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lunes, 5 de mayo de 2025

Fábula tonta


Era una noche clara y sin nubes. Un tonto, un estúpido y un soñador salieron a pasear al bosque. 
El tonto vio la luna llena reflejada en un charco y quedó maravillado creyendo que tenía a la luna al alcance de su mano. 
Cuando el estúpido la vio, pateó el agua, sintiéndose poderoso al creer que había derrotado a la luna. 
El soñador, al desaparecer el charco, levantó la mirada y vio la luna, hermosa y brillante en el cielo. Siguió caminando sin apartar la mirada hasta que resbaló en otro charco, se cayó y arruinó toda su ropa. 
El estúpido se rió al verlo, el tonto se quedó pensando si había valido la pena, y el soñador se levantó y se fue pensando si esta historia tenía alguna moraleja.

viernes, 25 de octubre de 2024

Frases de tontos 3


La antología de frases tontas de la vez anterior me quedó corta, así que hoy la continúo, como quien exorciza a los demonios de la tontería, que a tantos desafortunados ha creado una reputación.
  • Si es cierto que el amor es ciego ¿Por qué me vio a mí la cara de tonto? 
  • Soy tan tonto que la gente piensa que estoy enamorado.
  • Lo despreciaban diciendo que era tan tonto que no odiaba a nadie. 
  • Los tontos, cuando son felices, no necesitan decírselo a nadie, ni requieren de la aprobación de nadie para serlo.
  • A mi me tocó esa musa ignota, que es la musa de las tonterías, cuya existencia los griegos negaron.
  • Los políticos nunca preguntan cuántos tontos hay sus seguidores, solo se preocupan cuando esos tontos defienden su causa en voz alta.
  • A veces leo cosas que deben tener un mensaje secreto, un anagrama, o algo, porque no pueden ser tan tontos.
  • Algún día haré recordar a la gente que yo ya era tonto antes de que se pusiera de moda.
  • Lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Menos a mí, que me dejó tonto.
  • Cuentan que una vez fui poseído por un espíritu tonto y me hicieron un exorcismo. Nunca se supo a quién fue que sacaron.
  • En mi defensa, diré que también dice mucho de ti, a quién consideras tonto.
  • Todos piensan alguna vez de manera diferente a los demás. Pero solo los tontos se atreven a expresar esas ideas en voz alta.
  • Para aquellos que esperan una tontería de mi parte, y quedan esperando, solo puedo alegar cordura temporal.
  • Mi invento fracasado es el detector de tontos. Funciona perfectamente, pero no puedo acercarme a él sin que se enciendan todas las luces y empiece a sonar como loco.
  • Uno de los objetivos de mi existencia en este mundo es convencer a la gente de que se puede ser un tonto y aun así vivir una vida plena. 
  • Encontré la lámpara mágica, la froté y apareció un genio que me concedió 3 deseos. Quiero dejar de ser tonto, dije como primer deseo. El genio lanzó un enorme grito, antes de meterse de nuevo en la lámpara, que se sumergió nuevamente en la arena. Creo que lo mío es incurable.
  • ¿Serviría si me promociono como un tonto libre de aditivos, libre de químicos, 100% ecológico y no contaminante? 
  • No soy un personaje muy bíblico. Más que la voz que clama en el desierto, soy el tonto que canta en la colina, que tampoco es tan alta. 
  • Otro día. Otro tontómetro roto por haber sobrepasado la escala. 
  • Normalmente, la gente no cree en los imposibles hasta que me ve haciendo tonterías imposibles. 
  • Mi palabra inventada de hoy es Politontismo: Capacidad de hacer tonterías en varias actividades y disciplinas del saber humano. 
  • He descubierto que no sirvo para el programa de protección de testigos. No importa la identidad o el sitio en el que esté, mis tonterías me hacen inconfundible.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Frases de tontos 2


Durante este periodo de falta de inspiración, busqué, como suelo hacer en estos casos, entre mis viejos posts algo que reciclar, y encontré una recopilación de frases sobre los tontos. Ni tonto ni perezoso, decidí hacer una nueva recopilación sobre las últimas frases sobre el apasionante y nunca comprendido tema de la tontería. Después de todo, el nombre de El Tonto de la Colina no debe ser gratuito ¿verdad?
  • A los tontos nos tienen que mantener ocupados, porque si no, pensamos. 
  • A mi los errores no me hacen más sabio, solo me hacen un tonto con más experiencia.
  • Parte de la inteligencia es saber cuándo hacerse el tonto.
  • Hay una hora en la madrugada en que se hace imposible distinguir una idea brillante de una tontería.
  • Hablan los que me conocen sobre mi inteligencia bipolar: A veces soy brillante, otras veces solo soy un tonto. 
  • Encontrar con quien pasarte de listo es fácil, el reto es encontrar con quien poder pasarte de tonto.
  • El más sabio guarda silencio. El problema es que el más tonto también. Es fácil confundirlos.
  • Solo por curiosidad. ¿Qué es más difícil, entender a un genio o entender a un tonto?
  • La contradicción de la semana: Soy tan tonto que leo las instrucciones de las cosas. Por eso cuando las uso nadie cree que soy un tonto.
  • Hubo una vez un tonto, que decía inconmensurables tonterías con voz grave y pausada, con gesto adusto, con tal solemnidad, en fin, que la gente no se daba cuenta de que eran tonterías. Hoy ocupa un alto cargo político.
  • Hoy me dijeron que soy muy inteligente. La verdad es que soy un tonto que pasa por inteligente. Soy un tonto en la clandestinidad. 
  • Aún hay quien dice que yo no soy tonto, sino que mi inteligencia es de estilo minimalista.
  • No existe ningún invento o idea genial que al comienzo no haya sido considerado como una tontería.
  • Tremendo desperdicio de energía el de aquellos que quieren saber lo que piensan los tontos, sin considerar que en realidad los tontos no piensan. 
  • El tonto del pueblo, consciente de su idiotez, estaba triste. Hasta que el presidente de la Nación les visitó y dio un discurso. 
  • Escribo tonterías al azar, esperando que alguna de ellas tenga sentido. 
  • En realidad no era tonto, sino de pensamiento lento, por eso actuaba antes de que su cerebro tuviera tiempo de dar su opinión.
  • Nada más tonto que tratar de demostrar que alguien es tonto. Si lo es, los que tendrían que saberlo ya lo saben.
  • Uno pone más cara de tonto cuando al fin entiende que cuando no entendía.
  • He descubierto que las opiniones sobre mí están divididas, unos piensan que soy solo un tonto inofensivo, mientras que otros opinan que soy un tonto peligroso. 
  • Uno nunca deja de hacer tonterías, lo que pasa es que con el tiempo empieza a hacer tonterías más adecuadas para su edad.
  • Nadie despierta tanto odio como un tonto cuando tiene razón.
(Continuará)

martes, 16 de abril de 2024

Pensamientos a medio hornear



Al fin llegué al momento en que me he quedado sin tonterías. Lamento decir que suspendo mis publicaciones por aquí hasta que la señora musa de las tonterías se digne en venir a esta casa. Tan solo me han quedado algunas frases sueltas que estoy publicando todavía en mi cuenta de X, y estas semillas de posts que no he podido completar y que han quedado como pensamientos a medio hornear. Hasta la próxima.

I
Una de las verdades impopulares que he descubierto es el aporte de los Estados Unidos a la unión latinoamericana. Nadie ha confiado tanto en ella, al punto que para ellos, ya somos una sola nación. El problema es que esa nación ellos creen que es México. 

II
Si yo tuviera el poder de ser escuchado y de que mis consejos sean seguidos, haría de este mundo algo mejor. Me gustaría poder influenciar en las personas, y guiarlas hacia una mejor sociedad. Pero no, los “influencers” usan su poder para dar consejos de maquillaje, hacer chistes y hablar de superficialidades.

III
La modestia es un arte que nunca he podido dominar. Muchas veces he tratado de no alabarme, esperando que sean los demás quienes se den cuenta de mis méritos y lo que he logrado es ser ignorado, o que sean otros los que se lleven la gloria. Otras veces he mencionado lo importante de mi trabajo, para ser tachado inmediatamente de orgulloso. Algún punto medio debe haber, en que haga notar sutilmente mi valía, de modo que los demás crean descubrir lo bueno que soy, y difundan esta noticia al mundo. 

IV
Si ya le hicieron una película a Oppenheimer, creo que sería justo hacerle una también a Heisenberg, creador del principio de incertidumbre. Imagino primero a un niño tímido e inseguro, que cuando su madre le preguntaba en dónde había estado, no sabía responder con exactitud. Luego, su momento de inspiración llegó cuando, años más tarde, conducía su nuevo automóvil y lo detuvo un policía. ¿Sabe usted a qué velocidad iba? Le preguntó. - Depende, ¿Me estaba usted observando? - Dijo Heisenberg. El policía responde que sí. - Entonces iba por debajo del límite de velocidad. - 
Sorprendentemente, el policía lo dejó ir, y Heisenberg llegó a la conclusión de que la velocidad depende de si lo están observando o no. Con el tiempo, llegó a ganar el premio Nobel por no poder decir en dónde estaba o a qué velocidad iba, si es que había alguien mirando o no.

V
Y puestos a pensar en teorías de conspiración. ¿Y si el poder detrás de la tercera guerra mundial son las cucarachas? Eso explicaría el por qué cada vez estamos más cerca de volarnos unos a otros con bombas atómicas, dejándoles a ellas el dominio del planeta.

domingo, 4 de junio de 2023

Opiniones tontas



Una de las ventajas de tener a un tonto dentro del grupo es que siempre aparecerá con una opinión o una idea que alimenta la discusión, ya sea para reírse de ella, refutarla por tonta, o admirar su uso del lenguaje lógico. Un tonto aporta a la conversación un oxímoron inesperado, un argumento irrefutable pero sin sentido, o una paradoja de esas que desatan la risa general, pero que después deja a todos pensando si no será una idea tan descabellada. Si lo sabré yo, que soy el tonto de mi grupo. 

Por ejemplo, los que me conocen como ingeniero me preguntan sobre mi opinión técnica de tal cual catástrofe ocurrida, y mi última respuesta fue que los diseñadores suelen pensar en las formas en que puede fallar una estructura o una máquina, y el error fatal aparece justo en el lugar en donde no se pensaba. El ejemplo más famoso es el Titanic, que estaba hecho para resistir de todo, menos el choque lateral de un iceberg. Haciendo un viaje al pasado, yo le hubiera dicho al capitán que, en vez de esquivar el iceberg, tal vez hubiera sido mejor embestirlo de frente, pues el diseño del barco sí había previsto esa posibilidad, y quizás habría sobrevivido. Esa opinión alimentó la conversación un buen rato, dejando en el olvido el gastado tema de si Leonardo Di Caprio entraba o no en la tabla salvadora. 

A la hora del almuerzo, en que se necesitan temas de conversación siempre frescos, tuve ocasión hace poco de improvisar sobre la posibilidad de incluir carne humana en el menú, ahora que la carne está tan cara. Me mostré en desacuerdo, pero no por razones morales, sino con argumentos más bien prácticos: Si consideramos otras opiniones, veremos que en realidad son muy raros los ataques de tigres, leones o tiburones, pero el hombre habla siempre del peligro de estos animales, sólo por no aceptar la verdad de que las bestias se rehúsan a comer carne humana, porque saben que tiene un muy mal sabor. En resumen, que los animales comehombres son solo un mito creado por la soberbia humana para sentirse un poco más importantes.

Más tarde, en la oficina, cuando alguien quiere despejarse un momento, sabe que puede ir a mi sitio a preguntarme cualquier cosa, y obtendrá una respuesta que lo distraiga y le cambie el chip de desazón que las grandes empresas nos instalan en el cerebro. Una chica vino a preguntar sobre la conveniencia de inscribirse en el gimnasio vecino, y yo, por reflejo, le contesté con mi teoría de que un gimnasio es el mejor negocio para alguien que quiere lavar dinero sucio. Aunque llegue la auditoría y pregunte cómo puede ganar dinero un establecimiento que siempre está vacío, se le puede responder que la mayoría de la gente se inscribe, paga la mensualidad y nunca viene, y en el mejor de los casos solo viene a tomarse unos selfies que publicará con frases del tipo “Ahora sí, vamos con todo”. 

Por último, nunca falta aquel que quiere refutarme, o al menos hacerme notar lo poco serio que se ven ese tipo de opiniones en un ingeniero de mi categoría. En estos casos, y cediendo un poco a la falsa modestia, espero a que agrupe un poco de gente antes de responder que doblemente tonto es el que pretende refutar a un tonto, a quien no interesan las opiniones ajenas, y que ha descubierto que las críticas no son más que envidia disfrazada hacia alguien que no necesita frases sacadas de las redes sociales para expresar una opinión. Como prueba, lanzo el reto de expresar ideas sin usar frases sacadas de internet, como “zona de confort”, “autoridad moral”, o “no tengo pruebas pero tampoco dudas”. 

¿Alguien más quiere una opinión?

jueves, 14 de abril de 2022

La última conspiración



He conseguido un nuevo trabajo, como asesor técnico de una sociedad secreta que domina el mundo desde las sombras, y tengo hoy una reunión en línea con las fuerzas oscuras, que están deseosas de conocer lo que puedo aportar al proyecto. Lo bueno de tener una reunión secreta es que no perdemos tiempo en presentaciones, y como todas las cámaras están bloqueadas (solo se ven las siluetas de mis interlocutores, parece que a los gobernantes de las sombras les encanta eso), nadie se da cuenta de que todavía estoy en pijama y sin afeitar. Ofrezco mis talentos para ejecutar los planes de control planetario dentro del presupuesto y cumpliendo con el cronograma. Los miembros de la sociedad secreta tienen literalmente todo el dinero del mundo, pero eso no significa que abran la billetera alegremente cada vez que les solicitan fondos adicionales. 

Pido un poco más de información sobre los proyectos actualmente en ejecución, y uno de los dirigentes, a quien reconozco como Daddy Yankee por la voz de reggaetonero agrio, me explica el plan de control de multitudes usando las cámaras de vigilancia en las calles y las funciones fantasmas de los celulares. ¿Eso no es lo que hacen en este momento en China? Pregunto. Si, me responde otro de los jefes entre las sombras, en quien reconozco la voz de pito y el acento de Lionel Messi. Los chinos tienen una red de espionaje industrial mejor que la nuestra y nos robaron nuestro plan, ejecutándolo más rápido y a menor costo, es por eso que necesitamos sus servicios. Tiene sentido, pensé para mis adentros. La sociedad secreta - me siguen explicando - ha fracasado repetidas veces en crear una epidemia mundial con la gripe aviar y el ébola, y los chinos tuvieron éxito en su primer intento con el coronavirus, dejando a la Sociedad en ridículo, y reaccionando solo para ordenarle a Bill Gates, que es un empleado de bajo rango en la Sociedad, que trate de robarse el crédito. 

En realidad la gente nos sobreestima, interviene una sombra con la voz de Priyanka Chopra. La mayoría de nuestros proyectos de dominación mundial han fracasado, desde el fiasco de las computadoras del año 2000, el intento de acabar con la FIFA llevando al Once Caldas a la final de la Copa Intercontinental, y la decepción del 5G, que es un elefante blanco que solo sirve para que más gente juegue al Minecraft. Los únicos éxitos relevantes que hemos tenido son la popularidad del reggaetón y los reality shows, que han bajado el coeficiente intelectual promedio de la población en casi tres puntos.

Mis propuestas para mejorar el control de los proyectos son bien recibidas, y me ofrecen integrarme a alguno de los proyectos que están en desarrollo actualmente. El plan para arrebatar TikTok de manos de los chinos parece interesante, así como el de convertir el terraplanismo en un partido político que ascienda al poder en varios países. Al final me decido por el proyecto de controlar la producción mundial de litio. 

Solo queda zanjar el detalle de mis honorarios. La Sociedad podrá ser dueña del mundo, pero a la hora de pagar es bastante roñosa. El tesorero, que es un reptiliano de voz sibilante, trata de convencerme de que la crisis mundial nos afecta a todos. Ante la falta de un acuerdo, expongo mi plan, mi propia conspiración mundial.

Ante tantas teorías de conspiración que pueblan las redes sociales, yo empezaré una serie de ideas tontas que harán divertirse a los lectores, pero que traerán semillas de pensamiento que no tardarán en germinar, logrando una transformación total: el objetivo de estas tonterías será el convertir a la gente en personas. El único lugar a donde no pueden llegar las cámaras de calles y edificios es al alma de las personas. La única esperanza son las tonterías que dicen verdades disfrazadas para evadir al gran ojo que lo ve todo, y el hábito de pensar es la mejor defensa contra los ataques que buscan controlar nuestras mentes. 

Tal como esperaba, el reptiliano rechazó mi propuesta, y se rió de lo tonta de la idea. Así terminó mi labor de asesoría. Lo que no saben, es que ya empecé con este plan hace tiempo, publicando en este blog tonterías que esconden semillas de pensamiento. Es mi propia conspiración mundial.

martes, 11 de febrero de 2020

Un caso muy difícil


Como uno de los propósitos de Año Nuevo, me propuse encontrar una pareja, y como yo sí trato de cumplir con mis propósitos, aún sigo con la misión que me propuse. Investigando sobre el tema, descubrí que Cupido ya no es un niño con los ojos vendados que dispara sus flechas por el bosque. Ahora es un adulto con una esposa y un hijo que mantener. Por eso es que ya no está concentrado en el trabajo y no me manda a nadie desde hace mucho.

Decepcionado de los dioses paganos, tuve entonces que encargarme del asunto personalmente. Los resultados tampoco han sido positivos. Me he plantado con mi mejor sonrisa y he iniciado conversaciones con mis más exitosas ocurrencias, sin tener mayor suerte que antes. Las mujeres simplemente no parecen tener ninguna intención de acercarse a mí. Las pocas que me han dirigido la palabra han preguntado primero “¿A qué te dedicas?” para desecharme al enterarse de que no tengo un alto cargo en alguna gran empresa, y que ni siquiera tengo amigos o relaciones en algún ministerio, que eso se está buscando mucho también en estos días.

La búsqueda en internet tampoco ha dado resultado alguno. Llevo un récord perfecto de ningún “like” en las más conocidas aplicaciones de dating, tal vez porque hasta ahora no he podido hacerme una foto de perfil en donde no salga con cara de tonto. Nadie ha respondido tampoco a mis “likes”, lo que me ha llevado a la conclusión de que solo me gustan las mujeres que no se merecen a alguien como yo. Esto no es tan malo, pienso yo, porque la mayoría de los perfiles que encuentro allí parecen estar cortados con la misma tijera, diciendo que son gente que le gusta la sinceridad (cosa poco creíble con la cantidad de filtros que usan) y que gustan de una buena conversación con una copa de vino (y no mencionan al vino entre sus preferencias). Viendo los perfiles, descubrí además que lo que está de moda ahora para las mujeres no es buscar un “compañero de vida” sino un “Sugar Daddy”, que en castellano significa alguien que les pague todos sus gustos, por caros que sean. Y yo no califico ni para la primera cuota de una mujer así.

Ante la poca efectividad de los intentos anteriores, me he comunicado con algunos altos mandos de la iglesia para ver qué santo es el que tiene la mejor performance en conseguir parejas para gente como yo. Como mi caso es difícil, he recibido confirmación del cura de mi barrio de que las fuerzas celestiales están llamando a su equipo de respuesta especial, algo así como un comando SWAT, o Navy Seals, pero con aureola. Ya me han prometido la asistencia de San Valentín, San Antonio, San José, Santa Rita, y San Judas Tadeo, que es el arma secreta de este Dream Team celestial. Lo único que pide el citado curita es una generosa donación a la parroquia, a lo que he respondido que así como estoy, le pongo una catedral si es que obtengo resultados antes de la próxima boda a la que me inviten, que es la ocasión más a propósito para presentar a la nueva pareja.

El caso es que ya pasó el Año Nuevo, el Año Nuevo chino y todavía no veo resultados. Me informan que los santos han organizado una serie de casualidades de probabilidad ínfima para acercarme con una mujer que no se avergüence de ser vista conmigo en público. Parece que existe la traba burocrática de que lo que para mí sería un premio, para una mujer sería un castigo o una penitencia, y los santos no están autorizados a este tipo de cosas. El hecho es que mi caso tiene a los santos pidiendo milagros. San Valentín ya se ha excusado diciendo que se acerca su propio día y ya no puede descuidar a sus feligreses, San Antonio se hace el desentendido cuando le preguntan, Santa Rita me ha preguntado si mejor no pido un perrito o algo más fácil, como la paz mundial por ejemplo, y el cura de mi parroquia ha vuelto a pasar el cesto de las limosnas, abandonado el sueño de una nueva catedral.
Me hacen difícil conservar la esperanza.

domingo, 5 de enero de 2020

Donde menos se piensa


Son muchos, se confunden en la multitud y es imposible reconocerlos a simple vista. Son los tontos. A la gente desprevenida los toma por sorpresa. Creen estar ante una persona normal y lo tratan como tal hasta que de pronto, sin previo aviso, sueltan una tontería que los deja en evidencia, pero para entonces ya es demasiado tarde.

Algunos, teóricos de la tontería, han aventurado algunas formas de identificarlos, son aquellos que van con una sonrisa entre la multitud de trabajadores que van al trabajo cada mañana, como si la vida fuera bella a esas horas, dicen, pero nunca encuentran la prueba definitiva. Otros, de aquella raza que le puso etiquetas a a todo lo que existe, tratan de clasificarlos para identificarlos, fracasando al verlos cometer tonterías de nuevos tipos que obligar a replantear cualquier clasificación.

Algunos quisieron marcarlos, colocarles un distintivo que proteja a las personas normales de su contacto, para sufrir la decepción que significa constatar que la tontería es contagiosa y hace a personas comunes cometan acciones tontas, o peor aun, pensamientos tontos. Se dice incluso, aunque no ha podido nunca probarse, que los tontos saben infiltrarse en los equipos de investigación que pretenden estudiarlos.

No hay lugar en donde tarde o temprano no aparezca un tonto, ni proyecto en donde no surja una tontería que introduzca una peligrosa variable de incertidumbre que ponga en riesgo todo el resultado.

Es inútil castigarlos u ofrecer incentivos para evitar que los tontos actúen, porque los tontos son inocentes de su propia tontería y no actúan con mala intención. Los tontos, además son inmunes a la experiencia. pueden repetir las mismas tonterías una y otra vez. Cuando se les impide o se les educa para no cometer una tontería específica, cometen otra que nadie pudo prever, demostrando una inventiva fascinante.

Es imposible censarlos, porque los tontos ni siquiera saben que lo son, y viven desconociendo el efecto que su tontería causa en los demás. Las opiniones de los demás tampoco son confiables, pues muchas veces son interesadas, muchas veces se califica a alguien como tonto sin serlo, e ignorando a los verdaderos tontos. De esta manera nadie conoce su cantidad, no se sabe si son mayoría, como más de uno teme.

Cualquier intento de control tendrá poco o ningún efecto. Las tonterías no pueden ser direccionadas, ni desviadas, ni evitadas. Fluyen de manera natural y como el flujo de un río caudaloso, si encuentran un escollo, lo rodean y vienen desde otro lado.

Son una fuerza impredecible y poderosa que algunos han tratado de aprovechar desde el gobierno, desde los partidos políticos y hasta desde las mafias, con resultados que no han ido más allá de algunos éxitos esporádicos y de corta duración, porque los tontos son la más democrática de las condiciones, sin tener distinción de sexo, edad, condición económica, religión o filiación política. 

¿Qué podemos hacer entonces contra los tontos? Nada. Ni siquiera se puede criticarlos, porque en aras de la corrección política no sería bien visto herir sus sentimientos y en cualquier audiencia, al menos probabilísticamente, hay al menos un tonto. Ya sabemos que donde menos se piensa, hay un tonto.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Mi clase de tonto


Cansado de que la gente me pregunte qué clase de tonto soy, intenté primero establecer una clasificación de los tontos, para descubrir que hay tantas clases como tontos existen, porque los tontos son únicos e irrepetibles, cada uno a su manera. Tampoco se puede proponer una escala cualitativa porque siempre hay un tonto que sobrepasa la escala, los tontos se superan y sobrepasan cualquier límite humano. Lo único que entonces puedo hacer es clasificarme por analogía, poniendo casos como ejemplo. Como resultado, puedo decir que soy esa clase de tonto que:

  • No cree en lo que lee si encuentra una falta de ortografía.
  • No hace caso de las críticas, a menos que encuentre algo de razón en ellas.
  • Cuando viaja, se encuentra a sí mismo no en el destino, sino en el viaje.
  • Cree que el bien es silencioso, a diferencia del mal, que es muy ruidoso, y por eso la gente piensa que es el mal lo que más abunda.
  • Pregunta en voz alta lo que todos piensan pero no dicen por miedo a parecer tontos.
  • Cuenta situaciones normales de la vida como si fueran sucesos maravillosos, como si la magia fuera un elemento cotidiano de la existencia.
  • Al que nadie toma en cuenta cuando da una opinión, hasta que los hechos le dan la razón, y aún entonces, la gente critica por agorero y por dar mala suerte.
  • Piensa en sí mismo más que como un tonto intencional, como un tonto en defensa propia.
  • Al contrario que el resto de la gente, solo se porta normal cuando está totalmente borracho.
  • Tiene una musa que le susurra tonterías al oído, dejando a la gente sorprendida por esas tonterías tan inspiradas.
  • Siente empatía no solo por los pobres y desamparados, sino también por los malvados, pensando en lo que les habrá pasado para volverse así.
  • Cree que todos somos tontos en algún momento del día, en alguna situación, en alguna época de la vida, con alguien, o por alguien.

Esta no es una definición, ni una clasificación, tan solo sirve como ayuda para los que preguntan.

jueves, 27 de junio de 2019

Érase un tonto


Erase una vez un tonto que vivía en lo alto de una colina. En la aburrida aldea vecina se contaban muchas historias sobre él, que el tonto no confirmaba ni negaba, sabedor que estas eran la sal y la pimienta de la vida pueblerina.

De vez en cuando se deleitaba escribiendo versos de amor en una hoja de papel que luego convertía en un avión. Lanzaba el avión de papel desde lo alto de su colina hacia la aldea y después bajaba para escuchar las historias de alguien que había encontrado un mensaje de su amado, y entonces reír al ver las nuevas parejas que el azar creaba.

No era raro en el pueblo ver al tonto bajando el camino desde su colina. Lo hacía a cualquier hora, en el día o en la noche, y cuando algún vecino estaba en la calle conversando o caminando, podía sentir en el hombro inesperadamente la mano del tonto que venía a saludar. Por eso en toda la región se hizo famoso el dicho: “Nunca se sabe dónde ni en qué momento puede aparecer un tonto”.

Como el tonto no tenía dinero, contaba sus historias en el mercado a cambio de los víveres que necesitaba, pues muy raras veces aceptaba dinero. Un día vio a un ama de casa salir del mercado quejándose de los precios. Tiene usted toda la razón - le dijo – Vea usted esta manzana, me costó uno de mis mejores chistes.

Se dice que una vez alguien propuso comprarle la casa. El tonto simplemente sacó una silla e invitó al comprador a sentarse junto a él. – Si puedes pagar este atardecer o darme uno igual a cambio, te venderé la casa – dijo.

Un día, uno de sus parientes subió a la colina y encontró al tonto regando una maceta sin nada más que tierra. Cuando le preguntó el porqué, respondió que alguna vez estuvo allí la flor más bella que había visto, y la regó hasta que se marchitó. No la reemplazó porque no encontró otra flor digna de ocupar su lugar. Pero siguió regando la maceta porque ya no estaba regando una flor, estaba regando un recuerdo.

Una vez se le vio rodando una pesada piedra colina arriba. Un caminante que pasaba le ofreció su ayuda, pero el tonto se negó, diciendo que hacía eso en busca de inspiración para una historia sobre Sísifo que estaba escribiendo. Tiempo después, el caminante volvió a pasar por allí y preguntó al tonto si había encontrado la inspiración buscada. - Si, la encontré, le respondió . Pero cuando se me ocurrió la historia, estaba todavía a medio camino, así que no pude detenerme hasta llegar arriba. Cuando lo hice, ya había olvidado todo.

Desde hace un tiempo el tonto ya no se deja ver por la aldea, pero la gente insiste en que sigue viviendo en lo alto de su colina, viviendo nuevas historias que todos cuentan, aunque algunos digan que es solo porque sin el tonto, la aldea sería igual a todas las otras que hay en la región, una aldea sin nada especial.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Mis sueños pequeños



Tal vez mi falta de éxito en la vida se debe a que nunca he sabido soñar en grande. Si alguna vez pienso que me gustaría ganar la lotería, no pienso en esas loterías mundiales de miles de millones de dólares, sino en esas más provinciales, que alcanzan apenas para salir de deudas, librarse de los vecinos odiosos y darse el gusto de un solo viaje.

En el amor, mi ilusión, es exactamente la que no quiere Joaquín Sabina: un amor civilizado, con recibos, y escena del sofá, alguien que elija mi champú, con sólo la concesión de que se muera conmigo si me mato, y se mate conmigo si me muero.
Será por eso que cuando cojo la guitarra, no me imagino a mí mismo en un estadio repleto de gente que grita mi nombre repitiendo mis acordes en guitarras invisibles. En tales casos, pienso más en que soy ese sonido que suena desde una esquina de un pequeño local, pero que llega al corazón de los pocos que le prestan atención.

Una vez conocí a un ingeniero que se jactaba de haber estado en grandes proyectos, que sólo aceptaba un trabajo si la paga era buena. Lógicamente, esta persona no mostraba empatía alguna en su trabajo, y según él mismo decía, no estaba allí para hacer amigos. A mi siempre me causaba esa repulsión que me han causado desde entonces los mercenarios laborales, y lo comparaba con la forma en que he tratado de llevar mi carrera profesional, tratando siempre de aprender y preguntándome todas las noches si es que mi trabajo ha hecho la diferencia ese día, y si realmente he aportado algo a la meta durante esa jornada.

Será también por eso que en muchas películas que he visto, me he sentido más identificado con alguno de los personajes secundarios que con el héroe. El Neville Longbottom en La saga de Harry Potter, o (horror de horrores) el Hawkeye de los vengadores. Soy un tonto, prefiero el alma al ego, prefiero cuidar un jardín a gobernar un reino. Debe ser eso.

jueves, 8 de junio de 2017

Mis vidas pasadas



Tratando de resolver uno de los grandes misterios de la humanidad, que es saber cómo es posible que haya gente así de tonta en el mundo, se me ha dicho que lo mío es una extraña predisposición genética, una mutación tipo X-Men, o simplemente una probabilidad casi imposible, acompañada de una innegable vocación. Otra explicación un poco más mística que ha formulado un amigo que dice que yo puedo competir con tontos de talla mundial (o sea que soy algo así como el Messi de los tontos) es que estoy pagando los pecados de mis vidas pasadas.

Debo aclarar que no creo en la reencarnación, y esta teoría me parece un insulto, un intento de quitarme originalidad e ignorar el esfuerzo que cuesta ser un tonto en una sola vida. Pero, me dicen que mi espíritu científico no puede negarse a la posibilidad, cuando ahora se ofrecen servicios de prestigiados chamanes que te hacen recordar las vidas pasadas.

Sobre el tema de las regresiones a vidas pasadas, siempre me ha parecido sospechoso que la gran mayoría de los que dicen haber tenido alguna han resultado ser personas importantes en su anterior reencarnación. Casi todos fueron de la nobleza, grandes sacerdotes, nadie dice algo como “en mi vida anterior fui campesino de la tribu de los huitotos” o “fui un mendigo que se sentaba en la plaza de Katmandu”.

Aquí en el Perú tenemos varias formas de saber lo que hemos hecho antes de nacer en este tiempo, incluyendo verificar en las oficinas estatales las deudas pendientes en el sistema financiero, donde siempre aparecen cosas que has hecho en vidas anteriores y en lugares donde nunca has estado. Pero no, mis amigos quieren probar la teoría en vivo. Obviamente, yo no recuerdo mucho de lo qué pasó en la sesión, pero me dicen que mi historia estaba tan buena que todos los presentes se revolcaban de la risa, e incluso me ofrecieron otro viaje a precio rebajado con la condición de darle tiempo a llamar gente y cobrar la entrada esta vez.

Haciendo recuento de mis vidas pasadas, resulta que soy un tonto de antiguo linaje y rancio abolengo, pues todas mis vidas anteriores han sido gobernadas por la tontería. Dicen los que estuvieron en la ocasión antes mencionada – sobre todo el que se puso a apuntar todo – que he vivido una treintena de vidas y he sido un tonto en cada una de ellas. Mi vida anterior más famosa fue en la antigua Grecia, donde fui el famoso filósofo Crísipo de Solos, que se especializaba en decir y hacer tonterías, como cuando filosofando defendía una idea y acababa argumentando en contra de sí mismo. También escribía mucho, pero nada de ello se ha conservado hasta hoy, con lo que nos hemos perdido de sus sabrosos textos. Tal vez es por eso que yo también escribo y con dos respaldos además. La última y más famosa de sus tonterías fue la de darle a beber vino a un burro para ver cómo tropezaba y caía, con tan cómicos resultados que las carcajadas le produjeron la muerte, dando origen a la expresión “muerto de risa”.

Otra de mis vidas anteriores fue la de Garcí Calatayudano, marinero español que trató de llegar al Perú a principios del siglo XVI. Y digo que trató porque nunca hubo pruebas hasta ahora de que realmente haya llegado a estas tierras. Resulta que Garcí era un tonto a quien no podía encargársele tarea tan sencilla que no pudiera hacer mal. Se dice que se hizo marinero debido a que nadie lo quería en su pueblo y un día amaneció misteriosamente a bordo de un barco. Allí se hizo conocido por el empeño que ponía en sus tareas. Le ordenaron amarrar las velas, y lo hizo con tal pasión que sus artísticos nudos no podían ser desechos. A la hora de limpiar la cubierta, descubrió las virtudes disolventes del alcohol sobre las manchas difíciles, y casi acaba con el ron antes de que los demás se dieran cuenta. El capitán del barco tomó la sana decisión de abandonarlo en el siguiente puerto, donde Garcí se las arregló para abordar otro navío, que lo llevó hasta el siguiente puerto, donde fue abandonado por razones parecidas. A poco de su llegada a Panamá ya era conocido como el marinero más tonto de Las Indias y Europa, y fue enrolado en una de las expediciones de conquista del entonces mítico Reino del Sur, con la esperanza de que fuera la primera baja contra los indígenas. Durante el viaje en barco, se le ordenó tirar redes para pescar, a falta de una tarea mejor, pero al no lograr nada, pensó que sí los gatos gustan del pescado y son cazadores, bien podría funcionar arrojar uno al mar para que cace unos pescados. El castigo esta vez fue abandonarlo en una isla que encontraron de camino. Allí sobrevivió comiendo pescado y huevos de aves hasta qué pasó el siguiente barco que lo recogió y lo abandonó igualmente en la siguiente isla. Poco a poco fue llegando cada vez más al sur, siendo ya conocido como “el naufrago”, inspirador sin duda de la historia de Robinson Crusoe. Aquí la historia pierde su rastro, pero sé ahora que la última isla en donde fue abandonado no estaba lejos de la costa, adonde pudo llegar nadando, con tan mala suerte que al llegar a la playa fue mordido por una tortuga, que le dejó una herida que al infectarse causó su muerte.

Otra de mis vidas, de gran éxito entre los presentes a la sesión de regresión fue la de Kenosuke, un samurai del señor Toshiuda, a quien le fue encargado durante la era Meiji hacer los preparativos para recibir al shogun y al embajador norteamericano, demostrando tan poca capacidad para la tarea que el maestro de ceremonias venido de Yedo se quejó ante Toshiuda de que Kenosuke “era un tonto”. Toshiuda mandó llamar a su samurai, y le ordenó seguir las órdenes del maestro como si fueran las suyas propias. La primera orden del severo maestro fue “que dejara de ser un tonto”. Kenosuke pensó durante la noche en cómo obedecer la orden y solo se le ocurrió una salida para dejar satisfecho a su señor. Al amanecer cometió el suicidio ritual sepuku. Tal gesto mereció la admiración del maestro, quien reconoció que efectivamente había dejado de ser un tonto, y la del señor Toshiuda, quien enterró con honores al samurai fiel, honorable, pero tonto.

Otras vidas incluyeron un soldado portugués muerto la víspera de una batalla por un golpe asestado por una bacinica, según confirmó después el físico del batallón; un oscuro maestro sufí llamado Abu Navid el Apócrifo; y un hijo de hacendado en Mérida que cometió el error de ganar una partida de cartas al famoso bandolero “Mundofeo”.

A todo esto, el misterio de la tontería sigue sin resolverse, la teoría del castigo arrastrado por múltiples vidas queda descartada, así como la teoría de que solo muerto se me acabará lo tonto, porque como ya hemos visto, esto seguirá hasta mi próxima vida. 

jueves, 22 de octubre de 2015

El amor es… tupido


Aquel que, enojado por una tormenta que arruinó un paseo por el campo con su prometida, prometió a su amada castigar a los elementos por ese ultraje. Así que salió de la cabaña en la que se encontraba blandiendo furioso su espada contra los elementos. La pelea fue corta y desigual, pues a los pocos minutos un rayo fulminó al incauto. Los familiares, durante el entierro, calificaban el suceso como un acto de Dios, otros mencionaban el castigo que Zeus, el dios del rayo, infligía a quienes osaban retarlo. Con seguridad que si hubiera estado de moda en ese tiempo, se hubiera hablado también del karma, La verdad es que esa muerte se debió a la pura y simple estupidez.

Por alguna razón, los actos más increíbles de estupidez son provocados por amor, o cuando menos, por el afán de impresionar a una mujer. ¿Una mujer lo abandonó? Voy a practicar salto bungee sin soga en el acantilado más próximo con clavado acrobático sobre el pavimento. ¿La mujer ni siquiera sabe que existo? Entonces me lanzo colina abajo en un carrito de supermercado o me dedico a buscar la forma de descabezarme de manera original, de preferencia en presencia de la mujer en cuestión, o al menos filmando mi suicidio a ver si se hace popular en Youtube.

El último episodio de esta cadena interminable de estupideces con el prefijo “Por ti soy capaz de” ocurrió hace poco en un estadio de fútbol. Una pobre alma creyó que era una buena idea impresionar a su novia mostrándose en el estadio en plena tribuna local con una camiseta del equipo rival. Intento imaginar el proceso mental de alguien capaz de hacer eso justamente en la última fecha del campeonato. Algo así como –Hago una locura-Salgo en televisión-Mi novia me ve-Ella piensa que soy el más valiente del mundo-Se enamora para siempre de mi-. Por desgracia, los miembros de la barra brava –escogidos entre lo peorcito de la sociedad- no entendieron el chiste, y pensaron a su vez que estando tan aburrido el partido bien podrían matar el tiempo con un linchamiento. La valentía de nuestro personaje debió durar bien poco, hasta ver a la turba de unos 300 hinchas sedientos de sangre que iban a por él. El pobre reclamó la presencia policial, la que no pudo evitar que le cayeran muchos golpes, corrió a todo lo que le daban las piernas y apenas pudo llegar al baño de mujeres de la tribuna, en donde quedó encerrado hasta que la policía puso orden, pudo rescatarlo y sacarlo del estadio. 


El hecho salió al día siguiente en todos los diarios, al menos esa parte salió según lo planeado, pero de manera vergonzosa y entre la burla general. La enamorada, con mayor sentido que su pareja, se negó a declarar, así que ni los diarios ni la televisión mostraron la reacción de la mujer a quien iba dirigida esa estupidez, pero podemos confiar en que lo habrá abandonado, o al menos le habrá prohibido terminantemente volver a acercarse a un estadio, y a hacer una locura semejante.


jueves, 6 de agosto de 2015

Frases de tontos


De la misma manera que los canales de televisión, cuando se les acaban los capítulos nuevos de sus series, empiezan a repetir los capítulos por no tener nada fresco que poner, así yo empiezo a repetir cosas que ya publiqué antes para no dejar que me venza la falta de inspiración.

Y al igual que los cantantes que sin nada nuevo que ofrecer al público, ofrecen “remixes”, selecciones de éxitos  y versiones nuevas de sus mismas canciones, así yo remezclo y reviso lo que ya tenía de antes para ofrecerlo a la gente con una ropa nueva.Ya avisada la audiencia, ofrezco aquí las mejores frases sobre los tontos (mi tema recurrente) que han aparecido antes en este blog, en mi cuenta de twitter, y también en mi reciente y todavía poco visitada página en Facebook. Disfrute el que no las haya leído antes y recuerde el seguidor asiduo.
  • Bienaventurados los tontos, porque ellos entrarán al cielo a hacerle compañía a los otros bienaventurados. 
  • Aprendo de mis errores y cada día soy un tonto con más experiencia. 
  • El hombre hace al menos 5 minutos de tonterías al día. La inteligencia consiste en no rebasarlos. Yo cumplo con mi cuota a eso de las 9 am. 
  • ¿Por qué las instrucciones de armado de muebles "a prueba de tontos" te hacen sentir como un tonto?
  • No soy un teórico de la tontería, así que cuando alguien me pregunta qué clase de tonto soy, no sé qué responder. 
  • No hay tantos tontos como la gente piensa. Algunos son copias piratas para engañar a la gente.
  • Cuando alguien pasa por la calle sonriendo, a nadie se le ocurrirá pensar que es alguien sabio. Por el contrario, se le tachará automática e inevitablemente de tonto. 
  • Dentro de poco, la gente temerá a las invasiones de tontos tanto como teme hoy las invasiones de zombies.
  • Los tontos tienen la misión de hacer la vida de los demás un poco más surrealista. 
  • Luego de decir tantas tonterías, ya ni cuenta me doy de cuando hablo en serio.
  • Soy de esas personas a las que antes llamaban "bueno", y que ahora llaman simplemente "tonto". 
  • No, no era tan valiente el príncipe como dicen. Era simplemente tonto. Creyó que lo del dragón era sólo una leyenda. 
  • Si te explicara lo que pasa conmigo, no lo entenderías... Aunque decir "soy un tonto" es una buena manera de resumirlo. 
  • Cada vez que trato de justificar mis tonterías quedo peor, así que ya abandoné el esfuerzo. 
  • Las apariencias engañan. No te fíes de mi cara. Soy aún más tonto de lo que parezco. 
  • A veces, es bueno decirle a alguien tonto, no como insulto, sino como diagnóstico. 
  • Deberían probar la tontería. Es algo liberador. Y algunos no regresan. 
  • Admitir que soy un tonto siempre deja sin armas a mis enemigos. 
  • Puedo hacer tonterías en muchos campos del saber humano. Resulta que soy un tonto renacentista.
  • No sé por qué la gente quiere discutir con un tonto. Si gana no obtiene gloria, y si pierde, queda en vergüenza.

sábado, 11 de julio de 2015

La tienda de animales


Buscando un regalo para mi sobrina, voy en busca de una tienda de animales que me han recomendado. En realidad tengo, sin razón alguna, varias ideas preconcebidas de lo que es una tienda de animales, desde el mismo nombre, que hace dudar si los animales son los que venden o los que compran, y yo, que los pocos animales que he tenido a lo largo de mi vida nunca vinieron de una tienda, voy con cierta desconfianza. Me imagino a unos vendedores muy en contacto con su lado animal, maquillando a los productos para que se vean más lindos y abrazables, o cosas así. La cosa no fue tan así, como narraré a continuación:

La tienda, tal como sospechaba, es reconocible desde lejos. Hay establecimientos que deben tener un ambiente especial para funcionar. Una funeraria no se puede parecer a una tienda de abarrotes, por poner un ejemplo. Y la tienda de mascotas tiene que tener un olor a animal perceptible desde media cuadra a la redonda, y tener un encargado que limpia, atiende al mostrador y además conoce perfectamente las formas legales y varias de las ilegales en que puedes conocer al animal de tu preferencia. Es que como en todo, hay mascotas de moda y otras que no.

Tímidamente, me acerco a ver las jaulas que están en la parte exterior de la tienda, viendo a los gatitos bebés. Se me acerca el dependiente, un joven que sin duda tiene una cara que hace juego con los productos que vende.
-          Buenos Días, señor. ¿Está buscando una mascota? Tenemos precios, tamaños, colores…
-          Sí, estoy buscando algo para mi sobrina.
-          Ah, muy bien tenemos perritos Chihuahua, que están muy de moda, puede verlos aquí…

Los tales Chihuahuas no me parecen tan bien, parecen aterrados al verme, o más bien aterrados con la perspectiva de ser recibidos por mi sobrina, quien a su corta edad ya lleva una cantidad impresionante de mascotas muertas. Se les ve temblorosos y con el terror reflejado en sus ojos. El dependiente se apresura a explicarme que ese es el aspecto natural de los Chihuahuas, y que no tengo nada de qué preocuparme. Se equivoca, porque cuando me dice el precio de cada uno, veo que la cosa realmente es para preocuparse. El efecto Paris Hilton a elevado al cielo el precio de estos cachorros.
-          Están bien los cachorros, pero yo estaba buscando una tortuga – Le digo, como quien cambia de tema. El dependiente me mira con cara de extrañeza.
-          Las tortugas ya no se usan, señor, se van reír de la niña, le van a hacer bullying y le van a crear un trauma ¿Quiere que ella pase la vida yendo al psicólogo cuando sea grande?
-          Es que las tortugas son más durables, no hay que sacarlas a pasear, y no es fácil que se escapen, no se alejan mucho…
-          Las tortugas son A-BU-RRI-DAS, señor, usted no va a ver a nadie que le saque fotos a una tortuga para el facebook, tiene que llevarle una mascota fotogénica.
-          ¿Qué me recomienda entonces?
-          Ahora se están llevando mucho los ferrets, le puedo mostrar…
-          Oiga, ¡Esto es una comadreja!
-          No, señor es un ferret…
-          ¿Y cuál es la diferencia?
-          Estos son importados.
-          ¿O sea que me quiere vender una comadreja importada? Para eso me voy a mi pueblo, le traigo una y le saco su carnet de extranjería, oiga, no me quiera engañar.
-           Vea, señor, ya veo que usted es un cliente exigente, así que le voy a mostrar nuestros productos Premium, venga por acá, por favor.

El vendedor me llevó a un cuarto interior, no sin antes verificar que nadie nos veía. Allí encontré a varios animales que a primera vista no parecían tener nada especial. Mi rostro de incredulidad debía ser patente, porque el vendedor empezó a explicarse inmediatamente.
-          Cada uno de estos animales son especiales, tienen cualidades diferentes, para clientes que saben apreciar lo bueno. Vea este loro, es para clientes con problemas de asertividad, le hemos enseñado a decir frases de autoayuda del propio Paulo Coelho…
Era cierto, apenas me vio, el loro empezó a decir “Vamos, tú puedes, ¡Eres un guerrero de la luz!”. 

Debo admitir que me impresionó. Ya empezaba a imaginar cómo sacarle partido a un animal así, tal vez cobrando para que la gente escuche sus conferencias. Pero el vendedor tenía otros animales que mostrarme.
-          Este es un perro policía, ya sé que me va a decir que parece un perro chusco, lo que pasa es que es un policía de civil, que puede infiltrarse entre el resto y reunir información valiosa, y cuando sea el momento apropiado aparecerá para hacer el trabajo sucio, y cualquier cosa que haga dirá que simplemente estaba haciendo su labor, que solo sigue órdenes.

La cosa ya me estaba gustando, esto sí era más de mi nivel. ¿Y este canario? Pregunté al ver uno en una pequeña jaula.
-          Oh, no, este no es del equipo, lo hemos traído como entrenamiento para que el perro policía lo haga cantar… Mire más bien este gato, lo tenemos entrenado por la mafia siciliana, lleva ratones y pájaros muertos a las personas que usted elija, como amenazas de muerte.
-          ¿En serio hace eso?
-          Claro que sí, justo la semana pasada lo enviamos con un par de pescados muertos para informarle al Padrino que Luca Brasi está durmiendo con los peces…

Yo ya estaba entusiasmado, aunque el precio era más alto que los otros, dentro de todo el grupo de animales especiales escogí para mi sobrina una tortuga coquetona, son unas mascotas muy durables, no hay que sacarlas a pasear, y no es fácil que se escapen, no se alejan mucho, y sobre todo, son muy fotogénicas, el vendedor me aseguró que dentro de muy poco se van a poner de moda y van a aparecer junto a sus dueños en todos los perfiles de Facebook…

lunes, 2 de marzo de 2015

La tercera colina



Después de mucho tiempo de pensarlo, he decidido invadir facebook. Esta decisión, aunque en apariencia simple e incluso tardía, ahora que TODO tiene facebook, me ha costado mucho. Por meses he estado pensando qué podría yo agregar a esta red que merezca abrir una nueva sucursal de mis tonterías, y si valdría la pena agregar una nueva colina a las que ya tengo en este blog y en Twitter. Al final, como cualquier tonto que se respete, decidí lanzarme a la piscina sin pensar demasiado en las consecuencias, que es exactamente lo mismo que hice al abrir mis cuentas en este blog y en Twitter.
Así como en los casos anteriores, cada sitio ha ido adquiriendo su propia personalidad, aunque siempre manteniendo como sitio base este blog, que fue el que comenzó esta aventura.

¿Cual será el destino de este nuevo esfuerzo? No tengo la menor idea, y tal vez sea mejor así, no quiero hacerme demasiadas expectativas. Me gusta pensar que mis otras cuentas son sitios de culto conocidos por pocos, pero apreciados por esos pocos que los conocen, y espero que suceda lo mismo en el facebook.

Espero comentarios y sugerencias. Todavía estoy pensando en este sitio como una versión beta, algo que todavía no tiene su forma definitiva, pero por algo se empieza. Quisiera muchos Me gusta, muchas recomendaciones, eso me indicará que estoy en el camino correcto.
¿Algo más? Ah, si la dirección, qué tonto soy. Me podrán encontrar en este sitio: www.facebook.com/eltontodelacolina

Saludos, y espero verlos en mi tercera colina.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Una bella, un café


Llegué al café cerca de la plaza, como otros turistas que se refugian del frío nocturno. No pensaba en nada más que tomar uno de los buenos capuccinos que sé que sirven allí, pero las cosas se presentaron de manera diferente. Fue allí cuando la vi. Una mujer bellísima, sola, esperando un chocolate caliente y algo que comer. Empecé, casi como acto reflejo, a buscarle conversación. Ella solo dijo un par de palabras, suficientes para hacerme saber que era brasileña. Redoblé mis esfuerzos, tratando de intercalar las pocas palabras en portugués que conozco, confiando en que su poco castellano le bastara para entenderme. En eso llegó su pareja. Ignoro si sería un amigo, su esposo o su enamorado, pero al verme hablar tan animadamente (ella no había respondido una sola palabra), intervino en mi monólogo. Nos quedamos conversando una hora él y yo, una de esas charlas de turistas, comparando nuestros respectivos viajes y hablando sobre nuestros lugares de origen. Ella no dijo más de dos palabras para asentir lo que el otro decía. Cuando salimos y nos despedimos, me quedé pensando si no habría roto mi propio record de tonto, al tratar de abordar a una bella mujer y terminar haciendo amistad con su pareja.

domingo, 25 de mayo de 2014

Tontos versus zombies


La idea de los zombies, vista en tantas películas modernas, ha penetrado en la mente de la gente al punto de que muchos consideran hoy reales y posibles las invasiones de zombies y se imagina a sí misma en esas situaciones, por lo demás irreales.
Siempre había pensado que estas ideas estaban lejanas a la realidad, salvo situaciones extremas, como cuando uno presta atención los lunes por la mañana cuando ve a la gente rumbo a su trabajo por las calles de la ciudad. Eso es lo más cercano a un desfile de zombies que llegaremos a ver, a menos que el avance de la ciencia y el abuso de los reality shows por la TV logren convertir a la gente en seres impensantes, hambrientos por devorar los cerebros de los demás.

Lo que nos tratan de ocultar los autores de estas películas es el peligro más real de las invasiones de tontos. Esta invasión es más peligrosa por lo mismo que es más sutil, ya que los tontos se camuflan entre el común de la gente, y es muy difícil reconocerla a simple vista. Actualmente se considera que estadísticamente es imposible reunir a un grupo de personas sin que entre ellas haya por lo menos un tonto. Si se le da, por ejemplo, a este grupo de personas un tema de conversación, se podrá identificar al tonto del grupo como aquel que presenta opiniones que van en contra de lo que los demás creen saber, pero que nadie hasta ahora había cuestionado.
 - Las máquinas hacen cada vez más cosas y se vuelven cada vez más inteligentes ¿Hasta dónde llegarán?
- Hasta donde nosotros las dejemos.

Esta última respuesta es la que caracteriza a un tonto: directa, cuestionando la idea general y dejando al desnudo que las ideas establecidas son en realidad prejuicios o cosas que nos han repetido tantas veces que ya no dudamos de ellas. Como reacción y como parte del miedo a pensar diferente que la sociedad nos ha inculcado desde la escuela, el grupo rechaza las respuestas del tonto. Ay de quien preste oídos a lo que el tonto dice, puede ponerse a pensar que tal vez las ideas que tiene desde siempre tal vez no sean tan ciertas como creía, y así se pondrá a pensar de todo cuanto cree saber, convirtiéndose en un tonto. De este modo, se agrega un nuevo tonto al grupo, y la invasión ha creado una nueva víctima.

Como vemos, la invasión de los zombies no es nada frente a la invasión de los tontos. A diferencia de los zombies, los tontos no se acercan caminando torpemente, no tienen rostros descompuestos ni atacan en grupos. Los tontos caminan normalmente, aunque tienen cierta tendencia a mirar hacia el cielo, el único rasgo reconocible en su rostro es su tendencia a sonreir, y basta uno solo para acorralar a todo un grupo y convertirlo en uno de ellos.
 En lo que se asemejan los tontos a las invasiones de zombies es en su gusto por atacar a los cerebros de la gente.
- ¿Por qué hay tanta maldad en el mundo?
- Porque si todos fueran buenos, la bondad no sería virtud.

Hace falta fuerza de voluntad para rechazar la tentación de pensar ante respuestas tontas como esta. La negación es la respuesta típica, aunque tarde o temprano los demás quedarán en ridículo como aquellos del pueblo que escucharon al tonto decir que el rey está desnudo.

Al igual que en las modernas películas de terror, los tontos poco a poco se van apoderando del mundo, y cuando lo hagan, nada quedará en pie: los conceptos de patria, religión, sociedad y economía se verán destruidos por la simple tontería de pensar en el bien y en la felicidad. Las ideas de que el éxito es tener más que los demás, de que se debe tener el último juguete para ser apreciado por los demás, serán reemplazadas por la tontería de que la bondad es apreciada.

 La verdad es que la gente debería temer tanto a las invasiones de tontos como teme hoy a las invasiones de zombies.

jueves, 24 de abril de 2014

Cuando McCartney llegó a Lima

Ahora que se anuncia la llegada de Paul McCartney a mi país, decido saldar una deuda que tengo desde la primera vez que llegó por estos lares, y yo no pude ir al concierto que dio en Lima.
-          ¿Cómo, ingeniero? ¿No fue a ese concierto?
-          Tranquilo, que ahora voy a contar la historia…

Allá por el año 2011, yo estaba en una etapa algo rara en mi vida. El día en que se anunció su llegada yo estaba bastante descontento en mi trabajo, que ya no me presentaba los retos que en un tiempo me brindaba. Ese día, recuerdo, dio pie a un post bastante entusiasta que escribí en el momento en que me enteré de la noticia, prueba de las pocas ganas de trabajar que tenía por entonces. Si no compré mi entrada el primer día que salieron a la venta fue por precaución, ya que no tenía un sentido claro de mi permanencia en ese trabajo. Efectivamente, poco después busqué la primera excusa para renunciar. Esta excusa fue la oferta de alguien a quien había conocido en un proyecto, y que trabajaba en una importante empresa. El trabajo que me ofreció era en un proyecto fuera de la ciudad, en un sitio bastante remoto. Y había que partir a la obra justamente dos semanas antes del anunciado concierto, lo que me dejaba sin oportunidad para asistir. Mientras tanto, ya era bombardeado por la publicidad del concierto por televisión, por radio y por internet, que me enviaba todas las semanas un recordatorio para comprar entradas online y con tarjeta de crédito.

Me hice la pregunta, sí, me hice la pregunta, de si sería mejor dejar la oportunidad de trabajo y asistir al concierto, o portarme como persona decente y aceptar el trabajo. Ansioso por la cercanía de la fecha, me atreví a preguntar en plena entrevista de trabajo si es que me dejarían permiso para bajar a Lima antes de lo previsto para poder ir al concierto. Dentro de todas las tonterías que he dicho en una entrevista de trabajo, esta es sin duda la más arriesgada y la más tonta. Lo más sorprendente es que obtuve una respuesta del afirmativa: “Si, podemos arreglarlo, es cuestión de organizar tus horarios de descanso”. Después del tiempo, solo me queda pensar en que me necesitaban con muchas ganas en ese trabajo como para permitirme esa trasgresión. Quedamos en que se presentaría mi hoja de vida a la empresa dueña del proyecto, para su aprobación. Pura formalidad, según me dijo el responsable del proyecto al que sería asignado, y en dos días ya estaría viajando a la obra. El hecho es que dicha aprobación tardaba en llegar. Yo llamaba casi todos los días para preguntar si ya se había aprobado la hoja de vida y tenía luz verde para viajar a obra.

Así estuve hasta unos tres días antes del concierto. Yo pasaba el tiempo en mi casa, esperando. En el interín me había contactado con algunos amigos, quienes me decían que no podían ir al concierto por razones de trabajo o por el elevado costo de la entrada, que para entonces ya había agotado las entradas de las tribunas populares. Llegado este momento había que tomar una decisión: Dejar de esperar la respuesta del trabajo e ir corriendo a comprar una entrada o aceptar que el trabajo no se daría finalmente, aceptar que estaba en realidad desempleado y dejar de pensar en esos gastos hasta que tuviera nuevamente un ingreso fijo. Ninguna de las dos posibilidades me gustaba, estaba en el circulo vicioso del trabajo, que nos quita el tiempo para divertirnos a cambio de dinero que no tenemos tiempo para usar en divertirnos.
Reconozco que un fanático abandona todo para ir a un concierto que probablemente ocurrirá una vez en la vida, pero mi sentido común pudo más. Veía en televisión las escenas de Paul McCartney llegando a su hotel y saludando al público que lo espera, paseando en bicicleta por las calles aledañas al hotel en donde está alojado, la gente haciendo cola desde tempranas horas el día del concierto, muchos de ellos disfrazados o portando una pancarta para lucir en la noche. Y yo estaba en mi casa, sin entrada, que ya se había agotado, sin trabajo, y con solamente una camiseta de Ringo Starr, que es lo más que tenía en caso de haber podido ir al concierto.

Mis previsiones demostraron al final ser inútiles. Dos días después del concierto me notificaron que al final mi hoja de vida no había sido aceptada por el cliente, lo que me confirmaba en las filas de los desempleados.
Tiempo después, varios amigos me comentaron cómo había sido el concierto, y cómo se habían llenado las expectativas de todos los asistentes al concierto. Incluso me llegaron a prestar las grabaciones tomadas esa noche, para que pueda ver por mí  mismo, aunque sea en un pálido reflejo lo que fue esa noche. De todo eso me quedó la firme intención de no volver a dejar pasar una oportunidad semejante, pensando incluso en el caso de que McCartney volviera a Sudamérica sin pasar por mi país, conseguir un pasaje aéreo para hacer turismo musical.

Y la oportunidad se ha presentado nuevamente. Se ha anunciado un nuevo concierto en Lima dentro de pocos días, al cual ya he arreglado mis descansos para poder asistir. Esta vez el Tonto de la Colina original y su versión local compartirán un mismo espacio. Se cumplirá el destino.


jueves, 13 de febrero de 2014

La frase de San Valentín


Buscando algo bonito y esclarecedor que escribir para el día de San Valentín, rebusqué entre mis papeles y mis cosas algún verso o texto perdido que pudiera reciclar, o por lo menos me sirviera de puntapié inicial para escribir ese post que me merezca la posteridad entre la cantidad de tonterías que aparecen en internet con motivo de estas fechas. Ya que a mí no se me da lo cursi ni lo poeta, decido mantenerme en mi especialidad que es la tontura con clase, como la calificó una de las seguidoras de este blog en afortunada frase. El problema es que la musa que era mi casera anda coqueteando con otros tontos, según parece, porque por aquí ya no aparece ni de casualidad.

Antes de que se me caliente la hiel y decida traer a la mencionada musa de las orejas para que aprenda a no tenerme abandonado, reviso, como decía anteriormente, mis papeles anteriores donde colecciono los retazos de historias que me ocurren a ver si queda algo rescatable. Como siempre, no encuentro nada ni siquiera para un tweet, no digamos para un post completo. Revisando entre las interminables páginas de internet tampoco encuentro algo que me saque de la convicción de que en la red andan demasiados que se quieren parecer a Arjona o a Paulo Coelho, y casi ninguno que quiera parecerse a Becquer, o por lo menos a Sabina.
Decido entonces armar un post con retazos de frases que tengan por tema el amor, de esos que andan sueltos por el twitter como perro por su casa, y que terminan la mayoría de las veces con un “Tú sabes a quién me refiero”. Esta es una frase que debe usarse con cuidado, porque la primera y única vez que la usé tuve que desgastarme aclarando a quién iba dirigida la mención: No, tú no eres; Tú tampoco, que a ti ya te olvidé; Tú menos, cómo se te ocurre; A ti es que te digo; No, a ti no; Tú, a ti te digo, no te hagas la tonta, etc.

En fin, mi intención era pedir a distintas personalidades una frase alusiva a estas fechas amorosas para publicar. Pero como esas personalidades ya me conocen, creían que la cosa iba de chiste y me dejaron frases bastante tontas. Con todo, decido publicarlas hoy, porque sé que estas frases vienen del corazón, y a fin de cuentas, el amor nos vuelve tontos a todos y cuando uno está enamorado se cree que cualquier tontería es poesía, más o menos como cuando le dedica a su enamorada una bachata. Pongo aquí entonces las frases famosas antes de que regrese la musa y me interponga una demanda por escribir sin su permiso:
 Pienso en ti, luego existes. (Descartes)
  • Sin embargo ¡Cómo te mueves, morena! (Galileo)
  • Que sueñes conmigo. (Freddy Krueger)
  • Si no existieras, tendría que armarte. (Frankenstein)
  • Hoy te ves muy mona. (Darwin)
  • Qué ganas de llegar a tu corazón. (Drácula)
  • Eres el amor de mi tercera vida (Un gato)
  • Ay, que me vas a hacer perder la cabeza por ti. (Maria Antonieta)
  • Tú sabes que eres la única mujer para mí (Adán)
  • Te juro, mi amor, que los enanos eran solo amigos. (Blancanieves)
  • Me gusta cada pedazo de ti. (Jack el Destripador)
  • Mi vida, tú sí que tienes un físico impresionante (Einstein)
  • ¿Que te traiga la luna dices? Está bien, haré el intento. (Neil Armstrong)
Ya que dicen que el amor vuelve tonto al más sabio, que tengan un tonto y feliz día de San Valentín.

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