sábado, 28 de marzo de 2015

Frases twitteables 35


  • Qué bellos ojos tienes, me decía el cuervo.
  • Vi pasar mi vida ante mis ojos, ni siquiera se detuvo a saludarme.
  • Perdòn, llegò una ràfaga de viento y me volteò todos los acentos.
  • En la fiesta de disfraces aprendí a no fiarme de las apariencias.
  • Necesitamos algo así como un estado laico, pero aplicado al fútbol. No sé si me explico.
  • ¿A qué clase de gente quieren curar los médicos si experimentan primero con ratas?
  • ¿Eres seguidor de Arjona? - Si, ¡Y como lo alcance le saco la madre!
  • Hubo un tiempo, hace ya mucho, en que leer diarios era considerado como una forma de culturizarse.
  • Las letras, al contrario que las personas, no hay que hacerles caso cuando son grandotas y hay que temerles cuando son pequeñitas.
  • No es cierto que no hay mal que dure cien años. Lo que pasa es que nos acostumbramos y ya no le vemos lo malo.
  • Me pidieron que escriba algo sobre la luna, pero no llego.
  • ¡A la una, a las dos, y a las tres! ... Así fue como llegué dos horas tarde.
  • Me estás estorbando la vista. ¿Podrías moverte unos años luz a la derecha? 
  • A veces escuchas una canción que te recuerda algo que no querías recordar. 
  • La contradicción de ver gente en el cine comiendo un combo de "Los juegos del hambre". 
  • Hay gente que no tiene precio. Pero es porque no la aceptan ni gratis. 
  • He estado escuchando música clásica en estos días. Curiosamente, no me siento más culto. 
  • No soy un héroe, si alguna vez me hacen una estatua ecuestre, me retratarán cayendo del caballo.
  • Yo de grande quiero volver a ser niño.
  • “Esta estatua en homenaje a Don Torcuato Colombari, ardiente defensor de los derechos de las palomas” y mira como lo dejaron las palomas.
  • Pensando en la de cosas que haría si tuviera ganas… 
  • Hay personas que pensaron merecer una placa en un monumento, y no llegaron ni a epitafio en una losa. 
  • La gente le decía “Eso no puede hacerse” pero él lo intentó de todas maneras. Cuando lo logró, lo arrestaron. Es que hacerlo era ilegal. 

lunes, 23 de marzo de 2015

La guerra gringa


Había una vez, en un país al que no llamaré por su nombre, en el que el presidente, que había llegado a tal puesto como quien se saca la lotería, tenía la necesidad urgente de distraer al pueblo de todos los problemas que habían causado el y su ilustre antecesor. No tuvo que pensar mucho en una respuesta, en realidad. La solución se encuentra desde hace muchos años en todos los manuales de populismo y libros de gobierno dictatorial para dummies: Hay que culpar a los Estados Unidos. No importa que el país del norte sea el principal comprador del único producto exportable del país, nadie habrá quien defienda a esa fuente de todos los males mundiales, y si alguien se opone, pues es un agente de la CIA, se le encarcela y asunto arreglado.

El problema es que no todo es tan fácil como lo dice el manual del perfecto dictador. Normalmente el gobierno yanqui ante las bravatas de nuestros países hace el mismo caso que a las moscas que fastidian en verano, pero esta vez ensayó una tibia respuesta: impuso restricciones a los diplomáticos del país en Gringolandia. Los tales diplomáticos vieron cortados sus viajes con toda la familia, tuvieron problemas al sacar sus dólares y el lucrativo negocio del contrabando en valija diplomática se vio severamente restringido. El presidente consideró el caso de suma importancia (más aún que las marchas y protestas que se multiplicaban en su propio país), porque todos los familiares, compadres y ayayeros con cargo diplomático, que eran la mayoría del gremio, amenazaron con convocar a un golpe de estado, recordando al presidente que la lucha contra la pobreza que había prometido al inicio de su gobierno se empieza y se termina por casa. 

El dicho presidente, que para golpes ya estaba curado desde aquel que lo llevó a él mismo al gobierno, convocó a su gabinete para tratar la grave situación. Esta vez se ha llegado a un límite intolerable, dijeron todos al unísono ¿Qué pasaría si los Estados Unidos encontraban la forma de congelar las cuentas en dólares que todos ellos tenían? La agresión debía responderse de manera contundente. ¿Denunciar la agresión ante los organismos internacionales? Imposible, esos organismos suelen estar llenos de países democráticos, y decir democráticos es lo mismo que decir amigos de los Estados Unidos. ¿Cortarles nuestras exportaciones? No se puede, son nuestra única fuente de ingreso. ¿Buscar otros países para hacer un frente? Sería buena idea si los otros países no se rieran de nosotros. Además, esos países cobran la amistad en petróleo, y con la reducción de producción por las huelgas y mal mantenimiento, además del subsidio a ese otro país, ni siquiera tenemos para el gasto, vean las colas en las gasolineras de la capital. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Urgen medidas desesperadas, y la idea más descabellada se acepta en este momento. La idea más descabellada es la del ministro de guerra (otro de los compadres presidenciales), que propone la guerra abierta con los yanquis go home. El presidente, que tiene la cualidad de decidir tan rápidamente que los opositores lo calumnian diciendo que improvisa, aprueba la idea sin más discusión. Los asesores buscan entonces la justificación a la decisión: informan que será bueno para deshacerse de un poco de gente, ya que el país está sobrepoblado, se podrá por fin probar los aviones y tanques recién comprados de segunda mano a una de las ex repúblicas soviéticas (a precio de nuevos, ya se sabe que los gobiernos nunca facturan nada en barato), y se dará al pueblo algo de qué hablar para distraer de los problemas cotidianos y se unirán en el objetivos común de destruir a los Estados Unidos, que ese objetivo sí vale la pena, no como con el vecino del sur, con el que siempre discutimos y nunca llegamos a nada.

Los preparativos para la guerra se hacen con prontitud. Se convoca a las fuerzas armadas, bueno, casi armadas, porque las armas no alcanzan para todos. Los soldados son entrenados de acuerdo a los nuevos conceptos que permiten resultados en siete días convirtiendo a pacíficos ciudadanos en terribles máquinas de matar. En realidad se perdió un día enseñando a los soldados a decir correctamente “yankees go home”.

Los problemas que se encuentran son achacados a sabotaje internos por agentes de la CIA, aunque no hay mucho que decir cuando los uniformes militares comprados en China han llegados dos tallas más pequeños y se rompen al primer roce. Las prácticas de las armas han sido un éxito, solamente se cayeron tres aviones, dos de los tanques se malograron y otros cinco se quedaron sin combustible en pleno desfile frente al presidente.

Como parte de los preparativos, también se confiscan los pocos medios de comunicación de oposición que quedan, no se debe malgastar tinta criticando al gobierno en estos momentos tan difíciles. Se confiscan también almacenes y tiendas que venden productos del imperialismo yanqui, al esfuerzo de la guerra se debe colaborar con productos nacionales. 

Cuando llega el día del inicio de la invasión sorpresa a los Estados Unidos, día anunciado por el presidente en cadena nacional, el glorioso ejército hace cola en el aeropuerto, ya que no hay suficientes aviones militares y deben tomar vuelos comerciales. Al pasar por el control, se descubre que las mochilas de los soldados llevan en vez de armas y pertrechos, arepas y tamales para los familiares que viven en Estados Unidos. Todos parten felices de traer un buen resultado, despedidos por los familiares que insisten en que los soldados aprovechen en visitar a los familiares expatriados. Las arengas del propio presidente que está presente para despedir al ejército invasor no son escuchadas por nadie, pero eso no importa, porque el mensaje será repetido por las radios y televisoras estatales (es decir, todas) para que nadie quede sin escucharlas y aún repetirlas de memoria en las escuelas.

Tras la primera semana de ofensiva, el ministro de guerra informa al presidente de los desalentadores resultados.
-          Compadre, quiero decir ciudadano presidente, hemos tenido 3,659 bajas en los últimos días…
-          ¿Qué cosa? ¿Han matado a todos esos tres mil no sé cuántos soldados?
-          No, mi presidente, los 3,659 se han quedado a vivir por allá de ilegales, con parientes o por su cuenta. Pero no se preocupe, hemos logrado que regresen otros 1,387 soldados.
-          Esos sí son patriotas, ¡Que los condecoren! ¡Que todos vean que han traído la victoria y que están contentos!
-          Ya lo hicimos, mi presidente, y en verdad están muy contentos porque han traído dólares que sus familiares les han dado para la familia acá, y también han traído laptops, celulares, y playstations para vender…


Esta es la historia de lo que en realidad ha sucedido, verdad que inexplicablemente es silenciada por el gobierno, y que es publicada aquí para que el pueblo sepa la verdad…

miércoles, 18 de marzo de 2015

Manuscrito hallado en una servilleta

Benditos sean los mozos que tardan en traer la comida a la mesa, pues nos dan oportunidad de escribir en una servilleta. Ese tiempo es verdaderamente libre, ya que no se sabe cuánto tiempo durará, y la gente tiene miedo de hacer algo más. Escribir o dibujar en una servilleta es un  medio de escape si no se tiene una conversación, e incluso con ella, pues basta dejar divagar el lapicero sobre la servilleta, y las ideas saldrán solas, sin distracciones. Como todo arte, este es uno que va mejorando con la práctica. Se debe iniciar con la costumbre de llevar siempre un lápiz o un lapicero en el bolsillo, lo cual es fácil. Luego viene la decisión de tomar la servilleta y escribir. No escribir teléfonos o direcciones electrónicas, que eso es algo trivial. Se trata de simplemente colocar el lápiz sobre la servilleta y dejar que salga lo que esconde. Al principio saldrán pequeñas cosas: un pequeño dibujo, una frase, algún garabato sin sentido. La timidez y el miedo a que llegue el plato tienen ese efecto. Poco a poco se logra ese estado en que la mente se desconecta de la mano que escribe y se liberan los bloqueos que el cerebro consciente ha construido toda la mañana o toda la tarde. Así aparecerán sobre la servilleta las soluciones a los problemas que hemos estado buscando inútilmente, el verso perdido y la idea que nos esquivaba todo este tiempo.  

Poco se habla de la contribución de las servilletas al avance de la poesía, la música, el dibujo y la ingeniería. Una servilleta en manos de una mente creativa y al alcance de un lapicero puede ser realmente poderosa. Muchas poesías, canciones, obras maestras de la pintura y la arquitectura han empezado en una servilleta, inicio que no tiene nada de humilde, pues lo han utilizado grandes pensadores y artistas.

Yo suelo dibujar mientras converso, sin fijarme en lo que sale del lapicero, tal vez son los personajes encerrados en la tinta o dentro de mi propia imaginación. A veces sale un verso, a veces un dibujo, a veces una mezcla de ambos. Y ya que han salido, los dejo a mi interlocutor o los conservo si es que merecen un repaso hasta convertirse en una idea completa.

Es por eso que dejo esta servilleta en esta mesa, como un náufrago dejando un mensaje en una botella, con la esperanza de que la encuentres y la puedas leer. No dejes que un camarero demasiado atento la recoja y la lleve al tacho de basura que representa el olvido, el convertirse en nada. Ensaya, si es que no lo has hecho antes, este arte moribundo, aunque no sea más que para sentir el tacto de un lápiz deslizándose sobre un papel, que es un sentimiento más íntimo y personal que escribir sobre un teclado. 
Benditos sean los mozos que tardan en traer la comida a la mesa.



(La letra de "Imagine" escrita por John Lennon en la servilleta de un hotel)

viernes, 13 de marzo de 2015

De santos y milagros


En estos tiempos tan difíciles, la gente está volviendo a pedir milagros a los santos. Esto no sería una mala noticia si no fuera porque la repentina demanda está creando una congestión en las oficinas de trámites celestiales, además de una competencia entre los santos que tratan de atraer a los pecadores a su lista de clientes. El caso es que el desorden administrativo está ocasionando más problemas de los que soluciona en el caso de los milagros. La cosa funciona más o menos así:

Hasta hace poco, los santos tenían cada uno su sector más o menos determinado y teníamos un santo para cada necesidad. Eran los tiempos en que por ejemplo, San Antonio tenía el monopolio del arrejunte de parejas. Claro, no podía él solito atender a tanto roto en busca de descosido, así que San Judas fue el que abrió el mercado agarrando ese tipo de casos, ya que es el encargado de las causas imposibles y por ahí también le entraba a la jarana. Al ver esto, los demás santos también entraron al negocio para no ser menos, de modo que el cielo ha autorizado ahora la libre competencia y todos los santos agarran de todo.

Las personas en necesidad también pusieron su granito de arena en el desorden, ya que nadie se sabe para qué sirve cada santo, las clases de catecismo están cada vez peor en este aspecto. También las personas tienen la idea de que a mayor el milagro, más grande debe ser la vela que prenden al santo. El siguiente feligrés piensa que con una vela más grande el santo le hará el milagro. Esto ha provocado una inflación velística impulsada por los vendedores de velas, que venden velas garantizadas “Si no se le cumple el milagro, le devolvemos su fe”. Así terminamos viendo en los altares unas velas más grandes que el santo, o cambiando calidad por cantidad, los fieles ponen varias velas para pedir un solo milagro, a ver si una de las velas es la que trae el premio. Al final, entre tanta vela, el pobre santo ya no puede ver ni quien le reza.

En estos casos, el santo del costado también tiene que cuidar su negocio y le empieza a hacer ojitos al rezante de los santos más populares, como quien jala para su molino, y evita que lo desalojen de la iglesia en favor de santos de mayor poder vendedor. Yo he visto cómo el santo le susurra al oído del que está en el altar del costado algo así como “No te confíes de este santo, te va a amarrar el servicio y te va a pedir una cuota mensual de velas y avemarías, yo te puedo hacer el milagro sin tanto trámite, ahora estamos en promoción y tenemos milagros pre-aprobados para ti”.

El creyente muerde el anzuelo y acepta un milagro a precio de promoción, con la condición de que lo recomiende a sus amigos, ya se sabe que la publicidad boca a boca es la más efectiva. Una vez pasada esta primera etapa, se pasa a la promoción por los medios tradicionales: estampitas, imágenes, velas personalizadas. Así tenemos a otro competidor en este difícil mercado de los milagros.

La modernidad también ha entrado en este antiguo negocio, y los santos han actualizado los lemas en latín, lengua que no les entiende ni el sacristán, y los han cambiado por slogans comerciales de probada efectividad, del tipo “San Andrés, dos mil años de garantía para usted”, o “Santa Rita, donde otros no pueden, nosotros lo logramos”. También se utilizan las modernas redes sociales en forma de cadenas de WhatsApp o Facebook, el negocio ha evolucionado, sin duda.

Hasta el Vaticano se ha dado cuenta de las posibilidades comerciales y está creando santos casi todas las semanas para atender la demanda. Antes uno tenía que morir quemado, frito en aceite, decapitado, o cualquier otro tipo de muerte espantosa para formar parte del club santo. Ahora pareciera que solamente es requisito portarse un poco bien, de preferencia abrir una orden religiosa, y tener un club de fans lo suficientemente poderosos para que el papeleo salga rápido. En mi tierra hay un par de expedientes de santas que siguen durmiendo el sueño de los justos desde hace tiempo, mientras otros con más influencia están rompiendo récords de celeridad para entrar al Dream Team celestial.

El problema es que la demanda de milagros es tan grande que los santos todavía no se dan abasto para cumplir con todos, con el riesgo de que los clientes insatisfechos se cambien de camiseta y se pasen a la competencia. Como consecuencia se están dando milagros bastante tontos, en verdad. El otro día en la iglesia veía a uno diciendo “San Vito, dame una señal”, y la burocracia celestial le cumplió el milagro haciendo que la iglesia ahora tenga señal wi-fi.

Otros deciden pedir el mismo milagro a varios santos, congestionando las redes celestiales, sin saber al final cuál santo fue el que le hizo caso y recibiendo a veces el mismo milagro repetido, como le pasó a ese que pedía a varios santos por una pareja, y ahora lo están juzgando por poligamia.

Y este problema ya me está afectando a mí, esta semana yo estaba haciendo mis pedidos usuales (no trabajo, que de eso tengo, sino más bien que me paguen por todo el trabajo que hago), cuando el servicio de atención al cliente se equivocó de nuevo y me trajo una bicicleta. Al final tuve que ser yo el que fue a buscar al niñito que había pedido ese milagro, y el mío creo que quedó traspapelado por algún lado. A ver a quién le pido el milagro de que los santos me atiendan rápido ahora.

martes, 10 de marzo de 2015

El lápiz


Me preguntas porqué escribo aun mis cuentos a lápiz. Te lo voy a explicar, aunque probablemente no me creas: Lo hago porque dentro, en su corazón de grafito, habitan, apiñados, los fantasmas de los personajes que algún día inventaré. Y si acerco bien la oreja puedo oírlos pelear entre ellos por estar en primera posición, cerca de la punta de carbón.  Algunos incluso me hablan, me cuentan su historia antes de que yo la invente. Tengo a algunos de ellos encerrados bajo llave en una cajita de madera, allí en lo más alto de la estantería. A veces los escucho agitarse, quejumbrosos, dentro de su prisión. Si te atreves, te presto alguno.


Hay gente a la que se le da escribir cuentos antes de que se me ocurran a mí. Este es uno de ellos, El original lo encuentran en: http://cuentosenlaplantadelpie.blogspot.com/2014/11/microrrelato-cuentos-de-la-sombra.html


jueves, 5 de marzo de 2015

Una de refranes


Vea, señor, yo sé que arrieros somos y en el camino andamos, pero caminante, no hay camino, se hace camino al andar, que al fin y al cabo, todos los caminos llevan a Roma, así que zapatero a tus zapatos, y si uno es una piedra en el zapato, es mejor no tropezar dos veces con la misma piedra, y el que esté libre de pecado, que lance la primera piedra, que yo no soy de los que tiran la piedra y esconden la mano. Al fin y al cabo, tenemos tiempo, y hay que darle tiempo al tiempo, pero también hay que darle al César lo que es del César, que dar es mejor que recibir, y a Dios rogando y con el mazo dando. No es que yo sea de los que ven la paja en el ojo ajeno, pero ojo por ojo y diente por diente, que a caballo regalado no se le mira el diente, y si no está la Magdalena para tafetanes, es mejor no meterse en camisa de once varas. Al que le caiga el guante, que se lo chante.

Y esto se lo digo yo, señor, claro como la mañana, que mañana será otro día, y que el día menos pensado yo pienso, y luego existo, que ya de noche todos los gatos son pardos, y al que madruga Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar se amanece más temprano, y por uno que madruga hay otro que no se acuesta, vea usted, que el sol sale para todos, y no hay nada nuevo bajo el sol, y si así no fuera, otro gallo nos cantaría.

Como le venía diciendo, del dicho al hecho hay mucho trecho, así que a lo hecho, pecho. No todo es coser y cantar, aunque el que canta, sus males espanta. Hablando se entiende la gente, y si no hay palabra mal dicha sino mal entendida, a buen entendedor, pocas palabras, que en boca cerrada no entran moscas, y no hay mayor sordo que el que no quiere oír.

Yo como digo una cosa, digo la otra, así es, señor, todo se sabe, se lo digo yo, que solo sé que nada sé, y si algo sé, es que es mejor ser que parecer. La mujer del César no solo debe ser honesta, debe parecerlo, ¿ser o no ser? esa es la cuestión. Al final, todo es cuestión de gustos, y sobre gustos no hay nada escrito, eso escrito está ¿No le parece, señor?

-    Paréceme, Sancho, que esta vez te has excedido en esto de los refranes…

lunes, 2 de marzo de 2015

La tercera colina



Después de mucho tiempo de pensarlo, he decidido invadir facebook. Esta decisión, aunque en apariencia simple e incluso tardía, ahora que TODO tiene facebook, me ha costado mucho. Por meses he estado pensando qué podría yo agregar a esta red que merezca abrir una nueva sucursal de mis tonterías, y si valdría la pena agregar una nueva colina a las que ya tengo en este blog y en Twitter. Al final, como cualquier tonto que se respete, decidí lanzarme a la piscina sin pensar demasiado en las consecuencias, que es exactamente lo mismo que hice al abrir mis cuentas en este blog y en Twitter.
Así como en los casos anteriores, cada sitio ha ido adquiriendo su propia personalidad, aunque siempre manteniendo como sitio base este blog, que fue el que comenzó esta aventura.

¿Cual será el destino de este nuevo esfuerzo? No tengo la menor idea, y tal vez sea mejor así, no quiero hacerme demasiadas expectativas. Me gusta pensar que mis otras cuentas son sitios de culto conocidos por pocos, pero apreciados por esos pocos que los conocen, y espero que suceda lo mismo en el facebook.

Espero comentarios y sugerencias. Todavía estoy pensando en este sitio como una versión beta, algo que todavía no tiene su forma definitiva, pero por algo se empieza. Quisiera muchos Me gusta, muchas recomendaciones, eso me indicará que estoy en el camino correcto.
¿Algo más? Ah, si la dirección, qué tonto soy. Me podrán encontrar en este sitio: www.facebook.com/eltontodelacolina

Saludos, y espero verlos en mi tercera colina.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...