domingo, 25 de abril de 2010

intoxicación de Beatles

Esta semana me desperté con una sensación rara en la cabeza. No podía definir bien lo que sentía, pero los demás notaron sospechosos cambios en mi carácter. Saludaba a los demás con un "Good Day, Sunshine", al despedirme no sabía por qué decían Adiós y yo decía Hola. No tenía ganas de nada. "I'm So Tired", era mi respuesta cuando alguien me preguntaba lo que me pasaba. El fin de semana fui a la iglesia, a la misa del Padre McKenzie, y ví a Eleanor Rigby recogiendo el arroz de una boda que acababa de terminar. Me quedé como un hombre sin lugar, sentado sobre mis planes sin lugar, hechos para nadie.

El lunes fui a la consulta del Dr. Robert. Al llegar reconocí a la recepcionista. Su nombre era Magill, se hacía llamar Lil, pero todos la conocían como Nancy.
Nunca me han gustado los consultorios, pero ese día la espera se me hizo insoportable. A mi lado un hombre reclamaba su cita. "I am the Eggman" repetía. Tuvo que esperar a que atiendan a Rocky Racoon, que había llegado herido de bala. "Es sólo un rasguño", decía. Otro paciente salió diciendo "Yo sé lo que es estar muerto".
Cuando el doctor al fin me atendió, solamente podía decir "Help, I need somebody"

Después de examinarme, me preguntó "A usted le gustan los Beatles ¿Verdad?". A mi rostro de sorpresa, contestó: "No lo niegue, todos tienen algo que esconder, excepto yo y mi mono. Usted tiene una intoxicación de Beatles. Ha estado escuchando demasiados discos de los Beatles y eso le ha afectado."
- Eso no puede ser, yo no soy de esos fanáticos...
- Sólo responda ¿Qué es lo que ve cuando apaga la luz?
- No le puedo decir, pero sé que es mío...
- ¿Se dió cuenta? Pero no se preocupe, eso está pasando mucho en estos días. Este mes ya he tratado a una morsa y a una cebolla de vidrio.
- ¿Y esto tiene cura, doctor?
- Normalmente, recetamos una semana de reposo en silencio, pero usted parece tener un caso fuerte. Si no actuamos pronto, usted puede terminar en la India tocando un ukelele. Necesita un tratamiento de shock...
Mi rostro desencajado hizo todas las preguntas que no salían de mi boca.
- En primer lugar, elimine las manzanas de su dieta. Dedíquese a otras cosas en vez de escuchar música. Y si no puede resistir el síndrome de abstinencia Beatle, use uno de estos.
Era un USB.
- ¿Qué es esto?
- Es un USB de 1 GB. Necesitará ponerlo en su reproductor cuando sienta que no puede resistir la necesidad de escuchar a los Beatles.
- ¿Y qué contiene? ¿Mensajes subliminales? ¿Grabaciones al revés?
- No, contiene la colección completa de los discos de Ringo Starr. Le aseguro que escucharlos le curará de su enfermedad.
- ¡No! ¡Cualquier cosa menos eso! ¡Le prometo que dejaré de escuchar Beatles desde mañana!
- Mañana nunca se sabe... Lléveselo y veremos como sigue la próxima semana...

Después de varios días, I feel fine. Ya no me siento tan mal. Me tomo el tiempo para cosas que no eran importantes ayer. Me he dedicado a jugar con piezas de lego para distraer mis pensamientos.

Y cuando pongo música, las notas de "Back off Boogaloo" o "Stop and take your time to smell the Roses" me alivian de mi adicción.

Good Night.

1 comentario:

  1. Muy bueno! somos varios intoxicados/as y esto no se pasa con los años, asi que bienvenido al Club de Intoxicados con la musisca Beatle, ademas este tipo de intoxicación no es nosiva para la salud, al contrario previene la depresion y el desanimo, se recupera la alegria y las ganas de soñar con Pepperland!

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