lunes, 6 de julio de 2020

Frases de Cuarentena


Ahora que, por lo menos en mi país, ya se ha empezado el difícil regreso a la vida, a lo que llaman "Nueva Normalidad", que todavía nadie sabe exactamente cómo será, me tomo el tiempo para escribir nuevamente sobre temas que no tengan que ver con la pandemia. La verdad es que por mucho tiempo nos convertimos en monotemáticos, y las veces que intenté cambiar de tópico de conversación, recibí poca o ninguna atención, cuando no un franco rechazo.
Hoy por fin, los temas "comunes" ya han vuelto a ser aceptados socialmente, creo que más bien por cansancio o porque queda ya poco que decir. Por mi parte, intentaré ya no volver con este tema en mi blog, que ya bastante he dicho en estas últimas semanas. A manera de despedida (aunque uno nunca sabe), pongo aquí las frases que he publicado en mi cuenta de Twitter sobre la pandemia, la cuarentena y temas afines, a falta de algo preparado mientras vuelvo a la práctica de escribir tonterías.
  • Pongámonos de acuerdo ¿Son estos tiempos interesantes o tiempos aburridos?
  • Encontré el hechizo para convertirme en lobo. Ahora puedo salir libremente a las calles sin que nadie me detenga por la cuarentena. 
  • El domingo en casa tiene hoy otro significado. 
  • Hoy es uno de esos días en que siento ganas de escribir un mensaje, ponerlo dentro de una botella y arrojarlo a la calle. 
  • Otro día en que tengo que explicar que cuando digo que hay que ser positivo, no me refiero a ser positivo de coronavirus. 
  • - ¿Qué has aprendido en esta cuarentena? - A no hacer caso a los que quieren que aprenda algo durante la cuarentena. 
  • El levantamiento de la cuarentena será testigo de un nuevo enfrentamiento: el de los claustrofóbicos contra los agorafóbicos.
  • Estoy preguntando si la escuela de Hogwarts también ha suspendido sus clases y está dando clases online. se agradecerá la información. 
  • Para sacar algo de dinero en esta #pandemia yo también voy a dar clases online para enseñar a poner lo puntos sobre las íes. 
  • En la calle, con toda la gente usando mascarillas, no se puede reconocer a nadie. Ahora me pregunto cómo hacían los chinos, a los que ya es difícil reconocer sin mascarillas. 
  • Hoy me dieron ganas de inventar ese artefacto de la película “Total Recall”, donde se puede viajar de vacaciones en sueños, sin cuarentenas ni restricciones. 
  • Gabriel García Marquez escribió sobre la peste del insomnio, sobre el cólera y sobre el aislamiento. ¿Se imaginan lo que habría escrito sobre la pandemia actual? 
  • A tener cuidado porque los reptilianos ahora están saliendo a la calle con mascarilla y anteojos, y nadie se da cuenta. 
  • - ¿Cómo crees que me vaya con la nueva normalidad? - Para empezar, antes tampoco eras normal. 
  • Otra lección aprendida este año: Contra lo que muchos dicen, la muerte no es igualitaria. Es caprichosa, se equivoca muchas veces, recoge gente al azar, se lleva a quien no debe. 
  • Ya sé que van a decir que no tiene nada que ver, pero ¿Alguien sabe qué opinan los terraplanistas del COVID19 ? 
  • Otra teoría de conspiración: Los grandes poderes se dieron cuenta de que la verdad está allá afuera y nos pusieron a todos en cuarentena. 
  • Ahora que ya se está relajando la cuarentena ¿Ya puedo salir a buscarme a mí mismo? 
  • Aquí ya acabó por fin la cuarentena y yo todavía no he salido de mi casa. Efecto residual.

viernes, 26 de junio de 2020

Frases twitteables 55


- ¿Quién dejó todas estas frases aquí tiradas? ¿Serán de alguien?
- Fíjate si hay alguna por allí que todavía sirva...
- Sí, ahí veo varias en buen estado.
- ¿No hay nadie que nos vea? Entonces recógelas todas y en la casa vemos con cuáles nos quedamos, el resto lo botamos.
- ¡Qué tonto el que las dejó aquí!


Más o menos así me siento cuando pienso en la gente que lee estas frases twitteables. No importa, aquí una nueva carga de frases que dejaré tiradas sin vigilancia y luego me iré lentamente...
  • Todo indica que desde ahora para opinar sobre la obra de alguien será necesario saber antes sus opiniones personales acerca de política, religión, ideas de género. Malos tiempos para los anónimos. 
  • ¿Así imaginabas empezar la mañana? ¿Así imaginabas empezar el día? ¿Así imaginabas empezar el mes? ¿Así imaginabas empezar el año? ¿Así imaginabas empezar la década? 
  • Hay gente que me pregunta por mi edad, otros preguntan cuántos años tengo. La respuesta no es la misma. 
  • Se supo una vez de una anciana que conservaba una enorme piel de lobo colgada sobre su chimenea. Cuando le preguntaban, contaba una absurda historia de cuando era niña y usaba una capucha roja.
  • Algún día inventaré una margarita que diga ¡Ay! cada vez que alguien le arranque un pétalo. 
  •  Yo: ¡Quisiera tener alas para volar! - Tener alas no es suficiente, me confió un pollo. - No es como lo pintan, intervino una mosca. 
  • Alguien comparaba lo que yo escribo con lo que escriben otros. “¡Ah, no..! pensando cualquiera escribe bien” le respondía. 
  • Lección aprendida: Existe una delgada línea entre ser modesto y ver cómo otro toma el crédito por tu trabajo. 
  • A todos aquellos que quieren conocer mi futuro les digo que regresen mañana. 
  • Tengo la impresión de que un día de estos la corrección política hará quitar todos los espejos de los ascensores. 
  • No quiero saber qué fue lo que asustó tanto al monstruo que se escondió bajo mi cama y ya no quiere salir. 
  • Si nos ponemos científicamente correctos, lo que en realidad mueve al mundo son las placas tectónicas. 
  • Los mediocres que prosperan, son los que creen que el fin justifica los medios. Y son buenos en eso.
  • ¿Han notado que la musa de la estupidez está muy ocupada en esta época del año? 
  • Es increíble lo rápido que una mujer puede encontrar la salida de un laberinto si es que está atrapada conmigo. 
  • - ¡Deja hablar a tu corazón! - Ya lo intenté, y me dijo que no le eche la culpa, que él sólo trabaja aquí.
  • ¿A alguien más le aterra la idea de hacerse mayor y que su opinión se vuelva respetada y obedecida?
  • Siempre me pareció muy profunda la escena del Mago de Oz cuando muere la bruja exclamando “¡Qué mundo!” mientras se disuelve hacia la nada. 
  • Se comunica a todo el personal que se han suspendido las caídas de meteoritos, ataques nucleares, virus mortales y la invasión de zombies este domingo, por lo tanto, el mundo no se acabará y deberán entregar sus informes atrasados este lunes. Gracias. 
  • Normalmente, la gente no cree en los imposibles hasta que me ve haciendo tonterías imposibles. 
  • Si somos lo que comemos, a esta hora no soy nada. 
  • En una conversación sobre asesinos seriales, he descubierto que soy casi un suicida serial. Ya van varias veces que casi me mato. 
  • Es curioso que mucha gente que habla de “pasar la página” hace mucho que no coge un libro.
  • Escuchado al azar: - No es que te haya mentido, es que la verdad ha cambiado.

martes, 16 de junio de 2020

Crónica de Cuarentena 2


Durante esta cuarentena, he tratado valientemente de mantenerme ocupado, aunque sin el éxito que hubiera querido. Al menos tuve mejores resultados en mi propósito de no volverme adicto a Netflix, al grado de decir con orgullo que paso varios días sin verlo. Mi presencia en Twitter también ha sido esporádica. Me esforcé en no postear mucho sobre la pandemia para recordar a la gente que aún hay otras cosas de las que hablar, pero al parecer ese tema se volvió omnipresente y las personas no querían hablar de otra cosa. Es difícil escribir algo surrealista cuando la realidad se vuelve surrealista. 

Yo creía estar preparado después de una vida escuchando frases como “Deberíamos dejar de vernos un tiempo” “Solo te pido un poco de espacio” “No tengo ganas de salir contigo hoy, prefiero quedarme en casa”, pero la cuarentena se alargó más de lo que esperaba y pronto me encontré procrastinando sin vergüenza alguna. Todas las cosas que siempre había pospuesto hasta “cuando me sobre algo de tiempo” siguieron y seguirán esperando ese momento en que realmente tenga ganas o se vuelvan impostergables. Otro de los problemas que tengo es que vivo en un primer piso, así que no tengo balcón desde donde bailar, o cantar, o todas esas cosas que ha empezado a hacer la gente desde sus balcones. Los videos de tonterías que hace la gente en sus casas tuvieron su chiste al comienzo, pero al poco se han vuelto aburridos, y solo sirven como un remedo de los reality shows donde veíamos a un grupo de gente encerrada en una casa. Para consuelo de muchos, a mí no me van a ver en internet haciendo alguna payasada desde mi casa. 

¿Qué hacer entonces? Escribir un libro sobre mis vivencias sin salir de mi habitación no me parece buena idea, además de que Anna Frank ya hizo eso hace mucho. Tal vez implementar un curso en línea sea la solución, pero no se me ocurre un tema. En algún momento pensé en la Tiempoterapia, porque es sabido que el tiempo lo cura todo, pero rechacé la idea. Más apropiado sería un curso de Llantoterapia, que es la forma de curarse de los problemas llorando, sé que ha muchas personas les ha servido de mucho. Mirando las noticias, y las redes sociales, parece que la disciplina que se impone este año es la Jodoterapia, pienso al ver a tanta gente que se siente feliz jodiendo al resto del planeta. Al final creo que me quedaré con la Tontoterapia, que es la que me da más resultados, y de la cual tengo más conocimiento teórico y práctico.

Sacando la cuenta, este año ya le ganó a Sabina, que pregunta quién le ha robado el mes de abril, cuando el virus a mí ya me robó medio marzo, todo abril y mayo, y el resto de junio además. Bien puedo demandar al 2020 por el tiempo perdido, agregar lucro cesante y otro tanto por el sufrimiento emocional. 

Felizmente ahora ya estoy saliendo poco a poco a la calle. La primera vez que salí al parque, estaba entretenido observando las margaritas que han crecido libres de enamorados que las persiguen para deshojarlas, cuando esa paloma que me estuvo esperando más de dos meses me persiguió hasta ensuciarme la casaca, demostrando que ella también estaba con síndrome de abstinencia. Ahora ya saqué a pasear a mi niño interior, a mi animal tótem a mi amigo imaginario y hasta al monstruo de debajo de mi cama, ya me siento algo más tranquilo.

lunes, 8 de junio de 2020

Reglas para la nueva normalidad


Cuando la gente empiece a poblar nuevamente las calles, no volveremos al mundo que dejamos hace pocos meses. Debemos adoptar nuevas costumbres, nuevas formas de interactuar con los demás. Por eso pongo aquí algunas reglas que deberemos obedecer para este regreso a la vida: 
  • Cuando veas a un conocido en la calle, procura no sorprenderte de cómo ha engordado, no le exijas haber aprendido algo. Pregunta más bien cómo se ha sentido todo este tiempo, estoy seguro que tendrá mucho que decir, y no es lo mismo decirlo personalmente que a través de una pantalla. 
  • Recuerda que cuando todas las mujeres salen con mascarillas, es mucho más difícil enamorarse a primera vista, sobre todo si ellas usan anteojos, en cuyo caso adquieren más bien un aspecto de que van a asaltar un banco. La nueva normalidad exigirá que nos enamoremos por la voz, o mejor aún, por las ideas. 
  • Las mascarillas en la calle también ocultan la aplicación de botox en los labios, por lo que ante cualquier mención se debe asentir simplemente. ¿Imaginas todas las inversiones en cirugías plásticas, relleno de labios y blanqueo de dientes que ya no rendirán frutos? 
  • En cuanto tengas oportunidad, repite a las personas que lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Así reconocerás a los que creen en frases de autoayuda. Las frases hechas también sirven para conocer a las personas. 
  • Ten en cuenta que la corrección política impedirá por un buen tiempo enorgullecerse por un logro personal, eso deprime a los demás, y su respuesta será recordarte que mientras tú progresabas, había gente muriendo en el mundo. 
  • En algún momento volverás a ir al cine. Cuando termine la película, aplaude si te gustó. Es una costumbre que ya habíamos perdido, pero que debemos recuperar ahora, porque es algo que no podemos hacer en la casa. 
  • Si en la calle ves a alguien toser o estornudar, procura evitar la cara de pánico, que eso se nota aunque uses la mascarilla, me consta. 
  • A pesar de todo lo que te diga la gente en sus redes sociales, la pandemia no será una experiencia que cambiará a todos. No esperes que todos los que conoces se vuelvan más amorosos, menos intolerantes, más considerados, más buenos. Los cambios, si los hay, serán breves, y poco a poco, la gente empezará a olvidar y volverá a  su estado anterior.  
  • De vez en cuando, si te sientes deprimido, piensa en el pobre Darth Vader, precursor de todos nosotros en esta pandemia. Cubierto con casco y respirador, practicando la distancia social al punto de que hasta para estrangular a alguien lo hace sin tocar a su víctima. Lleno de odio y muy necesitado de un abrazo, lo soporta todo sin quejarse y sumergiéndose en su trabajo de dominación galáctica. 
Viendo esto último, por mi parte, pienso empezar a vender enormes muñecos de peluche, y los anunciaré como lo único que podremos abrazar durante un tiempo, hasta que aparezca la vacuna.

lunes, 1 de junio de 2020

El Covid y dos teorías tontas


Durante el tiempo libre que nos permite la cuarentena, una gran parte de la población se ha volcado al uso intensivo de internet, como cliente de los servicios de streaming o leyendo y difundiendo tonterías en las redes sociales. La cantidad de fake news, curas milagrosas y memes relacionados con la pandemia se multiplican de manera exponencial, sin nada que envidiar al propio virus. Por eso yo, que aunque tonto, tengo tanto derecho como cualquiera a inventar mis teorías de conspiración sobre el coronavirus, que dejo aquí como mi humilde aporte a la desinformación mundial, con la esperanza de que alguien las recoja y difunda para ganar unos cuantos clicks que nos den liquidez en estos tiempos. ¡Internet, haz tu magia!

Teoría 1
 Lo que en realidad sucede y los poderes oscuros no quieren que sepas es que todo esto es un error masivo en la matrix. Por alguna razón, tal vez algún hackeo del sistema por los humanos sobrevivientes, la matriz está fallando. Están sucediendo cosas que no pueden explicarse en un mundo real y por eso no quieren que la gente salga a la calle para verlas. Cada vez que se trata de corregir el error, se produce una cascada de nuevas fallas, por eso se están escuchando sonidos en el cielo, se ven OVNIS en la noche, los animales empiezan a comportarse de manera anormal y las nubes se disipan. Esta fallas también están permitiendo que muchos puedan salir de la matriz al mundo real, pero como las máquinas que gobiernan la matrix no pueden permitir que esto se sepa, los están haciendo pasar como víctimas de la pandemia. Es por eso que los muertos son decomisados, con la excusa de que deben ser cremados, para que los familiares no los puedan ver y se descubra la verdad. Los agentes de la matrix están tratando de corregir las fallas antes de que el mundo descubra la verdad de la matrix y nos asustan para mantener el reposo y la carga de datos no sea afectada. La última opción será el reseteo de todo el sistema, lo cual significa que la realidad que vivimos desaparecerá, pero eso ocasionará la pérdida de la mayoría de las personas que forma parte de la matrix, y eso no conviene a las máquinas que nos gobiernan. Cuando se solucionen los programas de la Matrix, el mundo fingirá descubrir la vacuna para regresar a la normalidad.

Teoría 2 
El virus es de origen extraterrestre, por eso se comporta de manera diferente a los que conocemos. La pandemia se originó por una falla de seguridad biométrica durante una reunión con representantes de los aliens, y por eso se ven ahora ovnis en los cielos, que son los equipos de control que están llegando desde el planeta Nubiru. La cuarentena se inventó para que no salgamos a ver el cielo nocturno y veamos las naves espaciales que llegan para llevarse pacientes con el fin de estudiarlos con tecnología alienígena. Estos pacientes son escondidos de sus familias con la excusa del aislamiento y la cremación de cuerpos. La nave que acaba de partir a la Estación Espacial Internacional en realidad ha ido para tener una reunión con los extraterrestres en territorio neutral y coordinar las acciones para que el virus desaparezca sin causar pánico en la población. Los astronautas tienen que salir al espacio para poder comunicarse con los aliens, porque las antenas 5G, que son las únicas que permiten este tipo de comunicación, no han podido instalarse debido a las protestas de la población.

¿Cuál teoría es más creíble (o más increíble) como para difundirla en cadenas de whatsapp o facebook?

viernes, 22 de mayo de 2020

Es una cuarentena, no el fin del mundo


Viendo lo que mucha gente publica en sus redes sociales, he llegado a la conclusión de que la humanidad ha perdido la capacidad de aguante que nos permitió antiguamente sobrevivir a mamuts, diluvios universales, guerras calientes y frías y a tanto anuncio del fin del mundo como he visto en mi vida.

Es que muchos hablan de la actual epidemia como si en verdad se tratara del fin del mundo. Si eso fuera cierto, es un fin del mundo más aburrido de lo que nos prometieron todas las películas de ciencia ficción: ninguna explosión atómica, ningún zombie sediento de sangre, ningún ejército de aliens o cyborgs, ni siquiera terremotos o inundaciones, nada cinematografiable por ningún lado. Pero siempre hay los que ante alguna crisis mundial revisan los libros de Nostradamus, la Biblia o algún sitio donde se anuncie el fin del mundo para ver si concuerda en algo, y no encuentran nada, pero aun así se quejan de que el mundo se va a acabar.

Los que se quejan de la cuarentena, al parecer se aburren mucho y se lamentan, sin tomar en cuenta que esta es la generación mejor preparada para sobrevivir en casa, teniendo internet, netflix y servicio a domicilio. ¿Quieren saber cómo era la cuarentena en el tiempo de la peste bubónica? Si descubrían que había un infectado en la casa, el pueblo tapiaba las puertas y ventanas para que nadie salga hasta que toda la familia muera de peste o de hambre, lo que ocurra primero, y luego se quemaba la casa para purificarla. ¡Eso sí era confinamiento, no lo de ahora!

El mundo no se va a acabar, al menos yo no me veo yendo próximamente a una cueva muy profunda a refugiarme por 400 años, ni quedándome solo con una rubia para empezar a repoblar el planeta. Me temo que todo esto quedará en la historia como quedaron las plagas de lepra, viruela, o cólera. Es decir, como un evento que mató a mucha gente, pero que no puso nunca en peligro a la especie humana, que se siguió reproduciendo y creciendo una vez pasado el temporal. Pero no, este milenio de inmediatez y acontecimientos desechables nos ha hecho perder la paciencia para cualquier cosa, y un mes de cuarentena nos parece una eternidad. Al comienzo, no lo dudo, la gente estaba dispuesta y confiada en que saldremos a volver a hacer una vida normal, pero pasada una semana ya empieza la ansiedad. ¡Una semana! Nuestros abuelos guardaban lutos durante un año, hacían ayuno de cuarenta días en cuaresma, y ahora la crónica del aislamiento va así:

Día 1: Me quedo en casa. Hay tanto por hacer que no me voy a aburrir.
Día 2: En aislamiento. Pero tengo internet y nadie de mis amigos me extrañará, porque sigo en contacto con ellos.
Día 3: En cuarentena. Por alguna razón, siento ganas de abrazar a alguien.
Día 4: Encerrado en mi casa. Pero no me dejaré vencer por la depresión.
Día 5: Nostalgia. Extraño el mundo exterior. Tantas calles vacías, tantos cielos azules, y no poder salir a disfrutarlos.
Día 7: Desde esta jaula, solo salgo a la ventana. Juro que si toca la puerta un testigo de Jehová, lo abrazaré y conversaré con él tres horas.
Día 8: Esto es una cárcel. Tengo síndrome de abstinencia de ir de compras, de fútbol, de reuniones con cerveza.
Día 9: ¡QUIERO SALIR!!!! El mundo se acaba y yo no lo veré.
Dia 10: El perro ya se aburrió de estar conmigo. ¿Quién me presta un niño para sacarlo a pasear?
Día 11: Ahora comprendo a los que hablan con sus plantas, a los que hacen llamadas falsas solo para escuchar una voz.
Día 12: Ya me acabé toda la programación de Netflix, hasta las que no quería ver.
Día qué te importa: ¿Hoy es jueves o viernes? Todos los días son iguales.
Día quién sabe: Envidio a las ardillas que pasean libremente por el parque. La computadora no reemplaza al contacto humano.
Día indeterminado: Ya perdí la cuenta de los días, no seguiré registrando la cuarentena. He abierto una cuenta de Tik Tok. Serán mis últimos testimonios antes de que encuentren mi cuerpo momificado por el ocio.

miércoles, 13 de mayo de 2020

La era Cuarentenaria


Nadie duda hoy que estamos viviendo una nueva era, lo que era normal hace tan solo tres meses, ya no lo es más, Yo ya he pasado por la era Paletozoica, la era Intermezzozoica, el Secretácico y el Perjurásico, hasta llegar a la era actual, que es la Era Cuarentenaria.

Cuando llegó la pandemia, yo estaba más o menos preparado, aunque sin comprender aún la magnitud de lo que nos esperaba. Me había cortado el pelo, y había dado por terminado mi “mes sabático” después de terminar en mi anterior empleo. Por precaución, suspendí mis vacaciones donde pensaba escalar montañas sin cuerda, bucear con tiburones y lanzarme al vacío desde un globo. No vaya a ser que me coja el coronavirus y me muera. Veía las noticias de Europa para comprobar que, si hubo un tiempo en que todos los caminos llevaban a Roma, hoy los caminos llegan, pero ya no salen. Los expertos declaraban que debíamos evitar tocar a la gente, mantener un metro de distancia, adiós besos y abrazos. ¡Nos quieren convertir en ingleses! comentaba yo.

 Al menos en mi casa pudimos despedirnos de las comidas en el restaurante, cuando ya la gente tenía miedo de ir por miedo al contagio. Mi último gusto fue pedir un pollo para llevar, y tomar una foto de ese último día en un enorme local casi vacío . Esa misma tarde se informó que todos debían quedarse en casa y cerrar todos los negocios. Al día siguiente desperté y ya no era fin de semana, pero no se notaba. Por orden del Presidente, todos a quedarse en sus casas, a menos que sea estrictamente necesario. Como todo el mundo, tuve que llamar a mi trabajo para preguntar si mi labor es “esencial” o si me iban a echar a la calle, como a la mayoría de los empleados que no tienen un buen padrino.

Así empezó mi aislamiento. Todavía en ese tiempo la cosa no pintaba tan grave, podía conversar con mis amigos sobre lo divertido que sería pasar unos días en casa, contando las aventuras de una sobrina que vino de vacaciones a mi casa y a quien casi agarra el cierre de aeropuertos y pudo regresar a Europa en uno de los últimos aviones que despegaron de Lima. Como muchos, empecé la experiencia del teletrabajo. Descubrí las que delicias de trabajar desde casa con la música que quiera al volumen que quiera y sin ningún compañero de trabajo que se queje. El gusto me duró poco más de una semana hasta que se dieron cuenta de que yo no era tan esencial como habían creído al principio. Me quedó entonces la televisión y los grupos de whatsapp. Recordé el porqué ya no veía televisión cuando le di vuelta a todos los canales sin encontrar algo decente. Netflix tampoco me duró mucho, y los grupos de whatsapp empezaron a llenarse de todos los rumores, falsas recetas contra el Coronavirus y fake news que es capaz de inventar la gente obligada a quedarse en su casa.

Curiosamente, entre todo ese chisme no vi ningún anuncio de cura homeopática contra el coronavirus, ni nadie diciendo que ser vegano protege contra este mal. Las lámparas del Himalaya y los cristales de cuarzo tampoco se están aplicando, ni los evangelistas que ofrecen milagros para todos los males dijeron presente. Empecé a sospechar que todo eso es pura mentira.

Los noticieros de la televisión me parecían irreales, como si vieran en la pandemia un ensayo para cuando llegue el apocalipsis zombie. Tampoco nadie anunció lo que temía, que el confinamiento era para mí por hacerme el chistoso, No por ser portador del coronavirus, sino por tonto, que dicen que es más grave y contagia más. Debe ser una de esas informaciones que oculta el Gobierno.

Las clases online que intenté tampoco funcionaron bien. No podía interrumpir al profesor con mis agudos comentarios, ni ver la cara de confusión de los otros estudiantes, que ahora se ven como otros televidentes de los noticieros.

Las veces que salgo a la calle a comprar me cruzo con los que salen a pasear al perro, ambos con la misma cara de felicidad al por fin salir de la casa. Tal vez no sea tan mala idea pedirles prestado el perro para pasearlo yo también. Es que el policía que me detuvo el otro día no me creyó cuando le dije que había salido a pasear al loro. A propósito, los canarios, periquitos y palomas que viven enjaulados en muchas casas deben estar sonriendo al ver a sus dueños tan encerrados como ellos. Si yo tuviera uno de ellos ya los habría liberado para que al menos ellos fueran libres.

Así llegamos a estos días, en que ya estoy llegando al final del playlist de 15000 canciones que tenía preparado, pensando en mi zona de confort no era de tanto confort como creía, en que al final de esta epidemia, sólo se salvarán los que nunca han recibido un beso, un abrazo, los que no han bailado una balada, los solitarios. Pensando en que cuando podamos salir, muchas parejas se divorciarán, otras redescubrirán el porqué decidieron unirse, a otras les confirmará que les conviene vivir separados, y por último, algunos saldrán corriendo a casarse.
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