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sábado, 15 de abril de 2023

Que se vaya al infierno



Mandar a alguien al infierno es un arte practicado por muchos, pero dominado por pocos, más o menos como el uso de las redes sociales. El truco es enviar a alguien a quien realmente se lo merece, no a quien nos cae mal o a quien nos hace un daño menor y ocasional. Si realmente funcionara ese tipo de maldiciones, muchos irían al rato al infierno a pedir que le devuelvan la mercadería, así somos de volubles y contradictorios. 

Hay personas cuyo nombre la historia no ha guardado, pero que merecen un lugar preferente en el infierno, en ese sitio que tiene el aire acondicionado malogrado y tiene vista directa al trasero de Satanás. Por ejemplo, el que inventó la pizza hawaiana, no solamente por el invento en sí, sino por todas las discordias que ha ocasionado. Es imposible enumerar todas las peleas, enemistades y amistades rotas que ha causado la inclusión de la piña en una pizza. Bien mirado, uno se pregunta porque no se ha iniciado una guerra en ninguna parte por esta razón, habiendo tantas guerras que han empezado por menos. 

Pensando en eso, y como ejemplo de a quienes debemos mandar al diablo, dejo aquí una lista de esas personas que han hecho daños a escala mundial y que no son lo suficientemente reconocidos: 
  • El inventor del spam. 
  • El chino que pensó que era una buena idea hacer una sopa de murciélago. 
  • El primero que dijo: “Ya tú sabe” 
  • El que le puso un nombre de perro a su gato. 
  • El que llamó a la policía para suspender el último concierto de los Beatles en la azotea. 
  • Al que le comenté que había perdido el olfato por el COVID y me recomendó aromaterapia. 
  • A esos que cada vez que ven a una persona feliz, le recuerdan que existe el hambre, la guerra y todas las demás tragedias del mundo. 
  • Los que van al cine el día de estreno en una película, y cuentan el final en todas sus redes sociales. 
  • A los que critican la zona de confort ajena, porque les gustaría vivir allí. 
  • Al que coloca en sus redes sociales frases sacadas de internet como si fueran citas de “El principito”, o de García Márquez. 
  • Esos políticos que juran inocencia y dicen que se allanarán a todas las investigaciones, teniendo ya el billete de avión en el bolsillo para fugarse al paraíso fiscal de moda.
  • El que quiere cambiar el mundo con frases de autoayuda.
Espero comentarios sobre aquellos desconocidos que se merecen pasar la eternidad en el sitio más caliente del infierno.

sábado, 13 de agosto de 2022

El infierno de Dante


Hace mucho tiempo, me embarqué en la lectura de La Divina Comedia. Como a todos, me atrajo la atención su descripción del infierno. Pero ya en ese entonces, algo no me cuadraba. Años después descubrí el porqué. El infierno de Dante es demasiado organizado: Siempre hay un lugar para cada cosa y cada cosa está en su lugar. Todo funciona correctamente, incluso el sistema de justicia. Tal perfección parecería divina, si no fuera porque el lugar es justamente la antítesis del cielo. No parece sino que Dios lo hubiera creado y convertido a Lucifer en un mero administrador. Tal vez por eso se me hizo tan falso, tan irreal. A ese infierno le falta una dosis de imperfección. Tal vez castigos que cambian, condenas injustas, errores en algún lugar, algo que agregue a la tortura de las almas la tortura de la incertidumbre, el temor de que el castigo cambie para peor en cualquier momento.
Con todo, los castigos no han de ser tan terribles si las almas pueden darse un tiempo para conversar con Dante y contarle su historia y hasta darle consejos. Quizás Virgilio pidió las autorizaciones correspondientes para transitar en el periodo de descanso de los castigos eternos, tal vez en algún momento a Satanás se le ocurrió hacer visitas guiadas por el infierno y tras el rechazo de la idea sólo quedó la vereda de la ruta del azufre.
Al igual que todo el mundo que ha leído la obra en los últimos siglos, me quedé con la impresión de que el infierno es un bonito lugar para hacer turismo, pero no para quedarse a vivir. Al fin y al cabo, yo sólo quería llegar a la casa de una amiga.
- ¡Hola, Beatriz! Muy bonito tu barrio, pero para llegar aquí hay que pasar por unos sitios bien feos, no sabes todo lo que he pasado para venir, invítame algo bien helado para beber y te cuento…

domingo, 21 de febrero de 2021

Escalera al cielo



El universo está al revés, decía Rovira. ¿Por qué tenía Dios que poner el cielo arriba y el infierno abajo? Si el cielo estuviera abajo en vez de arriba, sería más fácil para nosotros llegar. En cambio, es el infierno lo que nos han dejado abajo, y ya se sabe, es más fácil bajar que subir. Vea usted, si yo doy un salto muy grande, no llegaré al cielo, subiré un poquito y después bajaré, así que llegar allá es muy difícil. En cambio, con un salto muy grande hacia abajo, me rompo la crisma y me voy derechito al infierno. Solo por eso el infierno ahorita ya debe estar reventando de gente, y en el cielo debe sobrar espacio.

lunes, 24 de marzo de 2014

Lucifer, una historia comercial


Dentro de toda la avalancha de letras que trato de meterle a mi cerebro, es inevitable que entre alguno que otro texto religioso. Mucha gente quiere convencerme de su particular visión del cielo y el infierno y que le rece a quien ellos dicen y como ellos dicen. Lo cual no sería tan malo si no fuera porque dentro de tales enseñanzas religiosas viene también el germen del capitalismo. Esa otra religión que es la base del poder yanqui, y que tiene también profundas raíces religiosas allá en los Yunaites. Una de las vertientes modernas es mezclar la enseñanza comercial con historias religiosas, como aquel famoso libro en que el Apostol San Pablo es convertido en simple vendedor de mercaderías.

Desde que leí el libro citado, encuentro cada vez más de esas enseñanzas en cursos de gestión empresarial, y a la vez, en los textos de difusión religiosa que regalan en revistas y libritos, veo más conceptos de marketing y gestión personal aplicados a la difusión de La palabra, hasta convertir mi pobre mente en un laberinto incapaz de diferenciar dónde termina uno y dónde empieza el otro.
Por eso, la próxima vez que me venga alguien con cursos de venta religiosa, comercio de almas y seguros de vida eterna, pienso contarles la verdadera historia del Lucifer capitalista, expresada de forma moderna y empresarial, la que va más o menos así:

En el tiempo en que recién se había creado el cielo y la tierra, Luzbel era uno de los mejores elementos del negocio divino, habiendo sido nombrado varias veces empleado del mes. En esos días, la carrera de ángel era gratificante, había muchas cosas por hacer, y Luzbel había ascendido, gracias a sus ideas innovadoras y gestión de equipos, hasta el puesto de arcángel, que era como decir vicepresidente a cargo de una división en nuestros días.
El hecho de haber llegado al tope de su carrera (pues era sabido que el jefe nunca se iba a retirar)  no amainaba el ánimo de Luzbel, quien siempre se presentaba con ideas novedosas para mejorar la gestión de la empresa, hasta que se cuenta que las sugerencias que proponía en las reuniones de gerencia eran solo aceptadas a medias y que solo llevaban a cambios en los detalles. Es entonces cuando propone cambios estructurales para aumentar la eficiencia, mejorar los productos y poner a la empresa a tono con los tiempos. En ese tiempo fue conocido por ser el autor intelectual del proyecto Lilith, que iba viento en popa hasta que el jefe se dio cuenta y detuvo el proyecto, diciendo que el producto que quería lanzar estaba en contra de las políticas internas, que no era parte de la visión de la empresa, para finalmente cambiar totalmente las características hasta convertirlo en el proyecto Eva, que fue impuesto finalmente en el mercado gracias a su posición de predominio.

Sin desanimarse, intentó aun hacer algunos cambios al nuevo modelo, que incluían una pasión por la ropa y y el gusto por las manzanas, lo que le costó el puesto en la empresa, siendo despedido. Luzbel siempre recordaría su despido como una injusticia, pues no le dieron ni preaviso, ni beneficios sociales, ni seguro de desempleo.

Una vez fuera de la empresa, decidió que la mejor manera de poner en práctica sus ideas era poner en marcha una iniciativa privada, atacar la posición monopólica de su antiguo jefe abriendo un negocio que le hiciera competencia en el rentable mercado de las almas. Como el nombre Luzbel ya estaba registrado, lo cambió por Lucifer, que tiene más punche comercial, como quedó demostrado en los focus groups realizados.

Al fin, se había cumplido el sueño del negocio propio, de ser su propio jefe. Como en todo negocio nuevo, Lucifer tuvo algunos clientes que se acercaron por curiosidad, otros que estaban decepcionados del modelo monopólico, otros se dieron cuenta que no les daban todo lo que pedían, otros se mudaron por el servicio. Así, en poco tiempo, la nueva empresa prosperó e incluso amenazó con tener más clientes que la antigua matriz. Pero Dios, dueño de la empresa dominante, decidió hacer uso de su posición de poder y mandó un diluvio que literalmente barrió con la clientela, apropiándose de las almas que quedaron en el desastre. Esto era a todas luces un abuso de poder, pero no había dónde quejarse. Lucifer decidió que tenía que ganar en el lado de la creatividad.

Así, Lucifer puso a prueba su imaginación y su empeño para hacer crecer el negocio. Introdujo nuevas ideas para la recolección de almas, ofreció atención personalizada a través de sus representantes de ventas, facilitó los trámites de admisión, se especializó en la promoción a través de bailes, fiestas y licores, creando un serio problema de competencia a Cielo, que se manejaba todavía utilizando los viejos paradigmas.

Desde entonces se libra una guerra comercial por el predominio del mercado, cada cual ofreciendo sus virtudes a los potenciales clientes. Y como siempre, hay clientes fieles a la marca y los que despotrican contra la de la competencia.

lunes, 16 de julio de 2012

Los otros 90 minutos


Después de una noche de celebración del triunfo de su equipo favorito, Lolo Villanueva cayó víctima de la embriaguez. Y tuvo un sueño de lo más peculiar. Soñó que no había sobrevivido a la euforia, el esfuerzo de gritar durante los 90 minutos más las prórrogas y la tanda de penales. Y los ángeles y los demonios se habían reunido y habían decidido jugarse su alma en un partido de futbol. Como en el partido que había acabado con su vida, se decidía el descenso. Si los ángeles ganaban, se lo llevarían en hombros a un cielo que sería muy parecido a la celebración en los vestuarios. En cambio una victoria de los demonios significaba ser tratado como el entrenador del equipo perdedor, o como aquel jugador que falló el penal decisivo.

El partido empieza utilizando como balón una pelota dorada que representa el alma de nuestro buen Lolo. Como árbitro está un ateo, a quien no le importa el destino que corra el alma de Lolo, ya que no cree ni en el cielo ni en el infierno. Desde el inicio se ve que será un partido reñido. Los ángeles hacen un buen trabajo de equipo y verdaderamente juegan como los ángeles. Pero los demonios también tienen lo suyo. Ellos confían más en la habilidad individual. Hay un par de delanteros que hacen diabluras con el balón, y están dirigidos desde el banco por el propio Satanás, gran estratega de quien se dice que sabe más por viejo que por diablo.

El primer tiempo termina empatado sin goles, a pesar de varios ataques de los demonios que conocen el arte de engañar al rival en el dribleo. Pero los ángeles de la defensa son muy buenos y vuelan para atrapar las pelotas que van en dirección al arco. La mejor ocasión de los ángeles fue un tiro libre que fue fácilmente atajado por el demonio arquero que le preguntó al ejecutante hacia qué lado iba a patear, y el ángel, incapaz de mentir, reveló que iba a patear a la izquierda.

El segundo tiempo empieza con más ganas por parte de los ángeles que ahora atacan más. Sin embargo, la defensa diabólica está compuesta por demonios fornidos con cara de maleantes recién salidos de la cárcel. El entrenador angélico instruye a sus jugadores para bendecir la pelota antes de patear al arco. El truco funciona y el diablo arquero no puede tocar la pelota que termina en el fondo de las redes. El árbitro hace caso omiso a los reclamos de los diablos. En medio de la gresca el árbitro expulsa al capitán Luzbel, que sale quejándose de que siempre lo expulsan. Los ángeles van ganando, pero no deben confiarse. Los demonios juegan mejor cuando el partido se calienta. Con el fin de enfriar el ataque angelical, uno de los diablos intenta cabecear la pelota y revienta la pelota con el cuerno. Al árbitro no le queda otra que suspender el partido hasta conseguir otra pelota.

Cuando las acciones se reanudan, los diablos empiezan ataques desesperados, haciendo quiebres diabólicos sobre la defensa rival. Uno de los diablos se tira al césped alegando falta. El árbitro verifica que efectivamente la pierna del demonio está lastimada por el contacto con el pie de un ángel y decreta penal. Un cañonazo lleno de maldad deja al arquero indefenso y convierte el empate.

Con el partido a punto de terminar, Lolo Villanueva ve impotente desde el estrado VIP cómo los demonios están más cerca del triunfo. Los ángeles se defienden despejando con las piernas, con la cabeza, el pecho y hasta con las alas. El árbitro pita el final del partido con el marcador y Lolo celebra. ¡Me salvé! ¡Me salvé! 

El árbitro lo mira con desdén.
- No te has salvado, falta el partido de vuelta, y allí los demonios van a ser locales… 

Desde la noche de aquel fatídico sueño, Lolo Villanueva vive asustado. Ya no le gusta el fútbol, no quiere ni ver una pelota, y cada vez que escucha un silbato, el terror se apodera de él, creyendo que han comenzado los otros 90 minutos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Paraíso, Purgatorio e Infierno


Infierno
Tú no estás vivo. En realidad has muerto hace ya tiempo. Lo que crees que es el mundo que te rodea es en realidad el castigo que te ha sido aplicado por causa de todos tus pecados. Vivirás este mundo que tan mal te trata y sufrirás lo que sufrieron aquellos a quienes hiciste daño en vida. Estás condenado eternamente a seguir soportando este mundo una y otra vez, sin esperanza de que las cosas cambien.

Purgatorio
El mundo en el que vives es un mundo irreal, creado para castigar los errores de tu vida pasada. Se ha puesto ante ti para darte la oportunidad de corregir tus errores pasados y hacer, por fin, lo que es correcto y no lo que hiciste antes de esa vida que viviste y que ahora no puedes recordar. Tienes en este mundo una nueva oportunidad para que las cosas salgan bien y llegar, al final de esta nueva vida, al paraíso.

Paraíso
El mundo fue creado el día en que tú naciste. Todas las personas que ves en este mundo en realidad no existen. Fueron creadas para que puedas ejercer tu bondad y para que no te sientas solo. Todo existe aquí con el único propósito de que seas feliz. Tan solo tienes que desearlo.


Paraíso, Purgatorio o Infierno. Todo es cuestión de perspectiva. Tú eliges.
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