lunes, 22 de mayo de 2017

El pozo de los deseos



Entre las varias historias que me traje del pueblo de Opatambo, está el del pozo de los deseos, que allá se cuenta como ejemplo de lo que puede pasar con el uso irresponsable de las facultades divinas. La historia ocurrió, como dicen allá, “Hace un montonal de tiempo, ni mi padre ni mi abuelo habían nacido”.
Era un año de sequía, en que el arroyuelo que pasaba por el medio de la ciudad estaba seco y el alcalde pidió ayuda a los vecinos para cavar un pozo que proporcionara agua a los sedientos. El lugar elegido en primer lugar estaba, por una curiosidad geográfica, dentro de los terrenos del alcalde. Se cavó mucho pero no se encontró nada, así que se tuvo que buscar otro sitio, con el mismo resultado. Al final se excavó en un sitio cercano a un antiguo puquio o fuente de agua natural, en una tierra de nadie un tanto fuera del pueblo. Sin duda los vecinos consideraron como un milagro el encontrar agua después de las primeras decepciones, así que el pozo desde el inicio tuvo una reputación de tener algo de sobrenatural. El alcalde, picado aún por no tener un pozo dentro de su propiedad, declaró que se había encontrado un pozo santo, y que como en otros lugares del mundo, se podría arrojar una moneda para que los apus proveedores de agua concedieran un deseo.

Mis informantes en Opatambo descartan categóricamente la idea de que todo fuera una treta del alcalde para levantarse unas cuantas monedas por la noche y balancear en algo su presupuesto, y más aún con lo que pasó después. Uno de los vecinos atrapó por fin al zorro que había estado diezmando su gallinero, y atribuyó el hecho a una moneda lanzada en el pozo. El hecho desató una fiebre de deseos sobre el pozo, con una lluvia diaria de monedas. Uniones de parejas que se creían imposibles, ofertas de trabajos, el fin de la sequía, no había día sin que algún hecho fuera atribuido al poder del pozo de los deseos. El cura del pueblo intervino también reclamando que los deseos eran concedidos por el poder de Dios y reclamando también que se construya una capilla en el sitio, exigencia que, ante la desidia de la gente, fue reducida a una gruta para la virgencita, la cual tampoco pudo cumplir.

Hasta aquí todavía el pozo de los deseos era una de esas curiosidades pintorescas que de vez en cuando sacuden la modorra pueblerina, pero faltaba la tragedia para que la historia trascendiera a toda la provincia. El hijo de uno de los hacendados de la región llegó para arrojar su moneda, y dicen que a los tres días justos el hacendado, ya anciano pero a quien se le auguraban todavía varios años de vida, enfermó y murió dejando la jugosa herencia al hijo que había formulado el deseo. El pueblo comprobó horrorizado que el pozo podía convertirse también en un instrumento de muerte. Durante el sepelio, aterrado secretamente por las noticias de que se había visto a sus opositores políticos rondando el pozo, el alcalde anunció públicamente que cerraría el pozo para evitar otros deseos semejantes .
Pero el alcalde comprobaría que era ya imposible detener los hechos. Todo el pueblo se opuso con lampas y palos cuando los empleados del municipio quisieron acercarse al pozo para cerrarlo. Ya la voz se había corrido en los pueblos vecinos y el pozo era más concurrido que nunca, incluso las monedas empezaron a escasear en el pueblo, que llegó a arrojar billetes “para pedir deseos grandes”.

Ante la imposibilidad de cerrar el pozo, en una reunión que se llevó a cabo en la plaza, se decidió que al menos se controlaría su uso. Se destacó a un funcionario que sería el único autorizado a arrojar las monedas en el pozo, previa declaración del deseo por parte del solicitante. De este modo se esperaba que el pozo concediera solamente deseos aprobados por la alcaldía. Pero como en cualquier otro intento de censura, la gente busca maneras de eludirla. Luego de un derrumbe que se llevó la casa de un vecino no muy querido en el pueblo, salieron a la luz versiones de gente que iba al pozo fuera de las horas de atención del encargado, y de personas que llevaban dos monedas, una para el deseo y otra para sobornar al funcionario edil. Como medida adicional, el alcalde colocó letreros a la entrada del pozo que decían cosas tales como “Aquí se prohíben los malos deseos”, “Sea responsable con lo que desea”, y “El pozo no se hace responsable de las consecuencias de sus deseos”.

 El pozo de los deseos terminó siendo alabado y temido a partes iguales. Ni siquiera el alcalde pudo librarse al final del pozo, pues después de una borrachera tropezó y se rompió una pierna, por lo que acusó a sus opositores de atentar contra su vida por medio de los poderes del pozo, y atribuyó su propia supervivencia a que había pedido al pozo sobrevivir a sus enemigos. Lo que cambió la opinión del pueblo con respecto al pozo fue la aparición de un ventarrón frío que voló techos, rompió ventanas y arrancó árboles de sus raíces. Alguien, sin duda había pedido la destrucción del pueblo, y habían librado apenas de la catástrofe. Allí fue el cura diciendo que el pozo era en realidad una treta del demonio y que las monedas arrojadas serían mejor utilizadas como ofrenda en la iglesia. El domingo, después de la misa, todo el pueblo, encabezado por el cura y el alcalde, fue en peregrinación al pozo de los deseos para pedir el deseo final. Con una moneda de oro, el alcalde, aún con muletas, formuló en voz alta y clara el último deseo: “Quiero que desde este momento, dejes de conceder deseos a esta gente que se ha mostrado indigna de tus favores, quiero que nadie que arroje una moneda vea cumplidos sus deseos de ahora en adelante, y que no vuelvas a darnos más que el agua para lo cual fuiste creado”.

Desde ese momento, no se volvió a saber de milagro alguno concedido por el pozo. Algunos todavía en el tiempo que siguió reclamaron algún evento como la intervención del pozo, pero estos hechos eran siempre descartados como casualidades. Hoy el pueblo ha crecido y el antiguo pozo está ahora en un parque pequeñito rodeado de casas, con una cerca destartalada, ya sin los famosos carteles pero todavía con una o dos monedas que pude ver en el fondo cuando me llevaron a conocerlo. Es que nunca se sabe, me dijeron los que me contaron la historia, y todavía puede ser que el pozo olvide su promesa y vuelva a conceder deseos.

Como dije al comienzo, esta es una historia que se cuenta en Opatambo para recordar que los dones divinos deben ser usados con responsabilidad, y para recordar aquella vez que un alcalde prohibió los milagros en el pueblo.

sábado, 13 de mayo de 2017

La invención del lunes


Ocurre todas las semanas. La gente llega al trabajo después del fin de semana cansada y sin ánimos, con la expresión de la derrota reflejada en el rostro, y maldiciendo al lunes. ¿Por qué tenía que ser lunes? ¡Otro lunes! ¡Castigo del cielo! y cosas semejantes se escuchan en todas las instalaciones de la empresa. Yo, por mi parte, trato de acordarme de los tiempos felices en que el lunes era solo otro nombre en el calendario, solo para recibir un golpe de dura realidad al recordar que jamás ha habido época sin lunes en toda mi vida, porque hasta las guarderías inician la semana en lunes, la escuela empieza los lunes, para que los niños aprendan desde temprano lo que significa; cuando conseguí mi primer trabajo me dijeron “empiezas el lunes” con un tono de advertencia ominosa; puedo mencionar que también en el trabajo cuando una labor es especialmente pesada o desagradable, se usa la frase “lo dejamos para el lunes”, y por esta razón el lunes es cuando tenemos que hacer los trabajos más pesados, aquellos que no queremos hacer. Y todo el mundo sabe que los lunes es cuando la gente hace no que no quiere hacer, desde los funcionarios públicos que nos dicen “regrese el lunes” hasta nosotros mismos, que para todas las tareas desagradables, los propósitos personales y todo lo que nos recomienda el médico tenemos la frase “el lunes empiezo”.

Puesto a pensar en el tema, lo que la gente en realidad odia no es el lunes, sino el hecho de que el fin de semana se acabó. Tal vez, y esto es ponerme como abogado del diablo, la intención es que el día de descanso sirva para que uno descanse y llegue al lunes lleno de energía y contento, pero la verdad es que el efecto es exactamente lo contrario. El sábado y el domingo son de descontrol total y uno llega al lunes con el cuerpo cansado, con ganas de esconder la cabeza detrás del monitor de la computadora, poner un cartelito de “No molestar” en la puerta de la oficina y esperar que el jefe esté tan cansado como nosotros y no se asome mientras estamos durmiendo. Es que en un lunes cualquiera no parece haber más ánimo que para tuitear o facebookear lo mucho que uno odia los lunes, alguien debería hacer algo, decretar una ley en contra de los lunes, que tanta baja en la productividad ocasiona.
Así que el lunes pasado, a esa hora en que todavía todos estábamos un 50% zombis se escuchó un grito desgarrador en la quietud de la oficina: ¡¿Quién fue el que inventó los lunes?! Allí fue que me puse a pensar en que esa no era una pregunta tonta, que en verdad necesitamos saber quién fue para acordarnos cada inicio de semana en nuestras oraciones para asegurarnos de que tenga un lugar preferente en el infierno. Y me puse a investigar sobre el tema.

Resulta que la semana de siete días la inventaron los babilonios, quienes decidieron consagrar ese día a la Luna, tal vez por tanta gente alunada que se veía ese día. Pero en ese entonces el lunes era un día como cualquiera otro de la semana, en que no se había inventado todavía de fin de semana ni la jornada laboral, y no existían esas connotaciones negativas. Entonces el inventor del lunes tal como lo conocemos hoy fue nada menos que Constantino el Grande, quien luego de la batalla del puente Milvio, se vio dueño del imperio romano, y con licencia para hacer lo que le pareciera, así que declaró al cristianismo como la religión oficial. Pero como los cristianos tampoco estaban muy organizados, se dio el mismo a la tarea de poner orden y terminó mezclando ideas y liturgias romanas, griegas, y arrianas, para darle forma a la iglesia católica tal como la conocemos hoy. Gracias a él se hizo el primer concilio ecuménico, se ocupó como sede papal lo que hoy es la basílica de San Juan y luego la de San Pedro, se suspendieron las luchas de gladiadores y los leones comiendo cristianos que tanto tema de películas han dado, y por último, decretó que el día santo debería ser el domingo, como primer día de la semana, en vez del sábado como último día, con lo que se formó el fin de semana como hoy lo conocemos. Y fue precisamente el primer lunes laborable en que todos los romanos después de tirarse su merecido bacanal regresaron a sus labores ojerosos y cansados, como lo hacemos hasta el día de hoy.

A Constantino debemos entonces la invención del lunes como ese día odiado por todos y en el que queramos o no, pasamos la séptima parte de nuestras vidas. Ignoro si por esta invención en este momento Constantino está en el infierno o está en el cielo por las demás cosas que hizo, que los historiadores tampoco se ponen de acuerdo sobre si es el héroe o el villano de esta parte de la historia. El hecho es que en nuestra humilde oficina se ha ganado un lugar de preferencia en el tablero de dardos, con esa cara de malvado y con todos intentando darle en el ojo, que los tenía muy grandes.

Feliz Lunes.

jueves, 4 de mayo de 2017

Hablando de Comics

Hasta Superman tiene uno de esos días.

En este tiempo he estado leyendo comics. Y como siempre, me atacan pensamientos tontos, más allá de las preguntas usuales como el por qué Hulk gusta de ponerse pantalones morados. Aquí un par de ellos:

Un tema complejo y hasta con interpretaciones psicológicas es el de Batman y el Joker, dos personalidades tan opuestas que se convierten en complementarias. El Joker con su eterna sonrisa y el Hombre Murciélago que jamás se ríe. El villano que comete fechorías por el puro placer, porque es algo que lo hace feliz, contra el héroe que lo combate como un acto de expiación, como un castigo a sí mismo o al menos como un trabajo que odia pero que tiene que hacer porque nadie más puede hacerlo. El problema es que la fábula tiene una moraleja invertida. El Joker representa la alegría del desorden contra la seriedad del deber. Si es así, es preferible ser malvado pero feliz, en vez de ser correcto e infeliz. Al final, sabemos que el Joker murió joven pero fue feliz. En cambio, Batman vivió para convertirse en un viejo amargado, como lo fue toda su vida. ¿Es esa una buena lección?

... Y hablar de cómics en la actualidad es referirse también a las adaptaciones cinematográficas de los mismos. Viendo varias de ellas, llego a la conclusión de que vivimos mejor en un mundo donde los superhéroes no existen. Si nos atenemos a las películas, la gran mayoría de los desastres de lo que nos salvan son causados por ellos mismos. El Joker fue creado por Batman, Ultron fue creado por Los Vengadores, y es Superman quien trae a la Tierra al supervillano Zod en dos versiones cinematográficas distintas, como para que no nos queden dudas. 
Pero el caso más preocupante es el del Hombre Araña. Todos sus enemigos resultan ser amigos, profesores, compañeros de trabajo o conocidos de Peter Parker. En la vida real Peter debería ser considerado un peligro público, ser vigilado estrechamente o incluso deportado para que se lleve a los villanos a fastidiar a otro lado, lo cual debería ser fácil, porque al menos en las películas, todo el mundo parece saber su identidad secreta.

¿Zona fantasma o Friendzone?

Allá por los años 60, en los comics de Superman apareció la “Zona Fantasma”, que es un lugar donde el Hombre de Acero guarda a la gente que no le cae bien. La tal Zona Fantasma es un lugar horrible, aislado, donde la gente puede ver nuestro mundo pero no puede intervenir en él, y de donde nadie tiene esperanzas de salir. O sea, que Superman se adelantó 50 años a la invención de la Friendzone. Hablando de cómo los comics se adelantan al futuro.

martes, 25 de abril de 2017

La verdad sobre los Aliens


Era uno de esos días en que estoy sentado frente a la televisión sin nada que ver. Parece mentira que esto ocurra en los tiempos de 100 canales de cable, Netflix, YouTube, DVDs y películas que amigos me copian en mi disco duro portátil, pero es así. Rodando por todas las posibilidades, me quedé mirando un programa que hablaba de la presencia de aliens a lo largo de toda la historia. Las justificaciones para esto me parecieron de lo más tontas, en verdad. El programa trataba de hacernos creer que todas las construcciones que la modernidad no puede explicar fueron hechas por extraterrestres, y que todas las leyendas antiguas son narraciones de visitas de otros mundos, todo ello narrado por un personaje con aspecto del cliché del loco que cree en conspiraciones y extraterrestres. Me quedé mirando porque el programa me dio mucha risa. Yo tengo la suerte de vivir cercano a varias de esas construcciones, y puedo afirmar que no hay nada de alien y sí mucho de ingenio humano utilizando mucha mano de obra. Machu Picchu, las líneas de Nazca y otros sitios que yo conozco que le volarían la cabeza a esos cazadores de aliens fueron hechas, estoy seguro, por mis antepasados sin ayuda de marcianos ni alfa-centaurinos.

¿Y cómo los hicieron entonces? Sé que me preguntarán los alienados. Debo responder que no lo sé, de la misma manera que tampoco sé cómo hace un mago para desaparecer un avión, sin que nadie diga que hacer eso implica el uso de tecnología extraterrestre. Lo qué pasa es que como los blancos occidentales no saben cómo hacerlo, y son incapaces de concebir que unos indios pobres los superen en conocimientos de ingenieria, le echan la culpa a los aliens, igual que cuando en la escuela veían que el niño pobre obtenía mejores notas y lo acusaban automáticamente de hacer trampa en el examen.

¿Y hay extraterrestres entre nosotros? Puede que sí o puede que no, no es una pregunta que me quite el sueño, y no me voy a suicidar ni a tener una crisis existencial si alguno sale por televisión o toca la puerta de mi casa. Lo que sí creo es que los extraterrestres no estarían muy a gusto en este planeta que solo tiene televisión en dos dimensiones, no ha desarrollado la fusión nuclear, la comunicación telepática ni la anti gravedad, deben sentirse aquí en la época de las cavernas, como nos sentimos nosotros cuando se corta el internet.
  - A ver Klaatu, por el delito de hacer grafittis de crop circle en propiedad privada, el Consejo Galáctico te condena a pasar tres meses entre los humanos, para que se te quite lo chistoso...
 - ¡NOOOOOO!

Yo creo que no es que los extra terrestres nos estén vigilando. Lo que pasa es que tienen cámaras para grabar un reality show con todas las necedades que hacemos los terrícolas, porque lo que sí tenemos son personajes como Nicolás Maduro, Cristiano Ronaldo y Kim Kardashian, que harían ese programa el primero en el rating en Alfa Centauri y en Ómicron Persei 8. Seamos sinceros, imaginemos estar en el lugar de los extraterrestres del planeta Alderaan ¿invadirían la Tierra, habiendo tantos otros planetas decentes en la galaxia? No creo que tengamos mucho que ofrecer, tal vez los chistes de gallegos o los helados de banana, que tengo por seguro que no existen en ningún otro lugar del universo.

 Y tengo la prueba de que la Tierra no es un buen lugar para sitio turístico de aliens, ni para obtener mano de obra en la construcción de la Estrella de la Muerte. Una vez caminábamos de noche por la playa en un sitio famoso por sus avistamientos de OVNIS, y yo comentaba sobre la falsedad de tales historias, cuando uno de mis compañeros dirigió mi atención al cielo. Allí estaba, una luz que se movía cambiando de color mientras hacía maniobras entre las estrellas. Inmediatamente nos pusimos a hacerle señas de saludo, de auto stop y hasta de aviso de que tiene una llanta baja. El E.T. no nos hizo caso y siguió su camino hasta ocultarse en una nube, dejándonos en condición de nativos no contactados, ni para pruebas científicas nos querían. Tú te lo pierdes, al cabo que ni quería.

domingo, 16 de abril de 2017

El nombre del negocio


En los años en que esta ciudad tenía todavía remilgos provincianos y no sabía todavía ser una metrópoli, había un comerciante que acababa de abrir su tienda de telas allá por el mercado central. Convencido de que un nombre impactante ayudaría mucho a las ventas, puso un cartel en la puerta con un nombre que a la vez era lema: “Más barato que yo nadie”. La clientela, atraída por el nombre, convirtió el negocio en un éxito en esos días en que nadie había escuchado la palabra marketing. Lo que sí se había inventado era la picardía limeña y las ganas de aprovechar una idea ajena. Un comerciante vecino puso un cartel con la misma frase en su propia puerta. Valdez, que así se llamaba el primer comerciante, fue a querellar con el imitador, amenazando con traer a la policía, al municipio y a quien correspondiera para evitar que otro se apropiara de su inspiración. El segundo comerciante accedió de mala gana a cambiar el cartel. Así, al día siguiente, apareció sobre la puerta del otro negocio el título “Más caro que yo todos”. Allí fue otra vez para el buen Valdez quejarse, reclamar y amenazar, pero todo fue inútil, pues esta vez no había legalmente nada que reclamar. El asunto fue la comidilla de la entonces pequeña ciudad, lo que era beneficioso para las ventas, al fin y al cabo. Pero otro de los comerciantes de la misma calle entendió la lección de mercadotecnia y pensó que donde comen dos, pueden comer tres. El siguiente cartel ingenioso como nombre de una tienda era “Más barato que Valdez”.

Así eran los nombres antes. Mi padre me contó una vez que cuando llegó a Lima había una conocida cantina con el nombre de “La muerte acecha” , producto sin duda de alguna historia ocurrida en el local.

Hoy ya no existen en el centro de mi ciudad nombres como estos, todos los negocios llevan nombres convencionales, con preferencia de los nombres de origen inglés bien o mal escrito. Incluso tengo la teoría de que se puede saber cuándo estamos llegando a los límites de la ciudad por los nombres de los negocios, porque allí empieza a aparecer el ingenio del emprendedor para poner un nombre original que ayude al éxito. Y es en los sitios apartados de la ciudad o en las provincias donde se encuentra el mayor ingenio para poner nombres a los negocios. He visto en mi ciudad lavados de autos de nombre “Rápidos y Brillosos”, carnicería “Los tres chanchitos”, hostal “5mentarios” y otros por el estilo. Pero donde la imaginación rompe los moldes en la cevicherías. Para el que no sabe, estas son restaurantes de platos marinos, especialmente ceviche. No es raro encontrar establecimientos con nombres como “El Pezón”, “El Pulpo Loco” o incluso “El crustáceo cascarudo”.

Como en todo, no faltan tampoco los errores. Me cuentan que en un distrito la dueña de un lavado de ropa quiso poner su nombre al negocio y colocó sobre su puerta un cartel que rezaba “Lava Gina”, pero el ingenio de los vecinos, cambiaba levemente la pronunciación hasta que todos conocían el local como “La Vagina”.

Con respecto a los nombres religiosos, no estoy seguro de si los dueños son conscientes de la ironía. Había cerca a mi casa una farmacia llamada “Señor de la Agonia”, lo cual no debía despertar buenos augurios entre los compradores y tal vez fuera una de las causas de su cierre. Más acertado era la cita bíblica en el nombre de una bodega en un pueblo que visité: “Nada me faltará”, la que sin duda debe ser una tienda muy surtida. El caso me hizo pensar que en algún lugar debe haber un taller mecánico con nombre “Nuestra Señora de la Reparación”.

Por último, debo mencionar los nombres de los chifas, la comida china que solo existe en este país. La mayoría tienen nombres chinos, que suelen ser el nombre del dueño o bien un nombre inspirador que la mayoría de la gente desconoce. Así, hay nombres que traducidos son cosas como “Mucha Paz”, “Felicidad”, o “Alegría”. A uno de ellos yo acudía con cierta frecuencia en compañía de mis compañeros de trabajo. La dueña había ya traducido el nombre del restaurante a “Suerte”, y a mí me trataba bien, tal vez porque aún conservo algunos rastros de mi antepasado chino. Pero los demás no parecían correr con la misma fortuna. Por eso decíamos que el eslogan del chifa debía ser “Si te sirven bien la comida, es Suerte”.

viernes, 7 de abril de 2017

La conspiración del café


Hace un tiempo viví una experiencia aterradora, de esas que cambian vidas y crean revoluciones. Fui invitado a una exposición de productores de café, y cometí, no sé si el error o el acierto, de asistir. En ese tiempo yo no tenía gran experiencia como consumidor, limitado exclusivamente a una taza de café con leche de vez en cuando, así que fui con gran entusiasmo y total inocencia. La exposición se veía animada (no podía ser de otra manera, ahora lo sé) y quienes atendían eran bastante amables, con una actitud de Doña Florinda repitiendo a todo aquel que pasaba “¿No gusta pasar a tomar una tacita de café?”. Yo, entusiasmado, acepté una atractiva taza de moka de uno de los más reconocidos productores del país, con todo y su dibujito en la espuma. El efecto fue inmediato y contundente, como entrar a un nuevo y fascinante mundo del que yo nada conocía hasta ese momento. Y era sólo el primer stand de la exposición. 
Con la intrepidez que da la ignorancia, fui probando café tras café de muestra de la mayoría de los stands: café expresso, capuchino, latté, orgánico, arábigo, de altura, mezclas, productos de los más conocidos valles cafetaleros, incluso ese café que es digerido y excretado por un bicho antes de ser molido, el cual era el más caro y celebrado de toda la exposición. El dato que me dio uno de mis acompañantes, de que en Italia una de las tacitas de muestra que me daban a degustar no valía menos de 3 euros me daba ánimos adicionales. Sacando la cuenta, debo haber probado unas dieciséis tazas antes de decirme a mí mismo que ya basta, estás exagerando con esto de la degustación. Recuerdo que regresé a mi casa en un estado de euforia que me tuvo dos días sin dormir, y lleno de ideas que jamás hubiera tenido estando sobrio.

Desde entonces he estado pensando en la influencia del café en la civilización occidental, para llegar a aterradoras conclusiones, descubriendo la verdad sobre la conspiración mundial del café, conspiración que por su efectividad deja en ridículo a todas las otras teorías de los iluminatis, los reptilianos, y demás. Y esta es la verdad que paso a describir a continuación:

Hoy en día es difícil imaginar una oficina que no tenga una cafetera en algún lugar. Esto empezó en los años 40, con el objeto de mantener a los empleados despiertos durante las largas jornadas de trabajo que nos impone el sistema capitalista. Anteriormente, el café se tomaba solo como una bebida caliente para soportar el frío, al igual que el chocolate. Las propiedades estimulantes del café le han asegurado hasta el día de hoy carta blanca para permitir su uso, a diferencia de otras drogas. Porque el café es una droga, como he podido comprobar personalmente el día que en mi oficina se malogró la cafetera. Ese día hubo escándalos, carreras urgentes y un síndrome de abstinencia general que duró hasta que un técnico llamado de urgencia pudo reparar la cafetera, recibiendo una ovación de pie de todo el personal por tal hazaña. Nunca he visto reacción tal cuando se malograba la impresora o cuando se cortó la electricidad en la empresa.

Por esta razón los gobiernos ocultan la información sobre los peligros del consumo del café y sus efectos a largo plazo sobre la salud, tal como se hizo por mucho tiempo con el tabaco. Pero el café es mucho más peligroso, ya que lo han convertido en una droga social sin límite de edad, todo para que los empleados puedan producir y seguir siendo explotados por las inmisericordes compañías. La conspiración está tan bien organizada que son los propios trabajadores los que defienden el statu quo que permite el libre consumo de café.

Imaginemos ahora qué pasaría si el café fuera prohibido como la coca (La comparación no es gratuita, desde hace siglos la gente de mi país masca las hojas para conseguir exactamente el mismo efecto). La producción caería en picada en todas las actividades productivas y en las de servicios, las empresas quedarían inmovilizadas todos los días durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, lo que obligaría a la desaparición de las horas extra en el trabajo. ¿Se imaginan la revolución que causaría esto? Por eso las grandes potencias tratan de tener de su lado a los centros mundiales de producción de café, tratando de evitar que estos países se den cuenta del poder que tienen, de que la mayor parte del progreso mundial del último siglo se debe a uso del café.

Esta es la verdad que se trata de ocultar. Lamentablemente hay poco por hacer, ya que tenemos a todo un planeta adicto, y aquellos que han logrado sacudirse de este yugo invisible son ridiculizados y segregados por la sociedad. Esta es la verdad, el resto son fantasías conspirativas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Frases Twitteables 43


Otra entrega de mis frases twitteables. El único comentario adicional que se me ocurre en este momento es que, habiendo llegado ya al número 43, fue buena idea ponerle la numeración en números arábigos. sería mucho trabajo para mí acordarme cómo escribirlo y para los demás leerlo. ¿Se imaginan "Frases Twitteables XLIII?"

  • Lo bueno de estar callado es que la gente cree que estoy pensando. 
  • - ¿Qué le sirvo, Don Jesús? - Sólo agua, por favor - Pero todos están tomando vino - No se preocupe, yo me arreglo. 
  • Cada cierto tiempo, alguien parece querer batir el récord de mayor cantidad de faltas ortográficas en 140 caracteres. 
  • Dicen que el dinero no compra la felicidad. Pues yo traté de la otra manera y tampoco funciona. 
  • Había una vez alguien tan malvado que se dedicaba a escribir la letra chiquita de los contratos. 
  • Mi idea de sadismo es encerrar en una habitación a un vegetariano y a un testigo de Jehová para ver quién sale vivo. 
  • Un amigo se quejaba de que sus hijos buscan animales imaginarios con el celular. Tuve que recordarle que él tenía varios Tamagotchis. 
  • Sabes que estás cerca de tocar fondo porque los que ya están allí te tratan de jalar hacia abajo. 
  • Me fui a sacar fotos para el DNI. Tendré que regresar otro día porque en todas salgo con cara de lunes. 
  • Extraño los tiempos en que entraba a Twitter para distraerme de las malas noticias. 
  • "Hizo estallar las redes", "Las redes están ardiendo". Y luego se preguntan por qué se corta el Twitter. 
  • Uno de esos días en que tú y yo nos despertamos en lados opuestos del infinito. 
  • Cuentan que una vez fui poseído por un espíritu tonto y me hicieron un exorcismo. Nunca se supo a quién fue que sacaron. 
  • Último minuto: Canadá anuncia que también va a construir un muro para evitar que los norteamericanos huyan de su país. 
  • Las personas se dividen dos clases: Los que quieren cambiar el mundo y los que quieren cambiarse de mundo. 
  • La delgada línea entre lo poético y lo cursi... La atravesaste limpiamente y con largueza. 
  • Estoy armando un pool de apuestas: Si Maduro dijo que Chávez reencarnó en un pajarito ¿En qué dirá que reencarnó Fidel?
  • Cansado de poner filtros y editar la foto en mi perfil de face, he decidido poner directamente la foto de George Clooney. 
  • - ¿Cuánto me quieres? - De aquí hasta el infinito. - ¿De verdad? - Si, pero tú en un extremo y yo en el otro. 
  • Aquí, escuchando al grillo que canta durante los silencios incómodos. 
  • Oye, tú que siempre estás criticando a los políticos que no cumplen las promesas electorales: ¿Qué fue de tus propósitos de Año nuevo? 
  • Aclarando que nunca he visto la película del Grinch, pero en cambio, he conocido a varios que podrían hacer ese personaje perfectamente.
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