viernes, 19 de agosto de 2016

Frases Twitteables 40



Durante el tiempo en que este blog estuvo inactivo, he tratado de mantener por lo menos mi cuenta de Twitter con vida, propósito que he logrado a duras penas, colocando una frase cuando se me ocurría, lo cual no era tan frecuente tampoco. Aun así no han dejado de acumularse frases que me hice el propósito de poner aquí "cuando fuera el momento". Pues bien, el momento ha llegado, y ahora que estoy volviendo al ruedo, también lo hacen mis frases twitteables.
  • La triste historia de aquel que quería escapar de todo, y el día en que lo hace se llevó la jaula consigo.
  • Se dice que lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Lo que no se dice es que lo que no nos mata, también se hace más fuerte.
  • Pudiste ser mi canción, pero no diste la nota.
  • Que la fuerza te acompañe. Pero por si acaso, lleva tu espada láser.
  • Para ti, que te resistes a ir a ver Star Wars: Que la fuerza de voluntad te acompañe.
  • ¿Cuánto dinero hace falta para ser dueño de la verdad?
  • - Tu abuelo debe estar revolcándose en su tumba. – Eso es porque lo enterramos vivo.
  • ¿Qué se le puede hacer al desubicado que pregunta si el karma es mencionado en la Biblia?
  • El empleado del matadero le enseña su trabajo a un torero. Esto también es arte, le dice.
  • El que dijo que la carne es débil, no come en el mismo restaurante que yo.
  • Los calcetines, al contrario que los humanos, empiezan su vida juntos y terminan solos.
  • La historia cuenta las acciones de aquellos que no aprendieron las lecciones de la historia.
  • No muchos saben que los smartphones vienen con un app que sirve para hacer llamadas telefónicas.
  • Me cuesta creer que la generación que vivió jugando tetris no pueda acomodar cajas en un almacén.
  • Conversación al azar: - El Señor es mi pastor – Déjame revisar si el Señor era pastor de borregos.
  • Hay quien cree tener un alma grande cuando solo está hinchada.
  • Hoy es uno de esos días en que la voz de la conciencia ya está afónica de tanto gritar.
  • Por fin, mi niño interior ya es todo un adolescente.
  • A todos que se creen grandes literatos: Jamás han hecho una película basada en un tuit de éxito.
  • Diferencia entre el punto y la coma: 1. Las besé y las dejé a las dos en punto. 2. Las besé y las dejé a las dos en coma.
  • ¿Qué puedo decir de mí que no hayan dicho antes mis enemigos?
  • Antes, las niñas soñaban con ser princesas; Parece que hoy lo que quieren es ser Khalessi.
  • Ayer conocí a la Khalessi. Era la madre de tres niños que eran unos completos dragones.
  • Mi nuevo libro tonto se llamará "Cómo cruzar la calle en 10 fáciles pasos".
  • Mi nuevo libro tonto se llamará “Escribir libros de autoayuda para Dummies”.

martes, 9 de agosto de 2016

Te estoy buscando, Pokemon


En estos días se ha incrementado el número de tropezones por la calle, choques contra paredes y otros accidentes a peatones, por culpa de la búsqueda de pokemones. Aunque yo no juego eso ni tengo esa aplicación en mi celular, tampoco hago campaña contra los que juegan, porque, como adicto en recuperación del Candy Crush, tengo rabo de paja en el asunto.

Lo que sí hago es divertirme con los prójimos que buscan pokemones por la calle sin fijarse en el rumbo que llevan. Así que he salido al parque a tomar un poco de aire fresco y a divertirme. Lo más fácil de ver es la gente que camina sobre los charcos de la lluvia sin importarle sus zapatos. Aquí viene uno con cara de que va a colaborar con una escena para este post.
- ¡Ajá! ¡Acá hay un Pokemon que no conozco!
 - ¡Oiga, no se meta con mi hijito!

 Ahora pasan dos que han emprendido una cacería en equipo.
- Oye, ¿Qué Pokemon es ese que llevas en el hombro, que tiene ocho patas peludas y ojos saltones? Si el juego del Pokemon sirve para que la gente salga a la calle a hacer ejercicio, este está bueno para competencias de carreras con grito de terror incluido.

Ahora pasa la gente que aprovecha la moda para hacer sus propios negocios. - ¡Pikachús! ¡Pikachús baratos! ¡Lleve sus Pikachús baratos! El ingenio peruano no necesita más que unas ratas del parque pintadas de amarillo para sacar un poco de dinero para el fin de semana.

Ahora me encuentro con el chato Quesada, y me siento en el deber de advertirle.
- ¡Cuídate, chato, que la gente aquí te puede confundir con un Pokemon!
Claro que el chato no hace caso, y su castigo por ignorar mis advertencias es pelearse con tres cazadores que tratan de meterlo adentro de un celular.

Mi siguiente entretenimiento es ver cómo sacan a otro cazador de un buzón sin tapa que se ha caído por no mirar por dónde camina.

Cansado por el día de hoy, regreso a mi casa, pero antes aprovecho para comprar el pan. La cola de los clientes no me preocupa, porque ya conozco el truco. Me hago el que estoy viendo mi celular y digo en voz alta “Miren allá, ¡Un Pokemon legendario!”. Santo remedio, ahora soy el primero en la fila. Ni siquiera tengo el juego instalado y ya he ganado algo.

Ya en mi casa, decido que aún puedo sacar provecho del juego para hacer algunas buenas acciones. Le pongo una cabeza de hueso a algunos perros abandonados del parque y exclamo ¡Un Cubone! Hasta el momento le he encontrado hogar a tres perros, y creo que el truco también va a funcionar con gatos y palomas.

lunes, 1 de agosto de 2016

El regreso secreto

Han pasado varios meses desde que publiqué la última historia en este blog. En ese tiempo se conjugaron una aguda falta de inspiración y una sobrecarga laboral que me han impedido pensar tonterías. Ahora que tengo un respiro me he dedicado a poner en limpio algunos pensamientos que espero basten para poner en funcionamiento este sitio por un tiempito más.

En este tiempo libre que me he dado he tratado de mantenerme anotando tonterías cortas en mi cuenta de twitter, he estado revisando todo lo que escribí anteriormente, ordenándolo y publicando versiones corregidas y aumentadas en mi página de facebook, con la esperanza de que la práctica me mantenga la imaginación activa como para escribir temas nuevos. Los resultados puede verlos el lector deseoso en mis cuentas de favebook y twitter en los enlaces mostrados en la columna de la derecha.
El problema es que la inspiración no ha regresado completamente, y cada vez que aparece una anécdota o una noticia sobre la que escribir unas líneas, me doy cuenta que ya fue tema de un post antiguo. Para probarlo, estoy poniendo una mención al post destacado en la columna derecha de este blog, para los que me ven en el formato web.

Por esta razón no quiero hacerme todavía muchas ilusiones sobre la continuidad de publicación en este que ya sería el tercer comienzo. No revienten bombos anunciando mi regreso todavía, que no sabemos si va a durar. No difundan la noticia, pásenla de boca en boca, porque este es un regreso secreto, ya llegan los nuevos posts del Tonto de la Colina.

martes, 7 de junio de 2016

Un día de estos

En diciembre pasado, víctima de una grave crisis de inspiración, dejé de publicar tonterías en este blog. Los resultados han sido desastrosos. A los pocos días, empezaron a morir famosas personalidades del cine, la música y el deporte. Puedo tomar la postura del incrédulo y atribuir esto a la casualidad, o interpretarlo como un mensaje que el universo me envía. No puedo tampoco despreciar la posibilidad de que mis textos hayan mantenido la cordura de dichos famosos que hallaron la forma de morir, incapaces de superar mi ausencia. Ya se sabe que los famosos nunca mueren de causas naturales, siempre hay una conspiración o un secreto oculto por las declaraciones oficiales. Claro, alguien podrá decir que mi blog no es tan importante y que nadie sabe que existe, mucho menos los famosos que viven sus vidas tan ocupadas y que ni siquiera saben leer en español. Pero la prueba está allí. Muchas teorías se han desarrollado con menos evidencia empírica que la que presentó. Y al que no me cree, le dejo la lista de los famosos que han muerto desde que dejé de publicar en mi blog:

  • David Bowie
  • Alan Rickman
  • Keith Emerson
  • Glenn Frey
  • Gato Barbieri
  • Prince
  • George Martin
  • Johann Cruyff
  • Mohammed Ali
A fin de evitar catástrofes mayores, estoy pensando en volver a publicar tonterías por aquí antes de que alguien empiece a atar cabos y me acuse de magnicidio múltiple o antes de que nos quedemos sin famosos y nos queden solo las socialités y los participantes de realities, que no son famosos pero se les parecen mucho. Ante la emergencia, tengo ya unos cuantos cuentitos listos, aunque no los suficientes para una publicación sostenida. Además, no quiero desaprovechar la oportunidad de dejar que mueran un par de famosos que tengo en la mira, tengo noticias de que a Donald Trump ya le empieza a doler la cabeza y que esos dos reggaetoneros viven como si no hubiera un mañana y en cualquier momento la achuntan.
Paciencia y buen humor entonces, que un día de estos doy la sorpresa.

lunes, 21 de diciembre de 2015

El año en que prohibieron a Papa Noel

Esta es, niños del mundo, una historia verdadera que ocurrió en mi país hace ya muchos años. Yo era niño entonces, pero me acuerdo bien de esa época en que se prohibió a Papa Noel. En ese tiempo mis preocupaciones eran sobre todo jugar con mis hermanos y estudiar las primeras clases de primaria. También leía mucho, todo lo que caía en mis manos. Así fue que en diciembre uno de los avisos navideños que empezaba a poblar los diarios, indicaba que ya no había Papa Noel. La verdad es que en ese momento no me preocupó tanto, en mi casa los regalos los traía el Niño Dios, a otros se los traían lo Reyes Magos no en Navidad, sino el 6 de enero. No desconocía, sin embargo, la historia de Papa Noel. A pesar de la prohibición, en la televisión expropiada por el gobierno emitían todavía la historia de Rodolfo, el reno de la nariz roja, la película del Milagro en la Calle 34, además de una versión del Principito con marionetas que me gustaba mucho ver. Pero quedó la curiosidad del por qué ya no había Papa Noel. Creo que fue mi padre quien me explicó que era una orden del gobierno. El hecho quedó registrado sin demasiados detalles (había una fuerte censura periodística) en una popular revista de la época que se compraba en mi casa y que reproduzco aquí.


En ese tiempo vivíamos bajo el Gobierno de la Junta Revolucionaria de las Fuerzas Armadas que ya había prohibido a Supermán, al Pato Donald, a Condorito, a Corín Tellado y a otros representantes del imperialismo que contaminaban la mente de los peruanos. Aún desde mi corta edad, consideraba eso como una tontería. Y ahora prohibían la entrada al país de Papa Noel. Tal vez un venerable anciano que trae regalos a los niños pobres que se han portado bien era una idea demasiado revolucionaria para los defensores de la pureza ideológica izquierdista, que nos llenaban de imágenes de un Tupac Amaru disfrazado del viejito que salía en las bolsas de avena Quaker.

Yo me imaginaba a las fuerzas armadas en estado de alerta vigilando las fronteras y con orden de disparar a cualquier trineo con renos voladores que tratara de entrar a nuestro país. Los aviones partirían de las bases aéreas con los radares programados para detectar viejitos gordos violando nuestro espacio aéreo. Mientras tanto, en tierra, la policía buscaba a los cómplices de la banda internacional de los Papa Noeles, reconocibles por el traje rojo y una bolsa llena de juguetes cargados con ideología norteamericana. Recuerdo que una tienda trató de burlar la prohibición disfrazando a Papa Noel con poncho y un chullo rojo, y llamándolo Taita Noel, pero la idea no funcionó y los censores detectores de penetraciones imperialistas los prohibieron también. Papa Noel se convertiría entonces en un movimiento clandestino dedicado a dar regalos a quienes lo merecían. 

Los padres instruirían a sus hijos: “Si te preguntan por ese juguete, diles que lo compraron tus padres, pero tú ya sabes de quién es”. La contraseña secreta de frotarse la nariz con el dedo era la señal acordada de un juguete traído por uno de los activistas de la rebelión subterránea de los Papa Noeles.
La prohibición no serviría de nada, porque la Navidad pertenece a los niños, y los niños no saben de política, ni de imperialismo, y el color rojo del comunismo se confunde con el color del traje de Papa Noel.

La prohibición duró pocos años. La Junta Revolucionaria Segunda Fase se declaró incapaz de implantar el socialismo y de resolver los problemas del país y declaró el regreso de la democracia. Con el nuevo gobierno regresaron Supermán, el Pato Donald, Condorito y todos aquellos que fueran expulsados esa vez. También regresó Papa Noel, más gordo, más barbudo y más jojojó que nunca, ahora con un nuevo nombre, se hacía llamar Santa Claus y hablaba con acento extranjero. Desde entonces no es raro encontrarlo en la puerta de las tiendas, sentado en un sillón e invitando a los niños a tomarse una foto con él y entregando a los padres volantes con las ofertas de las grandes tiendas de departamentos.

Ahora, viendo la comercialización salvaje y a la gente que compra regalos inútiles que anuncia la televisión, todo ello con Santa Claus como excusa, me pregunto si no habrán tenido algo de razón los que trataron de prohibir a Papa Noel. No era la forma, pero la idea tal vez no estaba tan mal. Ya los niños no esperan regalos del Niño Dios, ni de los Reyes Magos, y los juguetes ya no son de madera. Tal vez ya mi niñez ha quedado demasiado atrás.

viernes, 4 de diciembre de 2015

En un lugar de la blogosfera

En un lugar de la blogósfera, de cuya dirección IP no quiero acordarme, vivía no ha mucho tiempo, un hidalgo de los de lanza en astillero. Los ratos que estaba ocioso, se daba a leer blogs con tanta afición y gusto, que en ello se le pasaban las noches de claro en claro. Y así, del mucho leer y poco dormir, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio. Y vino a dar en la más original locura que jamás dio loco alguno en el mundo, y fue que le pareció conveniente y necesario hacerse bloguero al uso de los grandes caballeros de la antigüedad, y salir a la blogósfera a consolar viudas y deshacer entuertos.

Luchó contra gigantes que resultaron ser odres de vino o molinos de viento, liberó prisioneros que resultaron ser criminales, fue engañado por poderosos que le hicieron creer que era bien tratado, igual que en los grandes blogs que leía, pero que en realidad se estaban riendo de él. En varias ocasiones terminó apaleado, manteado, o simplemente convertido en objeto de burla, pero nunca cejó en su empeño de llevar la fantasía a un mundo cada vez más prosaico, lleno de twitters y copypastes.

Y fue tanta su locura, que cuando regresó a su vida normal, vencido y obligado a quedarse, enfermó de tal guisa que el mal lo llevó a la muerte al poco tiempo. Fue llorado entonces por su familia y sus amigos, que reconocieron que a pesar de su locura, nunca había hecho mal a sabiendas, y que era inteligente y discreto en todas sus demás cosas.

Ese pobre hidalgo, afortunadamente, no soy yo. Y con el fin de evitar que esta historia se convierta en la mía, he decidido darle un descanso a este blog por un tiempo, que se convertirá en mis merecidas vacaciones.


La razón, en verdad, es que desde hace ya tiempo me ha estado costando cada vez más trabajo inspirarme para hacer uno de los posts que han estado leyendo, lo que noto releyendo mis antiguas publicaciones, que encuentro ya sin el brillo que tuvieron historias anteriores. Ya he liberado todas las historias que pude, y solo me han quedado algunas ideas que no pasaron del título. 

Por eso tomaré un poco de distancia antes de convertirme en un pobre remedo de lo que fui hace tiempo. Para aquellos que no quieran extrañarme, estoy reciclando viejas historias en mi página de Facebook, junto con tonterías gráficas que pide este nuevo medio. Mi página en Twitter se actualiza también de vez en cuando, a ellas acuda el lector curioso. 

No quisiera que este fuera un punto final, sino unos puntos suspensivos. Tal vez vuelva, con otras ideas, tonterías y alusiones a los Beatles. 

Hasta quién sabe cuándo.

El Tonto de la colina.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Problemas


- Maestro, tengo un problema y no sé cómo resolverlo...

- No debes preocuparse, mi joven discípulo. Es mentira que los problemas tienen solución. Lo que la gente hace en realidad es ignorarlos hasta que desaparecen por sí mismos. Si acaso el problema no se soluciona solo, el hombre crea otro problema que haga olvidar al primero, iniciando el ciclo otra vez. Claro que existen casos en que el problema no se soluciona solo, sino que algunas veces (solo algunas veces) este crece, entonces los hombres creamos problemas menores para distraer la atención mientras se finge buscar una solución. Así el problema crecerá, se multiplicará o se sumará a los ya existentes hasta que ninguna acción sea efectiva o siquiera posible. Este es el momento de abandonar todo y empezar de nuevo en otro lugar donde nadie nos conozca. Los problemas que hemos dejado atrás se convertirán en problemas de otra persona, pero al mismo tiempo, cuando empezamos de nuevo en otro lugar, encontramos los problemas que dejó aquel que huyó antes de que nosotros llegáramos.

Ya que todos hacemos lo mismo, poco a poco el mundo se va llenando de problemas hasta que ya no hay lugar a dónde escapar de ellos, los problemas se hacen tan grandes que intimidan a la voluntad más valiente y desaniman cualquier acción, tal como lo ves en la época en la que vivimos hoy, Los hombres, al ver todo tan mal, creen que todo está perdido y piensan que el mundo se está acabando. Tal vez esto sea cierto, ya que al fin y al cabo, los problemas son una invención humana. Las cosas no poseen voluntad y los animales desconocen los problemas, al menos aquellos que no pueden resolverse usando otra cosa que el puro instinto o el simple pasar del tiempo.

La historia misma nos dice que los problemas son la razón de ser del hombre. Adán y Eva vivían tranquilos en el Paraíso, en un mundo perfecto y sin problemas, que no tardaron mucho en arruinar, porque Dios instaló en el hombre la capacidad de crearse problemas, tanto como su incapacidad de resolverlos. Fue con la expulsión del Paraíso cuando nuestros primeros padres se convirtieron finalmente en humanos, mortales y falibles, y empezaron a crear problemas que resolvían creando otros en el camino. Porque no existe problema tan simple que tenga una solución absoluta, todo arreglo es temporal y toda solución llega preñada de nuevos problemas.

Una vez aceptada la imposibilidad de la solución de los problemas, nuestra vida transcurrirá más simple. Es lo que la sabiduría popular expresas con el dicho "No hay mal que dure cien años", el cual también encierra una falsedad, pues los males (o los problemas) son abandonados, como ya dije, después de un tiempo, o se vuelven una costumbre y se les acepta tal como son, con lo que se deja de considerarlos un mal.

Ahora ¿Cuál es tu problema?
- No es nada, maestro...
- Muy bien, mi discípulo, ese es el espíritu.

(Texto tomado de las conversaciones de Abu Navid)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...