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domingo, 17 de julio de 2022

La estrella



Todas las noches el astrónomo aficionado dirigía su telescopio al cielo. Es una tontería, le habían dicho, pero él buscaba aún aquella estrella que tiene el poder de conceder todos los deseos que le habían prometido en su niñez. Un día, agotado, dejó caer el telescopio, y al tomarlo para evitar que se rompa, quedó apuntando a uno de los edificios vecinos. Al mirar para verificar que nada se había roto, encontró al fin su estrella, tatuada sobre el hombro de la mujer que también lo miraba a través de un telescopio desde su lejana ventana.

martes, 24 de agosto de 2021

Los tres poderes


Nadie recuerda el tiempo en que fui poderoso. Como suele ocurrir, sólo podía usar ese poder tres veces. La primera vez que lo usé fue para eliminar la palabra recuplo. Siempre odié esa palabra, y por eso hoy nadie la recuerda ni sabe hoy lo que significa. 
La siguiente vez quise hacer algo realmente trascendente: hice que todos los malvados del mundo murieran. Y así fue de un momento a otro. Murió gran cantidad de gente ese día, aunque no tantos como yo pensaba. Murieron muchos que eran reconocidos como gente buena, pero que sabían ocultar su maldad. Vivieron en cambio, muchos a quien la gente creía malvados, pero que habían sido difamados por los verdaderos malvados, o que creían verdaderamente en sus buenas intenciones. 
Muchos de los muertos, a pesar de su maldad, eran amados y apreciados por gente que empezó a clamar venganza. Muchos de los vengadores creían que las muertes habían sido aleatorias y también buscaron su justa venganza. La confusión hizo aparecer espontáneamente a toda una generación de malvados que creían estar haciendo lo justo, o de gente arrastrada hacia la maldad por la muerte de alguien amado. Espantado, sólo me quedó usar el tercer poder para hacer que todo se olvide antes de ser asesinado también.

sábado, 5 de enero de 2019

Un nuevo año


Ya ha empezado un nuevo año, incluso para los que se quedaron dormidos ese 31 de diciembre, y para los que estaban tan borrachos que no recuerdan nada de lo que pasó esa noche. Porque el último día del año es la prueba de que no aprendemos. No importa cuántas veces despertamos con la resaca de la fiesta jurando que ya no volveremos a tomar tanto, que ya no volveremos a pasar por esto, y olvidaremos todos esos juramentos a la primera ocasión. Y después reclamaremos a nuestros políticos que también cumplan con las promesas que alguna vez nos hicieron, como si ellos fueran superiores a nosotros y pudieran hacer lo que nosotros no podemos.

Lo mismo aplica a los propósitos de Año Nuevo. Creo que la gente hace estos propósitos porque todos los demás lo hacen, porque está de moda, y porque es como un viral de internet que no necesita de internet para transmitirse. Y es otra tradición que estos propósitos no sobrevivan a la primera semana y queden olvidados hasta diciembre, cuando renacerán como nuevos propósitos para el siguiente año. Al fin y al cabo, estos propósitos no han sido tan importantes, pues hemos sobrevivido sin ellos hasta hoy.

Aunque tal vez estoy hablando demasiado pronto, pues se ha empezando a correr la voz de que yo no pude sobrevivir al Año Viejo. Y tal vez sea cierto, porque en la fotos oficiales del Facebook del dueño de la casa en la que pasé la noche del 31, no aparezco por ningún lado. nadie de los presentes con quienes me he contactado recuerda tampoco con claridad mi presencia, no sé si por la cantidad de alcohol ingerido o porque realmente no estuve allí, que ya estoy empezando a dudarlo yo mismo. Tal vez yo sea la última baja del año y no me he enterado todavía.

Y esto es otra parte importante de las celebraciones de Año Nuevo: Nos felicitamos por haber sobrevivido a este año, que a tantas personas mejores que nosotros se ha llevado. No hemos caído y esto es motivo para abrazarnos, no por el inicio del nuevo año, que es una cosa enorme y desconocida que inspira miedo y esperanza a partes iguales, sino por haber soportado en pie todo lo que nos ha mandado la vida. Y a los que están empezando con mal pie estos primeros días, la modernidad les traerá en pocas semanas la esperanza del Año Nuevo Chino, que se está haciendo una tradición, algo así como un nuevo Año Nuevo, pero hecho en China.

Otra tradición de inicios de año es consultar las predicciones del horóscopo occidental, el horóscopo chino o el que mejor nos acomode, pues es sabido que nadie cree en un horóscopo que nos diga que este año nos va a ir mal. Así si las cosas van mal, le echaremos la culpa al gobierno, al sistema capitalista, a la conspiración de los Iluminati, a cualquiera menos al horóscopo.
Yo personalmente he analizado la posición de las estrellas, he hecho las correcciones correspondientes a los próximos eclipses de Luna y de sol, y he llegado finalmente a la conclusión de que necesito cambiarme de galaxia, porque con estas estrellas no la hago.

Sé que todo esto suena pesimista, pero ser pesimista es lo mejor para empezar el año, así los días que pasan te sorprenderán gratamente, es mejor que empezar como optimista y descubrir al día siguiente que siguen existiendo Trump, el reggaetón y los reality shows. En realidad este año será lo que cada uno se esfuerce por hacer. Pongamos (como hiciera John Lennon alguna vez) un enorme cartel que diga en letras muy grandes “FELIZ AÑO NUEVO” y más abajo en letras pequeñas “Pero también haz tu parte”.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Para este año quisiera que…



Este año que recién empieza, no nos debe pillar desprevenidos. Debemos planificarlo cuidadosamente, para no desperdiciarlo como hemos hecho ya otras veces. Tenemos 365 días para hacer lo mejor que podamos, ya sin miedos por el fin del mundo. Se acabaron las excusas y las disculpas. Hagamos que este año sea el año. Por eso quiero compartir algunos deseos para este 2013, para que al final de este año no tengamos que estar lamentando la oportunidad perdida:

  • Quisiera que este año se acabaran las disculpas por aquello que no hemos hecho. Si hemos hecho algo mal, empecemos a arreglarlo y no a ocultarlo esperando que nadie lo vea.
  • Quisiera que empecemos a considerar las cosas materiales no por lo que cuestan, sino por lo que valen.
  • Quisiera que realmente aprendamos las lecciones de la vida, en vez de solamente decir que hemos aprendido, y seguir haciendo lo mismo.
  • Quisiera que este año hagamos verdaderamente el esfuerzo de ser felices, en vez de simplemente tratar de sobrevivir. 
  • Quisiera que no olvidemos empezar el día con una sonrisa. No parece mucho, pero es el comienzo. Ya verás cómo se va contagiando poco a poco a todos los que te rodean.
  • Quisiera que volvamos a usar nuestra imaginación. Y que esta nos sirva de guía hacia todo lo que podemos lograr.
  • Y por último, quisiera que perdamos la vergüenza de obrar bien solo por miedo al qué dirán los demás. Qué importa que nos crean tontos.
Feliz año.

sábado, 24 de marzo de 2012

Historia de una guitarra


En la cima de una montaña un hombre labró, talló y pulió a Libertad, una simple guitarra, aunque muy lustrosa.

Libertad fue envuelta y llevada en una vieja carreta a la ciudad, donde fue vendida a una tienda de instrumentos. En la tienda había violines, mandolinas, charangos, contrabajos, arpas y cuanto instrumento de cuerdas podía imaginarse; por supuesto, eso incluía a las guitarras mismas: muchas guitarras de varias marcas y colores.

Un día de primavera el tendero tensó y afinó las cuerdas de Libertad para tocar con ella un fragmento de “Fantasía para un gentilhombre”. Libertad, que había estado dormida en el almacén, despertó ese día con aquellas notas y ante algunos escuchas que aplaudieron estupefactos la interpretación. Libertad entonces, viva, sintió por vez primera la distensión de sus cuerdas y fue guardada detrás de un cristal, pero ella no sabía qué sucedía y no conocía el sufrimiento, estaba feliz de sonar como sonaba.

Luego de mirar por varios días a través del cristal, Libertad se había percatado de que a la tienda llegaban jóvenes y viejos, aprendices y expertos músicos; también alguno que otro mirón. También se dio cuenta de que casi todos los instrumentos gozaban de cierta libertad, muchos incluso estaban a la mano de quien entrara a la tienda, donde a veces había una fiesta de cuerdas y un disonante concierto de aplausos. Unos tocaban, otros compraban, otros reían. Sí, casi todos los instrumentos vivían allá afuera con la gente, sonaban a libertad y salían como amantes de algún músico para no regresar nunca, mientras que ella, Libertad, permanecía presa en un aparador, bajo llave y con las cuerdas flojas cuando quería sonar como sonaba queriendo ser también amante y fantasía, música y Libertad.

El tiempo pasó y Libertad escuchó mil conciertos de músicos consagrados y vio nacer también mil historias de amor músico-instrumento. Pero por razones que le eran inciertas, nadie se fijaba en ella. Libertad entonces se hizo una guitarra triste que solo sonaba cuando con las cuerdas, tensadas una vez a la semana por el tendero, entonaba un fragmento de “Fantasía para un gentilhombre”.

Hasta que una tarde lluviosa y de desesperanza un joven empapado e impetuoso, estaba sonriendo frente a ella, del otro lado del cristal. El joven era un apuesto estudiante cuya familia adinerada pretendía reclutarlo en el conservatorio. Y querían precisamente a Libertad con todo y sus cuerdas para él, pero tensas. En palabras del tendero, no habría mejor guitarra para sus aspiraciones. Y Libertad entonces salió de la tienda bajo el brazo de aquel apuesto joven, sabiendo que era una guitarra muy especial, hecha para la mejor de las músicas y el mejor de los amantes músicos. Con las cuerdas tensas supo que sería feliz.

Pero el muchacho no sabía mucho de música, él sabía mucho de amantes; no tenía mucho talento pero tenía muchas novias. Con Libertad hizo algunos intentos pero al cabo de no poder sacar más de dos notas seguidas, al cabo de su impaciencia y de su falta de apreciación e interés musical, envolvió nuevamente a Libertad y la guardó en un oscuro y silencioso clóset.

A Libertad, después de muchos años de oscuridad -aún con las cuerdas tensas y comenzando a cuartearse- le parecía que escuchaba todavía en su caja los fragmentos de “Fantasía para un gentil hombre” en un eco de aquello que sentía cuando sonaba. Deseaba no haber sido una guitarra tan especial sino cualquier otra guitarra presa de alguna fantasía, la amante guitarra de algún trovador que la tocara en un café o en una noche de luna, un trovador gentil que tocara fantasías con Libertad.

Este es  otro de los cuentos que me hubiera gustado escribir, así que lo pongo aquí. Lo encontré en el blog "Ahmlive" ( http://www.ahmlive.com.mx/?p=133). Y lo pongo porque a mi también me hizo recordar que hace un tiempo que no cojo mi guitarra para tratar de sacarle algunas notas.

sábado, 31 de diciembre de 2011

El ultimo post del año

Ahora que este año se va, derrotado al fin, aprovecho para saludar a mis pocos lectores y desearles un maravilloso 2012.
El próximo año seguiré hasta donde pueda publicando más historias amables en este blog. Las frases ingeniosas en mi nueva cuenta de twitter tienen más futuro, a juzgar por la cola de frases que tengo esperando ser publicadas.
Este año tiene pinta de ser más movido que el anterior. Nos veremos tratando de salvar el mundo de las maldiciones mayas (Los peruanos estamos desaprovechando la oportunidad de inventar una maldición inca que haga venir a los turistas por aquí), tratando de hacer algo útil con el día extra que nos toca por ser año bisiesto, y como dice Mafalda, tratemos de no desperdiciar los 366 días nuevecitos que nos quedan por delante.
Feliz año.

sábado, 22 de enero de 2011

Deseos cumplidos


Después de años de preparación, miles de millones de dólares invertidos, hemos logrado lo que siempre se pensó que era imposible. Hemos conectado gigantescos equipos de refrigeración al interior de la tierra y hemos convertido los volcanes en cámaras de frío.
¡El infierno se ha congelado! ¡Cumple tu palabra de darme una oportunidad!

Mediante ingeniería genética hemos combinado genes de cerdos con genes de cóndor, y hemos logrado criaturas aladas que anteriormente eran sólo concebibles en sueños.
¡Ahora los cerdos vuelan! ¡Ven conmigo como prometiste!

Hemos instalado enormes cohetes a lo largo de la línea ecuatorial, y los hemos activado con la propulsión en contra del movimiento de la tierra.
¡Hemos detenido el mundo! ¡Ahora puedes bajarte!
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