sé, de la misma manera que tampoco sé cómo hace un mago para desaparecer un avión, sin que nadie diga que hacer eso implica el uso de tecnología extraterrestre. Lo qué pasa es que como los blancos occidentales no saben cómo hacerlo, y son incapaces de concebir que unos indios pobres los superen en conocimientos de ingenieria, le echan la culpa a los aliens, igual que cuando en la escuela veían que el niño pobre obtenía mejores notas y lo acusaban automáticamente de hacer trampa en el examen.

¿Y hay extraterrestres entre nosotros? Puede que sí o puede que no, no es una pregunta que me quite el sueño, y no me voy a suicidar ni a tener una crisis existencial si alguno sale por televisión o toca la puerta de mi casa. Lo que sí creo es que los extraterrestres no estarían muy a gusto en este planeta que solo tiene televisión en dos dimensiones, no ha desarrollado la fusión nuclear, la comunicación telepática ni la anti gravedad, deben sentirse aquí en la época de las cavernas, como nos sentimos nosotros cuando se corta el internet.
  - A ver Klaatu, por el delito de hacer grafittis de crop circle en propiedad privada, el Consejo Galáctico te condena a pasar tres meses entre los humanos, para que se te quite lo chistoso...
 - ¡NOOOOOO!

Yo creo que no es que los extra terrestres nos estén vigilando. Lo que pasa es que tienen cámaras para grabar un reality show con todas las necedades que hacemos los terrícolas, porque lo que sí tenemos son personajes como Nicolás Maduro, Cristiano Ronaldo y Kim Kardashian, que harían ese programa el primero en el rating en Alfa Centauri y en Ómicron Persei 8. Seamos sinceros, imaginemos estar en el lugar de los extraterrestres del planeta Alderaan ¿invadirían la Tierra, habiendo tantos otros planetas decentes en la galaxia? No creo que tengamos mucho que ofrecer, tal vez los chistes de gallegos o los helados de banana, que tengo por seguro que no existen en ningún otro lugar del universo.

 Y tengo la prueba de que la Tierra no es un buen lugar para sitio turístico de aliens, ni para obtener mano de obra en la construcción de la Estrella de la Muerte. Una vez caminábamos de noche por la playa en un sitio famoso por sus avistamientos de OVNIS, y yo comentaba sobre la falsedad de tales historias, cuando uno de mis compañeros dirigió mi atención al cielo. Allí estaba, una luz que se movía cambiando de color mientras hacía maniobras entre las estrellas. Inmediatamente nos pusimos a hacerle señas de saludo, de auto stop y hasta de aviso de que tiene una llanta baja. El E.T. no nos hizo caso y siguió su camino hasta ocultarse en una nube, dejándonos en condición de nativos no contactados, ni para pruebas científicas nos querían. Tú te lo pierdes, al cabo que ni quería.

domingo, 16 de abril de 2017

El nombre del negocio


En los años en que esta ciudad tenía todavía remilgos provincianos y no sabía todavía ser una metrópoli, había un comerciante que acababa de abrir su tienda de telas allá por el mercado central. Convencido de que un nombre impactante ayudaría mucho a las ventas, puso un cartel en la puerta con un nombre que a la vez era lema: “Más barato que yo nadie”. La clientela, atraída por el nombre, convirtió el negocio en un éxito en esos días en que nadie había escuchado la palabra marketing. Lo que sí se había inventado era la picardía limeña y las ganas de aprovechar una idea ajena. Un comerciante vecino puso un cartel con la misma frase en su propia puerta. Valdez, que así se llamaba el primer comerciante, fue a querellar con el imitador, amenazando con traer a la policía, al municipio y a quien correspondiera para evitar que otro se apropiara de su inspiración. El segundo comerciante accedió de mala gana a cambiar el cartel. Así, al día siguiente, apareció sobre la puerta del otro negocio el título “Más caro que yo todos”. Allí fue otra vez para el buen Valdez quejarse, reclamar y amenazar, pero todo fue inútil, pues esta vez no había legalmente nada que reclamar. El asunto fue la comidilla de la entonces pequeña ciudad, lo que era beneficioso para las ventas, al fin y al cabo. Pero otro de los comerciantes de la misma calle entendió la lección de mercadotecnia y pensó que donde comen dos, pueden comer tres. El siguiente cartel ingenioso como nombre de una tienda era “Más barato que Valdez”.

Así eran los nombres antes. Mi padre me contó una vez que cuando llegó a Lima había una conocida cantina con el nombre de “La muerte acecha” , producto sin duda de alguna historia ocurrida en el local.

Hoy ya no existen en el centro de mi ciudad nombres como estos, todos los negocios llevan nombres convencionales, con preferencia de los nombres de origen inglés bien o mal escrito. Incluso tengo la teoría de que se puede saber cuándo estamos llegando a los límites de la ciudad por los nombres de los negocios, porque allí empieza a aparecer el ingenio del emprendedor para poner un nombre original que ayude al éxito. Y es en los sitios apartados de la ciudad o en las provincias donde se encuentra el mayor ingenio para poner nombres a los negocios. He visto en mi ciudad lavados de autos de nombre “Rápidos y Brillosos”, carnicería “Los tres chanchitos”, hostal “5mentarios” y otros por el estilo. Pero donde la imaginación rompe los moldes en la cevicherías. Para el que no sabe, estas son restaurantes de platos marinos, especialmente ceviche. No es raro encontrar establecimientos con nombres como “El Pezón”, “El Pulpo Loco” o incluso “El crustáceo cascarudo”.

Como en todo, no faltan tampoco los errores. Me cuentan que en un distrito la dueña de un lavado de ropa quiso poner su nombre al negocio y colocó sobre su puerta un cartel que rezaba “Lava Gina”, pero el ingenio de los vecinos, cambiaba levemente la pronunciación hasta que todos conocían el local como “La Vagina”.

Con respecto a los nombres religiosos, no estoy seguro de si los dueños son conscientes de la ironía. Había cerca a mi casa una farmacia llamada “Señor de la Agonia”, lo cual no debía despertar buenos augurios entre los compradores y tal vez fuera una de las causas de su cierre. Más acertado era la cita bíblica en el nombre de una bodega en un pueblo que visité: “Nada me faltará”, la que sin duda debe ser una tienda muy surtida. El caso me hizo pensar que en algún lugar debe haber un taller mecánico con nombre “Nuestra Señora de la Reparación”.

Por último, debo mencionar los nombres de los chifas, la comida china que solo existe en este país. La mayoría tienen nombres chinos, que suelen ser el nombre del dueño o bien un nombre inspirador que la mayoría de la gente desconoce. Así, hay nombres que traducidos son cosas como “Mucha Paz”, “Felicidad”, o “Alegría”. A uno de ellos yo acudía con cierta frecuencia en compañía de mis compañeros de trabajo. La dueña había ya traducido el nombre del restaurante a “Suerte”, y a mí me trataba bien, tal vez porque aún conservo algunos rastros de mi antepasado chino. Pero los demás no parecían correr con la misma fortuna. Por eso decíamos que el eslogan del chifa debía ser “Si te sirven bien la comida, es Suerte”.

viernes, 7 de abril de 2017

La conspiración del café


Hace un tiempo viví una experiencia aterradora, de esas que cambian vidas y crean revoluciones. Fui invitado a una exposición de productores de café, y cometí, no sé si el error o el acierto, de asistir. En ese tiempo yo no tenía gran experiencia como consumidor, limitado exclusivamente a una taza de café con leche de vez en cuando, así que fui con gran entusiasmo y total inocencia. La exposición se veía animada (no podía ser de otra manera, ahora lo sé) y quienes atendían eran bastante amables, con una actitud de Doña Florinda repitiendo a todo aquel que pasaba “¿No gusta pasar a tomar una tacita de café?”. Yo, entusiasmado, acepté una atractiva taza de moka de uno de los más reconocidos productores del país, con todo y su dibujito en la espuma. El efecto fue inmediato y contundente, como entrar a un nuevo y fascinante mundo del que yo nada conocía hasta ese momento. Y era sólo el primer stand de la exposición. 
Con la intrepidez que da la ignorancia, fui probando café tras café de muestra de la mayoría de los stands: café expresso, capuchino, latté, orgánico, arábigo, de altura, mezclas, productos de los más conocidos valles cafetaleros, incluso ese café que es digerido y excretado por un bicho antes de ser molido, el cual era el más caro y celebrado de toda la exposición. El dato que me dio uno de mis acompañantes, de que en Italia una de las tacitas de muestra que me daban a degustar no valía menos de 3 euros me daba ánimos adicionales. Sacando la cuenta, debo haber probado unas dieciséis tazas antes de decirme a mí mismo que ya basta, estás exagerando con esto de la degustación. Recuerdo que regresé a mi casa en un estado de euforia que me tuvo dos días sin dormir, y lleno de ideas que jamás hubiera tenido estando sobrio.

Desde entonces he estado pensando en la influencia del café en la civilización occidental, para llegar a aterradoras conclusiones, descubriendo la verdad sobre la conspiración mundial del café, conspiración que por su efectividad deja en ridículo a todas las otras teorías de los iluminatis, los reptilianos, y demás. Y esta es la verdad que paso a describir a continuación:

Hoy en día es difícil imaginar una oficina que no tenga una cafetera en algún lugar. Esto empezó en los años 40, con el objeto de mantener a los empleados despiertos durante las largas jornadas de trabajo que nos impone el sistema capitalista. Anteriormente, el café se tomaba solo como una bebida caliente para soportar el frío, al igual que el chocolate. Las propiedades estimulantes del café le han asegurado hasta el día de hoy carta blanca para permitir su uso, a diferencia de otras drogas. Porque el café es una droga, como he podido comprobar personalmente el día que en mi oficina se malogró la cafetera. Ese día hubo escándalos, carreras urgentes y un síndrome de abstinencia general que duró hasta que un técnico llamado de urgencia pudo reparar la cafetera, recibiendo una ovación de pie de todo el personal por tal hazaña. Nunca he visto reacción tal cuando se malograba la impresora o cuando se cortó la electricidad en la empresa.

Por esta razón los gobiernos ocultan la información sobre los peligros del consumo del café y sus efectos a largo plazo sobre la salud, tal como se hizo por mucho tiempo con el tabaco. Pero el café es mucho más peligroso, ya que lo han convertido en una droga social sin límite de edad, todo para que los empleados puedan producir y seguir siendo explotados por las inmisericordes compañías. La conspiración está tan bien organizada que son los propios trabajadores los que defienden el statu quo que permite el libre consumo de café.

Imaginemos ahora qué pasaría si el café fuera prohibido como la coca (La comparación no es gratuita, desde hace siglos la gente de mi país masca las hojas para conseguir exactamente el mismo efecto). La producción caería en picada en todas las actividades productivas y en las de servicios, las empresas quedarían inmovilizadas todos los días durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, lo que obligaría a la desaparición de las horas extra en el trabajo. ¿Se imaginan la revolución que causaría esto? Por eso las grandes potencias tratan de tener de su lado a los centros mundiales de producción de café, tratando de evitar que estos países se den cuenta del poder que tienen, de que la mayor parte del progreso mundial del último siglo se debe a uso del café.

Esta es la verdad que se trata de ocultar. Lamentablemente hay poco por hacer, ya que tenemos a todo un planeta adicto, y aquellos que han logrado sacudirse de este yugo invisible son ridiculizados y segregados por la sociedad. Esta es la verdad, el resto son fantasías conspirativas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Frases Twitteables 43


Otra entrega de mis frases twitteables. El único comentario adicional que se me ocurre en este momento es que, habiendo llegado ya al número 43, fue buena idea ponerle la numeración en números arábigos. sería mucho trabajo para mí acordarme cómo escribirlo y para los demás leerlo. ¿Se imaginan "Frases Twitteables XLIII?"

  • Lo bueno de estar callado es que la gente cree que estoy pensando. 
  • - ¿Qué le sirvo, Don Jesús? - Sólo agua, por favor - Pero todos están tomando vino - No se preocupe, yo me arreglo. 
  • Cada cierto tiempo, alguien parece querer batir el récord de mayor cantidad de faltas ortográficas en 140 caracteres. 
  • Dicen que el dinero no compra la felicidad. Pues yo traté de la otra manera y tampoco funciona. 
  • Había una vez alguien tan malvado que se dedicaba a escribir la letra chiquita de los contratos. 
  • Mi idea de sadismo es encerrar en una habitación a un vegetariano y a un testigo de Jehová para ver quién sale vivo. 
  • Un amigo se quejaba de que sus hijos buscan animales imaginarios con el celular. Tuve que recordarle que él tenía varios Tamagotchis. 
  • Sabes que estás cerca de tocar fondo porque los que ya están allí te tratan de jalar hacia abajo. 
  • Me fui a sacar fotos para el DNI. Tendré que regresar otro día porque en todas salgo con cara de lunes. 
  • Extraño los tiempos en que entraba a Twitter para distraerme de las malas noticias. 
  • "Hizo estallar las redes", "Las redes están ardiendo". Y luego se preguntan por qué se corta el Twitter. 
  • Uno de esos días en que tú y yo nos despertamos en lados opuestos del infinito. 
  • Cuentan que una vez fui poseído por un espíritu tonto y me hicieron un exorcismo. Nunca se supo a quién fue que sacaron. 
  • Último minuto: Canadá anuncia que también va a construir un muro para evitar que los norteamericanos huyan de su país. 
  • Las personas se dividen dos clases: Los que quieren cambiar el mundo y los que quieren cambiarse de mundo. 
  • La delgada línea entre lo poético y lo cursi... La atravesaste limpiamente y con largueza. 
  • Estoy armando un pool de apuestas: Si Maduro dijo que Chávez reencarnó en un pajarito ¿En qué dirá que reencarnó Fidel?
  • Cansado de poner filtros y editar la foto en mi perfil de face, he decidido poner directamente la foto de George Clooney. 
  • - ¿Cuánto me quieres? - De aquí hasta el infinito. - ¿De verdad? - Si, pero tú en un extremo y yo en el otro. 
  • Aquí, escuchando al grillo que canta durante los silencios incómodos. 
  • Oye, tú que siempre estás criticando a los políticos que no cumplen las promesas electorales: ¿Qué fue de tus propósitos de Año nuevo? 
  • Aclarando que nunca he visto la película del Grinch, pero en cambio, he conocido a varios que podrían hacer ese personaje perfectamente.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Dédalo


Dédalo era, para los antiguos griegos el prototipo del inventor ingenioso, un Edison de las eras heroicas. Una de las varias leyendas sobre él trata de la construcción del laberinto que le fue encargada por Minos, el rey de Creta. El laberinto construido era de tan difícil salida que se decía que bastaba dar tres pasos dentro de él para perderse irremediablemente. Incluso para Dédalo la salida resultaba tan complicada que fabricó unas alas para él y su hijo Ícaro, que le ayudaba en la tarea.

Una vez que el laberinto estuvo terminado, se colocaron las alas hechas de plumas y pegadas con cera de abejas para salir volando. Dice la leyenda que Dédalo no tuvo mayor dificultad para salir de esta manera, pero Ícaro voló tan alto que el calor del sol derritió el pegamento de las alas y sufrió una caída mortal.
Hoy en día se recuerda solamente al irresponsable Ícaro como el primer hombre que voló, y se olvida a quien sobrevivió a la experiencia. Como suele ocurrir hasta hoy, el fracaso hace más ruido y es recordado más que el éxito y la responsabilidad.

lunes, 13 de marzo de 2017

Sabiduría hervida en agua


En un valle perdido entre la cordillera inaccesible, hay un pueblo en lo más alto de la montaña. En lo alto del pueblo, viven los guardianes de la sabiduría ancestral, los poseedores de los secretos de la vida, alejados de la perversidad de la civilización occidental. Para llegar a ellos se debe recorrer un camino de penitencia y purificación, a cambio de la recompensa de esa iluminación que ha cambiado la vida de quien ha tenido el raro privilegio de poder recibir sus enseñanzas. Afortunadamente, como yo soy amigo de la directora de la agencia de viajes, me hicieron una buena rebaja en el tour. De igual modo llegué muerto al final del camino, cargando mi mochila y mi cámara fotográfica, por no tener plata para alquilar un burro, que me lo cobraban como si fuera a comprarlo.

Al fin llego a la presencia del maestro. Es un anciano que parece tan viejo como las montañas que nos rodean. Su presencia es a la vez imponente y pacífica. Con un gesto me indica que puedo hacer mi primera pregunta. Y yo, que he estado pensando todo el camino en las preguntas que debo hacer, algo profundo y significativo, que parezca que soy una persona inteligente, al momento de la verdad, se me sale la verdadera personalidad:
   - ¿No tendrá un tecito caliente o algo? Porque aquí hace un frío de miércoles...

El anciano debía tener una sabiduría más allá de nuestra comprensión, y una paciencia practicada a través de sus años innumerables, porque no se inmutó con mi pregunta. Haciendo una seña a uno de sus asistentes, hizo que nos traigan un par de pequeñas vasijas de barro con un líquido hirviente.

   - Bebe de esta infusión de hierbas que aclaran la mente e impulsan el espíritu...

La verdad es que el matecito estaba bueno, me calentó el cuerpo y me animó bastante. Ya estaba a punto de preguntarle si tenía un poco de esas hierbas místicas para llevar, cuando empezó a hablar con una voz profunda y pausada. - Estás ahora más en paz contigo y muestras tu verdadero ser, porque el agua caliente revela tu carácter. Tal vez mi alma es a prueba de iluminaciones y revelaciones místicas, porque lo único que le pude responder fue un sincero “¿Qué cosa?

  - La vida y sus problemas, sus pruebas y dificultades son el agua hirviente que da forma a nuestra alma, y nosotros somos como los alimentos que se ponen en esa agua. Algunos son como las papas, que al pasar por el agua se vuelven blandos, otros en cambio, son como el huevo, que salen del agua hirviendo endurecidos. Busca entonces en tu corazón si eres como la papa o como el huevo.

La precisión de la metáfora me dejó anonadado. Nunca había escuchado cosa semejante. Este tipo sí que es sabio, no como esos que con un par de frases sacadas de internet ya se creen profundos. Ante tal demostración de sabiduría sólo había una respuesta posible.

- ¡Qué loco! 

El anciano me miró con una expresión de interrogación. Ahí me di cuenta de que lo anterior era una pregunta que esperaba respuesta, así que hice el ejercicio de imaginación de una olla caliente y yo ahí, metiendo mi alma al fuego lento y viendo qué es lo que sale.

- Maestro, creo que mi alma más bien se parece a las arverjitas, porque se cuece, pero sale más o menos igual, ni más dura ni más blanda... A propósito, toda esta charla ya me dio hambre y sigo con frío... ¿Dónde consigo una buena sopa por aquí?

- Creo, hijo mío, que tú eres una de las pruebas que me envía la vida para templar mi alma... Sigue tu camino y aplica lo que has aprendido hoy. Debes seguir tu camino, es difícil y necesitarás fuerza y voluntad, pero te verás recompensado.

- ¿Y eso que quiere decir?

- Que sigas por el caminito, pasando la curva está el restaurante de mi sobrina, allí te sirven una sopa bien sustanciosa, con su haba y su choclito, y no es muy caro. Ahora vete, que todavía hay mucha cola de gente que quiere mi sabiduría, y acá cerramos temprano...

Cuando regresé a la ciudad, me puse a contar de mi experiencia a mis amigos y conocidos, aplicando las sabias palabras.
- La vida es como la olla de sopa que pones en la candela, y tú eres como la mantequilla, que cuando la echas al agua hirviendo, te deshaces todo y ya no se te vuelve a ver...

sábado, 4 de marzo de 2017

Antes de salir


Recuerdo los tiempos en que para salir a la calle solo necesitaba abrir la puerta y salir a la calle. No era nada complicado. También era tan pobre en ese tiempo que podía dejar la puerta abierta, seguro de que nadie que entrara podría encontrar algo de valor. Ahora, en cambio, tengo que revisar si llevo mis llaves, si la alarma está activada, si la puertas está bien cerrada, si tengo el celular, si el celular tiene la batería cargada, si llevo suficiente dinero, si no llevo demasiado dinero, no me vayan a robar y a llevarse todo lo que tengo. Debo preocuparme también si llevo mis documentos y mi tarjeta de crédito, que nunca se sabe lo que se puede necesitar. ¿Tengo suficiente tiempo para lo que voy a hacer? No es elegante llegar muy temprano y no quiero dejar una mala imagen llegando tarde, por lo que debo calcular exactamente el estado del tráfico, hay una delicada línea entre el hacerse esperar y quedar como una persona impuntual. ¿Llevo ropa adecuada para el frío o el calor? Debo tener cuidado con los cambios de clima. No está demás revisar si estoy bien peinado, podría encontrarme con alguien en la calle y dar una mala impresión, sobre todo ahora que muchos se toman selfies con los amigos que se encuentran. ¿Qué más me faltaba? ¡Ah, sí! Olvidaba los audífonos del celular, me puedo entretener en el camino escuchando música, y además es la única manera de escuchar las llamadas en el estruendo de la calle. Sí, antes era mucho más fácil salir a la calle.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Freud en Opatambo


Dicen que para ser famoso e importante uno tiene que nacer en el lugar adecuado. No crean en todas las historias que se cuentan de aquellos que nacieron pobres y luego llegaron a ser grandes hombres, porque hasta para nacer pobre y triunfar uno tiene que nacer en el lugar correcto. Yo podría contar la historia de gente que he conocido y que habría sido famosa si hubiera nacido en un país donde sus talentos sean reconocidos, en una ciudad donde se le hubieran podido dar las facilidades. 
¿Han oído hablar alguna vez de Parmenio Uchupampa? Era un hombre que nació con la habilidad de descifrar mensajes secretos, su facilidad para descubrir claves y encriptaciones no ha sido nunca igualada y tal vez no lo sea nunca. Uno pensaría que con tal habilidad Parmenio estaría en la NASA identificando transmisiones extraterrestres, o en algún organismo internacional descifrando mensajes en clave del enemigo, o creando sistemas de seguridad imposibles de hackear. Pero no, Parmenio Uchupampa nunca salió del pequeño pueblo en el que nació, nunca pasó de la escuela primaria que era lo único que se enseñaba en su pueblo, nunca dejó de trabajar la tierra y en lo único que usó sus habilidades fue para que no lo engañen a la hora de vender los productos de su chacra o cuando compraba fertilizantes e insecticidas. Nunca llegó a ser descubierto por nadie, no llegó siquiera a una ciudad grande y murió sin que él mismo supiera que tenía ese don. Por eso es que su nombre es ignorado entre los grandes de la historia, Triste pero cierto.

Pero algunos nombres sí llegan a ser conocidos, aunque su fama solo trascienda el ámbito local, como Segismundo Froy, que es el nombre con el que nació nada menos que Sigmund Freud en el humilde pueblo de Opatambo, del cual ya he hablado antes. Yo sé que me dirán que Freud no nació por aquí, que era un judío austriaco y que estoy diciendo tonterías. Pues yo tampoco tengo muy claro el asunto, no sé si es una reencarnación o una vida paralela, lo único que tengo claro es que Segismundo Froy nació en Opatambo y que inventó el psicoanálisis, el que no me cree, puede preguntar en su pueblo, que allá era muy conocido, por lo que a continuación voy a dar más detalles, porque yo no miento y lo puedo probar:

Segismundo nació como dije, en Opatambo, que es un pueblito colgado de una montaña en lo más profundo de mi país, en un paisaje no muy diferente al de los Alpes de Austria, como para no ir muy lejano de lo del origen austriaco. En su niñez no era raro encontrarlo detrás del mostrador de la única farmacia del pueblo, propiedad de su padre, donde demostró habilidad para el oficio. En los pueblos pequeños alejados de todo, el farmacéutico debía tener varias habilidades. Ya que el único médico que había repartía sus consultas en varios pueblos y la falta de caminos hacía que las medicinas más simples tardaran en llegar, el padre de Segismundo hacía de médico, dentista, herbolario y veterinario, todo ello asistido por su hijo, quien demostraba talento y entusiasmo por la investigación de hierbas medicinales. Sus investigaciones sobre el uso de la coca como anestésico lo hicieron famoso en el pueblo y aún en los pueblos de la región. Aparte de esto su carácter abierto y simpático ganaba la confianza de la gente, que acudía a contarle sus problemas con la esperanza de que él ayude a solucionarlos. Fue Segismundo el que estableció por vez primera la relación entre los sueños y el estado de ánimo de las personas. La gente del pueblo consideraba divertido contarle a Segismundo lo que había soñado la noche anterior, que así logró escribir su primera obra, El Tratado de Interpretación de los Sueños, con toda una sección dedicada a los sueños provocados por una mala digestión, ignorada en las ediciones europeas, y que era tan completa que podía determinar qué sueños provocaba un pescado mal cocinado, demasiados frejoles o una borrachera con chicha de jora. Por supuesto, el médico del pueblo (quien repartía sus consultas entre varios pueblos y solo atendía en Opatambo una vez a la semana) rechazaba tal doctrina calificándola de simples invenciones, lo cual no disminuyó la popularidad de Segismundo.

En el local de la farmacia, que ahora regentaba tras la muerte de su padre, seguía interesado en escuchar a la gente. Ya que la gente parecía liberarse de sus problemas después de contar todo libremente, colocó un cartel en la farmacia de “Me alquilo para escuchar sus problemas”. El servicio se hacía en un cuartito privado con un diván para que la gente se sintiera cómoda mientras contaba sus cosas mientras él apuntaba lo más interesante en su libreta. Es de esta manera que se creó el psicoanálisis. La relación entre los problemas psicológicos y los traumas de la infancia siempre fue clara para él, ya que en un pueblo tan pequeño conocía toda la vida de sus clientes y no hacía falta preguntar demasiado. Para lo que necesitaba el consultorio privado era para las confesiones sexuales, de lo que obtenía las relaciones de estas con los problemas actuales de la gente. Su nuevo libro sobre el psicoanálisis causó un gran impacto debido a que los ejemplos que usaba para apoyar sus teorías demostraban también que la mitad del pueblo engañaba a la otra mitad del pueblo y viceversa. Esto hizo que sus teorías fueran rechazadas y se viera obligado a huir del pueblo rumbo a la capital.

Mientras se trataba en la capital de la tos de fumador que había traído de su pueblo (y de la cual falleció pocos años después), introdujo su método en los hospitales de la capital, donde fue muy controvertido al tildársele de excusas para que los médicos se queden conversando con los pacientes y argumentar que solo era una forma de enterarse de los chismes más calientes, ocupación ésta muy popular en Lima. Es por esto que cuando llegaron al Perú los más famosos psicólogos para presentar los nuevos avances en materia de psicoanálisis, fueron ignorados, tales avances eran ya conocidos en Lima gracias a la labor de Segismundo Froy.

Como dije, esto me lo contaron en su pueblo, que Segismundo Froy nació en Opatambo, inventó el psicoanálisis y que el otro, el austriaco, era un seudónimo para que la gente de Europa le crea y sus ideas tengan validez, como la tienen hasta hoy. Es que para ser famoso e importante uno tiene que nacer en el lugar adecuado.

lunes, 13 de febrero de 2017

Adopta un peluche


Todos los años, en estas fechas, se incrementa el comercio de regalos por el día de los enamorados, y a la semana siguiente, los botes de basura se llenan de los restos de estos regalos: papeles de regalo, cajas de chocolates vacías, flores marchitas. Para gente como yo, que busca simbolismo en todo, estas cosas me hacen pensar si es que el regalo dura más que el sentimiento. ¿Cuántos amores se habrán marchitado antes que las flores? ¿Realmente valía la pena aquello que venía envuelto en papel de regalo? Tal vez si, tal vez no. El que la mayoría de los regalos por San Valentín tengan una vida efímera debería decirnos algo. Pero para cada mayoría existe una minoría correspondiente, y en este caso son los muñecos de peluche. Estos son más duraderos, y como descubrió una de mis amistades, más difíciles de desechar.

El caso es que un día aparecieron en su habitación dos peluches. Ella, que nunca había sido muy afecta a estos muñecos, se sintió extrañada al principio, hasta que pudo hablar con su hermana mayor al siguiente día. Sí, los peluches eran de ella, que había terminado con su enamorado y estaba en proceso de deshacerse de todo cuanto le recordara a él. Los muñecos no eran feos, así que aceptó quedárselos. Al fin al cabo, en ese tiempo era menor y no había tenido nunca a nadie que le hiciera este tipo de regalos.
Poco a poco se fue encariñado con uno de los peluches, lo que molestaba a su hermana cada vez que visitaba su habitación, así que una noche en que estaba especialmente sensible, lo escondió en su mochila del colegio. Así fue como inopinadamente, sus compañeras de clase vieron el peluche y pidieron la historia, creyendo que tenía un enamorado. Cuando contó la historia real, hubo un murmullo de incredulidad que fue disminuyendo hasta que sus amigas aceptaron la verdad. Entonces ocurrió otro fenómeno. Algunas compañeras decidieron hacer lo mismo y donarle sus propios peluches, símbolos de amores rotos. Al cabo de pocos meses la habitación de mi amiga estaba llena de peluches regalados, a quienes llamaba “mis huerfanitos”, nombre muy propio para los juguetes abandonados por una pareja que se separa.

Ya en la universidad, seguía siendo conocida como la que adoptaba peluches que quedaban sin hogar. Algunos de ellos eran de jóvenes que al crecer decidían deshacerse de sus juguetes infantiles, pero la gran mayoría seguía siendo producto de rompimientos amorosos.

La colección en ese tiempo ya había rebasado su habitación e invadido la sala y el cuarto de su hermana mayor, que para entonces ya había abandonado el hogar paterno, cuando tuvo que afrontar la decisión que muchos habían augurado desde hacía tiempo. Esta vez los peluches rechazados eran suyos. Ella era ahora quien tenía muñecos de peluche que le recordaban a quien ya no quería. Y su enamorado, al ver la colección, había sido generoso regalando bellos peluches. Fue entonces que inició su tradición anual de regalar peluches.
La primera vez llevó una gran bolsa llena de peluches a un barrio pobre como parte de una actividad social de un grupo del que formaba parte. Los niños estaban felices y no les importaba el hecho de que muchos de ellos tenían un corazón con frases del tipo “Te amo”. Pero los peluches le seguían llegando. En ese tiempo fue en que la conocí. Al ver en su casa la variopinta colección le pedí que me contara alguna de las historias detrás de los peluches. Pero ella no conocía ninguna. Los que regalan un peluche no quieren hablar de ello, me explicó. El regalar implica deshacerse de los recuerdos, quemar una etapa. Si no los recibiera terminarían en la basura. Apenas podía decirme algunas cosas. Este oso me lo dio una amiga cuando su compañera de cuarto se mudó y lo dejó abandonado, este me lo dio una mujer que no conocía, simplemente se acercó a mi, me preguntó si era yo quien adoptaba peluches y me lo entregó, este me lo dio una amiga, pero solo me dijo “tú ya sabes por qué te lo estoy dando”. Todos los peluches son huérfanos, y yo les doy asilo, fue la explicación.

Conversando con ella, llegamos a la idea de que pondría un aviso en el trabajo anunciando la campaña “Adopta un peluche”. El día designado llegó con su enorme bolsa de muñecos y encontró un nuevo hogar para casi todos. El más grande, un oso que podía sentarse en un sillón como si fuera una persona, lo llevó solo por foto, pero también encontró un nuevo dueño. A instancias de ella, también recibí un pato, un perro y un oso, que no duraron mucho antes de ser adoptados igualmente por niños que llegaron a mi casa y se fueron felices con su regalo. Desde entonces he recibido también en calidad de asilo un par de peluches abandonados, los que he vuelto a regalar poco después. Nada como mi amiga, que sigue hasta el día de hoy recibiendo y buscando hogar a peluches huérfanos y que por más que lo intenta, no puede vaciar su casa.

Esta es la historia de San Valentín de este año. No sé si es una historia de amor, es más bien una historia de segundas oportunidades. Y todos nos merecemos una.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Mil maneras de matarte


- ¿Te vas a comer eso?
- Claro que sí ¿Por qué?
- Tiene colesterol, produce cáncer, te vas a morir si no te cuidas...
- No creas todo lo que te dicen o que te mandan por internet, que matarse uno mismo es más difícil de lo que la gente cree. Y te lo digo yo, que he puesto mi vida en peligro innumerables veces sin ser una persona arriesgada ni un adicto al peligro. Sin ir más lejos, yo no necesito que me manden cadenas en Facebook para saber cómo se hace todo lo que comemos, y no hay alimento que se salve, si crees que dejando de comer carnes y grasas te salvarás, lamento decirte que los vegetarianos también se mueren, se enferman y les da cáncer. Así que si de todas maneras he de morirme, por lo menos disfrutaré un poco. Y puedo contarte cómo se producen esos vegetales que comes, para que se te quiten las ganas de comerlos.
- O sea que quieres morirte...
- No es cuestión de querer, sino que es algo inevitable, y ahora todos los días nos enteramos de algún nuevo peligro, de que algo que creíamos inocuo provoca alguna terrible enfermedad, hasta que descubrimos que no hay actividad que no nos lleve tarde o temprano a la muerte.
- Pero no es lo mismo morirse antes de tiempo...
- Nadie sabe cuándo va a morirse, así que nadie sabe si murió antes o después, simplemente se muere. Y como te decía, te puedo decir todas las veces que arriesgas tu vida a diario, observa:

Cada vez que te levantas de la cama, debes verificar cuántas horas has dormido, si duermes menos o más horas estás acortando tu vida, como lo demuestran los más recientes estudios. Al ducharte, revisa las etiquetas de tu jabón y tu champú para ver si no tienen elementos cancerígenos. No tomes agua del grifo, que contiene bacterias y metales pesados que los filtros no detienen. ¡Y cuidado al salir del baño, que un resbalón mal dado te golpeará la cabeza matándote al instante. ¿Que ya es hora de desayunar? La leche y el café son dañinos, y los cereales provienen todos de plantas transgénicas, ni pienses en tomarlos. Solo nos quedaría tomar jugo de frutas, pero con cuidado, que la frutas no hayan sido regadas con aguas contaminadas ni su cultivo se haya hecho con fertilizantes sintéticos y aplicando insecticidas, que todo eso acabará en tu cuerpo envenenándote lentamente. Y de todas maneras no podrás evitar los preservantes y colorantes que contienen.

Ya saliste de tu casa, así que debes tener cuidado con el tráfico. Las estadísticas dicen que los accidentes fatales ocurren en un radio de 5 km de tu casa, pero tampoco te alejes muy rápido, porque la velocidad es la principal causa de accidentes. Trata de no respirar en la calle, que la contaminación en las calles produce enfermedades respiratorias, y protégete de los rayos ultravioleta que causan daños a la piel. Si llegaste con vida a tu lugar de trabajo, no cantes victoria, pues no estás a salvo. Cuídate del aire acondicionado, la recirculación del aire produce el contagio de enfermedades, y el cambio de temperatura ocasiona daños pulmonares, La oficina es una trampa mortal esperando atraparte, los químicos usados por la impresora son altamente venenosos, los insectos microscópicos que viven en las alfombras y los químicos utilizados en la fumigación están allí para dañarte. El trabajo en una computadora te expone a la radiación y a daños en la vista, la mala postura y las horas sentada te cobrarán la factura con dolores musculares mas temprano que tarde.
Ya llegó el mediodía. ¿Has pensado alguna vez en lo que te dan el comedor de la empresa a la hora del almuerzo? Ellos no tienen tanto cuidado como tú al escoger los alimentos.Y de nada sirve que lleves tu propia comida. Almacenar durante horas la comida en tu lonchera hace crecer a los microorganismos. A propósito ¿Te he mencionado la cantidad de gente que ha muerto atragantada por la comida? Mejor vuelve al trabajo.

Y no importa el trabajo que hagas, serás víctima del stress y de las enfermedades ocupacionales, el reumatismo, el síndrome del túnel carpiano o la hipertensión. Solo te queda rezar para que el día termine pronto.

Al fin terminaste tu trabajo y regresas a tu hogar, pero antes debes cuidarte de lo insegura que es la ciudad. A esta hora crece la cantidad de asaltos, robos y asesinatos, y se pone  peor conforme se acerca la noche.
Llega la noche y quieres salir a divertirte, y te maquillarás con productos cancerígenos, para luego elegir a qué peligro te expondrás. Puede ser el alto volumen de la música, daños musculares por los bailes de moda, el alcohol o el humo del tabaco, que respirarás aunque tú no fumes.

Al final del día solamente quieres dormir, y hasta en eso has de tener cuidado. Mucho gente ha muerto mientras dormía por atorarse con su propia saliva, un paro cardíaco o una fuga de gas inadvertida. Aprovecha en tener felices sueños, porque esta noche puede ser tu última. Y si has sobrevivido al día de hoy, no importa, mañana está también lleno de riesgos.

- ¿Sabes qué? Ya me quitaste él hambre...

- Qué bueno, porque la obesidad conduce a la muerte a la larga, verás, te contaré que...

lunes, 30 de enero de 2017

Tan parecido a la vida


Hace unos días decidí que ya era tiempo de pasar mis días en tranquilidad, dedicarme a las tareas caseras y mirar televisión. Así que compré una bolsa de papitas fritas para disfrutar del rato. Al abrirla descubrí que las papitas estaban todas rotas y quebradas, en nada semejantes a lo que se veía en el envoltorio. Desde entonces busco una bolsa de papitas que no esté destrozada por dentro. Tan parecido al amor.

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Estoy esperando el bus solo en el frío de la calle. Ya llevo veinte minutos bajo un cielo gris cuando al fin veo el bus en la lejanía. Por un instante me alegro de poder llegar a mi destino, solo para ver pasar el bus sin detenerse en mi paradero. Tan parecido a mi suerte.

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Veo el vídeo de la fiesta del fin de semana y solo entonces me doy cuento que debo enfrentar la realidad de que nunca he sido un gran bailarín y que en realidad mis amigos se han estado riendo de mi todos estos años. Tan parecido a mi vida.

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En la playa, cuando estoy de lo más tranquilo en el agua, viene una ola traicionera que me revuelca y me deja mareado y vomitando agua salada. Tan parecido a la vida.

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En el trabajo descubro que la realidad no se parece en nada a lo que me enseñaron en la universidad, ni siquiera a los libros o a los cursos que he seguido sobre mi carrera. Es como ese examen que todos hemos pasado alguna vez, en donde las preguntas no se parecen en nada a lo que hemos estudiado. Tan parecido a la vida.

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Si yo fuera dado a las metáforas, diría que la vida está tratando de decirme algo.

sábado, 21 de enero de 2017

Frases Twitteables 42



Hace tiempo que no ponía por aquí mis frases twitteables, que en realidad son frases twitteadas, porque las saco del archivo de lo que publico en twitter (búsquenme como @TontodelaColina) y que pongo aquí para el que se perdió algunas de ellas. Aquí las que tocan hoy.
  • - ¿Qué libros te llevarías a una isla desierta? - ¿Qué? ¿También hay que llevar libros?
  • Es cierto que nadie es perfecto, pero también es cierto que nadie es tan imperfecto.
  • Puedo predecir el momento exacto de tu muerte, con una exactitud de cincuenta años más o menos.
  • Los astros no están a mi favor. Estoy considerando mudarme de galaxia.
  • Yo también tengo problemas con la bebida, lo bueno es que las reconciliaciones son fabulosas.
  • Dime a quién citas y te diré quién eres.
  • - Los que no aprenden de la historia están condenados a repetirla. - Es cierto, fue por eso que tuve que repetir ese curso.
  • Hay gente que hace una tormenta en un vaso de agua sobre si el vaso está medio lleno o medio vacío.
  • Esos días en que no sé si me falta inspiración o es que ya dije todo lo que tenía que decir.
  • Un día de estos los protectores de los animales me querrán prohibir que cuente ovejas.
  • -Han llegado los años de las vacas flacas… - ¡A mi enamorada me la respetas, no le digas así!
  • Últimamente he estado viviendo al límite inferior.
  • Del cubo de Rubik aprendí que cuando arreglas un lado, se te desordena otro.
  • Hay personas que con decir "Te lo dije" creen exculparse de toda responsabilidad.
  • Deshojar margaritas lo hace cualquiera. Hacerlo con dientes de león, eso sí es un deporte extremo.
  • Si amas un tweet, déjalo ir. Si te lo retwittean, regresará. Si te lo roban, dirán que nunca fue tuyo. O algo así.
  • Tal vez es cierto que el abismo es un pedazo de cielo que se cayó.
  • Hoy la moda retro es mandar powerpoints por email.
  • Añoro los tiempos en que ser bueno era ser bueno, no solo ser un poco menos malo que el resto.
  • - Qué romántico es besarse bajo la lluvia ¿Verdad? – Hace cuarenta días que me dices lo mismo, Noé.
  • Hay lunes que más bien son un afterweekend.
  • ¿Cómo que no me quieres? ¿Acaso crees que una margarita me va a mentir?
  • Tal vez sea cierto que todo está escrito, pero también es cierto que a mucha gente no le gusta leer.
  • Me pidió espacio. Y tenía razón, ha engordado mucho últimamente.
  • La historia de una de las mentes más brillantes de su generación, que un día decidió abandonar todo y convertirse en un tonto.
  • En realidad el fin del mundo ya fue hace tiempo, pero no nos hemos dado cuenta porque nos metieron a todos en la matrix.
  • Solo por curiosidad. ¿Qué es más difícil, entender a un genio o entender a un tonto?
  • Cuentan que Jacob cocinaba las mejores lentejas en el Antiguo Testamento. Su hermano daba lo que fuera por ellas.
  • Lo mío no es improvisación. Es planificación dinámica en tiempo real. (Hoy estuve inspirado con las excusas)

miércoles, 11 de enero de 2017

Grandes momentos de la prehistoria


A veces pienso que ya tenemos demasiada historia. No hay día en que no se conmemore algo, en que no se recuerde algún hecho pasado. Las lecciones de la historia son siempre recordadas aunque nunca se aprenden realmente. Por eso ahora, cuando ya todo parece estar inventado, me pongo a investigar los logros olvidados y sepultados en las profundidades de la prehistoria, mediante la fórmula secreta que une a la astrología inversa y los viajes astrales para volver a la época en que la gente era más simple, en que muchas de las cosas que hoy damos por sentadas tuvieron sus gloriosos comienzos. Muchos creen que la gente en esos tiempos no sabía nada y que los grandes inventos son cosa de nuestro tiempo. Pues no, por eso dejo  aquí algunos ejemplos de esos grandes momentos de la prehistoria.

La invención del número seis. En el tiempo en que aún se pensaba que todo aquello que no pudiera contarse con los dedos de una mano no valía la pena ser contado, vivió Pmnt, considerado por algunos como el primer matemático de la prehistoria. No hacía muchas generaciones que se había llegado a la idea revolucionaria de equiparar conceptualmente una cantidad de objetos con los dedos de una mano. Por aquel entonces se contaba señalando primero los bienes y luego señalando un dedo de la mano. Este método, aunque útil, no permitía contar más allá de cinco, pues se usaba una mano para señalar. Hoy se nos hace difícil comprender el cambio conceptual que significaba dejar de señalar para poder contar, y esto fue lo que descubrió Pmnt. Algunos piensan todavía que la invención del número seis fue producto de la casualidad, al considerar el puño como un dedo más al acabarse los dedos, pero Pmnt fue el primero en definir formalmente al número seis. Esto abrió todo un mundo nuevo para el hombre, quien finalmente descubrió que era posible contar cantidades mayores a los dedos de una mano. Desde ese momento fue posible la invención de números mayores, la acumulación de riquezas, la planificación y el control de tribus, y los conceptos de suma y resta. Lamentablemente, esta historia tiene un final triste: Muchos creyeron que Pmnt había llegado demasiado lejos con sus habilidades matemáticas, y el uso del número seis fue resistido e incluso prohibido, al considerarse como un invento diabólico. Las castas sacerdotales trataron de mantener este conocimiento en secreto para alejar al hombre de la codicia y la acumulación, pero Pmnt difundía su invención a todos, lo ocasionó que fuera apedreado hasta morir en uno de los disturbios entre los partidarios y detractores del número seis. Es desde esa época que el seis conlleva una connotación negativa, y hasta hoy se le asocia al demonio.

El café. En los tiempos en que las tribus prehistóricas seminómadas vagaban por el norte de África, las cabras eran parte importante de la vida diaria, que proporcionaban carne, leche, cuero y lana, además de ser capaces de comer hierbas duras y requerir poca agua. No en vano se les consideraba entonces como un regalo de los dioses a los hombres. La tribu Korbu, que buscaba un sitio donde establecerse durante el invierno, notó que las cabras de la tribu estaban inusualmente inquietas. No se tardó mucho en descubrir que la razón eran unos arbustos de frutas rojas que habían estado comiendo. Uno de los pastores, cuyo nombre ha caído en el olvido, probó la fruta y el sabor le pareció desagradable. Desencantado, arrojó las ramas al fuego. En ese momento ocurrió un doble milagro: el café comenzó a hacer efecto y los frutos tostados empezaron a emitir un olor agradable y muy penetrante, que atrajo a toda la aldea. El gran jefe pidió consejo a los ancianos sobre cómo aprovechar mejor el descubrimiento, surgiendo varias ideas como tratar de disolver los frutos en agua hirviente, preparar una pasta comestible o quemarlo para inhalar el humo. Después de semanas de intensa experimentación, labor acometida por todos los habitantes de la aldea, se encontró que la mejor manera de consumirlo era disolver los granos molidos en agua caliente. Una vez descubierto el mejor método, los resultados fueron explosivos. Se dice que en esa temporada toda la tribu se mantuvo cuatro días trabajando sin dormir, tiempo durante el cual muchos de los habitantes tuvieron visiones y entraron en posesión de entidades divinas. El gran jefe se vio obligado a prohibir el uso de la bebida para evitar que los aldeanos perdieran el contacto con la realidad. El consumo de café se reservó al inicio para ocasiones especiales, aunque después se permitió su empleo durante la temporada de cosecha, cuando el trabajo se intensificaba, y en la temporada de frío, en que se tomaba solamente en las noches. Aunque se trató de mantener el secreto, pronto se esparció la fama del pueblo que no dormía y que podía hablar con los dioses gracias a una bebida maravillosa. El café también impulsó la creatividad en las artes de la cerámica y la textilería, que se hicieron conocidas en toda la región. Se dice también que era posible reconocer a uno de los habitantes de la tribu Korbu, así como sus textiles y su cerámica, solo por el aroma que tenían impregnado, y que perduraba mucho tiempo después de que hubieran abandonado su pueblo.

Estas son algunas de las historias que he encontrado en la prehistoria, y que comparto hoy. Aún quedan varias para compartir, y que verán algún día. Háganme acordar que queda pendiente anotar los profundos cambios culturales y sociales que ocasionó la invención del jabón y la leyenda que rodea a la invención del juego del detín marín. Pero por hoy lo dejaremos aquí. Buenas noches.

lunes, 2 de enero de 2017

Nada nuevo bajo el sol

El primer selfie stick, 1925
Hace cosa de tres milenios, siglos más, siglos menos, Salomón dijo, escribió y puso en la Biblia para que no se olvide, la frase: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Dicen que esta frase se le ocurrió después de escuchar a los juglares del palacio contar los mismos chistes de la época de Enoc. Lo curioso es que desde ese tiempo la cosa no ha cambiado mucho, no sólo porque nos siguen contando los mismos chistes, sino porque hasta ahora nos siguen presentando como la gran novedad cosas que ya existían desde hace mucho. E internet está lleno de cosas que la gente cree que son la gran novedad pero que en realidad existen desde hace mucho. Ya que hoy me encuentro aburrido frente a la computadora, me pongo a demostrar que varias de las cosas que encontramos hoy en internet son mucho más antiguas de lo que creemos.

Los primeros muros de Facebook: En la antigua China del siglo V a.C. aparecieron los “dazibaos”, que eran hojas que cualquiera podía colocar sobre los muros públicos. El dazibao podía tratar cualquier tema y ser escrito por cualquiera. Sobre este papel los vecinos de la ciudad solían colocar también otros papeles con sus comentarios, igual que como se hace ahora en el muro de Facebook.

Los primeros emojiles: nadie me va a negar que los primeros emojiles son los jeroglíficos egipcios que se usaban hace más de cuatro milenios. En ese tiempo, Ptah el egipcio, para avisar que estaba cansado por haber trabajado como un buey, dibujaba en su puerta un buey con un arado y un hombre recostado, tal como lo haría cualquier Juan del día de hoy en el Whatsapp. Y la colección de emojiles de ese tiempo incluía dibujos de papiros, escarabajos, barcos, manos, plumas y todo lo que necesitaba en ese entonces para expresarse.

Los primeros tweets: Desde hace muchos siglos, se han utilizado palomas mensajeras para enviar noticias. Simplemente se amarraba un pedazo de papel a la pata de la paloma y se enviaba para que el mensaje llegue volando a su destino, donde el receptor diría después que esa noticia “me la dijo un pajarito”. Claro que los mensajes no podían ser muy largos, porque la pata de la paloma tiene una capacidad limitada de caracteres que se pueden escribir, pero de todas maneras creo que era más que los actuales 140, así que no me digan ahora que todo progreso es para mejor.


El primer meme: Este no es tan antiguo como los anteriores, pero de todas maneras precede con mucho a la internet. Durante la Segunda Guerra Mundial, apareció escrito en muchas paredes la frase “Kilroy was here”, que pronto fue acompañada de un dibujo simple de una persona asomando. Como con los actuales memes, nadie sabe con seguridad como surgió ni quién fue el creador, pero se hizo popular y los soldados americanos la dejaban dibujada mientras avanzaban por el frente europeo.

Pokemon Go: Lo más moderno que nos ha llegado es el Pokemon donde hay que salir a la calle a capturar bichos. Pues esto lo hacía desde su niñez Satoshi Tajiri, el creador de Pokemon, quien salía con pequeñas cajitas (antecesoras de las pokebolas) a capturar insectos en su pueblo natal antes de mudarse a Tokio, donde la escasez de insectos le hizo buscar una manera de hacerlo usando un Game Boy. Me lo imagino hoy viendo a la gente buscando bichos con su celular y recordando sus viejos tiempos en que llegaba a su casa con sus nuevos grillos, mariquitas y escarabajos aunque los demás niños se rieran de él. Ahora quién se ríe pues.

El primer influencer: A fines del siglo XVIII, Johann Wolfgang  von Goethe escribió el libro "Las desventuras del Joven Werther", que trata de un joven enamorado de una dama que no puede corresponderle. A pesar de hacer un viaje a la capital para olvidar, no solamente no lo logra, sino que a su regreso su amada ya se ha casado con otro. Al final de la novela, Werther se suicida. La novela tuvo un éxito tremendo, a tal grado que muchos jóvenes hacían la peregrinación a los lugares descritos en la novela, se vestían como el personaje principal e incluso hubo muchos casos de suicidio que imitaban el final de Werther. El caso alcanzó tal extensión que se hablaba de la "Werther-Fieber" (Fiebre de Werther) que hacia a los jóvenes melancólicos y potenciales suicidas. Goethe lamentaría el resto de su vida el efecto de esta novela, y el hecho de que muchos de los que se acercaban a visitarle solo conocían esta obra, incluso después de haber escrito "Fausto" y otras obras capitales de la literatura alemana.
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