Querido Papa Noel:
Ojalá que te encuentres bien, aunque mi
hermano mayor siempre me dice que te pregunte en la carta si es que ya
empezaste tu dieta porque estás hecho un chancho. No importa, porque yo sé que
a ti te gusta estar así. Este año me he portado bien, tengo buenas notas en el
colegio, y la profesora me sacó a cantar en la actuación de fin de año. Canté
la ranchera del Amor Eterno y me aplaudieron mucho las mamás.
Lo que quería decirte es que este año ya no te
voy a pedir como los otros años que me traigas un terminator T-100 para que me
defienda de los otros niños que me hacen bullying, ni tampoco te voy a pedir que
la chica de la carpeta de la primera fila me acepte. Ahora ella está con
Ramiro, que está en el otro salón, y se les ve tan tontos juntos que ya no me
gusta. Este año no quiero otro MP3, que el que me trajiste el año pasado se
rompió cuando los otros niños me lo quitaron y se cayó y lo pisaron cuando
trataba de recuperarlo. No, este año quiero otra cosa.
Este año nos contaron la historia de Jesús. La
verdad es que ya nos la habían contado el año pasado, pero no estaba prestando
atención y estaba pensando en el recreo y en cómo hacer que los demás me
acepten para jugar fulbito. El año pasado estaba más chico y no me escogían, y
me dejaban solo sin jugar. Ahora ya me escogen a veces que no hay más
jugadores. Bueno, te estaba diciendo que nos contaron que Jesús cuando nació
era tan pobrecito que lo acostaron en una cama llena de paja junto con un burro
y un buey, que es así como un toro pero más tonto. Y que sus padres no tenían
dinero para ponerle pañales, ni globitos de corazón.
Entonces se me ocurrió que sería una buena
idea que todos los regalos que me ibas a dar este año se los des a él que está
tan pobrecito y que los necesita más que yo. Yo tengo un nacimiento en mi casa
y allí se ve al niño Jesús que está más que con un pañal de trapo, así que debe tener frío por las noches, además
que está junto a ese burro que me han contado que huele bien feo. Yo no he
visto nunca un burro de verdad, nomás en la televisión, pero se ve que son
animales peludos y carachosos y llenos de pulgas. La Virgen y San José están
ahí nomás mirando sin hacer nada, sin ponerle ni siquiera una frazada para que
duerma tranquilito.
Este año no me traigas nada, en vez de eso
tráele al niño Jesús una cuna con mecedora y unas frazadas y unos juguetes para
que juegue y se ponga contento. Yo te pido esto porque los demás ni se ocupan
de él.
Los demás niños se fijan más en
el árbol que el Nacimiento y está que esperan los regalos que les van a dar y
las muñecas y los juegos de Nintendo. Nadie se acuerda del niñito que está en
el pesebre y todos dicen que Papa Noel, o sea tú, les vas a traer un montón de
cosas que van a romper esa misma noche. ¿Por qué les traes un montón de cosas a
esos niños que se portan mal y les pegan a los que son más pequeños?
Por eso es que este año voy a darle todos mis
regalos a Jesús, que los necesita más que yo, y que ojalá que cuando tenga mi
edad tenga muchos amigos y muchos juguetes y le vaya bien en la escuela y que
la profesora lo saque en las actuaciones porque seguro que también le va a
gustar mucho cantar.
Te dejo muchos saludos y no le hagas caso a mi
hermano que tú estás bien así gordito.
Con muchos cariños,
Un niño.
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