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martes, 17 de noviembre de 2020

Perú: Políticos vs Pueblo (parte 2)


Escribir sobre lo que ha pasado en estos últimos días en el Perú es una buena forma de ver las cosas con algo de perspectiva, de pensar en el porqué pasa lo que está pasando, y me servirá después para recordar lo que pasó en esta semana en que las noticias se volvían obsoletas a cada minuto, atropelladas por las nuevas que iban llegando. 

Cuando el lunes pasado se votaba la vacancia presidencial de Martín Vizcarra, nadie parecía mostrar demasiado interés. La gente no se agolpaba frente a los televisores de las tiendas, y en las conversaciones era solo un tema más. Al fin y al cabo, Vizcarra ya había superado con éxito otro proceso de vacancia apenas un mes antes, las encuestas le daban aceptación, ya se habían convocado elecciones para sucederlo y de todas maneras se iba a ir en cinco meses. Los congresistas no van a ser tan tontos para vacarlo, se decía, y muchos congresistas declaraban a la prensa que votarían en contra de la destitución. 

Había tranquilidad en la calle, así que la noticia de que el Congreso declaraba la vacancia presidencial nos cayó a todos como un baldazo de agua fría. Solo entonces prestamos atención a los detalles y fue allí cuando la calle se sublevó. De acuerdo a ley, a falta de vicepresidentes (la vicepresidenta había renunciado hace meses, luego del fiasco del Congreso anterior), correspondía asumir la presidencia al presidente del Congreso, Manuel Merino, el mismo que había dirigido el proceso de vacancia. No hacía falta mucha suspicacia para concluir que había muchas cosas turbias allí, el cambio de votos también nos hizo preguntar las razones que habrían detrás. Por último, el Presidente del Congreso que asumió el cargo, era uno de los 68 congresistas con juicio pendiente que había mencionado Vizcarra en su defensa. 

Al peruano de a pie, como he dicho, solo le interesa que lo dejen trabajar o estudiar tranquilo, sin sobresaltos, y que los políticos no lo molesten. Pero esto ya era demasiado. La gente se organizó rápidamente en las redes sociales para salir. La gente se convocaba para salir a protestar esa misma noche, utilizando la inmediatez de la tecnología. Apenas conocido el resultado de la votación, decenas de personas ya estaban protestando frente al edificio del Congreso. La proporción de la respuesta popular tomó por sorpresa a los políticos, que ignoraban totalmente la existencia de redes como instagram o tiktok, y que apenas saben utilizar whatsapp. 
Nadie de la casta política podía explicar la rapidez de la reacción, anclados como están a las ideas del siglo pasado. Peor aún, todos descubrimos que habían estado viviendo todo este tiempo en su burbuja de privilegios, vanidades y pequeñas ambiciones. La respuesta de los políticos fue la del manual: había que culpar a “alguien”, y decir que ya todo estaba preparado, que era un plan terrorista. 

Supongo que para un testigo externo sería un espectáculo extraño ver que caía un presidente acusado de corrupción y nadie salía a celebrarlo, sino a protestar contra los que lo destituyeron. La sorpresa sería mayor aún cuando nadie fue al Palacio de Gobierno para defender al presidente. Vizcarra, junto a todos sus ministros, anunció que se retiraba a su casa esa misma noche. Algunos criticaron la acción, fue acusado de rendirse sin presentar batalla, pero a la vista de lo que pasó después, tal vez evitó un desastre mucho mayor. Alguien preguntará también cómo es que un presidente sin historial de populismo, y con acusaciones de corrupción, mantenía el apoyo del pueblo. La respuesta puedo ensayar es que desde el inicio de su gobierno se le vió animoso para trabajar a pesar de todas las trabas que le ofrecía el Congreso, y durante la pandemia tomó decisiones firmes. Es cierto que muchas de las medidas tomadas estuvieron equivocadas, pero por lo menos la impresión que dejaba era que estaba haciendo algo. El Congreso, en cambio, era visto como el que obstruía todo lo que se quería hacer, y que solo demostraba ganas de trabajar cuando se trataba de defender de las acusaciones a sus miembros, lo que ocurría con alarmante frecuencia. 

Al día siguiente de la vacancia, en el Palacio de Gobierno veíamos el penoso espectáculo de la toma de posesión con menos apoyo popular en la historia peruana, una ceremonia apurada, que se adelantó para evitar el levantamiento popular. Pero las manifestaciones ya habían empezado desde temprano. Nadie celebraba la caída de Vizcarra, aunque tampoco eran muchos los que lo defendían. Los mensajes en las pancartas de los protestantes eran claros: Merino no es mi presidente, Que se investigue a Vizcarra. 

Aquellos que no conocían antes a Manuel Merino, no pudieron llevarse una peor impresión. Con un parecido físico a Nicolás Maduro, apenas podía leer bien un discurso hecho a la apresurada, lleno de generalidades y lugares comunes, sin nada de sustancia, y totalmente ajeno a lo que pasaba en la calle. Mientras juraba, la Plaza Mayor y todos los accesos al Palacio de Gobierno estaban cerrados por la policía para impedir que la gente se acercara. Todos los analistas políticos coincidían en que la composición del gabinete ministerial sería clave para dar tranquilidad a la gente y acabar con las protestas, que iban creciendo a cada hora. El problema era lo difícil de encontrar gente dispuesta a ser parte de un gobierno al que ya se acusaba de ilegalidad. Se hablaba de golpe de estado. 

Las declaraciones de los congresistas que apoyaron la vacancia demostraban que no tenían idea alguna de qué hacer. Se trató de hacer ver a los manifestantes mayoritariamente jóvenes como niños manipulados por las organizaciones terroristas que azotaron al Perú en los años 80, mientras esperaban que las protestas perdieran fuerza por sí solas y desaparecieran por sí solas. La respuesta de las pancartas se convirtió en el resumen del movimiento: “Se metieron con la generación equivocada”. 
Fue esa noche en que la policía, que hasta ese momento no había hecho más que acompañar las marchas, empezó a responder con gases lacrimógenos y rifles de perdigones. Alguien había dado la orden, sin duda, y ante la ausencia de un Ministro de Interior, la responsabilidad cayó sobre el propio Merino. 

En la mañana, cuando se esperaba la asunción del nuevo gabinete de ministros, solamente juramentó el Presidente del Consejo de Ministros. Fue otro espectáculo de vergüenza ajena ver a un presidente jurar a un Premier sin ministros. El nuevo Premier era Antero Flores Araoz, un viejo aristócrata de la política que ya había servido a otros gobiernos de diferentes ideologías, y que ahora se le encargó la tarea de completar el gabinete. Los nuevos ministros llamados por Flores Araoz (cuyo apellido compuesto es casi una declaración de su derechismo anacrónico) fueron casi todos de la vieja guardia de la política, derechistas a ultranza a los que las redes sociales llamaron inmediatamente “Jurassic Park”. Ese mismo día Antero Flores dio muestra de no entender lo que pasaba en el país que estaba llamado a gobernar. Declaró que no tenía idea de porqué los jóvenes protestaban. Tal vez es porque están cansados de la cuarentena, dijo. Cuando una periodista le mencionó que lo estaban dejando “en visto”, respondió extrañado que no tenía idea de lo que significaba eso. 

Mientras tanto, las marchas de protesta crecían día a día, y ya era la manifestación más grande de la historia en el país, pues no solo se realizaba en la capital, sino en cada ciudad grande del Perú, en muchos de los pueblos, y hasta en el extranjero. La protesta convocada por redes sociales y sin cabezas visibles, desconcertó a toda la clase política, que veía aparecer marchas como por arte de magia. No sabían que los influencers de todo tipo estaban llamando a las calles. Redes de grupos K-Pop, equipos de fútbol, anime, tomaban partido y saboteaban los hashtags de twitter a favor tanto de Vizcarra como de Merino. Los candidatos a las próximas elecciones estaban igual de confundidos que el gobierno y el congreso. La mayoría guardó silencio, sin saber qué posición tomar. Uno de ellos, George Forsyth, a quien algunas encuestas daban la preferencia una semana antes, trató de tomar posición a favor del Gobierno en la mañana, para tomar una posición neutra en la tarde y estar en contra en la noche. Otra candidata, Verónica Mendoza, apareció en una marcha en Cuzco, su ciudad natal y su fortín electoral, y fue rechazada entre abucheos. Apenas Jorge Guzmán, quien llamó a marchar desde el comienzo, fue tolerado en las marchas, aunque nunca las dirigió y solo se le permitió ser uno más en el movimiento. Nadie hasta hoy, puede decir que obtuvo beneficios políticos de las protestas. 

La represión policial se hacía cada noche más violenta, y la negación del gobierno de los excesos era desmentida inmediatamente por los periodistas nacionales y extranjeros que cubrían las manifestaciones. El saldo del día sábado fue dos jóvenes muertos por perdigones disparados a corta distancia, y decenas de desaparecidos. Apenas se supo la noticia, lo poco que quedaba del gobierno se derrumbó. La mayoría de los ministros renunciaron esa misma noche, dos días después de haber jurado, al igual que la Mesa Directiva del Congreso. Todos los que habían callado hasta entonces, políticos, congresistas y expertos en política, empezaron recién a criticar a Manuel Merino pidiendo su renuncia. 

El día sábado, apenas seis días después de jurar como presidente, Manuel Merino renunció, en un mensaje a la nación tan confuso que tuvo que decir explícitamente que renunciaba para que la gente supiera de qué estaba hablando. 

Sin embargo, la crisis no terminaba con la renuncia de Merino. El mismo Congreso que no supo medir las consecuencias de sus actos (y que ni siquiera aceptaba responsabilidad alguna), tenía que decidir quién sería el próximo gobernante, a falta de Presidente, Vicepresidente, y Mesa Directiva del Congreso. De acuerdo a la ley, correspondía elegir a un nuevo Presidente del Congreso, que se convertiría inmediatamente en Presidente del Perú. La ocasión requería un consenso entre todos los partidos para elegir una Mesa Directiva sin personajes cuestionados, y por primera vez, uno de los factores era la aceptación popular. Ni siquiera eso se logró. Las enemistades políticas y ambiciones lograron el milagro de sabotear una elección en donde se presentaba una lista única que al final no apoyaron los que la habían propuesto. Solo al día siguiente se pudo lograr un consenso para elegir como Presidente de la Mesa, y Presidente del Perú, a Francisco Sagasti. 

Detendré por hoy aquí esta historia, consciente de que no he contado sino una pequeña parte de todo lo que pasó. En uno o dos días terminaré expresando mis opiniones personales, con la cabeza más fría y pensando un poco. Al igual que a todos el Perú, me es necesario un pequeño tiempo para esperar y procesar todo lo que hemos pasado.

lunes, 2 de marzo de 2020

La conspiración del coronavirus


No soy dado a las teorías de conspiración, pero ahora que se ha puesto de moda el corona virus, me he puesto a pensar en algunas cosas que como mínimo, causan sospechas.

Como sabemos, cada cierto tiempo se pone de moda algún virus, más o menos cada vez que la situación internacional se pone aburrida y las agencias de noticias necesitan algo que interese a la gente, para que no pase lo que pasó a principios de los 90, cuando la caída de los regímenes socialistas puso a los noticieros tan aburridos que varias agencias estuvieron a punto de quebrar, sin mencionar a los fabricantes de armas, que por primera vez tuvieron que lanzarse a la calle a buscar clientes. El vecindario de las enfermedades apocalípticas se ha ido poblando desde entonces con nuevos inquilinos, cada uno lleno de empuje y ganas de hacer las cosas. Hemos tenido el ébola, la gripe aviar, el H1N1, y ahora el chico nuevo del barrio, que promete al fin acabar con la humanidad y darle su merecido lugar a las cucarachas, que tanto tiempo llevan esperando para hacerse cargo del planeta.

Bueno, a lo que iba, a la conspiración. Si yo fuera un científico loco que quiere acabar con el mundo, es lógico que empiece por China. Allí hay mucha gente, y aunque el porcentaje de contagio sea mínimo, igual eso significaría un montón de chinos enfermos. Ya algunos empezarán a decir “Ajá, es Donald Trump el que soltó el virus para cerrar las fronteras a los productos chinos”. Pero ese argumento no se sostiene. Para el que no lo sabe, los principales productores de mascarillas, artículos de limpieza y medicamentos son justamente los chinos, de modo que si están teniendo problemas con algunas exportaciones, por otro lado se está haciendo un enorme negocio con las ventas de productos anti corona virus. Resultaría entonces que China está creando al mismo tiempo la oferta y la demanda. Y todo al costo de unos pocos chinos, que no hacen diferencia en la población ni los van a extinguir. Sé que esto suena inhumano, pero me consta que los chinos no le tienen tanto aprecio a la vida como nosotros, yo que he trabajado con chinos que consideraban las medidas de seguridad laboral como un estorbo y se arriesgaban en la planta como si de verdad fueran inmortales.

¿Quién podría entonces ser el causante de esta epidemia? Puede ser alguna sociedad secreta empeñada en hacer que Nostradamus al fin acierte con alguna predicción, después de tantas vergüenzas que ha pasado en los últimos años. Lo de la sociedad secreta tiene un argumento a favor, el que este sea la epidemia con nombre más comercial que hemos visto. ¿A1H1? Ese nombre suena a ciencia ficción, no tiene punche. ¿Ebola? No suena a nada, no es pegajoso. ¿Ántrax? Muy científico, parece producto de limpieza. En cambio “Corona” sí tiene pegada, recordación y simpatía. Si de teoría conspirativa se trata, yo votaría por los marcianos, porque esto parece más bien el argumento de “La guerra de los mundos” al revés, en vez de derrotar a los extraterrestres con el virus del resfrío, ellos nos exterminan a nosotros.

 El otro tema que me ha dejado pensando es el de las medidas de seguridad que se plantean para evitar el contagio. Los norteamericanos, como siempre, lo primero que hacen es cerrar las fronteras a los países que les caen mal. Ya empezaron con los chinos y los iraníes, y estoy seguro que a la primera excusa les cerrarán la puerta a todos los musulmanes y luego a todos los latinos, aunque no tengan vela en el entierro. Además, están prohibiendo los abrazos, besos, y cualquier forma efusiva de saludo. Esto será entonces el paraíso para los puritanos y para los ingleses, que por fin verán su flema aceptada en todo el mundo.

 Yo acepto que se tomen precauciones, que al fin y al cabo son las mismas que se deberían tomar en caso de un resfriado común, pero quitarnos nuestra forma de saludar es atentar contra la esencia de sudamericanos, españoles, portugueses e italianos. Solo nos quedaría saludarnos por celular, que todos sabemos que es un invento norteamericano, porque no puede abrazar ni darse un beso por saludo, como hacemos acá. Quieren que no conversemos con extraños, que no seamos efusivos, que sospechemos del vecino, es decir, quieren que nos volvamos white americans. Esa si es una conspiración siniestra. El día que vaya a Estados Unidos y conozca a Scarlett Johanson ¿creen que voy a dejar pasar la oportunidad de darle su correspondiente apapacho y un beso por cachete, como hace un latino bien criado? Seguro que me arrestarán, me juzgarán y me deportarán como transmisor de un virus mortal, por eso aún estoy sopesando la situación a ver si vale la pena el riesgo. Pronto tendrán noticias.

martes, 29 de agosto de 2017

Mientras veo las noticias


Me gustaría pensar que los medios de comunicación nos llenan de malas noticias porque las noticias son aquellos sucesos que salen de lo común, algo de lo cual la gente habla porque no es lo normal. Si eso fuera cierto, significaría que la bondad de las personas es la regla y no la excepción. Significaría que la gente feliz es tan común que no constituye una noticia, algo de interés público.

Tal vez también signifique que la felicidad no puede narrarse ni contarse, que no habría manera de colocarla dentro del formato de una noticia. Es por eso que los cuentos terminan con la frase “Y fueron felices por siempre”, porque una vez que se ha logrado la felicidad, ya no hay más que contar. Mejor aún, tal vez la felicidad es un estado que no se puede describir, y que cuando alguien lo intenta, el resultado es la incredulidad y la incomprensión.

Tal vez en realidad las historias felices no dan rating, no son comerciales, porque la gente infeliz rechaza escuchar buenas noticias y a la gente feliz no le interesa conocer más que su propia historia.

Sería bueno que fuera así.

jueves, 22 de octubre de 2015

El amor es… tupido


Aquel que, enojado por una tormenta que arruinó un paseo por el campo con su prometida, prometió a su amada castigar a los elementos por ese ultraje. Así que salió de la cabaña en la que se encontraba blandiendo furioso su espada contra los elementos. La pelea fue corta y desigual, pues a los pocos minutos un rayo fulminó al incauto. Los familiares, durante el entierro, calificaban el suceso como un acto de Dios, otros mencionaban el castigo que Zeus, el dios del rayo, infligía a quienes osaban retarlo. Con seguridad que si hubiera estado de moda en ese tiempo, se hubiera hablado también del karma, La verdad es que esa muerte se debió a la pura y simple estupidez.

Por alguna razón, los actos más increíbles de estupidez son provocados por amor, o cuando menos, por el afán de impresionar a una mujer. ¿Una mujer lo abandonó? Voy a practicar salto bungee sin soga en el acantilado más próximo con clavado acrobático sobre el pavimento. ¿La mujer ni siquiera sabe que existo? Entonces me lanzo colina abajo en un carrito de supermercado o me dedico a buscar la forma de descabezarme de manera original, de preferencia en presencia de la mujer en cuestión, o al menos filmando mi suicidio a ver si se hace popular en Youtube.

El último episodio de esta cadena interminable de estupideces con el prefijo “Por ti soy capaz de” ocurrió hace poco en un estadio de fútbol. Una pobre alma creyó que era una buena idea impresionar a su novia mostrándose en el estadio en plena tribuna local con una camiseta del equipo rival. Intento imaginar el proceso mental de alguien capaz de hacer eso justamente en la última fecha del campeonato. Algo así como –Hago una locura-Salgo en televisión-Mi novia me ve-Ella piensa que soy el más valiente del mundo-Se enamora para siempre de mi-. Por desgracia, los miembros de la barra brava –escogidos entre lo peorcito de la sociedad- no entendieron el chiste, y pensaron a su vez que estando tan aburrido el partido bien podrían matar el tiempo con un linchamiento. La valentía de nuestro personaje debió durar bien poco, hasta ver a la turba de unos 300 hinchas sedientos de sangre que iban a por él. El pobre reclamó la presencia policial, la que no pudo evitar que le cayeran muchos golpes, corrió a todo lo que le daban las piernas y apenas pudo llegar al baño de mujeres de la tribuna, en donde quedó encerrado hasta que la policía puso orden, pudo rescatarlo y sacarlo del estadio. 


El hecho salió al día siguiente en todos los diarios, al menos esa parte salió según lo planeado, pero de manera vergonzosa y entre la burla general. La enamorada, con mayor sentido que su pareja, se negó a declarar, así que ni los diarios ni la televisión mostraron la reacción de la mujer a quien iba dirigida esa estupidez, pero podemos confiar en que lo habrá abandonado, o al menos le habrá prohibido terminantemente volver a acercarse a un estadio, y a hacer una locura semejante.


martes, 1 de febrero de 2011

Noticias de la semana


Cansado de leer noticias estúpidas en los diarios, portales de internet, o de escucharlas en la radio o televisión, decidí inventarme unas cuantas noticias que me gustaría leer, tan solo para divertirme, pero que parecieran tan reales como cualquier otra de las sandeces que veo a diario:

Militar que camina como civil es sensación en You Tube
Un video que muestra a un militar que camina de manera desgarbada y normal, con las manos en los bolsillos, ha tenido la increíble cantidad de 250,000 visitas en dos semanas.
El video de 42 segundos en que se muestra a un personaje en traje militar, al parecer un coronel del ejército en actividad, fue tomado en una reunión castrense no identificada en la escuela militar de Barranco. El director de la escuela, el general Malaespina, al ser interrogado acerca de este video, indicó que se trata de un burdo montaje, “Nunca se ha visto a un militar que pueda caminar como un civil, y menos en nuestra institución”. Sin embargo, anunció que llevaría a cabo una profunda investigación para dar con los responsables de este ultraje a las fuerzas armadas.

Candidato desmiente: “La lista de congresistas no salió de un reality show”
El candidato a la presidencia por el Partido Perú Criollo, Tolentino Cabanero, negó las acusaciones de la productora de TV Alexandra Michelis, en el sentido de que la lista a congresistas de su partido fue elegida en un “reality show”.
En declaraciones a “Radio Pura Política”, Cabanero afirmó que “la presencia de bailarinas, cantantes y ex deportistas en su lista parlamentaria se debe a que son gente que ha surgido desde abajo y están en contacto con el pueblo”, y no a que se haya hecho un reality show para escogerlos.
Por su parte, Alexandra Michelis, gerente de “Jijuna Producciones” se reafirmó en sus declaraciones de la semana pasada, al decir a un diario capitalino que Cabanero “le propuso la idea del reality show “Si yo fuera diputado”, para lo cual había solicitado reunir a personajes de distintos tipos en una casa durante dos semanas para escoger a los candidatos con mejor perfil público, y luego de grabados 16 capítulos, le indicó que usaría métodos más tradicionales. Solo cuando el Partido Perú Criollo presentó su lista de candidatos a congresista se dio cuenta de que 9 de los 12 concursantes que participaron en el reality estaban en la lista de congresistas. “Solamente sacaron a dos ingenieros y a un Master en economía, parece que ellos eran muy aburridos para el público”, indicó Michelis.

Grupo “No me gusta Facebook” es el más popular en Facebook.
El grupo “No me gusta Facebook” se ha convertido esta semana, con sus 4.5 millones de miembros en tres meses, en el grupo de mayor crecimiento dentro de la red que dice odiar.
Este fenómeno ha superado a los grupos “Odio a Microsoft” y “Odio a Google”, que anteriormente tenían los primeros lugares entre los llamados “grupos contradictorios”, como se denomina a los grupos que utilizan las mismas herramientas que supuestamente odian.
Los miembros de este grupo no parecen ver ninguna contradicción al pertenecer a esta comunidad, y más bien, expresan orgullo. Comentarios del tipo “Somos la quinta columna de Facebook” o “mataremos a la bestia desde dentro” abundan en la página principal del grupo.
Representantes de Facebook no dan mayor importancia a este tipo de grupos. “es, más bien, una muestra de la absoluta libertad de las redes sociales y la demostración de que no ejercemos ese tipo de censura contra nuestros usuarios” afirmó un alto directivo que no quiso ser identificado.

Los que tienen sueño bostezan más, según científicos.
Un estudio científico realizado a más de 10,000 personas reveló que aquellas personas que han dormido menos de lo necesario tienden a bostezar más durante el trabajo.
El estudio, cuyos resultados fueron publicados en el número de este mes de la revista “Nature”, indica que las personas que han dormido la noche anterior menos del 80% del tiempo necesario para dormir, entre 7 y 8 horas, muestran un incremento del 35% en la cantidad de bostezos durante el día. Esta cantidad se incrementa durante las horas de la mañana, con tasas de frecuencia de hasta 7 bostezos cada 15 minutos.
Este descubrimiento abre una nueva etapa en la investigación de los transtornos del sueño. “Con el tiempo, lograremos encontrar la forma de suprimir los bostezos durante el trabajo, incrementando la productividad de las personas, o por lo menos, que los jefes no se den cuenta de que el empleado ha pasado la noche despierto” afirmó Nils Traumsberg, jefe del equipo científico que llevó a cabo esta investigación.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Pobre Bush


El día de hoy George Bush ha llegado a mi país. Pobre Bush. Ha llegado en su famoso Air Force One al aeropuerto militar, así que no sabrá lo que es llegar a nuestro aeropuerto, ahora que está tan bonito. Luego va en un auto blindado y con lunas polarizadas hacia el hotel. Aunque quisiera ver el paisaje, sus guardaespaldas no lo dejarán. Están convencidos de que cualquier lugar fuera de los United States está lleno de enemigos y su vida peligra. Aunque no les falte un poquito de razón, no se expondrán al alcance de los nativos. Son pobres y esa es razón suficiente.
Ya en su hotel, lo mantendrán aislado del resto del mundo. Cuando salga a una de las reuniones programadas durante la visita, cerrarán las calles a su paso, así ni siquiera sabrá cómo son los autos o sus conductores en este país. Aún así, si alguien se le acerca con malas intenciones, para eso ha traído a uno de sus portaaviones, dispuesto a arrasar con la ciudad si es que algo le pasa.
Durante su visita solamente hablará con personas que ya lo conocen o que han sido cuidadosamente seleccionadas, cuyas vidas han sido cuidadosamente investigadas y aprobadas por sus servicios de inteligencia. Esas personas han sido aprobadas porque piensan exactamente igual que George Bush. Es que no es bueno contradecir al hombre más poderoso de la nación más poderosa del mundo.
Las preguntas que se le hagan, si es que se le hace alguna, deberán ser declaradas previamente, analizadas y contestadas por sus asesores, para que así George Bush solo tenga que repetir lo que le dicen sus asesores y no pueda decir algo inconveniente. Sin sus asesores no sabría ni siquiera en qué país está. Por lo menos, y durante estos días, recordará que está en Perú, que es un estado de ese país llamado Latin America, que es un territorio montañoso con llamas y gente pobres redskins, y que necesita ayuda para erradicar la cocaina, aunque no es políticamente correcto arrasar las plantaciones con napalm y matar a todos los campesinos que la cultivan.
Durante las recepciones en las que será el invitado de honor, no podrá probar el cebiche ni la papa a la huancaína. Invitarle algo que tenga ají será considerado por sus agentes de seguridad como un atentado contra su vida. Sería muy indecoroso que el hombre más poderoso del mundo suspenda alguna importante reunión debido a una diarrea.
Tampoco nadie le podrá ofrecer un pisco sour, ya que es un alcohólico en rehabilitación. Aunque le quede un mes y medio en el cargo, una recaída sería catastrófica para el mundo, ahora que la bolsa de New York está tan sensible.
Al final de las reuniones, firmará acuerdos para que sus amigos tengan aún más millones, se tomará fotos con otros jefes de estado de países que no podría decir ni en que continente quedan, y se llevará algún recuerdo previamente revisado por sus agentes de seguridad, no sea que tenga alguna sustancia que le pueda afectar de alguna manera.
Cuando termine todas esas reuniones, se irá como vino. Sin ver a nada ni a nadie. Si es que alguien le pregunta en casa cómo es el Perú, no podrá responder, pues solo ha estado en el auto, en un hotel con ventanas tapadas y en reuniones en salas iguales a las que encuentra en cualquier país del mundo.
Pobre Bush. Está en mi país pero no conocerá el Perú.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Mentalista, Médico, Estúpido

Normalmente escribo en este blog historias sobre tontos, pero esta vez narraré la de un estúpido. En un post anterior indiqué la diferencia entre un tonto y un estúpido: El tonto, cuando falla, lo hace sin intención y creyendo sinceramente que lo que hace está bien. El estúpido, en cambio realiza sus actos con plena conciencia y esperando sacar un provecho de los mismos, creyendo que los tontos son el resto de las personas. Así pues, referiré la historia como para dejar clara esta diferencia:

Carlos Santillana es un nativo de Cáceres, en España. Un día apareció en su ciudad natal anunciando sus poderes de mentalista. Comentaba que había regresado de Madrid, donde había sido asistente de una prestigiosa periodista de televisión. Como mentalista anunció varios trucos, como esconder en una conocida torre de la ciudad el número que saldría premiado en la lotería navideña, anunciar el sexo del primer hijo de la princesa Leticia, y anunciar que detendría el reloj de La Puerta del Sol cuando dieran las campanadas de fin de año. El primero es un conocido truco de cambiar el sobre, el segundo tiene una probabilidad del 50%, y en el tercero, los malvados relojeros de la Puerta del Sol impidieron que el reloj se detenga.

En Trujillo de Extremadura, anunció un truco espectacular. Se enterraría en la Plaza Mayor bajo 3,000 kg de tierra y pasaría cuatro días así. Toda una prueba capaz de dejar su nombre impreso en la posteridad. El día señalado, se vertieron efectivamente las toneladas de tierra sobre el ataúd en donde se había encerrado. Todo salía de maravillas, hasta que unos jóvenes vieron que sacaban una bolsa de plástico negro hacia una camioneta. Dentro iba don Carlos. Cuando el resto de la ciudad se enteró, se armó el escándalo. Don Carlos se defendió diciendo que no era una estafa porque no había cobrado por hacer el truco. Pobrecito.

Como el mismo había dicho, estos trucos no daban lo suficiente para comer, así que anunció un nuevo concepto en trucos, algo que ni David Copperfield, ni Chris Angel, ni David Blaine, ni ningún otro había intentado antes: Declaró que iba a a apagar todas las luces de la torre Eiffel sin necesidad de moverse de su cuarto de hotel en Madrid, y que en ese momento todos los aparatos de televisión presentarían un mensaje. Este mensaje sería el nombre de la empresa que colabore con los gastos de tan difícil truco. Un empresario español pensó (pensar es un decir, más bien fue lo bastante tonto) que era una buena inversión y firmó contrato con don Carlos. Inexplicablemente, las luces de la torre Eiffel se negaron a obedecer el mandato, y los televisores siguieron con su programación habitual.
Como resultado, la corte declaró que don Carlos debería pagar 6,000 euros al pobre empresario. Lo malo era que para entonces el mentalista había hecho un acto de desaparición y no se le pudo ubicar.

En realidad, estaba en la ciudad de Plasencia, trabajando en la profesión que según sus propias declaraciones, había obtenido sacrificadamente mientras alternaba sus estudios con la ingrata profesión de mentalista. Era médico. Trabajaba, como decíamos, en un centro médico como médico general. Las autoridades notaron que algo no cuadraba con este médico: leía los encefalogramas al revés, y no sabía interpretar una radiografía. Así que pidieron sus certificados. No hay problema, dijo, y trajo un título de médico… del Perú. Le pidieron la homologación del Ministerio, y la trajo; le pidieron las calificaciones, las notas que había obtenido, y las entregó. Aún así, el Colegio Médico de Cáceres no se dio por vencido y pidió a un médico que iba a viajar a Perú que preguntara por Carlos Santillana en la universidad en la que en teoría había conseguido ser médico. En Perú comprobaron que su número de colegiado correspondía al de otra persona, que sí era un médico reconocido como tal.

El Colegio de Cáceres avisó entonces del supuesto fraude de Santillana, comunicándoselo a todos los colegios de España. El antiguo mentalista se enfadó con los responsables del Colegio de Médicos y les llegó a amenazar con denunciarles.

Mientras tanto, el caso puso al descubierto una red de tráfico de títulos profesionales que lleva ya varios detenidos, incluyendo al famoso mentalista, y que nos ha puesto las cosas más difíciles de lo que ya eran a los peruanos que queremos viajar a España. Todo por un estúpido que cree que los demás son tontos.

En sus últimas declaraciones, ha dicho que es víctima de un complot y que es un inocente médico que nada más no sabe hacer cirugías. Ese tipo de declaraciones ya las hemos visto por aquí bastante últimamente y ya sabemos lo que significan.

Este es un ejemplo, como dije al principio, de un estúpido y no de un tonto. Espero que ahora quede clara la diferencia.


PD. A diferencia de otras, esta vez la historia es real. Puede leerse aquí:
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