jueves, 27 de diciembre de 2012

Para este año quisiera que…



Este año que recién empieza, no nos debe pillar desprevenidos. Debemos planificarlo cuidadosamente, para no desperdiciarlo como hemos hecho ya otras veces. Tenemos 365 días para hacer lo mejor que podamos, ya sin miedos por el fin del mundo. Se acabaron las excusas y las disculpas. Hagamos que este año sea el año. Por eso quiero compartir algunos deseos para este 2013, para que al final de este año no tengamos que estar lamentando la oportunidad perdida:

  • Quisiera que este año se acabaran las disculpas por aquello que no hemos hecho. Si hemos hecho algo mal, empecemos a arreglarlo y no a ocultarlo esperando que nadie lo vea.
  • Quisiera que empecemos a considerar las cosas materiales no por lo que cuestan, sino por lo que valen.
  • Quisiera que realmente aprendamos las lecciones de la vida, en vez de solamente decir que hemos aprendido, y seguir haciendo lo mismo.
  • Quisiera que este año hagamos verdaderamente el esfuerzo de ser felices, en vez de simplemente tratar de sobrevivir. 
  • Quisiera que no olvidemos empezar el día con una sonrisa. No parece mucho, pero es el comienzo. Ya verás cómo se va contagiando poco a poco a todos los que te rodean.
  • Quisiera que volvamos a usar nuestra imaginación. Y que esta nos sirva de guía hacia todo lo que podemos lograr.
  • Y por último, quisiera que perdamos la vergüenza de obrar bien solo por miedo al qué dirán los demás. Qué importa que nos crean tontos.
Feliz año.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Una carta a Papa Noel


Querido Papa Noel:

Ojalá que te encuentres bien, aunque mi hermano mayor siempre me dice que te pregunte en la carta si es que ya empezaste tu dieta porque estás hecho un chancho. No importa, porque yo sé que a ti te gusta estar así. Este año me he portado bien, tengo buenas notas en el colegio, y la profesora me sacó a cantar en la actuación de fin de año. Canté la ranchera del Amor Eterno y me aplaudieron mucho las mamás.

Lo que quería decirte es que este año ya no te voy a pedir como los otros años que me traigas un terminator T-100 para que me defienda de los otros niños que me hacen bullying, ni tampoco te voy a pedir que la chica de la carpeta de la primera fila me acepte. Ahora ella está con Ramiro, que está en el otro salón, y se les ve tan tontos juntos que ya no me gusta. Este año no quiero otro MP3, que el que me trajiste el año pasado se rompió cuando los otros niños me lo quitaron y se cayó y lo pisaron cuando trataba de recuperarlo. No, este año quiero otra cosa.

Este año nos contaron la historia de Jesús. La verdad es que ya nos la habían contado el año pasado, pero no estaba prestando atención y estaba pensando en el recreo y en cómo hacer que los demás me acepten para jugar fulbito. El año pasado estaba más chico y no me escogían, y me dejaban solo sin jugar. Ahora ya me escogen a veces que no hay más jugadores. Bueno, te estaba diciendo que nos contaron que Jesús cuando nació era tan pobrecito que lo acostaron en una cama llena de paja junto con un burro y un buey, que es así como un toro pero más tonto. Y que sus padres no tenían dinero para ponerle pañales, ni globitos de corazón.

Entonces se me ocurrió que sería una buena idea que todos los regalos que me ibas a dar este año se los des a él que está tan pobrecito y que los necesita más que yo. Yo tengo un nacimiento en mi casa y allí se ve al niño Jesús que está más que con un pañal de trapo,  así que debe tener frío por las noches, además que está junto a ese burro que me han contado que huele bien feo. Yo no he visto nunca un burro de verdad, nomás en la televisión, pero se ve que son animales peludos y carachosos y llenos de pulgas. La Virgen y San José están ahí nomás mirando sin hacer nada, sin ponerle ni siquiera una frazada para que duerma tranquilito.

Este año no me traigas nada, en vez de eso tráele al niño Jesús una cuna con mecedora y unas frazadas y unos juguetes para que juegue y se ponga contento. Yo te pido esto porque los demás ni se ocupan de él.  

Los demás niños se fijan más en el árbol que el Nacimiento y está que esperan los regalos que les van a dar y las muñecas y los juegos de Nintendo. Nadie se acuerda del niñito que está en el pesebre y todos dicen que Papa Noel, o sea tú, les vas a traer un montón de cosas que van a romper esa misma noche. ¿Por qué les traes un montón de cosas a esos niños que se portan mal y les pegan a los que son más pequeños?
Por eso es que este año voy a darle todos mis regalos a Jesús, que los necesita más que yo, y que ojalá que cuando tenga mi edad tenga muchos amigos y muchos juguetes y le vaya bien en la escuela y que la profesora lo saque en las actuaciones porque seguro que también le va a gustar mucho cantar.

Te dejo muchos saludos y no le hagas caso a mi hermano que tú estás bien así gordito.

Con muchos cariños,
Un niño.

martes, 18 de diciembre de 2012

Cosas que hacer antes del fin del mundo


Cuando llegue el día del fin del mundo, es decir, si es que llega ¡Tantas cosas se dicen en estos días! deberá encontrarme preparado. Tal vez no llegue, pero nunca está demás tomar algunas precauciones. Así pues, he empezado a poner en orden las cosas que tengo y que había dejado desordenadas a falta de una mejor ocasión.

Siendo el tiempo tan corto antes que llegue el fin de mundo, debo aceptar que hay lugares que no llegaré a conocer. Varios lugares turísticos, pero sobre todo me iré sin conocer aquellos sitios donde se encuentra la tranquilidad y el olvido, lejos de las presiones de la vida ciudadana, de los apuros, del tráfico, del stress.
Aun así, puedo encontrar la tranquilidad de saber que ya nada me pasará hasta que llegue esa fecha en que se anuncia en todo se acabará. Tomaré la oportunidad como un bono de inmortalidad a plazo fijo, ya que todos sabemos que nadie se muere en la víspera. Trataré de encontrar aquellas emociones que me había negado hasta hoy. Algo de aventura, algo de peligro para hacer latir mi corazón, que tan poco ejercicio ha tenido desde hace quién sabe cuánto tiempo.

También debo darme un tiempo para ordenar mis cosas. Últimamente he estado descuidado en ese aspecto. Mis escritos, los pedazos de cuentos que dejaba desperdigados buscando el resto de inspiración para completarlos, aquellas frases perdidas que esperaban un lugar dónde ponerlas. Todo eso debo terminar mientras me quede tiempo y ánimos. Tengo muchas cosas además que ordenar. Objetos con valor por el recuerdo que invocan. La biografía que quedará ahora definitivamente inconclusa, podrá rastrearse a través de las tarjetas, cartas, adornos y otras cosas que dejo.

La música, que había sido tan importante y que más de una vez me salvó de la locura, la rendición y el abandono, no puede ser dejada al olvido. Hay música que merece ser escuchada antes del final. Si algún recuerdo de mí quedará después del final de la existencia como la conocemos, será con el fondo musical de los Beatles, Sabina, Aute y muchos otros. Mi guitarra quedará en su sitio después de un último intento de hacer brotar esas canciones que llevo en mi mente.

Cuando llegue el día del fin del mundo, es decir, si es que llega, debo pensar en lo que dejo. ¿Cómo me recordarían aquellos que se queden? Debo aprovechar en hacer el bien a la gente mientras aun hay tiempo. Tal vez haya un cielo y un infierno, tal vez no, pero mis acciones no estarán gobernadas por el miedo al castigo o por la esperanza de un paraíso, sino por el convencimiento de que es lo correcto.

Aun debo una visita a mis amigos, aquellos con quienes he pasado episodios de mi vida, a los que me han ayudado alguna vez, aunque esa ayuda no haya sido más complicada que darme una sonrisa cuando la necesitaba. Que sepan lo que han significado para mi, y lo que no les pude decir por timidez, porque creí que ellos lo sabrían, porque no pensé que fuera tan importante.

Y antes de que llegue la hora final, pensaré en lo verdaderamente importante. En la razón por la que siempre estuve aquí, en todo lo que me llevo a este día y a este lugar. Descubro ahora que este viaje por la existencia solo puede tener un final que quisiera. No son los objetos, la ilusión del éxito, la opinión de la gente. Descubro con miedo que nada importa ya al final de los tiempos: los lugares, los objetos, la música, las personas, el alma. Lo único que quiero es pasar estos días contigo. Aunque no se acabe el mundo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Los feos


Si bien Dios nos hizo a su imagen y semejanza, a algunos parece que más bien los hizo Quetzalcoatl. Estos son los menos agraciados por la naturaleza, los estéticamente desfavorecidos, en una palabra, los feos. Esos que cuando chupan un limón quedan mejor que antes, esos que parecen salidos de la escena de la cantina de La Guerra de las Galaxias, esos que cuando uno los ve, duelen los ojos.

Claro que ser feo no es para nada una bendición. Los feos son normalmente víctimas de la discriminación facial y del bullying. En la escuela, los niños aprenden sus primeras lecciones de maldad poniendo a los feos apodos como “espantacucos”, “gárgola resfriada”, “Freddy Kruger”, y tantos otros que la imaginación inventa cuando ve a uno de estos ejemplares.
Cuando crecen, no les queda otro remedio que estudiar y trabajar mucho para obtener dinero. Esto es relativamente fácil, ya que las mujeres se alejan de los feos como si la fealdad fuera contagiosa. Entonces, con dinero, pueden derrotar a los guapos con el poder de la billetera. Ese es normalmente el secreto de aquellos feos que se ven en la calle acompañados de mujeres hermosas. El dinero además, tiene el poder de quitar la fealdad. No existe feo con plata. El que tiene dinero ya no es feo, es una “belleza rara”, un “aspecto exótico” o cualquier otro eufemismo.

Para los pobres feos que se quedan de pobres, el único recurso es conseguir un trabajo de superhéroe, asalta bancos o cualquier otro empleo que requiera usar una máscara. Claro, hay muchos feos que dicen que la verdadera belleza está en el interior, pero yo no creo que eso sea cierto, yo he salido muchas veces de la capital y siguen habiendo feos.

- No, Inge, lo que quieren decir es que la belleza está en el interior de las personas. 
- No creo tampoco, si yo abro a un feo con un cuchillo para ver su interior lo voy a ver igual de feo… 

Bueno, hay feos y feos. Hay feos que les dicen a otros “feo”, para ver si la multitud mira hacia otro lado, Hay feos que viven buscando a alguien más feo para sentirse mejor, y hay feos en busca de rehabilitación, que van al cirujano plástico para salir con la desagradable sorpresa de que tales médicos también cobran de acuerdo a la cara del cliente.

En fin, hay varias clases de feos, de la que aquí se presentan algunas:
  • El feo Invicto: Nadie le gana de feo.
  • El feo eficiente: Logra mucha fealdad en poco espacio. 
  • El feo fosforescente: Hasta en la oscuridad se ve feo. 
  • El feo silente: Te deja sin palabras. 
  • El feo cebolla: Lo ves y te dan ganas de llorar. 
  • El feo filosófico: Te deja pensando: “¡Qué feo es!” 
  • El feo religioso: La gente lo ve y se santigua. 
  • El feo minimalista: Es simplemente feo. 
  • El feo reciclable: Como feo no tiene desperdicio. 
  • El feo límite: Ya no pude ser más feo. 
  • El feo 20/20: Se ve feo de cerca y de lejos. 
  • El feo demócrata: La opinión popular dice que es feo. 
  • El feo fotogénico: Las fotos no reflejan todo lo feo que es. 
  • El feo con eco: Es feo, feo, feo. 
  • El feo 360: Es feo desde cualquier ángulo
  • El feo superestrella: Causa tumultos, desmayos e histeria colectiva. 
Y hay muchos tipos más de feos, pero lo dejo aquí antes de que esa persona que estoy pensando se sienta aludida.

- ¿Y la moraleja? 
- No sé... La moraleja la dejamos en que es feo ser feo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El ataque de los lemmings


Durmiendo un fin de semana, me quedé mirando la televisión. Y como mi control remoto parece que tiene voluntad propia, o es que el perro me cambia de canal para ver lo que le interesa, terminé viendo un documental sobre animales. Y en ese estado, como me suele ocurrir, los animales se mezclaron con mis sueños. Me vi en pleno territorio ártico mirando impávido cómo una muchedumbre de lemmings se dirige al precipicio para lanzarse al vacío como si fuera la última moda en terapia de grupo. Lógicamente, lo primero que pienso de esa situación es que es una sutil metáfora sobre la actualidad política de mi país. Ya me parece escuchar a nuestro político de moda afirmar orgulloso: “Cuando llegamos al gobierno, el país estaba al borde del precipicio, y ahora estamos dando un paso adelante”. 

No entendí muy bien por qué es que estos animalitos deciden de un momento a otro que es una buena idea ir todos en tropel a tirarse del precipicio, como si todos se dieran cuenta al mismo tiempo de lo cochina que es esta vida, pero tal vez no sea tan mala idea preguntarles el secreto y utilizarlo, por ejemplo, después de un concierto de reggaeton. Algo así como “Si todos los lemmings lo hacen, algo bueno debe tener”.

La manada de lemmings no parece muy comunicativa tampoco. No quieren soltar prenda de adónde van ni por qué lo hacen, ni llevan banderolas ni entonan lemas ni cánticos como los humanos. Son definitivamente muy diferentes a nosotros. No me imagino a la mamá lemming diciéndole a su hijito lemming: “¿Si todos los lemmings se tiran al precipicio tú también lo harás?” Vaya usted a saber lo que dirá cuando el joven lemming quiere tatuarse una lisura en chino o ponerse un piercing en cualquier parte del cuerpo.

Y a propósito ¿Cuál será la utilidad de estos lemmings? No sé si estos bichos sirvan de mascota, pero ha de tener sus bemoles. El día que uno se me pierda de mi casa voy a tener que buscarlo al barranco que da a la playa, o tener que identificarlo entre los 477,861 otros lemmings que siguen el mismo camino. Tampoco creo que puedan remplazar a los perros pastor alemán como lazarillos. Los pobres ciegos acabarían todos al fondo del abismo por seguir la guía de un lemming arrebatado por el instinto.

El día que viaje al ártico tendré entonces que tomar mis precauciones contra el ataque de los lemmings. Si me encuentro cerca de un barranco, tendré que mirar atentamente que no haya lemmings en lontananza, para evitar que me cierren el paso y me lleven al abismo como invitado especial de su suicidio masivo. Y si tomo sol en la playa también deberé cuidarme de no hacerlo al pie de un acantilado, no sea que empiecen a llover lemmings desde lo alto y quede sepultado entre los caídos.

Este tema de los lemmings me ha dejado pensando. Ayer, que era un fin de semana aburrido, a alguien se le ocurrió decir: “Hagamos una actividad grupal”. “¿Como los lemmings? Fue lo que se me ocurrió responder.

martes, 4 de diciembre de 2012

Frases Twitteables 17



  • En su primera borrachera, vomitó a su niño interior.
  • Los Beatles me enseñaron que nada es para siempre. Los Rolling Stones me enseñaron que no siempre es así.
  • Las calles sin señales de tráfico no tienen sentido.
  • Cuando ya éramos “tú y yo”, convertiste el “nosotros” en un “yo solito”.
  • He tenido que tomar una foto con mi celular para convencerme. No estoy de mal humor. En realidad es un día gris.
  • Siempre me ha parecido que la palabra “sufragio” es la abreviación de “sufrir un naufragio”.
  • Aprendes menos que el loro de un mimo.
  • Me he tropezado tantas veces con la misma piedra que ya le agarré cariño.
  • Después de aquel ataque de nervios, a la princesa dejaron de llamarle "Su Alteza Serenísima".
  • Quise ser un billete de a 100, pero no tuve el valor.
  • Si un mimo te quiere decir algo, escúchalo. Probablemente sea algo muy importante.
  • Ahora que todo terminó entre nosotros… ¿Puedo vender tu merchandising?
  • ¿Quién me apagó la luz al final del túnel?
  • Todos deberíamos intentar lo imposible. No porque lo podamos alcanzar, sino porque en el camino lograremos cosas que no pensábamos.
  • Cuando encuentro un problema me pongo a pensar en qué haría Wile E. Coyote en esa situación.
  • Te quise contar el de Blancanieves, pero no venía a cuento.
  • Si sientes mariposas en el estómago, revisa por si no has estado tragando orugas.
  • Trato de contar ovejas, pero solo pasan elefantes color de rosa.
  • Me resisto a creer que “normal” significa “igual a todos”.
  • En la consulta, Pinocho dijo que no podía ver más allá de su nariz. El oculista le pidió una mejor explicación.
  • Me gusta sorprender al autocompletar de mi Smartphone escribiendo palabras que no espera.
  • Todos somos el karma de alguien.
  • Quisiera que fueras como un disco de vinilo. Quisiera que tuvieras una cara B.
  • Si la ociosidad es la madre de todos los vicios, a mí que me hagan la prueba de ADN.
  • He consultado a varios ancianos. No es cierto que el pasado esté en blanco y negro.
  • En un día de mucho viento, se pueden escuchar las palabras que se lleva.
  • Levanté una caracola para escuchar el sonido del mar. Solo escuché una voz grabada que decía: “Usted no dispone de saldo suficiente”.
  • Creo que el amor toca a mi puerta solo cuando yo he salido a comprar el pan.
  • Nunca le lleves el desayuno a la cama a alguien que ha estado bebiendo toda la noche y tiene una resaca de campeonato.
  • Algún día conocerás el significado de la palabra “traumatismo encéfalo-craneano”.
  • No seas orgullosa. Eres interesante pero aun no estás como para hacerte un documental en el Discovery Channel.
  • No sabes cuidar las cosas, te di mi corazón y me lo devolviste roto.
  • Yo trato de aprender de mis errores, pero mis errores también aprenden de mí y se vuelven cada día más inteligentes.
  • Si te entristece porque llega el otoño, imagínate lo que sienten las hojas cuando saben que van a morir.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Otro año en la colina



Este blog cumple un nuevo aniversario, y como es mi costumbre, hago un post para informar del acontecimiento a los quién sabe cuántos lectores que tengo o que visitan casualmente este rincón de la internet.

Este año ha traído algunas novedades. He empezado una incursión en twitter, en una cuenta que aún considero como hija de este blog. Comenzó con una serie de frases sueltas que fueron publicadas con el nombre de Frases twitteables”, nombre que se me ocurrió por ser frases cortas, aunque varias de ellas excedían el límite de los 140 caracteres (¿alguien se habrá dado cuenta?). El nombre fue profético, porque después de algún tiempo, y al ver que estas frases se acumulaban, decidí finalmente invadir esa nueva colina. La retroalimentación en este medio ha sido satisfactoria, y de allí surgieron ideas nuevas para las historias que publico, e incluso algunos de los tweets publicados dieron origen a historias completas que han aparecido aquí.

La otra novedad es que por fin he caído en las garras de la modernidad y tengo un Smartphone. Un trabajo fuera de la ciudad y la falta de señal me obligaron a adquirir este aparato, que uso a la vez como teléfono, acceso móvil a internet y como modem que conecto a mi laptop, con lo cual puedo mantener el contacto con la civilización y evito dejar abandonado este blog, que se ha convertido ya en una costumbre, lo que se puede notar en los posts cada vez más largos.

Revisando los post de aniversarios anteriores, veo que siempre estoy amenazando con dejar este blog, lo que nunca cumplo porque siguen saliendo de mi mente historias nuevas. Algunas se me aparecen de repente, casi atacándome. Otras son fruto de una maduración larga, incluso algunas de ellas se me ocurrieron antes de que existieran los blogs, y estaban guardadas en algún rincón de mi cerebro. Así son las musas. Me abandonan por un tiempo y luego vuelven a la carga con fiero impulso, dejando historias haciendo cola esperando la publicación. No volveré entonces a amenazar con abandonar esta colina. Si la inspiración se acaba, que así sea. Seguiré escribiendo hasta que pueda.

Y esa es la otra sensación que me deja este año. Cada vez veo menos blogs activos en mi lista de lectura. Parece que esto está pasando de moda. La inmediatez del twitter y el Facebook parece que no deja inspiración para seguir en este esfuerzo. Ya dije una vez que me preguntaba por qué escribo aquí, y la única respuesta que se me ocurre es que escribo para mí mismo. No me importa demasiado tener un millón de seguidores, aunque los pocos que tengo no me incomodan. Agradezco siempre los comentarios, que más de una vez me han dado el empujón necesario para seguir, pero no son la razón principal de este blog, que nunca tendrá auspicios comerciales.

¿Qué le queda a esta colina? Seguirá siendo habitada por este tonto por un tiempo más. Como Tonto, el hobbit, de vez en cuando se escucha en el camino el sonido de la flauta invitando a los viajeros a disfrutar de una cerveza y una buena historia. Pero mayormente solitario, escuchando a los Beatles, pensando en las enseñanzas de Abu Navid y enviando pajaritos con frases twitteables que prueba aquí antes de brindarlas a los lectores apurados.

La colina es un lugar tranquilo y agradable, después de todo. Sean bienvenidos aquellos que pasan.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Las damas primero


MEMORANDUM N° 066 

A: Todo el personal.

Nuestra empresa, fiel a su tradición de buen trato a nuestros clientes y a nuestros empleados, ha observado que en casos de aglomeración de personal tales como esperas en el ascensor y subida al bus de la compañía se están suscitando escenas de empujones, atropellos y violencia diversa. Estas actitudes no son tolerables dentro de la ética personal de nuestros empleados, por lo que se expide la normativa desde ahora en adelante que para tales casos los empleados deberán formar una cola ordenada, dando preferencia a las damas, por lo que los caballeros deberán ceder su puesto en la fila cuando una empleada del sexo femenino se acerque.

Notifíquese y cúmplase.


 MEMORANDUM N° 075 

A: Todo el personal.

En vista de las quejas generadas por el cumplimiento del memorándum N° 066, nuestra empresa, siempre a la vanguardia de los derechos laborales y fiel a su política de no discriminación por motivo de la orientación sexual de sus empleados, decide hacer la aclaración siguiente sobre el tema de las colas en ascensores y para la subida al bus de la empresa: Los empleados en caso de aglomeraciones harán una cola ordenadas dando como primera preferencia a las damas, y como segunda preferencia a los homosexuales, por lo que los caballeros deberán ceder su puesto en la fila cuando una empleada del sexo femenino, en primer lugar, y cuando un empleado de orientación homosexual, en segundo lugar, se acerque.

Notifíquese y cúmplase.


 MEMORANDUM N° 081 

A: Todo el personal.

Nuestra empresa, consciente de la diversidad presente en su fuerza laboral, y atendiendo a las quejas y sugerencias de sus empleados, ha decidido modificar las normativas sobre aglomeración de personal definidas en los memorándums N° 066 y N° 075, de la manera siguiente: En caso de aglomeración de personal en ascensores, subida al bus de la empresa y cuando llegan hot dogs al cafetín, los empleados deberán formar una cola ordenada, con el siguiente orden de preferencia: 1. Mujeres 2. Hombres homosexuales 3. Mujeres homosexuales 4. Bisexuales de ambos sexos 5. Metrosexuales 6. Hombres 7. Sexualmente Indecisos Si alguno de los empleados se niega a revelar su orientación sexual, se le asignará la categoría correspondiente a su sexo de nacimiento, o si lo desea, a la de “sexualmente indeciso”.

Notifíquese y cúmplase.


 MEMORANDUM N° 108 

A: Todo el personal.

Nuestra empresa, fiel a sus principios de crear un clima laboral adecuado, ha intentado mediante los memorándums 066, 075, y 081, ordenar el problema de las aglomeraciones de gente, sin resultados positivos hasta la fecha, debido a las quejas presentadas por discriminación sexual por parte de los empleados. Con el fin de evitar que lo empleados declaren su orientación sexual para conseguir un sitio en el ascensor, el bus de la empresa o un hot dog en el cafetín, y en vista de las suplantaciones de orientación sexual que han ocurrido en los últimos días, ha tomado la decisión de dejar sin efecto los memorándums 066, 075, y 081, dejando a los empleados a su libre albedrío para que se empujen, atropellen o se maten si desean un sitio en el ascensor, en el bus o por un miserable hot dog. La empresa abandona todo esfuerzo de implantar un poco de urbanidad y evitar el desorden en esos casos, eximiéndose de responsabilidad alguna de lesiones y peleas ocurridas. Del mismo modo se hace saber al personal que al próximo que se queje de que no le ceden el sitio, tiene la completa libertad de irse donde la madre que lo parió, porque la empresa ya no se quiere meter en esto, tira de atorrantes.

Notifíquese y cúmplase.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El ave Fénix


Llegamos al valle de Ebris en busca del Ave Fénix, el máximo trofeo de los cetreros. Hemos venido con la intención de capturar uno de ellos para venderlo al poderoso Faraón o al Gran Hitita, tal vez a alguno de los reyes de los reinos pelágicos. Si no podemos capturarlo vivo, lo disecaremos y obtendremos igualmente una gran fortuna que nos permita vivir holgadamente. El valle de Ebris fue famoso en tiempos remotos por sus cetreros que entrenaban Fénix, con los que cazaban conejos e incluso pequeños jabalíes. Se dice que aún hoy en sus altas montañas los Fénix hacen sus nidos, en lugares que saben inaccesibles para los hombres. Yo mismo vi un Fénix una vez en el Monte Vancio hace muchos años, y nunca olvidaré lo majestuoso de su vuelo, con sus rojas plumas refulgiendo a la luz del sol, ni la soberbia de su expresión, la de alguien que se sabe rey de los cielos. A pesar de mi juventud, comprendí entonces la historia de Urdax, el famoso cetrero, quien después de ver a uno de ellos volando en libertad, abandonó a sus halcones y dedicó el resto de su vida a capturar y domar un ave Fénix.

Llegamos al pueblo de Numia, al pie de las montañas, y llegamos a Hari, viejo cetrero que nos cuenta antiguas historias sobre los Fénix, y nos enseña su máximo tesoro: Varias plumas del Ave. Las reconozco inmediatamente. Son de un rojo intenso, y por su tamaño solo puede pertenecer a un ave de gran envergadura. Hari nos advierte también sobre nuestra empresa: Los Fénix son aves irascibles, que han atacado y muerto a cazadores que han intentado atraparlos o cazarlos. Nos dice también que es muy difícil disecarlos una vez muertos, porque su calor interno consume el cuerpo en pocas semanas y lo desintegrará antes de llegar a nuestro destino. A pesar de ello, nos da útiles consejos para nuestra búsqueda. Debemos procurarnos ropa gruesa y resistente al frío y a un posible ataque del Fénix. Además, debemos buscar las madrigueras de conejo que hay en las alturas, pues los Fénix suelen cazarlos para alimentarse.

Empezamos a subir por el sendero hacia lo alto de la montaña, imaginando los tiempos en que se podía al principio del invierno, ver a lo lejos las llamaradas de las aves Fénix que se consumían en su propio fuego hasta morir en sus nidos, y usando ese calor para calentar el huevo que quedaba en el nido, de donde al inicio de la primavera emergía un nuevo Fénix. El viejo Hari tenía razón. El camino es muy difícil, y varias veces estamos a punto de caer al abismo. Aunque el camino terminó hace tiempo, seguimos subiendo con dificultad hacia el lado opuesto de la montaña. De pronto, a lo lejos, divisamos algo en una saliente de una roca. Con gran dificultad, y utilizando cuerdas llegamos a la saliente para descubrir que era un nido de Fénix. Es un nido bastante grande, con muchos restos de vegetación quemada. Parece estar abandonado desde hace mucho tiempo, años quizás, pero nos emociona encontrar restos del cascarón del huevo del Fénix. Es increíble la diferencia entre el exterior chamuscado y la blancura del interior. Lo que nos hizo saltar de alegría en el pequeño espacio de la saliente es encontrar dos plumas de Fénix en el nido. Estas no están en tan buena condición como las de Hari, y son de color amarillo. Pertenecen a un Fénix dorado, que es una especie algo menor. Aun así, estoy seguro que recibiremos unas buenas monedas de oro por ellas. Acampamos en una pequeña cueva para pasar la noche. Mañana intentaremos otro camino y buscaremos algunas madrigueras de conejos de montaña.

Llevamos dos días sufriendo del frío de la montaña. Aunque hemos cazado algunos conejos para usarlos de carnada, no hemos podido ver otro rastro de las aves Fénix. Al tercer día uno de nosotros avista algo a lo lejos. No podemos determinar si se trata en realidad de un ave Fénix, ya que es poco más que un punto sobre la blancura de la cumbre. Decidimos encaminarnos hacia allá.
El viaje hacia la cumbre en donde hemos visto al Fénix hace parecer a la jornada anterior como un paseo por el campo, pero ya hemos llegado. Los conejos que vamos cazando nos sirven a la vez como alimento y como reserva para usarlos de carnada cuando llegue el momento. Aún estamos a una o dos jornadas de la cumbre cuando de pronto, sin previo aviso, lo podemos ver sobre una roca. Es el Fénix. Era un ejemplar no tan grande como esperábamos, con plumas rojas y algunas amarillas en los extremos de las alas. No parecía un animal muy joven, quizás no pueda ser domado y tenga que sacrificarlo. Ya tenía el arco listo y tensado, a punto de disparar, cuando vi sus ojos. Había escuchado sobre las cualidades mágicas de las aves Fénix, pero las consideraba solo como viejas leyendas. Pero era cierto. El ave se comunicó conmigo a través de sus ojos, con una expresión de infinita tristeza. Sus palabras resonaron claramente en mi cerebro. No pidió por su vida, no mostró la soberbia del rey de los cielos. Dijo, casi con resignación: “Soy el último”. Bajé el arco, dejé los últimos conejos que quedaban y emprendí el camino de regreso.

Cuando estábamos ya casi en las faldas de la montaña vimos cerca a la cumbre un punto luminoso. Sabía que era la última llamarada al recordar que estábamos a principios de invierno.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Las historias que no leerán aquí


En estos días estoy un poco falto de inspiración. Tal vez sea porque he estado pasando más tiempo en Twitter, ese sitio donde se consagra la inmediatez de la lectura, y la inspiración no necesita más de una frase para expresarse. Aunque navego por allí con la excusa de buscar la inspiración para un próximo post, me quedo leyendo los tweets de mi lista, a veces respondiendo alguno y otras creando uno o dos tweets para mi propia cuenta. Así se me va el tiempo que estoy frente a la computadora siempre con el fondo musical de la colección que tengo guardada, desfile de tipos y variedades de música. Entonces me pongo a pensar en las cosas que podría escribir. La razón ya no es la falta de ganas, como antes, pues ya tengo la costumbre adquirida en estos 5 años que estoy llevando este blog. Las razones ahora son otras. Las ideas que se me ocurren ahora son muy cortas y no alcanzan siquiera para la pequeña longitud de mis historias. Muchas veces es solo una frase o aún menos. Algunas de ellas están lo suficientemente definidas como para convertirse en un tweet, que voy acumulando primero en los posts que llamo “frases twitteables” y que contrariamente a la lógica, publico después de mucho tiempo en mi propia cuenta de Twitter, tal vez en otra muestra de mi consideración de este blog como mi actividad principal.

Y es en estas ocasiones en que solo me queda lamentar las historias que tengo y que no puedo escribir. Es que tengo historias que pertenecen a otros, o que son tan cercanas a mí que escribirlas sería violar el poco cuidado anonimato que mantengo en este blog.

Una de estas historias, y la que más lamento no poder escribir, me la contó un señor ya de edad a quien conocí por motivos de trabajo. Al llegar a su oficina, quedé intrigado por el origen del logotipo de su empresa, y dicho señor, viendo mi interés, accedió a contarme la historia de su familia, historia que recorría más de un siglo y medio y abarcaba tres continentes, se involucraba en la política y el honor hasta llegar a la época actual. Incluso esa historia el señor había encargado en algún momento ponerla en letras de molde, en un libro lleno de fotos que me enseñó orgulloso. Por una casualidad, a las pocas semanas un artículo histórico en el suplemento dominical del periódico mencionaba algunos detalles y agregaba otros al relato que yo ya conocía. Esto me confirmó la veracidad de la historia y completó algunas lagunas que el señor evitó por pudor decirme. En fin, tengo una historia apasionante que no puedo escribir. Las personas a las que he contado esta historia verbalmente siempre han quedado sorprendidas e incluso me preguntan si es que no la he inventado o exagerado. Pero no es así. Al que me encuentre personalmente le contaré gustoso el relato, pero no la verán escrita aquí, ya que no me pertenece, y como dije, está publicada, aunque incompleta, en un libro.

La segunda de las historias es sobre un amigo mío con un carácter tan especial que la gente no puede creer que exista cuando cuento algunas de las anécdotas de las que he sido testigo. Sobre esto no tengo una, sino decenas de historias, todas surrealistas pero verdaderas. Durante un tiempo la charla habitual de sobremesa en el grupo de trabajo que entonces formaba se componía de una de las historias de este personaje. Las historias eran increíbles y disparatadas, pero el protagonista estaba presente para confirmar la veracidad del relato. Un par de esas historias las he podido disfrazar lo suficiente para publicarlas en este blog, pero el resultado me ha parecido un pálido reflejo de la historia verdadera. A otras personas a las que he referido algunos de los hechos (y que ignoran totalmente que mantengo este blog), les ha parecido tan increíble que me han animado a escribir la historia completa. Pero nuevamente estoy impedido de escribirla, pues el protagonista, a pesar de todo, es aún mi amigo, y en la mayoría de los relatos no sale bien parado. No soy capaz entonces de cambiar una amistad por una historia. Nuevamente, cuando mis amigos me lo piden, puedo contar la historia con todos sus detalles. Incluso una amiga una vez me invitó un café específicamente para que le cuente la historia, la que narré muy incompleta por falta de tiempo y porque en ese entonces la historia no llegaba todavía a su final. Aún le debo el final, que sucedió hace algunas semanas. Esta historia entonces no la puedo escribir, aunque hay esperanzas de que algunos episodios aparezcan aquí, muy disfrazados para evitar problemas, como ya he hecho en dos o tres ocasiones.

Otras historias hay que no puedo contar, pero eso lo dejaré para otra ocasión en que no tenga nada que contar y pueda al menos contar algo sobre las historias que no puedo contar.

viernes, 9 de noviembre de 2012

El zapato de cristal


Una puerta se abre, ante los ojos de un niño, al escuchar o leer mágicas palabras como: "Hace mucho tiempo...", "Érase una vez..." Es la puerta que le invita entrar en el fabuloso reino de fantasía. El niño, atraviesa el umbral consciente de estar accediendo a otra estancia y lo hace con la misma naturalidad que corretea, de un lugar a otro, en su propia casa.

Parece ser que, los primates evolucionados somos los seres más frágiles y complicados del planeta Tierra. Al llegar a adultos, también necesitamos no permanecer durante mucho tiempo en un mismo "cuento", sólo que, a diferencia del niño, cada vez que deseamos cambiar de "estancia" solemos cuestionarnos si todo queda en orden y si nos irá bien aunque... hay veces que nos gusta guiñarle un ojo al azar.

Cuando, en el S. XVII, a Charles Perrault se le ocurrió recoger y publicar 11 cuentos, por primera vez, tuvo que editarlos en nombre de su hijo porque las costumbres de la época no veían bien que los escribiera un adulto. ¡Qué curioso, sin embargo, que a "Cenicienta", la protagonista que quiso pasar de los fogones a una maravillosa fiesta, le fuera a cambiar la imprenta los zapatos de cuero por los de cristal! Así fue: en el manuscrito original, escrito en francés, se leía que sus zapatillas eran de "vaire" (un tipo de cuero) mientras que, por errata de imprenta, se tradujo como "verre" (vidrio). Hasta aquí muy normal, lo no tan normal fue que el error nunca fuera corregido. Nadie se atrevió a romper el encanto de una imagen tan brillante, evocadora y fantástica. Tal vez, para hacer frente a la realidad, lo más humano sea soñar y a los adultos nos consta que tenemos necesidad de ficción.

No sé si a los niños les importaría mucho el material con el que se fabricó el calzado, creo que aún no comprenden la imagen sugerente de los zapatos, ni siquiera adivino si el cuento tendría el mismo éxito de haber sido de cuero. Sólo sé que ellos preguntan ¿por qué los zapatitos no se deterioraron cuando las ropas se volvieron harapos? Muy ufana contesto: porque los zapatitos fueron un regalo y no necesitaron ser transformados por el toque de la varita mágica, hay que leer/ escuchar bien, lo dice el cuento. Ellos entienden bien las moralejas implícitas: que la belleza interior es la que más deslumbra, que es muy mala la envidia y que los envidiosos sufren muchísimo más que los seres desprendidos y bondadosos, que estar al servicio de los demás es bueno si no se nos convierte en siervos y que, de vez en cuando, no está mal pedirle un regalo a la vida como compensación al esfuerzo. La de que sólo el que tiene padrino se bautiza, tristemente la entenderán luego...

(tomado del blog http://eljardindeirina.blogspot.com/2011/11/mas-que-cuentos-erase-una-vez.html)
Hace tiempo que no publico un cortipegado en este blog. La razón es principalmente, que tengo bastantes historias listas haciendo cola para ser publicadas y que voy programando para dar la impresión de un flujo constante, cuando la verdad es que cada vez más estoy escribiendo por ráfagas, a razón de una historia por día, para después entrar en una sequía que puede durar semanas. La otra razón es que cada vez tengo menos tiempo para revisar otros blogs, y cuando lo hago, encuentro cada vez menos historias que pueda incluir aquí. Tal parece que la inspiración se limita ahora a solo 140 caracteres. Sin embargo, cuando encuentro alguno, lo archivo en espera de la ocasión propicia para publicarlo. Este es el caso de este post ajeno. Espero que les guste.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Frases Twitteables 16


Esta manía por el twitter me está volviendo flojo. Últimamente ya no pienso en historias sino solamente en frases con menos de 140 caracteres. Así han quedado historias que merecían un post completo pero que se han visto confinadas a una o dos frases. La inspiración me da de vez en cuando para terminar la historia que pudo haber quedado dentro de estas series de frases twitteables y que aparecen más tarde como historias completas. En fin, aquí va la última cosecha de frases sueltas:
  • La huelga en esa dependencia estatal fue suspendida antes de que los demás se dieran cuenta de que los trabajadores no hacían falta.
  • Quiero ser el último hombre en tu vida. Es decir, aquel que ha de matarte.
  • Antes dudaba, ahora estoy seguro, pero no sé de qué.
  • El pastor gritaba “lobo”, y cuando la gente venía no veía nada y no le creía.  Es que siempre llegaban después de la luna llena.
  • No hay decepción tan grande como comprobar que el prólogo es mejor que el libro.
  • Aquel triángulo amoroso era bastante obtuso.
  • Descubrió la mejor manera de suicidarse. Lamentablemente, se llevó el secreto a la tumba.
  • Era tan adicto que aspiraba a una medalla olímpica.
  • Me quemé el dedo por tratar de tapar el sol.
  • Un lobo aullaba a la luna. Eso no tiene nada de extraordinario. El milagro fue cuando la luna le respondió.
  • Si caes, debes levantarte. Es fácil decirlo para quien no ha caído del sexto piso.
  • Quiero ser totalmente transparente contigo, me dijo el fantasma.
  • Me rompiste el corazón y te llevaste varios pedazos. No lo niegues, los conté.
  • Un día de estos agarraré un violín y me pondré a tocar para no dejar dormir a los mosquitos.
  • Hagámoslo por el bien de la ciencia. Averigüemos hasta dónde podemos llegar.
  • Todos los hombres descendemos del mono, pero algunos más directamente que otros.
  • No estás mal, pero aún no te mereces una página en mi autobiografía.
  • Teseo se encontró perdido en el laberinto. - Es por allá - le dijo el Minotauro.
  • El náufrago arrojó una botella al mar. Recibió 10 centavos por ella.
  • La rebelión de las máquinas será una protesta pacífica. Se negarán a funcionar.
  • A veces dan ganas de afilar un disco de Radiohead para cortarse las venas.
  • Me pediste más tiempo. Te voy a dar cadena perpetua.
  • Caminando por el bosque, se me ocurrió una idea. No, era solo una luciérnaga.
  • Tuve una idea genial, pero no la puedo poner aquí, porque ocupa 141 caracteres.
  • Escribía una historia tan violenta, que el lápiz estalló en pedazos.

martes, 30 de octubre de 2012

La noche de los muertos


La noche de halloween, todos los muertos se levantan de sus tumbas para espantar a los vivos. Muchos se disfrazan de niños pidiendo caramelos por las calles. Otros se levantan como zombies buscando cerebros para comérselos, búsqueda cada año más inútil gracias al buen trabajo que hacen el reggaetón y la televisión para descerebrar a la gente.

Los mounstruos tampoco pasan una buena época en estos días. Al pobre Frankenstein los niños lo confunden con uno de los muñecos disfrazados que se ven en los centros comerciales y lo agarran a patadas. Drácula se ha ido a ver a un abogado para demandar a los productores de "Crepúsculo", que tan mala fama le están haciendo. El otrora digno conde ya no puede salir a la calle sin que las niñas le pregunten si conoce o tiene algo que ver con el flaco paliducho de las películas. Además está el riesgo de que en una mala mordida le toque un portador de VIH, ahora que el seguro médico está tan caro y las empresas de salud no lo quieren atender con la tonta excusa de que el señor vampiro ya está muerto, y por lo tanto el seguro ya no lo puede cubrir. Por último, al hombre lobo da pena verlo ahora, sarnoso y con pulgas, como perro callejero, y con funcionarios municipales persiguiéndolo para castrarlo.

Así las cosas, me voy al lugar más animado está noche, que es paradójicamente el cementerio. Al llegar me encuentro con un flashmob del video de "Thriller" de Michael Jackson. Ah, no, son los muertos que se están levantando en protesta por el costo de vida. Son zombies que están buscando cerebros, y acaban de pasar por una dependencia estatal, que es como un restaurante de comida chatarra para ellos, porque es pura comida que llena un rato, pero en realidad no alimenta. Afortunadamente mi condición de tonto me salva de molestos apetitos. Los zombies saben muy bien que uno es lo que come, y nadie quiere comerse el cerebro de un tonto. Aprovecharé para hacerles unas preguntas a los muertos.

- Don zombie, Don zombie, contésteme ¿Qué hay más allá de la muerte?
- A mí me mató la mafia por saber demasiado... ¿Y todavía quieres que te conteste?
Este no me salió muy colaborador. Vamos a ver este otro.

- Y usted, señor, ¿Por qué se ha levantado de la tumba?
- Yo morí de amor y voy en busca de mi amada...
- No es que le quiera desanimar, pero... Si la mujer no le hacía caso cuando estaba vivo y sano ¿Cree que le va a corresponder ahora que está muerto y putrefacto?
Que curioso, nunca había visto a un zombie suicidándose.

Decido cambiar de estrategia y pregunto en voz alta a todo el espectral grupo: ¿No hay nadie famoso por aquí? ¿De repente Michael Jackson o Elvis Presley?
- No seas tonto - Me replica un muerto - Todos saben que Elvis está vivo y vive en una casa de retirados en California...

Se me ocurre otra idea. - Oigan, ¿Nadie quiere ir a la discoteca de la esquina a mover el esqueleto?
- Yo me morí de artritis...
- No sean así, ¡Hay que vivir la vida!
- Otro chistoso...
Nada que hacer, estos muertos no son muy animados.

Ante la poca respuesta de los muertos, me fui a celebrar el día de la canción criolla en un sitio muy bueno donde se tocaba el cajón y cantaba el Zambo Cavero.
- ¡Oiga Inge, ese ya está muerto!
- ¡A la pucha, que me he estado divirtiendo con los muertos toda la noche!

domingo, 28 de octubre de 2012

La sociedad secreta


Mi forma de entrar en esta historia fue a través de la observación de los extraños símbolos en el escudo. Al expresar mi curiosidad, la mayoría de los presentes declaró ignorar el significado, e incluso alguno aludió a la excentricidad de algún socio del club. Solo uno de los más ancianos me dio luces sobre el tema, complacido de que alguien se fijara en ese detalle. Me contó la historia:

Esos símbolos alguna vez fueron el secreto más oculto del mundo. Fueron creados hace muchos siglos como puerta al conocimiento y el poder. En ese tiempo, el conocimiento y estudio de la naturaleza, los cielos y la filosofía eran armas de las que se valían los poderosos para ejercer su influencia sobre la sociedad, que tomaba esos conocimientos como magia que hacía poderoso a quien los poseía. De esta manera, el orden establecido era mantenido y se daba al pueblo solamente el bienestar mínimo necesario para que pudiera desempeñar el rol que le fuera asignado por esta sociedad secreta. Es que el conocimiento no bastaba, había que poseer la disciplina y el autocontrol necesarios para evitar que este causara mal al mundo. Por eso hubieron de crearse rituales llenos de simbolismo que aseguraran la comprensión y el autocontrol necesario.

Así la sociedad secreta se convirtió en la fuerza dominante del mundo, dispensando vida y muerte, riqueza y pobreza, poder y deshonra, de acuerdo a los altos propósitos que la impulsaban. Bastaba una seña secreta, una acción aparentemente debida al azar para hacer conocer sus designios. En alguna ocasión, un rico comerciante se suicidó al encontrar que en el jardín de su mansión alguien dejó caer una cáscara de naranja. En otra, un pordiosero de la plaza recibió como herencia una importante cantidad, con el solo aviso de encontrar una moneda de cobre mordida en la escudilla de sus limosnas.

Semejante poder era peligroso para un solo hombre, y por eso se tomaron precauciones para evitar que una sola persona pudiera dominar la sociedad. La sabiduría no podía ser contenida por un solo miembro, y los símbolos aseguraban que los no preparados no pudieran acceder a todos los secretos. Por esta razón, los rituales secretos de la sociedad eran conocidos en su totalidad solamente por los miembros más antiguos y prominentes de la orden. Conforme ellos fallecían, dejaban instrucciones para que los ritos se mantuvieran inalterados. Pero esto no era siempre posible, había muertes inesperadas, las instrucciones no eran siempre lo suficientemente precisas, y los miembros más jóvenes las reconstruían según lo que podían recordar. Así, poco a poco, las ceremonias fueron cambiando, y al pasar el tiempo se han vuelto completamente diferentes a las que ocurrían en las reuniones primigenias. El sentido y el significado de tales ceremonias fueron también cambiando y adaptándose a los nuevos tiempos, sin nadie reparara en ello. Por el contrario, cada generación pensaba estar obrando igual a sus antecesores.

Aun así, y después de varios siglos de gobierno, la sociedad era todavía poderosa, pero empezó a decaer. Algunos de los miembros llevaban a sus hijos a participar en las reuniones secretas para hacerlos miembros, y así se incorporaron a la sociedad, aunque no llenaran los estrictos requisitos que se exigían a cualquier otro. Con el tiempo, la sociedad se convirtió en un círculo familiar de las familias más poderosas.

Tampoco fue posible impedir el ingreso de gente ambiciosa e inescrupulosa dentro de la sociedad, convirtiéndola en fuente de injusticias y explotación. Rebeliones y levantamiento fueron el fruto. La Sociedad secreta respondió alentando invasiones de reinos vecinos, provocando guerras y destrucción.
En ese entonces ya la Sociedad extendía sus ramas por todo el mundo conocido, y ante esta situación algunos de sus capítulos se independizaron, creando un cisma que llevó al mundo a un estado de confusión cuyas causas permanecieron secretas.

Toda aquella sabiduría acumulada durante siglos se fue perdiendo con los años, las querellas internas y la pérdida de los propósitos originales de la sociedad. Nuevas sectas, clubes y logias fueron creadas a imitación de la primera, sin llegar siquiera a acercarse al poder de la Sociedad primigenia. El conocimiento antiguo se creyó perdido hasta hace relativamente poco tiempo, en que los sagrados manuales de ética, rituales y arcanos de la antigua sociedad fueron redescubiertos de manera casi casual, en una excavación de una de las antiguas sedes. Ahora, aquellos miembros que aún han sobrevivido, tratan de volver a encumbrar a la sociedad en el lugar que le correspondió desde el principio. Pero los tiempos han cambiado, y se deben adaptar a los nuevos usos y costumbres. Es por eso que Usted, joven, puede ver los símbolos de la sagrada sabiduría en el escudo de este equipo de fútbol de segunda división, porque esa es la forma en que la sociedad está empezando a recuperar su poder.

Me fui del estadio dudando de la historia que escuché, aunque con una tarjeta con una dirección y una hora, adornada con uno de los símbolos extraños que había visto. Antes de salir pude ver que un gato negro entraba al campo. Tan pronto lo vio, el árbitro detuvo el partido y cobró un penal a favor del equipo con los signos en el escudo. Debe tratarse de una casualidad, recuerdo que pensé.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La letra fecunda



Todo empezó con una letra. Una letra que no es nada por si sola, que necesita una vocal para poder formar un sonido. Ese sonido es ahora una sílaba. La sílaba busca ahora con quien juntarse para formar una palabra. Esa palabra tiene ahora un significado. La palabra puede ser poderosa o simple, importante o tan solo servir de apoyo a otra palabra. Esta palabra necesita crecer, necesita formar una frase que exprese un pensamiento, y este pensamiento debe inspirar, debe motivar. Una frase expresa una idea y esta, a su vez engendra nuevas ideas. La idea principal debe desarrollarse en formas creativas. Ahora puede formar estructuras atrayentes que agraden al cerebro, puede desenvolverse en giros sorpresivos que sorprendan al lector. Los párrafos inspirados por la primera frase explican, aclaran y expanden la idea. Esta forma un sistema, una opinión, una creencia.

Esta creencia, que solo nace de la mente humana, necesita un propietario, alguien que la exprese en voz alta. Así nace el personaje, que ha de vivir su vida de acuerdo a estos preceptos. Y el personaje debe tener una historia. Debe tener un comienzo y un fin, debe pasar aventuras que hagan que el lector le siga a través de todos los episodios, de todos los capítulos. Es entonces que aparecen los personajes secundarios que pueden discrepar, oponerse o ayudar al protagonista. El destino y el azar juegan también su papel creando dificultades en el camino de nuestro protagonista. La trama se hace complicada y ocupa ya varios capítulos, aparecen más personajes, lugares que es preciso describir, situaciones que analizar, muchas ocasiones en las que poner en práctica la filosofía que nació de las ideas que nacieron a su vez de aquel párrafo proveniente de esa frase que nació para albergar a esa palabra originada por aquella sílaba que apareció para acompañar a la primera letra.

El libro es ya frondoso y lleno de historias secundarias, ideas y filosofías contrapuestas aparecidas para poner a prueba a la idea original, que pasa además las pruebas que le impone el destino. El libro tendrá que dividirse en varios tomos. Las descripciones de lugares y situaciones se multiplican y se forma toda una complicada red de sucesos y personajes que llevan al final que ha de dejar al lector las ganas de no terminar el viaje por las páginas de la obra.

Después de recorrer el viaje por todos los reglones, los párrafos, los capítulos y los volúmenes, el lector pregunta al escritor cómo resumiría su obra, y queda sorprendido cuando el escritor les responde que todo se puede resumir en tan solo una letra.

sábado, 20 de octubre de 2012

Heréticas



I
El asesino en serie fue capturado después de asesinar a su séptima víctima. En todos los casos la víctima había sido un practicante religioso de los que andan tratando de convertir a la gente de puerta en puerta. Su declaración fue la siguiente:

“Es mi deber salvar a mi familia del fin del mundo, por eso asesiné a esas personas. En la Biblia dice que el fin del mundo solamente llegará cuando todos hayan recibido la palabra de Dios. Entonces si yo mato a los que predican la Salvación la palabra de Dios no podrá llegar a todos y el fin del mundo no podrá realizarse. No temo a la condenación eterna, pues Dios sabe el momento exacto en que sucederá el Fin, y todo lo que ocurre en el mundo es parte de su plan divino, el que nos acerca inexorablemente hasta ese momento. El fin del mundo ocurrirá cuando todo esté listo, y no antes. Yo, por lo tanto soy la parte de ese plan divino que hace que el fin del mundo no ocurra antes de tiempo, por lo tanto, mi perdón está garantizado. Si acaso yo me equivocara y mereciera la condena eterna, aun así el tiempo que he ganado al retrasar el fin del mundo asegura que mi familia no sufra la conmoción de los momentos finales de la humanidad, y mi sacrificio no sería en vano.”


 II
La hermandad de San Judas Iscariote crecía en adeptos cada día. Las creencias de esta congregación se fundaban en el reconocimiento de que Judas Iscariote es en realidad el salvador del mundo, explicándolo de esta manera:

“Jesús de Nazaret necesitaba del sacrificio de su propia vida para divulgar su mensaje. El problema es que no podía en modo alguno influir para ser muerto. El suicidio en cualquiera de sus formas es impensable, pues denota cobardía. La muerte tenía que llegar por mano ajena, y de un modo que denotara el sacrificio por la humanidad. Los ataques al poder del Sanedrín no habían resultado. Los Fariseos y Levitas le temían debido a la cantidad de seguidores que lo aclamaban en cada pueblo e incluso en Jerusalén. Los romanos por su parte, no se metían en esos asuntos, considerándolos como cosas de judíos que no les afectaban. Jesús necesitaba entonces que alguien más precipitara su muerte. Y ese alguien tenía que ser de su propio entorno. Esta circunstancia tenía la ventaja de involucrar la traición, lo que haría al sacrificio aún más convincente. La celebración de la Pascua debía ser entonces una reunión de conspiración donde la víctima debía ser él mismo. La Biblia recoge las palabras de Jesús, pero no la entonación ni la fuerza. La frase “Uno de ustedes me ha de traicionar” no era una predicción. Era una orden. Y la orden debía ser dada al discípulo de mayor confianza. Por eso Pedro se ofrece para ser el traidor, pero es rechazado. Solo Judas a quien los demás confían su dinero, demostrando cuidado y esmero en la labor, es el elegido. Pero para esto debe hacer un sacrificio mayor que el de Jesús. Jesús sacrificaría su vida para salvar a toda la Humanidad. Nadie a quien se le ofreciera esta opción se negaría. Mucha gente se sacrifica por su padre, su esposa, su familia, es decir, por un número reducido de personas. Sacrificarse por toda la humanidad entonces no representa una decisión difícil. En cambio, el sacrificio de Judas es mucho mayor, pues debe sacrificar su eternidad. Debe pasar ante la Historia como un traidor, el más vergonzoso de los pecados, para que el sacrificio de Jesús, mucho menor como hemos visto, tenga sentido. Pero el sacrificio de Judas es aún mayor. Rechaza el pago y comete suicidio, como una forma de asegurar  su condenación, ya que solo uno de ellos debe ser elevado al paraíso. Mientras más bajo caiga uno de ellos, a mayor altura se elevará el otro. Es por eso que el sacrificio de San Judas Iscariote es mucho mayor que el de Jesús de Nazaret.”


III
La secta de asesinos escogía cuidadosamente a sus víctimas. Todos ellos eran de posición acomodada y reconocidos en la sociedad. Los crímenes eran siempre sangrientos, y las víctimas sufrían terribles sufrimientos antes de morir. Nada parecía relacionar el móvil de los asesinatos de los diferentes personajes, sin relación unos con otros. Sin embargo, la investigación de los crímenes revelaba siempre vidas secretas.  Una de las víctimas resultó ser el jefe de una red de pedofilia. En otro se encontró que debía su fortuna al robo y la extorsión. La policía, presionada por influyentes personajes de la sociedad, se dedicó a resolver el misterio. Solo después de varias víctimas que resultaron ser criminales, ladrones a gran escala, desfalcadores y violadores, descubrió la existencia de la secta. Al irrumpir en su local de reunión halló entre sus papeles su declaración de principios:

“El hombre no es bueno ni malo. La elección o el libre albedrío le hacen inclinarse hacia el bien o hacia el mal. Por eso, la ley de probabilidades hace que haya un equilibrio entre el bien y el mal. Hay, entonces tantas personas buenas como malas en el mundo. Como consecuencia, la cantidad de mal que existe es constante, como también lo es la cantidad de bien que existe. Pero el mal tiene mayor influencia sobre la conducta de las personas que el bien, y tiende a romper ese equilibrio. Es por eso que la secta existe. Debemos mantener el equilibrio entre el bien y el mal. Y la manera de hacerlo es haciendo que el mal se vuelva contra si mismo. Debemos causar horribles sufrimientos a quienes hacen mal a su prójimo. De este modo, la cantidad de mal, que ya hemos visto que es constante, no se volcará sobre las personas buenas del mundo, y los justos podrán desempeñar su labor sin problemas. Nosotros debemos sacrificarnos haciendo el mal para que las personas buenas puedan desempeñar su labor. Mientras existamos, se mantendrá el equilibrio.”

martes, 16 de octubre de 2012

Carta a Penélope



Querida Penny,

Disculpa por no irte a recibir al puerto, pero he tenido que salir para un viaje urgente. Cuando leas esta carta ya habré partido de Itaca. No creas que estoy aprovechando que has ido a visitar a tu mamá, ni que me estoy ausentando porque sé que traes a mi suegra “a visitar a su hija un tiempito”. No, lo que pasa es que me han convocado para la selección griega de guerra, que se va a jugar un partido allá por Troya. Tú sabes que no puedo faltar a este tipo de compromisos, porque todos dicen que soy el cerebro del equipo, y no puedo defraudarlos. Además esta vez se ha reunido todo el “Dream Team” de Grecia, Ahí van a estar Ayax, Telamón, Néstor, Agamenón, que es el capitán del equipo, Menelao, y hasta se han conseguido a Aquiles para la ofensiva. Aquí entre nos, Aquiles está inflado por la publicidad. Una vez en un partido, Teucro lo pateó en el talón y el hombre se quejaba como si se fuera a morir. De todas maneras, es el mejor punta de lanza que tenemos.

Yo sé que tú vas a decir que esta no es época de campeonato y que Troya ni siquiera está en la liga de Guerra Profesional, pero este es un caso especial. No nos vamos a jugar una copa y una caja de cervezas, como las otras veces. Ahora nos vamos a jugar el honor de Menelao y vamos a hacer que regrese su esposa Helena. ¿Te acuerdas de Helena, verdad? Es esa chica que se casó con Menelao y que cuando fuimos a la boda tú me dijiste que con esa cara de mosquita muerta un día de estos se iba a ir con el primero que pase. Pues eso es exactamente lo que pasó. Paris, el príncipe de Troya, fue a visitar a Menelao y este le dijo que se podía llevar lo que más le agradase de la casa. Y lo que más le gustó fue precisamente Helena. Entonces fue que Menelao tocó el cuerno para convocar a todo el equipo y quitarse el cuerno de la cabeza. Así como ves, no puedo faltar a la cita.

Entenderás que esto no es una excusa para escaparme e irme a tomar con mis amigos, esto es cosa seria. Pero no te preocupes, esto se termina en un ratito y regreso antes de que tu madre termine de desempacar sus maletas y se le ocurra quedarse a vivir en la casa. Los troyanos no tienen un buen equipo como nosotros. Es cierto que tienen una buena defensa, pero allí el único que la domina es Hector, que es el capitán del equipo. Tú sabes que a mí no me gustan los viajes largos, que son una odisea para mí, así que trataré de ganar la guerrita, recoger a Helena y regresar rápido a casa.

Por si acaso, no le llegué a pagar al chico que reparte el periódico, dile que siga trayéndolo y que yo le voy a pagar apenas regrese. Cuida también a mi perrito Argos, que está cachorrito y se pone a aullar cuando no estoy. Mientras regreso, puedes aprovechar para avanzar en tus clases de tejido, que siempre te quejas de que tienes que deshacer lo que has hecho para corregir los errores.

Muchos besos para ti, y para el bebé, cuídense mucho. Ya te contaré cuando regrese de nuestro triunfo. Vas a ver como entramos a Troya a caballo.

Tu esposo.
Ulises.

viernes, 12 de octubre de 2012

Televisión vs. realidad



Nada es como nos lo pinta la televisión. Aunque algunos de los personajes parecen sacados de la vida real, no serían capaces de despertar la pasión por seguir sus aventuras que vemos en los televidentes.

No me es difícil imaginarme, por ejemplo, al Dr. House en cualquier hospital del seguro social, de hecho, he visto a varios que pudieron haber perfectamente servido de modelo o inspiración para esa exitosa serie. El problema es que un médico gruñón, que trata mal a sus pacientes, aunque típico en los hospitales, no despierta simpatía en sus pacientes, sino todo lo contrario, por muy bueno que sea. Y en un hospital privado, lo habrían sacado debido a los pobres resultados en las encuestas de atención al paciente.

¿Y qué decir de los hermanos de Prison Break? En vez de pasar tantos problemas para escapar de la cárcel podían haber pagado a las personas adecuadas para que los dejen salir. Se nota que los norteamericanos son tan legalistas que hasta para escapar de la prisión quieren hacerlo por la vía legal. Claro, como los que se escapan son los buenos no son capaces de sobornar a alguien.

El invencible Jack Bauer es otro de los tipos que si me lo encuentro por la calle, empiezo a correr hacia el lado contrario, porque sé que donde él está, hay problemas. Lo único bueno de este personaje es que, como Santa Claus, solo trabaja un día al año. Me lo imagino aburriéndose el resto del año preguntándose cuándo es que va a pasar algo interesante en su vida. Tal vez los otros días su jefe, como a muchos de nosotros, siempre lo tiene podrido pidiéndole que el trabajo esté listo para hoy.

Paradójicamente, los episodios más falsos son precisamente los que se hacen llamar “reality”. Si viera alguno de ellos, me horrorizaría sin duda de ver tantas escenas que tratan de ser estrafalarias.
Felizmente, ante tantas dosis de irrealidad tengo aún una defensa. Apago el televisor.



Nota numérica y contable: Este post que me ha salido un poco corto, y que parece no tener mucha relevancia, tiene el honor de haberse convertido en el post número 400. Escribir 400 tonterías seguidas no parece mucho mérito, pero si me pongo a pensar resulta que me ha costado en realidad mucho esfuerzo y muchas horas sentado frente al teclado, sobre todo las horas en que me siento esperando que se me ocurra algo. Festejaré entonces el número 400 y trataremos de llegar hasta donde se pueda. Tonterías hay en todas partes, y hace falta un poco de paciencia para recogerla y ponerla aquí.

lunes, 8 de octubre de 2012

Cantando bajo la ducha



Aunque me gusta mucho la música, debo reconocer que no soy de los que cantan bajo la ducha. No es que no me sepa las letras de las canciones, que si las sé, ni que tenga problemas con las canciones en inglés. Por el contrario, y aunque peque de inmodesto, soy todo un políglota musical. Puedo cantar con el mismo desparpajo tonadas en castellano, inglés, italiano, portugués y hasta francés y alemán. Pero no canto en la ducha.

Analizando el tema, puedo comprender a las personas a las que sí les gusta asesinar canciones mientras deberían estarse preocupando en sacarse la mugre acumulada por el contacto con este sucio mundo. La ducha es un lugar donde uno tiene la privacidad para hacer ese tipo de cosas sin que nadie entre a criticarlo, lo que lo hace un antecedente de los actuales karaokes, donde la gente que ha estado practicando bajo la ducha saca a relucir lo aprendido. Además, cantar mientras uno se está bañando hace que las notas salgan más limpias, dicen, que las propiedades acústicas del cuarto de baño y el sonido cristalino del agua ocultan o disimulan las desafinaciones y gallos.

Puestos a calificar la calidad del canto cuasi subacuático, uno mismo es su público y su juez, y por lo tanto, nunca obtiene una nota desaprobatoria. Sabemos lo difícil que es la autocrítica en estos temas, más aun escuchando por la radio a tanto cantante de hip hop y reggaetón que no califica ni siquiera para cantar en su propia ducha.

Entonces he decidido hacer la prueba de combinar la limpieza corporal con la contaminación sonora y cantar bajo el rocío de la ducha, con los resultados que presento a continuación:
El primer intento no es nada auspicioso. Aquello que pareció un canto a lo Led Zeppelin no era más que el efecto del agua fría sobre mi cuerpo. En este crudo invierno hay que cuidar la temperatura del agua antes de meterse a la ducha.  Una vez solucionado el problema del agua caliente, viene la discusión sobre el repertorio más apropiado para la ocasión. La primera opción que se me ocurre sería “Smoke in the Water" o “Singin’ in the Rain”, pero podemos ponernos algo más audaces e intentar algo de opera. Cuando intento atacar el solo de “La Traviata” se me llena la boca de agua y en vez de un do de pecho termino haciendo gárgaras con el agua que cae.

El siguiente intento debe ser algo menos ambicioso, aunque trataré de no llegar al socorrido tema de “En el mar la vida es más sabrosa” intentando el ritmo de “La Piragua” o “Fuma el Barco”. Reconozco que mi falta de experiencia en estos menesteres hace que las notas musicales salgan adornadas con pompas de jabón cuando abro la boca. Deben ser las burbujas de amor de las que hablaba Juan Luis Guerra.
Esto de cantar mientras uno se ducha está resultando más difícil de lo que parece. Uno debe mantener la nota mientras al mismo tiempo está lidiando con el champú, el jabón y la esponja. Asunto complejo es el mantener la concentración durante la operación.

Justo cuando ya estoy agarrando el ritmo, se acaba el agua caliente. No estaba en mis cálculos tomar en consideración el tiempo disponible. Esto significa que las óperas de Wagner están también fuera de discusión. Menos mal, porque tampoco nunca me las llegué a aprender.

Al final, salgo más limpio, y con el convencimiento de que todavía no domino este arte de cantar bajo la ducha. A pesar de todo, mi conciencia está tranquila, ya que hice mi mejor esfuerzo y no terminé ahogado en el intento. Me siento como el sobreviviente del Titanic escuchando a los miembros de la orquesta decir “Señores, ha sido un honor tocar con ustedes”. Afortunadamente, ya he salido del cuarto de baño y ya no estoy como para cantar esa canción de Celine Dion.

jueves, 4 de octubre de 2012

Frases twitteables 15


Y sigue el ataque de las frases sueltas. Algunas de ellas merecían mejor suerte, haberse convertido en historias, algunas de ellas merecían haber sido escritas con pluma (alguna con pluma de gaviota, otra con pluma de ganso), otras más bien debieron ser escritas con tinta invisible, si las hubiera escrito a lápiz se podrían ver todavía los borrones. Pero no todas han sido un desperdicio de tinta. Principalmente porque las he escrito en el teclado. Alguna, incluso, en el bloc de notas de mi Smartphone, a falta de algo mejor. En fin, aquí esta mi última cosecha:
  • Si te interesa una mujer por su interior, pídele su radiografía.
  • Ya en mi niñez aprendí que resolver el cubo mágico no asegura el éxito en la vida.
  • Estoy de tan mal humor que cuando entré a Facebook apareció “¿En qué estás pensando?” y escribí ¿Qué te importa?”
  • Como no podía terminar su novela, engañó a todos prometiendo una segunda parte.
  • ¿Cuándo empieza la temporada de rebajas por fin del mundo?
  • Érase una casa donde cada noche se escuchaban horribles gritos y alaridos. No estaba embrujada, era un karaoke.
  • Mi personalidad secreta es Clark Kent.
  • Y yo que creía que el Times New Roman era un periódico italiano.
  • Tu biografía debería estar escrita usando Comic Sans Serif.
  • Al verte, descubro que no estoy tan deprimido como pensaba…
  • Salí por la puerta grande… Me botaron a patadas, pero fue por la puerta grande.
  • Se ganó fama de inflexible. No por mantener sus opiniones, sino por su forma tan tiesa de bailar.
  • Si fuera rico no sería feo, sería un nuevo standard de belleza.
  • Era tan fea que cuando le llevaban serenata cantaban canciones de protesta.
  • No pude terminar porque me robaron el broche de oro.
  • El estafador decía que advertía a sus víctimas cuando les decía “Es timado caballero”.
  • El elefante me miró y dijo “Yo te conozco”. Era cierto. Los elefantes nunca olvidan.
  • Era tan pobre que cuando lo examinó un doctor no pudo encontrarle nada.
  • El artista pintó una naturaleza muerta. No era un ejercicio, era una denuncia ecológica.
  • Hoy es difícil encontrar dónde comer. En todos lados se cuecen habas.
  • ¿Por qué nunca ponen la luz al comienzo del túnel, en vez de al final?
  • No es que sea paranoico, pero creo que alguien me está siguiendo en twitter.
  • Se busca mujer sin miedo al ridículo de verse conmigo en la calle.
  • Ese árbol de hojas tan rubias, tiene las raíces negras.
  • ¿Quién me llenó la luna? Yo la había dejado menguante…
  • Le has hecho al amor lo mismo que Arjona le hizo a la poesía.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Tres leyendas ocultas del rock


Casi regreso 
Algunos años después de fingir su muerte, el famoso artista quiso regresar. Pero había que hacer una prueba antes. Se inscribió en un concurso de imitadores suyos. Aunque pudo recordar algunos de los movimientos que lo hicieron famoso, gordo, viejo y cansado, no pudo siquiera clasificar a la segunda ronda. Derrotado, se fue pensando en morir, esta vez de verdad.


La reunión 
La reunión se llevó en el más estricto secreto. El lugar estaba vacío, a excepción de algunos instrumentos ordenados por teléfono con nombres falsos. Ni un testigo, ni una cámara, ni una grabadora. Ni siquiera sus esposas sabían de la cita de aquella tarde. Había tantas preguntas y tantas expectativas sobre su regreso que decidieron hacer una reunión secreta para saber si aún conservaban la magia que los había llevado al éxito. Una vez juntos, hubo un momento de tensa incertidumbre. Nadie sabía por dónde empezar. Alguien tenía que romper el hielo. El guitarrista empezó a tocar los acordes de un viejo rockabilly y todos lo siguieron. Por un momento parecía que todos volvían a ser los de antes, pero pronto empezaron a perder el compás, a tratar de imponer su estilo solista. Intentaron aún un par de canciones más, algunos de sus éxitos, pero fue inútil. Las letras ahora les parecían tontas y los acordes predecibles. Todos se detuvieron al mismo tiempo, exclamando casi al unísono “Ya no somos aquellos chiquillos”. Abandonaron el edificio convencidos de que la magia se había perdido para siempre, dispuestos a continuar con sus respectivas carreras y ahora sí, sin mirar atrás.


 El contrato 
Todo estaba listo para el gran regreso. Las entradas se habían vendido en poco tiempo y los ensayos iban viento en popa. Parecía que todo sería un éxito y ya se hablaba de una nueva gira, un nuevo disco y tal vez una película. Pero al llegar a su camerino, el artista encontró a un personaje esperándolo. “He oído que quieres regresar” le dijo sin más saludos. El artista no supo qué responder, paralizado de miedo. “¿Qué pretendías hacer? Tienes un contrato, ¿Recuerdas?” El extraño mostró un papel saliendo de un sobre. “Y el contrato se vence hoy. Yo cumplí con mi parte y tú debes cumplir con la tuya”. A la mañana siguiente encontraron el cadáver en el camerino. Los bailarines, técnicos y músicos se reunieron extrañados ante la repentina muerte. Solo uno de ellos opinó: “Parece como si el diablo hubiese venido a reclamar su alma”. Nadie le creyó.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El hombre y el tigre


Cuando llegué el hombre estaba ya muy grave, su aspecto daba miedo, al ver todas las heridas que tenía en el cuerpo. A pesar de que estaba lleno de llagas abiertas que debían causarle horribles dolores, se mostraba tranquilo, y tenía una expresión tranquila en su rostro. Yo solamente lo observaba y trataba de pensar en la clase de bestia salvaje capaz de hacer tanto daño a un hombre para dejarlo abandonado en el camino donde lo encontraron.
- Voy a tratar de salvarlo, amigo – Le dije, consciente de que mi voz no reflejaba mucha convicción.
- No lo he llamado por eso, Doctor, sino para contarle lo que pasó… 
- No se esfuerce, se debilitará más… 
- Sé que voy a morir, y por eso debo contarle mi historia, déjeme hacerlo… 
- Llamaremos a su familia, no tiene que contarme nada a mí, que no lo conozco, y además soy inglés… 
- Es por eso que se la debo contar a Usted, porque no es indio, y a usted le creerán, escúcheme... 

Así fue que me empezó a contar esta historia en voz muy baja y haciéndome temer a cada momento que no viviría lo suficiente para terminarla, historia que escribo ahora tal como la escuché:

En el camino de Tumbaldar encontré a un viajero que me propuso acompañarme hasta el próximo pueblo. Acepté, pues su rostro, aunque parcialmente cubierto por sus ropas, inspiraba respeto y confianza, y alguien con quien conversar es bueno para quien suele viajar solo. Al principio pensé que el viajero no conocía estos parajes, pues preguntaba sobre los pueblos y las gentes de las aldeas cercanas. Yo estaba complacido de contarle lo que sabía de todos los pueblos de esta región, de las montañas y los ríos dignos de verse por aquí. Así llegamos a las cercanías de la ruinas de la ciudad de Dragupta. Le conté de los maravillosos templos y castillos que aún pueden verse allí. “Estas obras revelan la magnificencia de la que es capaz el hombre” recuerdo que le dije, a lo que respondió: “Usted ha estado sin duda en contacto frecuente con los ingleses, que le han transmitido su soberbia”. En verdad he tenido tratos frecuentes con los ingleses, pero no creía hasta ese momento ser soberbio como decía el viajero. “¿Cree usted acaso que el hombre es el dueño de la creación y que puede hacer en él cuanto quiere?” Aunque no quería discutir con mi compañero de viaje, le tuve que responder que bastaba mirar las maravillosas construcciones de Dragupta, y que ningún animal era capaz de hacer algo semejante. “Entonces no ha prestado atención a los muchos ejemplos a su alrededor. Solo tiene que mirar los nidos de las termitas, para igualar al más pobre de sus nidos, los hombres deberían hacer edificios de cientos de pisos de altura con sus propias manos”. - “Ellos son solo insectos, ningún animal tiene la perfección del ser humano, que con sus manos pueden hacer cualquier cosa, pueden danzar como no lo hace ningún animal, y tienen un alma que expresa sentimientos”. Ante esto el viajero soltó una carcajada fuerte como un rugido. “Los ingleses sin duda lo han convencido de esto. Yo podría demostrarle que el un animal como el tigre es superior al hombre en todo sentido”. Ante mi sorpresa cada vez mayor, me empezó a explicar: “El tigre hace cuanto quiere en la selva, ningún otro animal puede rivalizar con él. El cuerpo del tigre es de una perfección a la que ningún hombre puede aspirar, tiene un paso silencioso y armónico con el que ninguna danza humana puede rivalizar, sus patas pueden ser suaves y también pueden convertirse en armas mortíferas si lo desea, las que hacen parecer a las armas humanas como torpes juguetes. ¿Y qué me dice de su poderoso rugido, que aterroriza a los hombres y animales por igual? Usted me habla de las construcciones de los hombres, y yo le digo que esas construcciones son solo una forma de esconderse del mundo, mientras el tigre no teme a nada y puede dormir donde le plazca, mientras el hombre se refugia en lo más profundo de sus viviendas, lleno de terror”.
Hube de reconocer que el extraño tenía razón, aunque intenté todavía una defensa: “Ciertamente lo que dice no está fuera de razón, sin embargo, el hombre captura al tigre, lo enjaula o lo mata”. - “Ciertamente eso ocurre, pero solo cuando muchos hombres se reúnen para atacar a un solo tigre, con sus armas, elefantes y artefactos. Eso solo demuestra la superioridad del tigre y lo falsa de la victoria del hombre. De igual modo que muchas ratas vencen y devoran a un hombre solo, así es la victoria que usted alega sobre el tigre, esa es una victoria indigna, basada solo en el número”. Nuevamente hube de admitir que el extranjero tenía razón. En ese momento estábamos ya en las ruinas de Dragupta, a lo que el extranjero me señaló los edificios. “Usted me señala con soberbia estos edificios, sin darse cuenta que los templos y edificios están dedicados al tigre. Tigres guardan las entradas de los palacios, y tigres adornan las paredes de los templos. Esta ciudad que usted me muestra con indebido orgullo no está dedicada al hombre, sino al tigre”. La voz del extranjero se había elevado mientras hablaba, hasta convertirse en un rugido. Fue entonces cuando se quitó los velos que le cubrían el rostro, para dejar ver el verdadero aspecto de Sembawang, el dios tigre…

El pobre hombre no me pudo decir nada más. Expiró sin dejar la expresión de resignación de su rostro. Solo me quedó entregar el cadáver a sus familiares que ya habían llegado y encargar una ofrenda al dios de la ciudad de Dragupta, con el reconocimiento de que el hombre no es el dueño de este mundo y que es solo uno más de los seres que lo habitan.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La próxima historia


Estoy frente al teclado esperando que la inspiración aparezca para empezar a escribir otra de mis historias. Como ocurre muchas veces, no tengo la menor idea de lo que saldrá esta noche del teclado. No es raro que solo tenga que escribir un par de líneas y después simplemente deje que la historia se escriba sola mientras voy tecleando. En esas ocasiones ni siquiera yo sé cómo va a terminar. Tampoco sirve de mucho el que tenga alguna idea del tipo de historia que voy a escribir. Anteriormente una historia que empezó como una broma, sátira o chiste, se enseria y se pone filosófica y al final queda como una de esas historias para pensar.
Otras veces trato de escribir una nota autobiográfica y la fantasía entra corriendo para convertir la historia en un sueño delirante. Pero la mayor parte de las veces soy literalmente el primer sorprendido con el final del cuento, como si en vez de escribir el cuento lo estuviera leyendo. Algunas veces también empiezo una historias por el final. En estas ocasiones el punto de partida es el ¿Qué pasaría si...? y de allí empiezo a desarrollar la historia. Este es el caso de las historias basadas en otra historia conocida.

Así, pues, al sentarme ante el teclado de la computadora me pregunto al igual que los lectores que siguen este blog qué clase de historia saldrá esta semana. Tal vez sea un cuento disparatado, un pensamiento melancólico, un intento de autobiografía o una simple tontería, tal vez salga esta vez una de las historias de Abu Navid, siempre prometidas y tan escasas en su publicación, o una versión personal de algún cuento o leyenda conocido, últimamente han aparecido muchas frases twitteables, ¿Hace cuánto tiempo que no escribía algo sobre los Beatles? Tal vez sea tiempo de que salga algo ahora.

 Entonces me sentaré y me pondré a escribir el próximo post, que tendrá alguna sonrisa, algo en qué pensar, quizá alguna sorpresa escondida en la última línea. ¿Y cuál es esa historia? Eso lo sabrán leyendo la próxima entrada de este blog.

martes, 18 de septiembre de 2012

La multiplicación de los milagros


Erase una vez que ocurrió un milagro. Un milagro puede ser cualquiera, no importa cual. Puede ser acaso una multiplicación de los panes, o caminar sobre el agua, tal vez un milagro que no esté mencionado en la Biblia. El hecho es que fue un milagro. Los milagros no ocurren todos los días, y es por eso que se les llama milagros. La verdad es que los milagros son tan raros que para que ocurra uno es necesario otro milagro. Entonces sucede que en realidad no ha sucedido un milagro, sino dos. El milagro original y la ocurrencia del mismo, como acabamos de descubrir. Luego nos damos cuenta de que si la ocurrencia de un milagro ya es un hecho rarísimo, el que ocurran dos milagros es aún un hecho más sorprendente, por lo que podemos afirmar que esta ocurrencia es ya un tercer milagro. En consecuencia, tenemos que ha ocurrido no un milagro sino tres. Continuando con estos razonamientos, podemos seguir multiplicando los milagros hasta el número que queramos. Pero esto nos lleva a una paradoja. Mientras más apliquemos este ejercicio, más milagros encontraremos, y si llegamos a un número suficientemente alto (digamos, unos cuantos cientos o miles), descubriremos que en realidad la ocurrencia de tales milagros no es en absoluto un acontecimiento infrecuente, ya que hemos demostrado la existencia de un número alto de milagros ocurridos. Siendo así, el hecho deja de ser un milagro, ya que la característica esencial para calificar a un hecho como un milagro es precisamente el que no ocurra con frecuencia. Por consiguiente, solo podemos llegar a la conclusión de que ninguno de los encontrados fue realmente un milagro, sino un hecho común y corriente. Entonces, ¿Cómo es que llegamos de un número muy grande de milagros a no tener ningún milagro? Es este el verdadero milagro. Como corolario, podemos afirmar con toda veracidad que los milagros realmente existen.
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