jueves, 24 de julio de 2014

Lo que me gusta del Perú


En estas fiestas patrias los comentarios de lo bonito que es ser peruano se pone de moda, aunque con escasa imaginación. Cada vez que veo una de esas declaraciones de orgullo de ser peruano me parece estar leyendo párrafos aprendidos de paporreta en la escuela o una repetición de aquello que nos han dicho de lo que debemos estar orgullosos. Aquí se colocan los versos del vals “Mi Perú”, o las inevitables menciones a la comida y a nuestro pasado milenario.

¿Cómo entonces escribir algo diferente? Simplemente cerrando los ojos y tratando de mirar libre de influencias externas ¿Ves algo que te guste? Pues apuntalo o guárdalo en la memoria para la hora en que te toque sentarte a escribir. Así, pues, estas son sensaciones totalmente personales de lo que me gusta de mi país, sin esperar que nadie esté de acuerdo conmigo y sin obligar a nadie. ¿Y si son tonterías? Pues de esto se trata este blog, de escribir tonterías, sin pena y sin sentir vergüenza. Aquí vamos.

-    En mi país (y esto creo que no lo he visto en otro país del mundo) nuestros billetes no llevan las efigies de héroes o padres de la patria, militares distinguidos en la guerra o de nadie que se haya ganado a sangre y fuego el derecho de verse reflejado en nuestra divisa de curso legal. Aquí, felizmente, la gran mayoría de nuestros billetes llevan el rostro de un intelectual, escritor, o famoso historiador.  Así, nuestro billete de 20 soles lleva a Raúl Porras Barrenechea, historiador y profesor universitario; en el billete de 50 soles está Abraham Valdelomar, escritor y paisano mío (a quien le debo un post, dicho sea de paso); el billete de 100 está dedicado a Jorge Basadre, otro historiador; y por último, el billete de 200 soles lleva nada menos que a nuestra Santa Rosa de Lima. Lamentablemente el billete dedicado a Cesar Vallejo ya no está en circulación.


-    Aunque suena a cliché, me gusta la comida peruana. Así que para diferenciarme, diré que más que un gusto abstracto por la comida peruana, lo que me gusta es el hecho de que puedo encontrar en cada lugar al que viajo, un plato típico que no hallaré en otra parte. Solo es cuestión de buscar, y no estos hablando de restaurantes caros de cinco tenedores. Muchas veces uno encuentra un buen y delicioso plato en un puesto del mercado. Comer en el Perú debería ser también parte del turismo de aventura, para quien está dispuesto a correr el riesgo.

-    El Perú es un lugar de historias. Y no me refiero a las que inventan los maridos para escabullirse de su casa los fines de semana o cuando llegan tarde al trabajo. En todas partes hay alguien que te podrá contar una leyenda de su pueblo, algún hecho olvidado por la historia oficial o una aventura no registrada por los periódicos (que son los únicos al parecer que no saben contar una historia decente). Las historias de fantasmas antiguos, seres del bosque o de las cuevas, o del mismo demonio abundan en mi tierra. Y en cuanto a las historias increíbles, aquellas que García Márquez no pudo escuchar para ponerlas en sus libros, hay tantas como cervezas puedes invitarle a alguien con deseos de contarlas. Y en algunos casos soy yo mismo quien me encargo de seguir esta tradición.

-    Aquí en el Perú conservamos algo que en otros países se ha perdido, que es la unión familiar. En otros países los jóvenes se marchan del hogar apenas salen de la adolescencia, quedando solos el resto de su vida. Aquí en cambio, no es rara la vida con abuelos, padres, hijos y nietos, cada uno agregando un piso a la casa. Y esta familia se extiende además a los compadres, primos y amigos, que prestan apoyo en tiempos difíciles y también forman una cadena dispensadora de empleos y fiestas que no se registra en los archivos oficiales.

-    Nuevamente suena a cliché, pero en el Perú, si te aburre un paisaje, puedes cambiar rápidamente a otro lugar del país hasta encontrar el que te apetezca. ¿Te gusta el desierto? Aquí tenemos mucho, con dunas y arenas que te harán sentir en Sahara. ¿Lo tuyo es el frío? En las punas tenemos para regalar, lo digo yo, que he pasado una temporada por allí. ¿Y selva? También tenemos, Mister. Y varios tipos de selva: Selva alta, sin tanta humedad; Selva baja, con ríos, anacondas y todo el paquete. Tenemos también valles, montañas con nieve, lagunas, escoja Usted.

-    Por último, algunos ven esto como una desventaja, pero yo sé que tenemos suerte de vivir un país donde muchas cosas están todavía por hacer. Los europeos se aburren de no construir nada, de encontrar todo ya hecho. En mi país todavía queda bastante por explorar, por hacer, por construir. Solo hace falta un poco de voluntad y vigilar a nuestras autoridades para el dinero no se pierda en el camino para hacer casas, servicios, fábricas y todas las cosas que en otros países se dan por hechas.


¡Felices Fiestas Patrias!

viernes, 18 de julio de 2014

Frases Twitteables 30


  • Si Mahoma no puede ir a la montaña, pues él se lo pierde.
  • La curiosidad mató al gato… siete veces.
  • Me llamó para contarme sus penas y revelarme todo lo que sentía por mí. No tuve el valor de decirle que había marcado un número equivocado.
  • Decidí guardar aquel secreto. No por terrible, sino porque en realidad, no valía la pena.
  • La vida es como una caja de chocolates… Y a veces te toca ser el chocolate.
  • Pregunta tonta #39: ¡Hola, zombie! ¿Qué ha sido de tu vida?
  • Cuando un pobre infringe la ley, es castigado. Cuando un poderoso infringe la ley, se cambia la ley.
  • Se cae Whatsapp, se cae Twitter. Un día de estos se va a caer la matrix y ahí sí nos fregamos todos.
  • A veces estoy ausente, y me empiezo a extrañar.
  • Quedarse quieto mientras el resto del mundo da vueltas también es una forma de viajar.
  • Hay vida después de la muerte, pero no es tuya.
  • Domingo trabajando: ¡Desconecten la matrix, que me quiero bajar!
  • Propongo que se cree el Día Internacional del Ahorro de Energía Negativa.
  • Propongo que las personas hagan lo que deben no solo porque sea el Día Internacional de algo.
  • Vivo con el constante temor de que mi yo del futuro venga para asesinarme.
  • El fabulista, con sus fábulas tan subversivas que al final llevaban una inmoraleja.
  • Hasta ahora no sé qué escribió Neruda esa noche en que dijo que podía escribir los versos más tristes.
  • "Humano soy, y nada de lo humano me es ajeno", decía cuando tomaba lo que no era suyo.
  • Aquellos que dicen que la vida es corta suelen tener una vida corta.
  • Si fuera cierto que la vida es corta, esta semana no se me habría hecho tan larga.
  • - ¡Alto! ¿A dónde está usted llevando esa montaña? – Es para Mahoma, que no puede ir…
  • Si Mahoma no va a la montaña… Sus razones tendrá…
  • Un brindis por el recuerdo de las neuronas que morirán este fin de semana a causa del alcohol.
  • ¡Buenos días, dinosaurio! ¿Sigues aquí?
  • A estas alturas, lo mejor es que seas tú mismo. No te queda de otra.

viernes, 11 de julio de 2014

Mundializando 2

Escribo esto antes de la final del mundial de fútbol, así que lo que aquí se lea, cuando alguien lo lea, tal vez ya esté desactualizado, refutado o sea irrelevante. Sin embargo es lo que se me ocurre en este momento. Al igual que la vez anterior, son pensamientos inconexos, tan solo con el ánimo de escribir algo con el tema del mundial de fútbol.

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En todos los mundiales, después de la fase de grupos, aparece siempre la misma discusión: ¿Son los penales la manera más justa de definir al ganador de un partido? Siempre aparece la sospecha de que quienes se quejan en voz más alta son justamente aquellos que perdieron el partido en esta instancia. Con la objetividad que me da ver el mundial desde un país que no participa desde hace tiempo, puedo decir que los penales son cada vez menos una lotería. Hemos visto un entrenador que cambia de arquero minutos antes de la definición por penales, un arquero que ha estudiado a cada jugador para determinar con mayor posibilidad de éxito la dirección en la que va a patear. La tanda de penales, me temo, ha llegado para quedarse, y se ha convertido en parte de la estrategia de los entrenadores. El que tenga una mejor forma de resolver el empate en las instancias de finales de campeonato, puede levantar la mano y proponer su solución.

...
 Este ha sido el mundial del twitter. Los resultados se comentan inmediatamente y los goles se twittean por millones, como si alguna otra persona necesitara enterarse cada vez que hay un gol o termina un partido. ¿Qué piensan todos los que twittean que hubo un gol, un expulsado o un lesionado en el mundial? ¿Qué los demás vivimos incomunicados? Peor son los que fabrican memes apenas terminado el partido. No sé cómo hacen para hacer sus gráficos tan rápido. Tal vez están mirando el partido en una ventana de su computadora, y en otra ventana, están modificando gráficos a toda prisa, lo que les priva de ver realmente el partido y disfrutarlo, como hacemos los hinchas decentes. Ahora vivo con el miedo constante de que alguien esté grabando o apuntando las frases ingeniosas que yo suelto en cada partido para publicarlas en twitter antes que yo y ganarse popularidad a mi costa.

Si me preguntan qué es lo que menos me ha gustado de este mundial, mi respuesta inmediata será los locutores y comentaristas. Por alguna razón los canales (de cable en este caso) creen que nos gusta un locutor gritón y parcializado, y unos comentaristas que se creen dueños de la verdad. Los argentinos en especial, se creen tan simpáticos que piensan que toda América los apoya y sienten la misma pasión por sus jugadores. Y no es así. Yo, por mi parte, después de cada triunfo argentino, no vuelvo a ver ningún canal de deportes en el resto del día.

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En los últimos días, aquellos a quienes no les gusta el fútbol, o quienes quieren diferenciarse del resto, llaman la atención a las diferentes tragedias que existen en el mundo. En estos días he visto a quienes, con la autoridad moral que les da su cuenta de twitter, recriminan al resto del mundo que no le presten la misma atención a lo que pasa en la franja de Gaza. Siempre que escucho uno de estos comentarios recuerdo una frase de Françoise Sagan: “A los enamorados no les importa Biafra”. Es decir, a quien está pasando un momento feliz, no le importa el sufrimiento del mundo. Señores políticamente correctos: Díganme con sinceridad si el día de su matrimonio o en cualquier otra ocasión feliz pensaban en las desgracias del mundo. Tal vez mi justificación tampoco es políticamente correcta, pero así es el mundo.

...
 Posiblemente cuando lean este post el mundial ya haya terminado y estemos en el difícil trance de volver a la vida normal de telenovelas, chismes de farándula y tragedias en el noticiero. Si es así no hagan caso de estas tonterías hasta dentro de cuatro años, cuando vuelvan a ponerse de moda. Chau.

sábado, 5 de julio de 2014

Mundializando


Ahora que los partidos del mundial han terminado por un día y respiramos algo más calmados, puedo sentarme a escribir algunos pensamientos, la mayoría inconexos, sobre el mundial:

Ya lo dije antes en un post anterior: Los pronósticos de las grandes mentes no sirven de nada una vez iniciado el mundial. Hemos visto a grandes favoritos, imanes de taquilla, equipos de ensueño irse temprana y vergonzosamente del mundial. Las quinelas armadas en todas las oficinas quedaron en su mayoría sin ganadores. Solamente una clase de gente pudo revertir todos los pronósticos y ganar todo el dinero apostado en los centros de trabajo: Los tontos que le apostaron a la derrota de España, Portugal, Inglaterra, a pesar de la burla y el menos precio de los sabios que les repetían que esos resultados eran imposibles. Nuevamente los tontos se han alzado con la victoria y el pozo armado en la empresa, ante la envidia de los demás. Lo peor de todo es que ellos no aprenderán. Seguirán confiando en sus estadísticas, los resultados históricos, los sentimentalismos nacionalistas y en el frío análisis, ignorando lo más importante: El fútbol no tiene lógica, y por eso solo puede tener éxito en sus predicciones los tontos, que también apartan su pensamiento de la lógica y por eso pueden acertar.

¿Qué habrá sido de la película que estaba filmando Cristiano Ronaldo? Esa película que pensaba lanzar a lo grande después del mundial y que esperaba reflejar los máximos logros de su carrera en este mundial. Me pregunto si saldrá a la luz algún día, o solo nos conformaremos con algunas escenas, como aquella celebrando su gol intrascendente de penal en la final de la Champions League. Claro que un director inspirado podría aún sacar provecho de las escenas mundialistas, convirtiendo la película en la historia de un fracaso, de la decepción de ver a quien quería ser el mejor del mundo y no pudo dar una actuación decorosa en este mundial. Hay muchos ejemplos de películas que narran historias de fracaso, pero no sé si Cristiano aceptaría algo así a estas alturas de su carrera.

Viendo el mundial desde lejos, aquí en mi país no podemos dejar de pensar qué hubiera pasado si es que Perú hubiera clasificado, en vista de las buenas actuaciones de los equipos de toda América. Y es que en el Perú hemos tenido como entrenadores a Jorge Luis Pinto y a Jorge Sampaoli, quienes pasaron con mayor o menor suerte por acá antes de ser entrenadores de las selecciones de Costa Rica y Chile, respectivamente. Y ambos fueron retirados sin pena ni gloria de los clubes que entrenaban en el Perú. Y si a esto sumamos que José Pekerman rechazó entrenar a nuestra selección, y anteriormente pasaron por aquí otros entrenadores que más tarde ganaron la Copa Intercontinental o pasaron a octavos en un mundial, nos lleva a la conclusión de que el problema aquí no pasa por los entrenadores, aunque estos sean los que carguen con toda la culpa cada vez que nuestra selección fracasa en alguna clasificación o campeonato.

Hablando de esto, algo en lo que hemos progresado es justamente esto: Los entrenadores ya no son los villanos de la película cuando un equipo se va temprano del mundial. A diferencia de los mundiales anteriores hasta Sudáfrica 2010, el entrenador de un equipo derrotado no tiene que regresar a su país con protección policial ni enfrentar el escarnio público. Por el contrario, se reconoce el esfuerzo. Esto se debe a la forma en que los equipos perdieron: Con garra, luchando hasta el último momento. Hay formas de perder con dignidad, pues. Para los que buscan culpables, todavía quedan los otros chivos expiatorios: los árbitros, la FIFA, los locales. Y como siempre, hay excepciones a la regla. España perdió a la antigua, jugando mal.

Vivir en un país que no ha clasificado al mundial me da la oportunidad de ver los partidos (los pocos que en realidad he visto, pues también tengo que trabajar) con mayor objetividad. Puedo ver desde lejos las exageraciones de los locutores y comentaristas de la televisión, y los patéticos esfuerzos de los publicistas para relacionar sus productos con el fútbol. También he visto cómo gente que conozco, gente en otros momentos normal y corriente, sacar a relucir sus ascendencias y preferencias extranjeras, o sus simpatías o antipatías por tal o cual país para darse el gusto de hinchar por alguien en este mundial. Aunque sobre este tema tal vez debiera quedarme callado, ya que no me faltaron ganas de ir a ver algún partido en el Club Alemán.

En fin, al que no le gusta el fútbol, aún puede divertirse viendo cómo cambia el logo de Google tpodos los días.

domingo, 29 de junio de 2014

Evangelio apócrifo


Quien tenga oídos, que oiga, y quien tenga ojos, que lea, pues esta es la historia verdadera de quien fue enviado para librarnos del pecado y llamarnos a la vida eterna.

He aquí que en el tiempo del general Tiberio, surgió de un humilde pueblo del interior el hijo de un carpintero, en quien el verbo se hizo carne, y empezó a predicar entre nosotros.
Se dice que el primero de sus prodigios sucedió en una fiesta que se daba con motivo de una boda, en donde convirtió el agua en chicha, para asombro de los invitados. Poco después escogió a un grupo de pescadores para hacerlos sus seguidores y empezó a recorrer los pueblos predicando la igualdad y el amor entre los hombres. La gente le seguía al escuchar sus palabras y pronto se contaban por cientos. En cada pueblo que llegaba, se le acercaban ciegos, lisiados y enfermos en busca de sanación. Él devolvía vista, fuerza y salud a aquellos que se lo pedían con fe, y ganaba nuevos seguidores entre los que veían sus milagros y escuchaban su palabra.

La noticia de su prédica se esparció por la región y vinieron los medios de comunicación, pero él se negaba a las entrevistas. “Digan lo que han visto, los ciegos ven, los enfermos sanan y los hombres se llenan de fe”, les decía.

Este mensaje de igualdad no era bien visto por muchas autoridades, pues no aceptaban que los pobres y desamparados fueran iguales a los prefectos, hacendados, a los de tez clara y a los educados en las grandes ciudades. Los señores del templo decían que se juntaba con pecadores, que no respetaba los días sagrados y que no dejaba limosna en los templos. Incluso le acusaban de tener a su lado a una conocida bataclana de pueblo, que lo seguía a todas partes.
Una vez lo dejaron entrar al estadio municipal de un pueblo, en donde hizo su prédica ante miles de personas. Como la gente acudió desde temprano, muchos tenían hambre a la hora en que llegó. Pidió una bolsa de panes y unos pescados fritos a uno de sus discípulos y trozándolos, los fue repartiendo de manera que alcanzó para todo el público concurrente, dejando sin negocio a los vendedores de caramelos, sánguches, turrones, churros y canchita, que salieron criticando su sermón.

En otra ocasión, habló a la gente diciendo que los bienaventurados son los que sufren, los pobres, los perseguidos y los limpios de corazón. Esto enfureció a los comerciantes, que se habían pasado toda su vida convenciendo a la gente que la felicidad se halla teniendo hermosa ropa, el último modelo de celular, un gran auto y bebiendo bebidas embotelladas.

La gente que lo seguía empezó entonces a llamarlo mesías, el enviado. Esto molestó mucho a los famosos escritores de libros de autoayuda, que querían ser los únicos que ofrecieran esperanza a la humanidad.

Fue entonces que lo acusaron de difundir ideas subversivas y antiimperialistas, de incitar a la lucha armada, y de querer establecer el comunismo en esas tierras. Cuando llegó a la capital de la provincia, sentado en un mototaxi, fue intervenido por los agentes del orden. Fue preguntado si es que estaba en contra del Estado y la Patria. Por respuesta, pidió que le alcancen un billete. Preguntó de quién era la efigie grabada en el billete, y cuando le respondieron que era del Padre de la Patria, respondió que había que darle a la patria lo que es de la patria, y a Dios lo que es de Dios. Ante esto, fue liberado por falta de pruebas, ante el estupor de sus adversarios, incapaces de creer que el Mesías vendría de un pueblo insignificante que apenas aparecía en el mapa.

Cuando llegó al templo principal de la capital, la emprendió contra todos los comerciantes que vendían en las puertas: los cambistas de dólares, los que vendían productos chinos, los que ofertaban imágenes y folletos con instrucciones para obtener milagros garantizados, los vendedores de helados y dulces. Hasta los vendedores de figuritas del mundial fueron objeto de su ira. Fue denunciado por alteración del orden público y destrucción de propiedad privada.

Ya que no era fácil arrestarlo debido a su imagen pública, lograron convencer a uno de sus discípulos para entregarlo a cambio de inmunidad, amnistía y una recompensa de treinta fajos de billetes. La oportunidad llegó después de una pollada que hizo el grupo para celebrar la Pascua. El traidor discípulo, con el pretexto de tomarse un selfie con su maestro, lo retuvo el tiempo suficiente para que el escuadrón antimotines enviado lo pudiera arrestar.

El juicio fue televisado en cadena nacional y fue condenado por disidencia, portación de ideas e incitación a la rebelión. El presidente de la Asamblea de Gobierno dijo que esos delitos no ameritaban la pena de muerte solicitada, pero al, final aceptó, según se dijo bajo la amenaza de la publicación de ciertos videos que podían acabar con su carrera pública.

La última oportunidad de salvación fue cuando se presentó una solicitud de indulto, la cual cuando iba a ser firmada, manos misteriosas cambiaron su expediente por el de un conocido acusado por corrupción.
Entonces, condenado y en desgracia, fue abandonado por todos, incluso por sus discípulos. Desaparecieron todos aquellos que portaban pancartas que decían “Contigo hasta la muerte”, los que dijeron que lo defenderían en el Parlamento, los que decían seguirlo en twitter y Facebook, incluso los que organizaron colectas en su nombre no pudieron ser ubicados.

Una vez cumplida la sentencia, aquellos que una vez le siguieron trataron de continuar con sus vidas. Unos pocos dicen que lo han visto caminando por las calles, predicando ante sus antiguos discípulos, que aún se reúnen con los pocos seguidores que han quedado. Dicen que es cierto que se aparece de vez en cuando a quien lo necesita y a quien cree en él, que todavía se escucha su voz predicando la felicidad de los que nada tienen, de la hermandad de todos los hombres y del amor al prójimo.

Esta es la verdad. Quien tenga oídos, que oiga, y quien tenga ojos, que lea.

lunes, 23 de junio de 2014

La verdad sobre las personas


De vez en cuando tengo alguna reunión donde las personas no esperan escuchar lo que uno tiene que decirles, sino buscan que uno diga algo que refuerce la posición que han adoptado previamente. Yo trato de cuidarme mucho de estas cosas, presentando los pros y los contras de cada opción, pero ellos simplemente no me escuchan hasta que llego a la parte que ellos quieren oír, cuando uno de los pros o contras coincide con lo que piensa. Ahora, su rostro cambia, y se muestra de acuerdo con ese pequeño pedazo de argumento que le permitirá presentarse a sus superiores con la aprobación de un experto que avale su decisión. Y esta es una verdad sobre las personas. Solo se presta oídos a los argumentos que están de acuerdo a lo que uno piensa. Por eso, y no por otra razón, es que es tan difícil convencer a otra persona de algo, y por eso no se puede razonar con muchas personas especialmente sobre temas de religión o política. Ellos desecharán las veinte razones en contra de su pensamiento y aceptarán la única razón que les favorece.
Esta, y otras razones son las que hacen que en el mundo no podamos entendernos todos, las que hacen que nuestra vida no sea tan fácil. Imagínense que sencilla sería la vida si todos pensaran como nosotros. Sería el paraíso, o sería una dictadura total, pero sería sencillo.

Otra cosa que he aprendido, y me han recordado recientemente, es que las personas no hacen lo que es bueno o malo, sino simplemente lo que piensan que les conviene. Otra vez en una reunión de trabajo, nos pasamos discutiendo un buen rato sobre cómo debería ser tal trámite. Al final de la reunión, todos quedamos de acuerdo sobre cómo debería ser las funciones de todos los que intervenían en ese proceso, hicimos un hermoso diagrama de flujo y reglas claras para que el trámite sea fácil y cumpla con su cometido. A la reunión siguiente tuve que informar del rotundo fracaso del proceso, indicando que la gente simplemente no seguía el proceso. ¡Pero si ya todo está definido, todos tienen sus responsabilidades! Me decía mi superior, casi gritando. Yo solo indiqué, lo más calmo que pude, que estaba describiendo las cosas no como deberían ser, sino cómo se estaban comportando en la realidad. Tuve que llevar a mi superior al campo para que pueda ver personalmente cómo las personas no hacen lo que deben, sino que hacen todo lo posible para no hacerse responsable del proceso que realizan.

Nuevamente, por eso es que los grandes planes se diluyen en las pequeñas responsabilidades que nadie quiere asumir, la gente se conforma con ser dueño de su propia burbuja, sin preocuparse de las grandes visiones corporativas, o del destino de la patria.

¿Por eso estamos como estamos como estamos en este país? El día de mi descanso aproveché para comprar unas películas piratas para ver con los compañeros, cuando a mi lado llegó al puesto una señora para llevarse una cantidad regular de videos. Muy meticulosa, quería que el vendedor le diera una tarjeta para poder ubicarlo y devolverle las películas en caso de que no se vean bien en su casa. Al negarse el vendedor, se retiró ofuscada, diciendo que no sabían tratar a los clientes y que por eso el país no progresaba. Estuve a punto de abrir mi bocota, pero la señora se alejó rápidamente. Veamos la situación: La señora está comprando videos piratas, lo cual es algo ilegal, un delito; quiere un video pirata de calidad y con garantía, quiere que el vendedor se arriesgue a ser encontrado por la policía, tal vez arrestado por su actividad, ¡Y todavía se queja del mal servicio y dice que por eso estamos como estamos en este país!
¿Realmente la señora espera que el país progrese dando garantía y buen servicio un vendedor de videos piratas? Llámenme subversivo, pero creo que las personas como esa señora son las que hacen que el país esté como está.

El último episodio me lo contó mi hermana. Un buen día ella, tal vez sin darse cuenta, empezó a cantar mientras hacía su trabajo. Conociéndola, debió ser un día en que ella se sentía bien, cosa que no me importaría a mí si me pasara. Pero, como dije antes, no todos se portan como lo haría yo. Otra de las personas le reclamó en voz alta que por qué se atrevía a cantar, que cómo se atrevía a cantar en una oficina. Otra de las trabajadoras le tuvo que decir esta verdad sobre las personas: Algunas no soportan que alguien a su alrededor se sienta feliz.

Es que el mundo no es como quisiéramos que fuera, sino sencillamente, es como es.

martes, 17 de junio de 2014

En la tierra de las metáforas


Después de una noche completa de conversación y diversión, soñé que llegaba a la tierra donde uno se convierte en metáfora. Esto, que parece un lugar de ensueño y deseos realizados, es en realidad un lugar terrible, creo que depende con quién vayas. Voy a tratar de explicarlo.

Apenas puse pie en la tierra de las metáforas me convertí en vaso. Yo no tengo problemas en ello, pero tú empezaste de lamentarte “¡Estoy medio llena!” no parabas de decir. Yo trataba de responder que yo te veía medio vacía, pero no servía de nada. No dejabas de compararte con las finas copas de cristal, altas y delgadas, hasta que llegó la multitud de vasos medios vacíos huyendo despavorida. “¡Allá viene!, ¡Allá viene!” repetían. ¿Quién viene? preguntaba en medio del barullo. “¡Es la gota que derramó el vaso!”. Ante tal peligro, me uní a la estampida corriendo, no vaya a ser que me derramen a mí también.

Corriendo, corriendo, llegamos al distrito de los clavos. De pronto me vi hundido hasta la mitad en una tabla, incapaz de moverme, cuando empezaste de nuevo. “¿Por qué nunca me sacas?” Quise explicarte que no creo en eso de que un clavo saca a otro clavo, pero tú insistía en que en todas partes otros clavos sacan a otros clavos a bailar, a cenar y que yo nunca te saco a ninguna parte. Me quedé pensando en que pareces un clavo, pero tal vez lo que pasa es que te falta un tornillo. Tal vez lo que pasa es que no tengo madera para ser clavo.

Salimos del distrito para entrar en el valle de las liebres. Nuevamente empezaste a arruinarlo todo con tus preguntas “¿Por dónde crees que voy a saltar?” Fue inútil tratar de explicarte que por donde menos se piensa salta la liebre. Tú seguías lamentándote “Pero tú me conoces, tienes que saber”. Pero nunca funcionaba. Siempre que creía conocer el lugar ¡Pum! salta la liebre en otro lugar que no se me había ocurrido.

A estas alturas ya me estaba aburriendo, cuando llegamos a una playa llena de peces. Es que hay muchos peces en el mar, me decían. No gracias, estoy bien así, les respondía. Pero los peces no se rendían. Si quieres, te podemos mostrar el camino hacia el prado de las telas raídas, allí nunca falta un roto para un descosido. Pero yo ya no tenía ganas de quedarme.

Ofuscado, decidí irme de la tierra de las metáforas y regresar a mi mundo antes de que se me pase el tren. No es que esté tan mal, pero uno siempre ve más verde el pasto del otro lado.
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