miércoles, 19 de noviembre de 2014

Contar hasta el infinito


Tal vez contar hasta el infinito no es una cuestión de posibilidad sino de paciencia. O de paciencia y voluntad. Se debe tener tiempo, es cierto, ya que no es cosa de contar hasta trescientos mil o un millón, se trata de contar hasta el infinito. Para esto se necesita estar concentrado, pasado un tiempo cualquier distracción hará perder la cuenta y será necesario empezar de nuevo. No es mala idea entonces llevar un marcador que nos recuerde en qué número vamos, algo así como un ábaco que podamos fijar en el número en que se va, aunque un rosario en desuso también puede servir.

Cuando se ha llegado a cierto número, las distracciones se hacen cada vez más tentadoras, por eso el tema de la concentración es tan importante. La esposa que ha terminado de vestirse, alguna llamada inoportuna o incluso el canto de un pajarito pueden interrumpir la labor. Y aquí es donde la voluntad se pone a prueba. Cuando uno se detiene en su rumbo al infinito, viene la tentación de abandonar el esfuerzo, de dejar la tarea por insensata. Tal vez por eso las mejores horas para empezar a contar hasta el infinito son las de la noche. Muchos han empezado con la ayuda visual de una noche estrellada, tratando de contar las luminarias del firmamento, para una vez terminada la cuenta, seguirla hasta el infinito. La noche estrellada brinda una hermosa oportunidad para iniciar la cuenta, para que al amanecer, cuando ya no queden estrellas que contar, seguir con los granos de arena de la playa, las gotas de agua del océano, y así se continúe hasta el infinito.

La tranquilidad de la noche ayuda también a evitar a aquellos que tratan de quebrar la voluntad aduciendo la magnitud o la inutilidad de la tarea. Una vez alguien me dijo que había llegado a contar hasta el infinito y que nada, es un número como cualquier otro. No lo creo. Ignoran los detractores del infinito el sabor del reto, la satisfacción de lograr aquello que se creía imposible. Es la misma satisfacción que sienten aquellos que han logrado llegar a las montañas más altas, que han cruzado los ríos más anchos, solo por la gloria del logro que significan. Pero llegar al infinito es posible, lo sé yo que he llegado muy cerca en una noche de insomnio, y que tengo la convicción de que con solo un poco más de esfuerzo hubiera llegado. Esta vez quiero llegar de una manera diferente. Yo contaré desde el comienzo y tú empezarás desde el final, para encontrarnos justo en la mitad. De esa manera habremos llegado al infinito juntos. Es solo una idea. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Frases twitteables 32


  • Sembraba vientos con la esperanza de usarlos el día en que pueda enseñar a sus hijos a volar cometas.
  • La eterna discusión sobre cómo distinguir una canción vieja de un clásico.
  • Recordando los tiempos en que se twitteaba con palomas mensajeras.
  • Cuando un hombre dice que daría todo por alguien, solo piensa en cosas que se pueden comprar.
  • Con la incómoda sensación de que en este mundo permiten entrar a cualquiera.
  • Deberíamos preocuparnos más por la atracción planetaria. Es un asunto de gravedad.
  • ¿Quieres adoptar a mi niño interior?
  • El orden de los factores no altera el producto. – No me importa, arregla este desorden.
  • Quiero a alguien que me quiera por lo que soy: Guapo, millonario.
  • La belleza dura poco, así que aprovéchame.
  • Si vas a pensar en la redundancia, piénsalo dos veces.
  • ¿El amor nace o se hace? – Nace, porque cuando se hace, no siempre es por amor.
  • Maravillado de lo fácil que resulta confundir lo triste con lo patético.
  • Vengo del futuro ¿Dónde estás dejando las llaves?
  • Podría convertirme en zombie, pero eso no es vida.
  • El que dijo “A buen entendedor, pocas palabras” obviamente no era un escritor ruso.
  • Yo soy de la época en que los Simpsons hacían reír toda la media hora.
  • Yo soy de la época en que la gente hablaba por celular.
  • La eterna competencia entre la realidad y la ficción para sorprendernos.
  • Si la realidad es más extraña que la ficción, has estado leyendo muy mala ficción.
  • ¿Qué sería del mundo sin gente como Douglas McAllister? Igual, porque no existe Douglas McAllister.
  • A veces leo cosas que deben tener un mensaje secreto, un anagrama, o algo, porque no pueden ser tan tontos.
  • No eres tan princesa si al poco tiempo, los sapos que convertiste en príncipes vuelven a ser sapos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Puedo escribir los versos más tristes


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

Por alguna razón, estos versos se me hace que los he leído en otra parte, así que resulta que no soy un poeta original. ¿Qué? ¿Que son de Pablo Neruda? Si, ya lo sabía, no soy tan tonto… Neruda es ese tipo gordito que sale en fotos en blanco y negro con su pipa y su boina. No conozco los entretelones de cuando escribió estos famosos versos pero siempre me quedó la duda de por qué este es justamente el último de sus veinte poemas de amor. Si podía escribir los versos más tristes solo en el número veinte ¿Qué pasó con los otros 19? ¿Los habrá escrito sin ganas? ¿O era que no estaban tan tristes? Me lo imagino en la tranquilidad de su casa en la playa, sin televisión y sin internet, sin vecinos que hagan escándalo, así es mucho más fácil escribir los versos más tristes, créanme, que ya lo he intentado.

El hecho es que normalmente la gente cita estos versos solo en sus dos primeras líneas y no sabe cómo sigue, y menos en que libro están estos versos. Al menos a Neruda lo citan con algo que sí escribió, no como a Borges o a García Márquez, que tienen que cargar con culpas ajenas en internet. ¿Paulo Coelho? Qué se pudra en el infierno, que él me plagia mis textos a mí.

Ya que no puedo poner el poema completo sin parecer poco original, además de que el que quiera puede verlo en los millones de sitios de internet que lo han publicado, recurro al recurso de completar sus primeras líneas con tonterías como acostumbro hacer, para que esta noche no sea tan triste y no estén escribiendo poesía mala a esta hora, en que hasta los versos se ponen tristes de tanto leer despropósitos que quieren parecer románticos. 
  • Puedo escribir los versos más tristes en esta noche. Pero, no, les voy a escribir las tonterías de siempre.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, por ejemplo: se terminó el café.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche... Pero todavía es de día.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche. No creo que eso vaya a ocurrir. Voy a emborracharme como una rata. No rima pero es verdad.
  • En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, puedo escribir los versos más tristes esta noche...
  • Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, José Arcadio Buendía habría de recordar la noche en que podía escribir los versos más tristes.(Esta es otra versión de la anterior, ya lo sé)
  • Puedo escribir los versos más tristes, pero no a ti, ni tampoco esta noche.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero tú prefieres ir al cine.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, y todo por tu culpa.
  • Ya dejó de llorar el hijo de la vecina, ahora por fin tengo un poco de paz y puedo escribir los versos más tristes esta noche.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche… ¿Quién es el siguiente que viene a hacerse un tatuaje?
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche… - Pero Batman, esta noche tienes que trabajar…
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, no como anoche, que me salió un reggaetón…
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche… - Ya, pues… Me avisas cuando los pongas en el Facebook.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche… - Ah, no, ni se te ocurra, hoy te toca a ti lavar los trastes.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, después de haber visto esas fotos de niños enfermitos en mi Facebook.
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche... Sí, en serio, si puedo, solo déjenme un ratito, ahorita salen...
  • Puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero ya para qué.


-          ¿Y? ¿Qué opinas de este post?
-          Que me gustas cuando callas, porque estás como ausente…

martes, 4 de noviembre de 2014

Imaginación y realidad


Siempre escucho que la realidad es más extraña que la ficción. Esto ocurre cuando se descubre la verdad sobre algún asunto, y resulta ser diferente a todas las teorías que se habían formado con anterioridad sobre tal hecho. Es que la imaginación humana está gobernada por los deseos y deformada por la educación recibida.

Cuando somos niños, los mayores empiezan una campaña sistemática por ahogar la imaginación. El cielo debe ser azul, dice la maestra al niño que pinta con crayolas; estas piezas se arman de esta manera, dice el padre. El resultado es un niño que piensa igual a los demás, con la imaginación castrada desde la infancia, con solamente la necesaria para perseguir sueños convencionales, de aquellos que se consiguen con dinero.
Por esto, cuando las personas tratan de utilizar la imaginación, en realidad reflejan sus deseos encuadrados en lo que les permite la educación recibida. Y la realidad no conoce de los sueños o deseos humanos, y puede llegar a donde la imaginación humana no alcanza.

Para quien se da cuenta de ello, la vida se vuelve una carrera hacia atrás, un intento por recuperar aquella imaginación perdida, eso que pinta la realidad de colores increíbles. El problema es que el mundo acepta cada vez menos imaginación. Tener acceso a tanta información, nos hace disfrazar nuestra falta de imaginación con el fácil recurso de cortar y pegar algo que se encontró en otra parte. Incluso la realidad hoy se corta y se pega.

La realidad, además es un concepto que los humanos deforman en todo momento. Al contrario de lo que se piensa, no es inmutable ni única, depende de la percepción de cada uno. El pasado no es inmutable, puede cambiarse de acuerdo a intereses personales, partidarios, religiosos o de otra índole. Tal vez se descubra que este pasado no ocurrió tal como se cuenta, y será entonces remplazado por otro que responda a otros intereses. Ocioso sería enumerar las veces en que se ha cambiado la historia para acomodarla a los intereses en boga. Lo mismo pasa con el presente. Hay tantas percepciones del presente como personas. ¿Cuál es la verdadera? Tal vez todos, tal vez ninguno. Tal vez sea el futuro aun no escrito el que nos invita a tratar de escribirlo con las pobres armas de nuestra imaginación. Y aquí también falla el hombre, pues siempre imagina el futuro como lo desea o lo teme, exagerando el presente o invirtiendo los hechos del pasado. Y la realidad no responde con lo uno ni lo otro, sino con algo distinto. El futuro será algo diferente a lo que imaginaron los que auguraron el triunfo del comunismo, a lo que predijeron el dominio del capitalismo y a lo que hoy predicen los gurús de la tecnología.

Tal vez sea mejor que la imaginación humana no pueda predecir el futuro, que el porvenir nos sorprenda siempre. Necesitamos tener una mejor imaginación, esa que tuvimos de niños, y que yo trato de recrear con estos escritos. Quiero imaginar cosas increíbles, para así acercarme tal vez a la realidad, como Santo Tomás de Aquino, quien decía “Lo creo porque es imposible”. Tal vez entonces imaginar que me quisiste no sea una idea tan descabellada entonces.

jueves, 30 de octubre de 2014

El Muqui


Ya es época de Halloween, que es otra de esas fiestas importadas que, más allá de estar a favor o en contra, es algo de lo que mucha gente habla. Y es época también de contar cuentos de miedo. Lamentablemente, el cine y la televisión nos han atrofiado la imaginación, y ahora la gente parece aceptar solamente cuentos que tengan zombies, vampiros y cosas que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia. Sí, pues faltan espantos peruanos que agregar al menú de Halloween. Y el Perú es un país donde las criaturas terroríficas abundan, con el agregado de que todas ellas son reales, no la imaginación de un europeo trasnochado. 
A lo largo de mi trabajo en las provincias del Perú he escuchado historias como para aterrar a los paseantes durante varios Halloweens seguidos, modestia aparte. Historias del antimonio, los espíritus de las huacas, los brujos y brujas, jarjachas, duendes, fantasmas, sirenas, todas ellas he escuchado, con testimonios de personas que lo han vivido en carne propia, de esas historias que comienzan siempre con la frase “Yo no creía en esas cosas, pero…”. Esa es la diferencia con las historias que nos llegan desde otros lugares. No creo que ningún norteamericano vea como cierta la posibilidad de ser atacado por un zombie o se resista a entrar en un bosque por temor a encontrar a un duende. En cambio ese tipo de encuentros con criaturas de fantasmales son casi cosa de todos los días por aquí. Voy a contar algunas de estas historias, las referidas al Muqui.

El Muqui es un duende de las minas, que vive en el interior de los socavones. Es del tamaño de un niño pequeño y se le ve vestido como minero, con casco, pico y linterna. En el trabajo en el que me encuentro actualmente, donde se han cavado buena cantidad de túneles, varios de los trabajadores dijeron haberlo visto en las noches. El Muqui hace perder el camino a los trabajadores, quienes lo persiguen creyendo que los conducirá hacia algún tesoro. Lo que ha pasado en realidad, es que el Muqui guiaba a los trabajadores a un área oscura del túnel para que no pueda salir, o los llevaba a una parte con poco oxígeno para que se asfixie. Este fue el caso de uno de los trabajadores de la obra, quien vio la luz de la linterna que llevaba el Muqui, y la siguió, confundiéndola con la de uno de sus compañeros. Como la luz se adentraba cada vez más en los túneles, el trabajador creyó – y así lo dijo después – que su compañero le estaba jugando una broma escondiéndose y apareciendo la luz.  Afortunadamente una cuadrilla encontró al trabajador antes de que se perdiera definitivamente. Esta cuadrilla fue la que encontró la causa de la casi desaparición del aquel trabajador. Unas huellas pequeñas que no podían pertenecer al personal de la obra, debido a su tamaño y a que solo una de las huellas era humana, la otra era de un animal, tal como se dice del Muqui, que tiene patas de animal. En esta obra, el caso era tan real que se dio la orden de que ningún trabajador ingresara solo a los túneles, y se tomó la precaución adicional de repartir caramelos a los obreros para que los dejaran en el túnel, pues al Muqui le gustan mucho y así se le tiene contento para que no moleste a la gente.

El Muqui gusta también de llevarse las herramientas de los trabajadores, especialmente aquellas de metal brillante. No sé si en otros países se encuentra en los reportes de salida de herramientas del almacén la anotación “reemplazo por robo del Muqui” pero eso era lo que pasaba.

El tema de aplacar al Muqui con caramelos yo ya lo había escuchado anteriormente en otra mina a varios cientos de kilómetros, lo que descarta la posibilidad de una creencia local. En esta otra mina, me contó la ingeniera de seguridad de la resistencia del personal a hacer trabajos nocturnos por la presencia del Muqui. Los conductores de camiones, los pocos que hacían tales trabajos, llevaban siempre una bolsa de caramelos y dejaban caer unos cuantos en el camino cada cierto tramo. La ingeniera, que no creía en estas cosas, pidió que se detenga esta costumbre, obteniendo una oposición total, por el miedo a que el Muqui causara accidentes. Se decía que ya entonces el Muqui había ocasionado un par de accidentes a los camiones antes de que los choferes adoptaran esta práctica preventiva. Al día siguiente, la ingeniera pidió a uno de los choferes que se detuviera en el lugar donde la noche anterior arrojara los caramelos. No encontró ninguno. “El Muqui se los ha llevado, pues”, era la explicación que le dieron los choferes.

Nosotros los ingenieros educados y globalizados, supuestamente no creemos sino en aquello en lo que podemos comprobar su existencia, hasta que encontramos este tipo de cosas que nos hacen comprender que no todo se trata de números de niveles de productividad y planeamiento de recursos. También hay cosas desconocidas de las que se cuentan en las noches no para asustar a la gente, sino para prevenirla en caso de que se encuentre uno con el Muqui en uno de los túneles.

Nuevamente, en esta historia no he inventado nada, solo cuento lo que me han dicho testigos presenciales de los eventos. Mucha gente que trabaja en las minas del Perú puede contar más de lo que yo pongo aquí. En esta época de contar historias de miedo, yo cuento solo algunas de las muchas que se pueden encontrar en el Perú.

domingo, 26 de octubre de 2014

Eurocentrismo

El turista salió del hotel, dejó la copa en el plato que le sostenía el mozo y empezó su caminata hacia el bus amoblado. Su guía, un joven de ojos despiertos, piel cobriza y mejillas quemadas por el frío que le delataba como uno de los habitantes de la zona, le indicó el camino, acción innecesaria ya que solo había un corto camino hacia el bus.  Por aquí, su excelencia, le dijo. El turista no supo decir si el tratamiento de “Excelencia” era dado a todos los turistas VIP, o si se trataba de una burla al verlo vestido con pantalones cortos y blancos, botas de media pierna y sombrero blanco de ala ancha. El atuendo había ya causado otras sonrisas condescendientes en el aeropuerto entre otros turistas vestidos con ropa deportiva y los locales de polo y blue jeans. Su ignorancia del español le impidió entender los comentarios, aunque pudo distinguir las palabras “safari” y “África” mientras lo observaban.

Mientras el bus hacía el recorrido por la carretera asfaltada hacia el parque arqueológico, sacó la cámara para fotografiar el camino, como una forma de librarse de la cháchara del guía y los demás pasajeros, incluyendo su esposa y sus dos hijos. No le importó interrumpir al guía para preguntar, casi en tono de reclamación. “¿Dónde están los nativos?”. El guía le señaló sonriente a un grupo de personas que iba por el camino. “No, no, trajes típicos”. “Cuando lleguemos”, fue la respuesta.

Al llegar a la entrada, con la cámara lista, solo encontró a una señora con traje multicolor que se dejaba tomar fotos con una llama. “A picture? Just three dollars, Mister”.  Se sintió estafado, más que por el precio de las fotos, por los empastes dentales de oro y el celular que contestaba la señora entre foto y foto.


Ya en las ruinas, volvió a quejarse con el guía. “Nos prometieron un tour exclusivo, ¿Qué hace toda esta gente aquí? El guía trató de explicar eso no significaba que cerrarían todo el complejo para recibirlos a ellos, de las dificultades de la temporada alta, y que esas cosas ya no se hacen, por muy importantes que fueran los visitantes.
“No estoy acostumbrado a estas cosas, ¡Yo pertenezco a la nobleza!” – “¿Acaso desciende de reyes? Yo sí” – les respondió el vigilante.
El turista le miró de arriba abajo con desprecio, disimulando la sorpresa de escuchar a un vigilante hablando inglés. “Mi apellido es Yupanqui, al igual que uno de los últimos incas”. – “Así que por favor compórtese dentro del complejo” - agregó, con tono de terminar la discusión.

Afortunadamente, la vista de las ruinas incaicas lo dejó sin palabras. Enormes muros hechos de piedras gigantescas de forma geométrica, y unidos sin argamasa dejaban a las más sólidas construcciones europeas como obras primitivas. Fiel a sus conocimientos de historia, pensaba que un castillo hecho de esa manera en Europa hubiera sido inexpugnable ante un sitio y hubiera soportado ataques de catapultas e incluso balas de cañón. Miró nuevamente al guardián, a su guía y a las señoras de trajes típicos y su llama, incapaz de conciliar su aspecto con la capacidad de construir paredes tan magníficas.


“¿Cómo se hicieron estas paredes?” El guía respondió que las técnicas exactas se han perdido, y cómo los arqueólogos tienen teorías sobre el transporte y el pulido de las piedras hasta hacerlas encajar. Explicación inútil, simplemente era imposible que nativos que, estaba seguro, habían dejado hace pocos años las plumas y los taparrabos y los arcos y flechas, hubieran podido hacer estas paredes. Tenía que haber una explicación, tal vez los masones o los templarios se habían refugiado en estos lejanos lugares huyendo de la persecución, los constructores del templo de Jerusalén, quizá los egipcios hallaron la forma de atravesar siglos y océanos para llegar aquí para hacer esas construcciones. Pero no, estos edificios no se parecen a ninguno en Europa o Asia.


Al llegar al hotel en la noche, el turista escribe en su laptop sus impresiones del viaje: “He visitado hoy las ruinas incas. Los nativos se han extinguido y solo quedan disfrazados de occidentales. Las construcciones son claramente obra de extraterrestres”.

martes, 21 de octubre de 2014

Los peores errores de los Beatles

Hoy me toca volver sobre el tema de los Beatles, contando cosas que los demás no se atreven a escribir. Los Beatles como cualquier otro grupo de personas, hacían cosas de las que después no se sentían orgullosos, y otras veces, realmente metían la pata en grande. Me he tomado el trabajo de recopilar los mayores errores que cometieron durante su carrera. Después cometieron otros enormes cuando ya estaban separados, pero esa es otra historia. Aquí pues, mi lista de los mayores errores de los Beatles:


-  Let it Be: Los Beatles, en el apogeo de su fama mundial, firmaron un contrato con United Artists para hacer cinco películas, tal vez con la idea de imitar a Elvis Presley, quien en ese tiempo pasaba sus días filmando tonterías y sin hacer conciertos. La primera película fue un éxito, la segunda no se les salió tan bien y fue terminada a duras penas, por lo que se les quitaron las ganas de hacer otra. Producto de este cansancio fue la idea de que la siguiente película sea de dibujos animados. Pero quedaba una última película por hacer. Para ese entonces los Beatles ya se habían convertido en cuatro solistas que tocaban juntos. La idea de Paul McCartney era volver a reunir al grupo para tocar conciertos y volver su música a sus raíces de Rock and Roll. Como idea era buena pero el momento no podía ser peor. Los Beatles eran ya un grupo en proceso de separación y eso fue lo que se vio en el film. Las discusiones y encontronazos son reflejadas fielmente, así como la desidia de John Lennon para participar en las canciones de George y Ringo. Los únicos momentos alegres de la película es cuando están tocando juntos.


-   Magical Mistery Tour: Este fue un intento de los Beatles de escribir, dirigir y actuar una película. Lo peor es que solamente se dieron de que no podían cuando vieron el producto terminado. Lo que resultó puede calificarse de una locura psicodélica sin sentido alguno. Para colmo, esa fantasía psicodélica llena de colores brillantes fue emitida por la televisión inglesa en blanco y negro. El descalabro fue tal que la crítica empezó a hablar del fin de los Beatles.

-   Northern Songs: Este error fue cometido al inicio de la carrera de los Beatles, pero sus consecuencias perduran hasta hoy. Cuando todavía no estallaba la Beatlemanía y estaban necesitados de dinero, Brian Epstein, el manager de los Beatles, que era también un aficionado en esto de manejar grupos, no sabía manejarse en las grandes ligas. Producto de esto fue la firma de un contrato tramposo y leonino que vendía las composiciones futuras de los Beatles y cobraba un porcentaje de 45 % de las ganancias que generaran las canciones, bajo la forma de una empresa editora llamada Northern Songs. Claro, ninguna de las partes podía prever en ese momento el éxito que tendrían esas canciones. Cuando los Beatles empezaron a ganar dinero, se dieron cuenta de que no eran dueños de sus propias creaciones. Los Beatles no pudieron renegociar nunca el acuerdo y el contrato se traspasó a otra empresa. Con los años, el catálogo de los Beatles se convirtió en un objetivo preciado cuando salió a la venta en 1983. Paul McCartney intentó comprarlo, pero perdió la puja con Michael Jackson. Hoy este activo pertenece a Sony Music y está valorizado en miles de millones de dólares.

-   Revolution 9: Este es la canción de los Beatles que… Ni siquiera es una canción, es un conjunto de sonidos al azar donde lo único entendible es la voz de John Lennon repitiendo las palabras “Number 9” como una letanía. Si una canción así la hubiera hecho cualquier otro de los Beatles hubiera sido inmediatamente rechazada, pero siendo John, se aceptó incluirla en el Album Blanco. Como será de mala que a la fecha no conozco de nadie que haya hecho un cover de esta canción. A pesar de esto, John Lennon no aprendió la lección y se atrevió a publicar un disco entero de este corte, llamado “The Wedding Album”, como solista con Yoko Ono.

-   La promoción “Revolution/Hey Jude”: Allá por 1968, los Beatles tenían una tienda en Londres, donde vendían música rara, ropa psicodélica y otras cosas más. Este sería otro error en la lista, pero lo que pasó después fue mucho peor. La tienda no funcionó y decidieron cerrarla. Con la tienda cerrada y las vitrinas vacías a la vista del público, los Beatles decidieron usar los vidrios para promocionar el lanzamiento de su próximo single. Así que escribieron los nombres de las canciones del disco en los ventanales que daban a la calle. Los londinenses quedaron escandalizados al ver las ventanas en donde se había escrito a mano “Hey Jude” y “Revolution”. Estas inscripciones se parecían demasiado a lo que escribieron los nazis en los negocios propiedad de los judíos antes de la segunda guerra mundial en la que se llamó “La noche de los cristales rotos”, y que marcó el inicio de la persecución a los judíos. Aunque se disculparon públicamente, el daño ya estaba hecho. Por un tiempo, se acusó a los Beatles de ser pronazis.

-    Paul McCartney admite haber probado LSD: En 1967, los Beatles todavía funcionaban como grupo, y lo que hacía uno repercutía en los demás. Cuando  Paul admitió haber probado LSD en una entrevista. Causo una conmoción en Inglaterra. Era el primer artista que lo hacía. Los demás miembros le reprocharon haberlo hecho sin consultarles. Esto era lo menos. Todos los rockeros ingleses pagarían las consecuencias. A partir de entonces, los Beatles y otros músicos fueron víctimas de redadas intempestivas de la policía en sus casas, buscando drogas, y en muchos casos, encontrándolas. Los Rolling Stones, George Harrison y Donovan fueron encontrados culpables de tener drogas en sus casas.

-   Apple Corps: Cuando alguien se mete en lo que no conoce, lo más seguro es que va a perder su dinero. Y cuando los Beatles tuvieron mucho dinero, se metieron en una empresa que parecía a propósito para esto. Hoy podría servir en los cursos de negocios y de gerencia como ejemplo de lo que no se debe hacer en una compañía. No tenía una visión de negocios, y en realidad nunca se supo realmente a qué se dedicaba. Lo sensato hubiera sido que se dedique solamente a la producción de música, con los Beatles como respaldo, pero quisieron hacer películas, libros, artefactos electrónicos, y una lista indeterminada de otras cosas. El resultado fue una pérdida de dinero monumental que tuvo a los Beatles al borde de la quiebra e hizo el proceso de separación mucho más doloroso. De todo esto lo único que quedó fue Apple Records, que duró hasta 1975 y fue reflotado en los 90, esta vez con mayor éxito y cuidado financiero.

-   Magic Alex: Con el éxito, los Beatles formaron una camarilla con los amigos íntimos, el productor, manager, y otros. A esta camarilla era difícil entrar, como protección contra todos aquellos que se querían aprovechar de su fama y dinero. Uno de los pocos que logró entrar al entorno de los Beatles fue Alexis Mardas, a quien llamaron “Magic Alex”, debido a que el tipo decía ser inventor, y mostraba algunos artilugios o ideas que encandilaban a la gente. Cuando conoció a John Lennon, le ofreció artefactos que decía estar en proceso de invención. Cámaras de rayos X, papel tapiz para paredes que servía además como parlantes, platillos voladores a partir de motores de auto, protección para casas usando campos de fuerza invisibles, todo eso y más ofreció. Los Beatles creyeron todo esto y le ofrecieron el puesto de jefe de la división electrónica Apple, recién creada. No solo esto, le dejaron jugar con todo el estudio Abbey Road, con la idea de convertirlo en un estudio de 72 canales. Nada de esto funcionó y Magic Alex jamás pudo entregar algo que funcionara, dejando a su paso un reguero de chatarra. Al final, se convirtió en uno más de los despilfarros en que se convirtió Apple Corps.

-   Los Beatles son más famosos que Jesucristo: Este es el más famoso y peor error de los Beatles. En una entrevista, John Lennon afirmó que eran más populares que Jesucristo. La cita pasó desapercibida al momento de su publicación, pero no fue así cuando fue publicada tres meses después en Norteamérica, con motivo de la siguiente gira de los Beatles por ese país. Los líderes ultraconservadores y los estados del llamado “cinturón bíblico” de Estados Unidos prácticamente le declararon la guerra a los Beatles. Hubo quema de discos llamamiento a boicotear conciertos y hasta el Ku Klux Klan hizo declaraciones al respecto. El resultado fue que los Beatles dieron por primera vez conciertos donde no se vendía la totalidad de las entradas, y hallaron razón para retirarse de los conciertos una vez que se terminó esta gira.


Con esto termino. Aunque seas un Beatle no significa que siempre sepas hacer las cosas. Puedes ser estafado, engañado o desfalcado. A fin de cuentas, eres humano.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...