La camiseta más colorida: Las camisetas nacionales empezaron siendo de un solo color, pero ahora para que se vea mejor en las transmisiones a color y en 4K, tienen varias tonalidades y degradados, sin que ninguna logre hoy alcanzar a las que usaba el portero mexicano Jorge Campos en los mundiales de 1994 y 1998, capaces de deslumbrar a una mariposa. Dice la historia que el propio Campos diseñaba las camisetas, y que las vendía (ignoro si con éxito) en su país. Después de su último mundial, la FIFA quiso evitar imitadores e impuso reglas más estrictas para los colores de los arqueros.
El partido más aburrido de los mundiales: Si pensamos que en los últimos mundiales ha habido partidos aburridos, es porque no hemos visto en encuentro entre Austria y Alemania durante el mundial de 1982. En ese momento habían tres selecciones con posibilidad de avanzar a la siguiente fase: Argelia, Austria y Alemania. Para dejar fuera a los argelinos, solo había un resultado posible: que los alemanes vencieran a los austriacos por un gol de diferencia. El único gol del partido lo anotaron los alemanes a los diez minutos, cumpliendo con el objetivo y condenando a los espectadores a 80 minutos de pases laterales sin ningún ataque por ninguno de los dos equipos. El público, que no había inventado todavía las olas para distraerse pifiaba a ambas selecciones, reclamaba el amaño y exigía la devolución de las entradas. Desde entonces los partidos de la última jornada de grupos se realizan a la misma hora, lo cual ya no tiene efecto desde la invención de los celulares, por lo que este récord puede aún ser batido.
El mejor espectáculo musical en un mundial: Todos hemos visto a Shakira, a Jennifer Lopez y a Robbie Williams cantando en un mundial, pero ninguno de ellos se acerca ni de lejos a lo que sucedió nada menos que en el primer mundial, en Uruguay en 1930. Dos días antes de la final entre Argentina y Uruguay, se acercó a las concentraciones nada menos que Carlos Gardel a saludar y a brindar un espectáculo a cada una de las selecciones finalistas. Al fin y al cabo, a Gardel nunca le importó aclarar si había nacido en Argentina o Uruguay. Tocó para los jugadores e incluso atendió pedidos. Como dije, no hay Waka Waka que supere esto.
El partido más sucio de los mundiales: Revisando mi archivo, hay varios candidatos. Puedo mencionar el Portugal-Holanda del 2006, el partido con más tarjetas y expulsados de la historia del campeonato: 20 tarjetas, 4 expulsados; la carnicería que propinó Portugal a Brasil en 1966; o las batallas entre Italia y España en 1934, un partido y un desempate que dejaron 11 lesionados entre ambos equipos. Me quedo con la batalla de Santiago en 1962 entre Chile e Italia, donde el local tenía que vencer por las buenas o por las malas a su principal rival en la fase de grupos. A los 12 segundos se produjo la primera falta; a los cuatro minutos, la primera pelea campal. A los ocho minutos ya había sido expulsado un italiano. En cada falta tenían que intervenir los carabineros a separar a jugadores, suplentes y fotógrafos que ingresaban para poner su cuota de golpes. Al final Chile salió vencedor e Italia salió escoltada por la policía hacia la clínica más cercana.
La mejor canción del mundial: Gardel cantó en un mundial pero no creó una canción especial para el evento, eso se hizo después. Y yo me temo que no se podrá superar a la canción oficial de Italia 1990, Un 'estate italiana, de Edoardo Bennato y Gianna Nannini. Desde entonces las canciones de los mundiales no han hecho más que caer cada vez más bajo.
La intervención externa más descarada en un mundial: Muchas veces sospechamos que en algún partido hubo una intervención bajo la mesa para alterar el resultado, excepto en España 1982, donde se enfrentaron Francia y Kuwait. Cuando ya estaba el resultado definido con un 3-1 a favor de los franceses, Alain Giresse marcó el cuarto gol para Francia. Entonces el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, presidente de la Federación Kuwaití de Fútbol y hermano del emir de Kuwait bajó al campo sin que nadie se lo impidiera, habló con los jugadores y luego con el árbitro, antes de regresar a su asiento. El árbitro decretó entonces que el gol no había sido legal y lo anuló, ante la sorpresa de todo el mundo. Aunque esta acción no cambiaría el resultado y los franceses pudieron meter un gol más, el asunto quedo como un escándalo, hubo multas y sanciones de la FIFA, a Giresse nunca le devolvieron su gol.
Y no pongo más porque ya vuelven los partidos de la fase final. Los dejo pensando en qué otro récord tonto se romperá en este mundial.








