jueves, 2 de abril de 2020

Diatriba contra wattpad


Buscando nuevas colinas en donde plantar mi bandera, y con el tiempo libre que da el quedarse en casa, leí por ahí que existía una red social para aficionados a escribir llamada wattpad. Me pareció una buena idea empezar a explorar, para ver si sería adecuado poner allí las tonterías que escribo, que ya se pasaron el medio millar, y ampliar mi público.
Apenas entré a la página de inicio, mis esperanzas se estrellaron contra el piso. Es un mundo poblado de fan Fictions sobre grupos musicales coreanos, intentos de novelas rosas e imitaciones de sagas para adolescentes. Incluso los concursos y retos se basan en estos dos tópicos y sus mezclas. Llegué a dos conclusiones. La primera es que ya estoy muy viejo para este tipo de sitios, y la segunda es que hasta las más tontas de mis tonterías tienen mayor nivel que las que abrí al azar para revisar.

Revisando un poco de información en internet, me enteré que wattpad era una red que iba despegando en popularidad cuando alguien escribió un fanfic sobre un grupo musical coreano que tuvo un gran éxito, la escritora obtuvo grandes ganancias y que incluso fue aprobado por los integrantes del grupo coreano en el cual estaba basado. La consecuencia fue que el sitio fue invadido por un millón de escribidores ansiosos de emular el éxito de esta escritora.
Con todo, decidí hacer otra visita exploratoria, tal vez mi primera impresión era errónea y habría joyas escondidas. Esta vez la búsqueda fue más prolija, usando palabras clave y temas serios. El resultado fue el mismo. Los fanfics e historias de vampiros tipo Crepúsculo seguían apareciendo sin importar los filtros de búsqueda que aplicara. Ni siquiera el tema de humor estaba libre de historias rosas de estudiantes de secundaria y sueños con ídolos juveniles. Lo único que encontré en esta categoría que no calzaba en lo anterior eran colecciones de memes copiados de otros sitios.
Cuando revisaba el mundo de los blogs, lo peor que encontraba eran imitaciones de libros de autoayuda, de Paulo Coelho, o malditismos del tipo Bukowski, sin pensar que escritos así quedarían a gran distancia de lo que encontré en wattpad, que así de bajo está el nivel.

Mi última visita a este sitio solamente me sirvió para confirmar que estas publicaciones de wattpad son a la literatura lo mismo que el reggaetón es a la música y a la poesía. En resumen, sigo buscando ampliar mis horizontes en internet, pero todavía no sé en qué dirección dirigirme.

domingo, 22 de marzo de 2020

Los tests más tontos


En estos días en que no voy al trabajo, me he dado cuenta de todo el tiempo que perdía en el trayecto desde mi casa a la oficina, y el tiempo que perdía en conversaciones con los compañeros, viajes al vendomático por un bocadito de media mañana, y en mirar el reloj para ver cuánto falta para el almuerzo o para la salida. Todo ese tiempo ahora lo paso sentado sentado frente a la computadora de mi casa trabajando.
El resultado es soy más eficiente, pero demoro más pensando en qué hacer. Es que esos ratos que parecían perdidos en realidad eran para oxigenar el cerebro y que las ideas puedan airearse un poco. Ahora parece que tengo que buscar una nueva forma de esa pequeña procrastinación que me despejaba la mente. Afortunadamente ahora puedo abrir varios sitios de internet mientras trabajo sin miedo a ojos curiosos. Ahora conozco todas las características de mi signo zodiacal, las curiosidades de películas y series, y recomendaciones de expertos para todos los hobbies que tengo. Agotados estos temas, estoy haciendo tests de personalidad en línea, escogiendo los más tontos para no pensar y dar un descanso a mi cerebro. Aquí algunos de los resultados para que mis lectores me conozcan un poco más y a la vez se diviertan un poco.

¿Qué casa de “Game of Thrones” eres?: Los resultados del test son inapelables. Me tocó ser de la casa Arryn, familia de mucha alcurnia y honor, pero con mucha, mucha mala suerte. Yo que quería ser respetable como los Stark, o tener mucho dinero como los Lannister, me toca precisamente la familia que trata de no meterse en problemas y mantenerse al margen para terminar pagando los platos rotos de los demás.

Si fueras una nota musical ¿Cuál serías?: Nuevamente no soy lo que quiero. Pude haber sido un “do”, al que todos miran para empezar, el que organiza a los demás, pero no. Soy un “re”, que es el que sigue al jefe, que no es muy agudo, pero tampoco es tan grave. Una nota de segunda, definitivamente. Esto de los test tiene sus bemoles, sin duda.

Si fueras un tipo de letra de Word ¿Cuál serías?: Aquí sí estoy muy definido. Soy el Comic Sans, que es uno al que nadie toma en serio, que no verás nunca en los grandes documentos, pero al menos trae una sonrisa a tu boca. No soy importante como el Swiss Bold, ni me verás en todas partes como el Times New Roman. Ni siquiera soy de los más divertidos como el Windings.

¿Qué tipo de celular eres?: Ya sé que no soy un IPhone ni un Samsung, pero ¿Cuál soy? ¿Seré un Nokia, duro y aguantador? ¿Seré acaso un Xiaomi, sin tanto glamour pero a la altura de las circunstancias? ¿Siquiera un Sony? No, soy un LG, un poco desfasado, que no es el que le enseñas a todo el mundo, pero que sirve para el propósito y te puede dar alguna sorpresa agradable.

¿Qué pitufo eres?: Este test lo hice sabiendo de antemano el resultado. Soy Tontín, con algunos rasgos de Filósofo, pero Tontín. Creo que para esto no necesitaba test, y por eso tampoco me molesto en hacer el test para saber cuál de los siete enanos soy, ni qué Pokemon soy.

¿Qué virus eres? Este test está de moda, pero no me salió ser uno de los virus de moda, sino algo simple como la salmonela. Ahora me pregunto si ser el Coronavirus o el de la gripe aviar lo hace a uno sentirse más importante.

Al final, creo que voy a inventar mi propio tipo de test que se llame “¿Qué tipo de test de personalidad eres?

jueves, 12 de marzo de 2020

Frases twitteables 54


- Oye, ¿Has escrito algo últimamente?
- No, pero tengo bastantes frases twitteables para poner por aquí...
- ¿Otra vez?
- Sí, así está la situación ahora.
- Pero, antes siempre tenías una historia tonta... Ahora son solo pedacitos de tonterías los que pones... Es como servir solo entremeses y ningún almuerzo.
- Para la próxima, te lo prometo.
- Al menos es mejor que nada... Vengan las frases, pues...
  • Alguna vez alguien me dijo: “Siempre tengo un buen libro en mi mesa de noche. Nunca se sabe cuándo aparecerá una araña o una cucaracha que tenga que matar”. 
  • Cuento de Halloween: Érase un zombie tan pobre que no tenía dónde caerse muerto. Era un muerto de hambre. 
  • ¿Han notado que nadie ha reportado nunca la aparición del fantasma de alguien que dedicó su vida a demostrar que existe el más allá? 
  • En la iglesia de mi pueblo, los escalones eran altísimos, lo que siempre me pareció lógico, pues para entrar o salir era necesario un salto de fe. 
  • De pronto, la gente empezó a parecerse a sus celulares: algunos se apagan por falta de batería, otros vibran y hacen bulla para avisar que tienen algo que decir, y otros se ponen en modo avión. 
  • La gente se queja de aquellos que tienen la mente sucia, pero también está mal visto hacerles un lavado de cerebro.
  • “Dime con quién andas y te diré quién eres” Luego vienen otros a acusarte de discriminar a los que no son como tú. 
  • He visto lugares maravillosos: grandes ciudades de palacios de cristal, lagos infinitos que reflejaban el cielo, fuentes que al beber de ellas concedían los deseos, jardines con todos los colores que la mente puede concebir… Así murió, cruzando el desierto. 
  • No es que quiera decepcionarte, pero mi plan B es igual de tonto que el plan A. 
  • No, no soy Machista, decía el que ofrecía clases de manejo a mujeres en un auto blindado. 
  • No sé si eso que se ve a lo lejos es la luz al final del túnel, o es alguien que brilla por su ausencia. 
  • Un amigo se quejaba de sus vecinos que discuten a voz en grito todas las noches. Lo peor es que discuten de política, me dice. 
  • La desazón de ver a los demás escribiendo sobre política y los grandes temas, y uno aquí, twitteando tonterías.
  • Mi idea de laberinto imposible es un solo camino recto. La gente querrá siempre desviarse hacia la derecha o hacia la izquierda y se perderá. 
  • Me regalaron un libro sobre cómo evitar la procrastinación, pero hasta ahora no lo abro, siempre me distraigo en otras cosas. 
  • Si pudiera empezar todo de nuevo, haría todo de la misma manera. No por que quiera ni porque crea que es la mejor manera, sino porque no sé hacerlo de otro modo. 
  • Un día de estos encontraré en el horóscopo algo como: “Cuídate hoy de los Tauro, están planeando algo contra ti, en cambio los Capricornio están desprevenidos, aprovecha la oportunidad”. 
  • Nunca es tarde para empezar de nuevo. Esto lo descubrió mi vecino anoche a eso de las 3 de la mañana. 
  • Que alguien me diga si este año los regalos de navidad van a venir envueltos con papel reciclado, biodegradable, o directamente sin papel de regalo. 
  • Creo que en estos tiempos se está poniendo de moda la estética bonsai: Departamentos bonsai, Hamburguesas bonsai, autos bonsai… 
  • Cada vez que escucho una canción de mi adolescencia con el comentario de que “es un clásico”, me siento como un anciano que fue a la escuela con Beethoven. 
  • He descubierto que las opiniones sobre mí están divididas, unos piensan que soy solo un tonto inofensivo, mientras que otros opinan que soy un tonto peligroso. 
  • Mi idea millonaria para Navidad son juguetes a cuerda y promocionarlos como accionados por motores ecológicos que no contaminan ni dejan residuos nocivos para el medio ambiente. 
  • Esta es la época del año en que me gusta comprobar la cultura de la gente preguntándole por el mejor libro del año. 
  • Otro año en que un meteorito gigante no le atina a la tierra y me obliga a entregar el trabajo en la fecha indicada.

lunes, 2 de marzo de 2020

La conspiración del coronavirus


No soy dado a las teorías de conspiración, pero ahora que se ha puesto de moda el corona virus, me he puesto a pensar en algunas cosas que como mínimo, causan sospechas.

Como sabemos, cada cierto tiempo se pone de moda algún virus, más o menos cada vez que la situación internacional se pone aburrida y las agencias de noticias necesitan algo que interese a la gente, para que no pase lo que pasó a principios de los 90, cuando la caída de los regímenes socialistas puso a los noticieros tan aburridos que varias agencias estuvieron a punto de quebrar, sin mencionar a los fabricantes de armas, que por primera vez tuvieron que lanzarse a la calle a buscar clientes. El vecindario de las enfermedades apocalípticas se ha ido poblando desde entonces con nuevos inquilinos, cada uno lleno de empuje y ganas de hacer las cosas. Hemos tenido el ébola, la gripe aviar, el H1N1, y ahora el chico nuevo del barrio, que promete al fin acabar con la humanidad y darle su merecido lugar a las cucarachas, que tanto tiempo llevan esperando para hacerse cargo del planeta.

Bueno, a lo que iba, a la conspiración. Si yo fuera un científico loco que quiere acabar con el mundo, es lógico que empiece por China. Allí hay mucha gente, y aunque el porcentaje de contagio sea mínimo, igual eso significaría un montón de chinos enfermos. Ya algunos empezarán a decir “Ajá, es Donald Trump el que soltó el virus para cerrar las fronteras a los productos chinos”. Pero ese argumento no se sostiene. Para el que no lo sabe, los principales productores de mascarillas, artículos de limpieza y medicamentos son justamente los chinos, de modo que si están teniendo problemas con algunas exportaciones, por otro lado se está haciendo un enorme negocio con las ventas de productos anti corona virus. Resultaría entonces que China está creando al mismo tiempo la oferta y la demanda. Y todo al costo de unos pocos chinos, que no hacen diferencia en la población ni los van a extinguir. Sé que esto suena inhumano, pero me consta que los chinos no le tienen tanto aprecio a la vida como nosotros, yo que he trabajado con chinos que consideraban las medidas de seguridad laboral como un estorbo y se arriesgaban en la planta como si de verdad fueran inmortales.

¿Quién podría entonces ser el causante de esta epidemia? Puede ser alguna sociedad secreta empeñada en hacer que Nostradamus al fin acierte con alguna predicción, después de tantas vergüenzas que ha pasado en los últimos años. Lo de la sociedad secreta tiene un argumento a favor, el que este sea la epidemia con nombre más comercial que hemos visto. ¿A1H1? Ese nombre suena a ciencia ficción, no tiene punche. ¿Ebola? No suena a nada, no es pegajoso. ¿Ántrax? Muy científico, parece producto de limpieza. En cambio “Corona” sí tiene pegada, recordación y simpatía. Si de teoría conspirativa se trata, yo votaría por los marcianos, porque esto parece más bien el argumento de “La guerra de los mundos” al revés, en vez de derrotar a los extraterrestres con el virus del resfrío, ellos nos exterminan a nosotros.

 El otro tema que me ha dejado pensando es el de las medidas de seguridad que se plantean para evitar el contagio. Los norteamericanos, como siempre, lo primero que hacen es cerrar las fronteras a los países que les caen mal. Ya empezaron con los chinos y los iraníes, y estoy seguro que a la primera excusa les cerrarán la puerta a todos los musulmanes y luego a todos los latinos, aunque no tengan vela en el entierro. Además, están prohibiendo los abrazos, besos, y cualquier forma efusiva de saludo. Esto será entonces el paraíso para los puritanos y para los ingleses, que por fin verán su flema aceptada en todo el mundo.

 Yo acepto que se tomen precauciones, que al fin y al cabo son las mismas que se deberían tomar en caso de un resfriado común, pero quitarnos nuestra forma de saludar es atentar contra la esencia de sudamericanos, españoles, portugueses e italianos. Solo nos quedaría saludarnos por celular, que todos sabemos que es un invento norteamericano, porque no puede abrazar ni darse un beso por saludo, como hacemos acá. Quieren que no conversemos con extraños, que no seamos efusivos, que sospechemos del vecino, es decir, quieren que nos volvamos white americans. Esa si es una conspiración siniestra. El día que vaya a Estados Unidos y conozca a Scarlett Johanson ¿creen que voy a dejar pasar la oportunidad de darle su correspondiente apapacho y un beso por cachete, como hace un latino bien criado? Seguro que me arrestarán, me juzgarán y me deportarán como transmisor de un virus mortal, por eso aún estoy sopesando la situación a ver si vale la pena el riesgo. Pronto tendrán noticias.

viernes, 21 de febrero de 2020

Frases para después de la ruptura


Un amigo, que circula hoy por el camino que todos han transitado alguna vez, que es el de la soledad, cuando parece que todo el mundo insiste en invitarte a sitios a donde no tienes pareja a quien llevar, me pidió mi inspiración prestada para una diatriba demoledora, algo que haga sentir así de miserable como ella lo hizo sentir a él. Me excusé diciéndole que aprenda a matar sus pulgas solo, porque no tengo ningún interés en convertirme en un Cyrano de Bergerac al revés, que el ataque a las mujeres no es mi estilo, y por último, bastante trabajo tengo ya tratando de que alguna mujer se me acerque como para estarles soltando frases ofensivas. - Oye, yo veo tu twitter y de vez en cuando sueltas una de esas frases vengativas que son las que yo busco -, me respondió. Y remitido a las pruebas, me sacó unos ejemplos que no me dejaron otra opción que bajar la cabeza y aceptar mi culpa.

Aun con la negativa de agregar material nuevo, le dejé al menos con unas cuantas de las frases de mi lista de twitter para que me deje tranquilo, y que presento ahora como frases para después de la ruptura, que puede que a alguien le sirvan en algún momento.
  • Cuando me dijiste que buscabas una media naranja, no me dijiste que lo que querías era hacer jugo.
  • Creíste llegar a merecer un libro. Apenas llegaste a ser una nota a pie de página. 
  • Pude escribirte todo un libro, un poema épico, un gran discurso… Y tú te conformabas con un mensaje de whatsapp cada hora. 
  • No te ilusiones. Tienes los pies muy grandes para ser la Cenicienta. 
  • Quise entonar una canción para ti, pero me dejaste solo de guitarra. 
  • Pudiste ser mi canción, pero no diste la nota. 
  • Yo compuse canciones por ti, tú quisiste los derechos… 
  • Así como Neruda, me gustas cuando callas en el karaoke. 
  • Le has hecho al amor lo mismo que Arjona le hizo a la poesía. 
  • Me puse a escribir tu historia, y había tanto por cambiar que al final no sabía en qué borrón habías quedado. 
  • Creías estar escribiendo una historia de amor, y solamente estabas llenando un checklist. 
  • Desde que te conocí, por tí soñaba. Tal vez sería bueno que no seas tan aburrida. 
  • ¿Qué sabe una galleta de la suerte de tí, de mí y de lo nuestro? 
  • Te bajé la estrella más brillante del cielo y tú dijiste que no era esa la que querías, sino la del costado.
  • A ti que que dices que todos los hombres son iguales, ya te quiero ver en China a ver qué dices. 
  • Tú que dices que solo fui un accidente en tu vida, yo también digo que fuiste un accidente, pero del tipo Chernobyl. 
  • Me pediste más tiempo. Te voy a dar cadena perpetua. 
  • Te llevaste lo mejor de mí. Económicamente hablando. 
  • Si el mundo se acabara hoy, lo pasaría contigo... para asegurarme de que te mueras. 
  • Cada vez que te decía que hoy estabas más bella que ayer, tú entendías que estabas más fea que mañana. 
  • Quiero ser el último hombre en tu vida. Es decir, aquel que ha de matarte. 
  • Cuando mueras, compraré el cementerio y pondré en su lugar una discoteca para que todos bailen sobre tu tumba. 
  • Ni yo era un sapo ni tú eras una princesa. Creo que ambos estábamos en el cuento equivocado.
  • Cupido, apunta bien la próxima vez, por favor. No quiero hacer el ridículo una vez más. 
  • No te confundas. Las mujeres maquilladas no son como las pintan.

martes, 11 de febrero de 2020

Un caso muy difícil


Como uno de los propósitos de Año Nuevo, me propuse encontrar una pareja, y como yo sí trato de cumplir con mis propósitos, aún sigo con la misión que me propuse. Investigando sobre el tema, descubrí que Cupido ya no es un niño con los ojos vendados que dispara sus flechas por el bosque. Ahora es un adulto con una esposa y un hijo que mantener. Por eso es que ya no está concentrado en el trabajo y no me manda a nadie desde hace mucho.

Decepcionado de los dioses paganos, tuve entonces que encargarme del asunto personalmente. Los resultados tampoco han sido positivos. Me he plantado con mi mejor sonrisa y he iniciado conversaciones con mis más exitosas ocurrencias, sin tener mayor suerte que antes. Las mujeres simplemente no parecen tener ninguna intención de acercarse a mí. Las pocas que me han dirigido la palabra han preguntado primero “¿A qué te dedicas?” para desecharme al enterarse de que no tengo un alto cargo en alguna gran empresa, y que ni siquiera tengo amigos o relaciones en algún ministerio, que eso se está buscando mucho también en estos días.

La búsqueda en internet tampoco ha dado resultado alguno. Llevo un récord perfecto de ningún “like” en las más conocidas aplicaciones de dating, tal vez porque hasta ahora no he podido hacerme una foto de perfil en donde no salga con cara de tonto. Nadie ha respondido tampoco a mis “likes”, lo que me ha llevado a la conclusión de que solo me gustan las mujeres que no se merecen a alguien como yo. Esto no es tan malo, pienso yo, porque la mayoría de los perfiles que encuentro allí parecen estar cortados con la misma tijera, diciendo que son gente que le gusta la sinceridad (cosa poco creíble con la cantidad de filtros que usan) y que gustan de una buena conversación con una copa de vino (y no mencionan al vino entre sus preferencias). Viendo los perfiles, descubrí además que lo que está de moda ahora para las mujeres no es buscar un “compañero de vida” sino un “Sugar Daddy”, que en castellano significa alguien que les pague todos sus gustos, por caros que sean. Y yo no califico ni para la primera cuota de una mujer así.

Ante la poca efectividad de los intentos anteriores, me he comunicado con algunos altos mandos de la iglesia para ver qué santo es el que tiene la mejor performance en conseguir parejas para gente como yo. Como mi caso es difícil, he recibido confirmación del cura de mi barrio de que las fuerzas celestiales están llamando a su equipo de respuesta especial, algo así como un comando SWAT, o Navy Seals, pero con aureola. Ya me han prometido la asistencia de San Valentín, San Antonio, San José, Santa Rita, y San Judas Tadeo, que es el arma secreta de este Dream Team celestial. Lo único que pide el citado curita es una generosa donación a la parroquia, a lo que he respondido que así como estoy, le pongo una catedral si es que obtengo resultados antes de la próxima boda a la que me inviten, que es la ocasión más a propósito para presentar a la nueva pareja.

El caso es que ya pasó el Año Nuevo, el Año Nuevo chino y todavía no veo resultados. Me informan que los santos han organizado una serie de casualidades de probabilidad ínfima para acercarme con una mujer que no se avergüence de ser vista conmigo en público. Parece que existe la traba burocrática de que lo que para mí sería un premio, para una mujer sería un castigo o una penitencia, y los santos no están autorizados a este tipo de cosas. El hecho es que mi caso tiene a los santos pidiendo milagros. San Valentín ya se ha excusado diciendo que se acerca su propio día y ya no puede descuidar a sus feligreses, San Antonio se hace el desentendido cuando le preguntan, Santa Rita me ha preguntado si mejor no pido un perrito o algo más fácil, como la paz mundial por ejemplo, y el cura de mi parroquia ha vuelto a pasar el cesto de las limosnas, abandonado el sueño de una nueva catedral.
Me hacen difícil conservar la esperanza.

martes, 4 de febrero de 2020

Cuentos de hadas, una opinión


Se dice que los cuentos de hadas enseñan a las mujeres a ser débiles y sumisas, pero poco se habla del efecto que tienen en los niños. Y yo opino que enseñan a los hombres a tener falsas expectativas con las mujeres. Por culpa de los cuentos de hadas los jóvenes buscan mujeres de piel tan blanca como la de Blancanieves, con pies tan pequeños como los de Cenicienta, cabello tan largo como el de Rapunzel, tan delicada que puede sentir un guisante a través de veinte cobijas. Ni que decir que esperan que un feo como la Bestia lleve a la Bella a su castillo y al final ella se quede allí por su gusto. ¿Cuántos jóvenes habrá que han creído que aunque sean feos como un sapo, siempre habrá una bella princesa que los quiera besar?

Créannos que los cuentos de hadas tal vez sean machistas, pero eso tampoco nos hace mucho favor a los hombres. Por mi parte siempre me pareció demasiado difícil que para conquistar a una princesa haya que atravesar bosques encantados, luchar con monstruos o gigantes. Lejos de hacernos más valientes, nos han hecho que nos conformemos al final con mujeres menos princesas y más accesibles.

Yo, que incluso desde niño veía los cuentos de hadas como la versión para jardín de infantes de las telenovelas, caí en ese cuento de hadas electrónico de Súper Mario, en el que un humilde plomero obtiene a la princesa rubia después de mil peripecias y peligros. A mí me mataban siempre en los primeros niveles, como presagio de mi suerte amorosa en la vida real, pero algunos amigos llegaron al final, rescataron a la princesa para solamente sentir un vacío existencial y preguntarse si había valido la pena todo el esfuerzo y sacrificio.
Esa es la pregunta: ¿Y qué hay de los finales de los cuentos de hadas? Me imagino que eso de comer perdices está bien, aunque nunca he probado una, pero acaba y el cuento y a uno no le dicen absolutamente nada sobre cómo hacer después, que es donde está lo importante. La princesa en cuestión va a creer que eso del heroico príncipe le va a durar a uno toda la vida. Me imagino a la princesa tiempo después del final feliz recriminando a su consorte que ha luchado contra un dragón para rescatarla y ahora ni siquiera tiene ánimo para pedir rebaja a la hora de comprar muebles para el castillo.

Ahora vemos en las noticias que la última Cenicienta de la vida real está renunciando a la condición de princesa de Inglaterra para reintegrarse a la vida civil, tan fuerte ha sido el choque de convertirse en parte de la realeza. No descarto la idea de que fue más bien el príncipe el que convenció a su nueva esposa que eso de la nobleza no es como lo pintan y que, como en un cuento de hadas al revés, su sueño era dejar de ser príncipe y ser feliz en una vida de plebeyo, con dinero, claro está, pero plebeyo al fin y al cabo, en un final que ningún cuento ni telenovela pudo prever.
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