domingo, 8 de abril de 2012

Tonto el Hobbit

Entre las colinas de Hobbiton y Sobremonte vivía un hobbit, con una casa en la colina que los lugareños llamaban Wasajil, que en el antiguo idioma de la Cuaderna del Este significa simplemente “Colina del Valle”. Era este un hobbit solitario, con un carácter peculiar, aún entre los hobbits. Había llegado hacía ya varios años y desde entonces pocos parecían conocer su origen, lo que los hobbits consideraban un detalle de mal gusto, a ellos que tan aficionados eran a mantener su linaje en orden y bien establecido.
Desde que llegó y solicitó ayuda para construir su casa a algunos hobbits del vecino pueblo de Ríada, se dedicó a vivir en soledad, sin pedir nunca más nada a nadie. No se le veía habitualmente en las numerosas fiestas y reuniones a las que eran tan afectos los hobbits de La Comarca, aunque aquellos que lograban llegar a su casa no se quejaban de la cordialidad del dueño. Los caminantes que frecuentaban el sendero que pasaba al pie de la colina hacia Bree sabían que estaba de buen humor cuando lo escuchaban a lo lejos tocar la flauta.
Entonces podían pasar a su casa, que aunque desordenada incluso para los gustos de los hobbits, no dejaba de tener una buena provisión de quesos, carnes secas y embutidos, acompañados por su famosa cerveza, que preparaba en sus bodegas y a las que agregaba una mezcla especial de hierbas que mantenía en secreto.
Entonces, como era costumbre entre los hobbits, empezaba a contar sus historias. Pero las suyas no eran historias como las que se acostumbraban en La Comarca, ni en Bree, ni siquiera como las que se contaban sobre las Tierras Altas, o las antiguas leyendas de la guerra de Mordor. Sus historias eran extrañas, parecían tratarse de una cosa y repentinamente cambiaban de tema, mezclando tiempos y personas, contando partes de antiguas leyendas como si se tratara de asuntos cotidianos, y con personajes cuyos nombres parecían referirse a alguien a quien el oyente conociera. El caminante entonces no podía más que despedirse cortésmente y retirarse pensando que toda aquella velada no había sido nada más que para ser objeto de alguna burla secreta de Tonto Colinera, que tal era el nombre de nuestro hobbit, aunque nadie sabía a ciencia cierta si era este su verdadero nombre o un disfraz que usaba desde su llegada a La Comarca.
Solo una vez Gargo Sotomonte, un comerciante de Bree que a veces proveía a Tonto de hierba para pipa, pudo vislumbrar el secreto de esas extrañas historias. En cierta ocasión subió a la colina atraído por el sonido de su flauta y se quedó a pasar la noche. Al calor del hogar de la chimenea Gargo contaba las últimas noticias de Bree, y Tonto respondió con uno de sus raros relatos, cuando de pronto se detuvo, y sin mediar palabra, se dirigió rápidamente a su habitación. Creyendo que había cometido una falta de cortesía que hubiera molestado a su anfitrión, Gargo se acercó a la puerta a ofrecer sus disculpas, cuando vio a Tonto Colinera en medio de una llamarada que lo envolvía completamente y que provenía de una pequeña esfera que sostenía entre sus manos. Espantado, salió corriendo a pesar del frío invernal.
Nunca volvió a la casa de Tonto Colinera, y cuando trataba de contar lo que vió aquella noche, no lograba describir aquel espectáculo a la gente que no conocía las antiguas leyendas y que jamás había oído hablar de un palantir.

2 comentarios:

  1. Y una vez más me arranca usted la carcajada del día señorito Tonto Colinera :) ...con ganas me quedo de saber que vió en el palantir, ya que cometió tal osadía al menos espero que no quedara defraudado ;) Me ha encantado el relato, de principio a fin, así que creoq ue me quedaré una vez más por aca Bolsón Cerrado, fumando en pipa esa hierba de la Comarca que hace que lo flipe cada vez que vuelvo a pisar estos parajes :)
    Un abrazo más que enorme...desde Rivendel (o lo que es lo mismo: desde "Imladris" en élfico u "valle estrecho" en cristiano, para que nos entendamos) XD!!!
    Favole

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  2. ¿A esto te referías cuando te escribí aquel tuit de recomendación? ¡Qué sorpresa! Ando pez en el mundillo del Señor de los Anillos, tuve que buscar que era un "palandir" para entender la historia. Tolkien, si viviera, te agradecería el homenaje. :D

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