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sábado, 18 de septiembre de 2010

Las peores canciones de los Beatles


Como parte de la terapia de superación de la intoxicación de Beatles, el médico me ha recomendado hacer varios ejercicios de desintoxicación, con resultados varios hasta el momento.
Primero me dijo que haga una lista de las 10 cosas que no me gustan de los Beatles. Fracaso rotundo, pues la lista se compuso de la frase “No me gusta que se hayan separado” repetida diez veces. Ante la insistencia, me vi obligado a colocar otro ítem a la lista: “La carrera solista de Ringo Starr”. Y eso fue lo más que se pudo conseguir.

El siguiente ejercicio fue romper en su presencia un disco de los Beatles. Otro fracaso, pues lo que hice fue llevarle un disco pirata (que se escuchaba terrible, dicho sea de paso) y romperlo. El pobre médico, definitivamente no sabe mucho de los Fab Four, lo que me hizo pensar que pude haber salido del paso llevándole un disco de Oasis.

El siguiente, y hasta ahora último ejercicio, es hacer una lista de las peores canciones de los Beatles. Este ejercicio sí que vale la pena, y me permite marcar distancia de aquellos fanáticos que no conciben una canción mala de sus ídolos. Pues sí, a mí no me gustan algunas de las canciones, y pude por fin entregar un informe completo con referencias bibliográficas, análisis de estructura musical, instrumentación; y comparaciones cronológicas. Por último, incluí un análisis detallado de las circunstancias de la composición y grabación de dichas canciones. Como anexo, entregué una lista cronológica de los covers de cada una de las canciones, con su respectiva calificación. En fin, que el trabajo me resultó muy bonito, aunque mi médico opine que representa muy poco avance en mi adicción. De todas maneras me parece una muy buena aportación a este blog. Aquí va la lista:

Revolution 9: Esta es, entre las canciones malas de los Beatles, la más conocida. Un experimento de John Lennon, basado en la música concreta de Stockhausen, además de las sesiones de LSD de la época del Album Blanco. Un intento de dar un paso más allá de “Tomorrow Never Knows” o la nunca publicada “Carnival of Lights”, resultó en una sucesión de sonidos al parecer sin sentido, y un misterioso “number nine” que se repite a lo largo de la canción. Se sabe que a Paul McCartney no le gustaba este track, lo que ya nos dice algo de su calidad musical. A los defensores de esta canción les aconsejo que traten de sacarla en la guitarra y me avisen del resultado.

Within You, Without You: Segundo intento de George Harrison de hacer música hindú, y el menos logrado de todos. El problema con Harrison es que nunca logró tocar la cítara como un hindú y tampoco intentó que sonara como un instrumento occidental. ¿El resultado? Hasta ahora no lo sé.

It´s All Too Much: Otra de las canciones de George Harrison que simplemente no cuadra. La historia dice que para el proyecto de la película “Yellow Submarine” los productores le pidieron canciones nuevas a los Beatles, y ni Paul ni John mostraron mucho interés en complacerlos. Solo George entregó un par de canciones hechas sin muchas ganas, completando los Beatles el soundtrack con canciones anteriores y otras descartadas de anteriores discos.

You Know My Name, Look up the Number: Cada vez que escucho esta, me queda la impresión de que los Beatles solamente se estaban divirtiendo haciendo una canción lo más ridícula posible. Tal vez fue un día que no tenían nada que hacer en el estudio. A la disquera tampoco le pareció gracioso publicar la canción, y la tuvo guardada por un buen tiempo, hasta que no le quedó otra opción como lado B del single “Let it Be”, y porque al momento de publicarla los Beatles ya estaban separados y no querían grabar otra canción. La disquera ni siquiera se molestó en pasar la canción a sonido stereo, y fue publicada en monaural.

Flying: Otra canción grabada con ánimo de perder el tiempo, esta vez para la película “Magical Mistery Tour”. Les salió tan mal que nadie quiso hacerse responsable de ella, y fue firmada por los cuatro integrantes del grupo. En la propia película, formó parte de la escena más criticada de la misma, y eso ya es decir bastante.

Wild Honey Pie: Esta es la prueba de hasta Paul McCartney puede hacer canciones malas. Otro experimento durante las sesiones del “Album Blanco”. Por lo menos esta tiene el mérito de la brevedad. Es tan mala que casi se queda fuera del “Album Blanco”, y fue salvada (es un decir) por el propio Paul, que la quería como referencia a su canción “Honey Pie” que está más adelante en el disco.

- ¿Sólo seis canciones?
- Soy crítico pero no fanático…

sábado, 15 de mayo de 2010

¿Por qué no ganan los malos?


Tienen el dinero para hacerse una hermosa guarida subterránea. Aunque esté en una isla desierta, en el cráter de un volcán, o ambas cosas, tienen todas las comodidades del mejor condominio o mansión, sin la molestia de vecinos estorbosos.

Tienen todo un ejército a su servicio, con bonitos uniformes y lo último en tecnología. Además, estos son bien pagados. Nunca se ha visto que ejército maléfico haga huelga o reclame impuntualidad en los pagos. Hay que ver con qué dedicación se dedican a exterminar al héroe. Bueno, no son muy brillantes en esto, pero al menos dan su mejor esfuerzo.

Tienen un plan. Cuidadosamente hecho. Ejecutado a la perfección. El riesgo en el plan es ridículamente pequeño. En cambio, el héroe siempre está improvisando sobre la marcha, y con ayuda de un artilugio del cual (Oh, maravilla) no tenía idea de para qué servía hasta hace un momento, aprovecha esa infinitesimal falla del plan. De nada sirvió el plan casi perfecto, hecho con una minuciosidad que dejaría en vergüenza a japoneses y alemanes, y que podría servir de tesis de grado para cualquier gerente en cualquier lugar del mundo.

Tienen la inteligencia y la voluntad. Dedican años a la ejecución de sus brillantes planes y le dedican su vida. Y el plan es brillante. Puede engañar a los ejércitos y policías de todo el mundo, excepto a ese agente secreto que se infiltró de casualidad.

Tal vez la razón del fracaso de los malos sea que, en el fondo, tienen un gran corazón, lleno de bondad y compasión. Por eso se resisten a matar al héroe en su primer encuentro, o lo dejan en una complicada y mortal situación, pero se resisten a verlo sufrir, dándole oportunidad de escapar.

Tal vez es porque, en su gran corazón, son incapaces de creer en la traición de su subordinado inmediato, el cual sí que es un desagradecido que muerde la mano que le da de comer. Por eso es que dicho personaje muere siempre y el público se alegra al ver que recibe su merecido.
El único defecto visible de los villanos es su falta de modestia. Pero si yo hiciera tan grandiosos planes y los llevara a cabo con tan grande esfuerzo, tampoco sería modesto. Y siempre si expongo mi plan ante alguien fuera de mi organización, no es por soberbia. Es porque para mí es importante la opinión de alguien externo, sin nada que ganar de mí, y que definitivamente no es uno de mis ayayeros. ¿Tiene eso algo de malo?

El único consuelo que nos queda es que al final de la película, el malo tiene diseñado su plan de escape que sí funciona perfectamente, aunque quede destruida su hermosa guarida junto con su magnífico plan de dominación mundial. Esto garantiza su supervivencia hasta la próxima película, donde nos deleitará con otro inteligentísimo plan, mientras el héroe se va con la belleza de turno.

Porque los malos nunca tienen vacaciones, esa profesión es muy sacrificada, y saben que el que persevera, alcanza.
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