viernes, 22 de diciembre de 2023

Desmontando mitos navideños


En estas épocas navideñas, es tradición que se cuenten historias navideñas, mitos y leyendas, en general mal contadas, y también hay los que gozan con reventarle la burbuja de sueños a los niños, con un entusiasmo que me hace pensar que prefieren celebrar no el 25 de diciembre, sino el 28, que es el día de Herodes, como todos saben. Por este motivo decidí hacer una investigación exhaustiva, ayudada por la inteligencia artificial, y con acceso a la deep web, que es donde están todos los secretos del mundo, para desmontar los argumentos de quienes odian la navidad e insisten en querer echársela a perder al resto del mundo. Claro que esa noble decisión no me duró mucho, a causa de mi flojera invencible que no sabe de esos santos propósitos, así que hice lo más fácil: inventé todo y después, cuando me pregunten, diré que la información la he sacado de los más secretos archivos de la NASA, los Iluminati y de la biblioteca de Hermes Trismegisto. Aquí va entonces la verdad que muchos quieren ocultar: 

Papa Noel sí puede entregar regalos a los niños del mundo: Cada año, alguien se pone a sacar cuentas de cuantos regalos puede entregar Papa Noel, o Santa Claus, o San Nicolás (que usa todos estos nombres para entrar a diferentes países por no sé qué problemas legales) y resulta que no tiene tiempo para entrar a todas las casas y dejar regalo. Quienes insisten en decir de solo tiene no sé cuántas décimas de segundo para hacer el delivery navideño nunca tienen en cuenta que la tierra tiene diferentes husos horarios, por lo que cuando dan las doce de la noche en Europa, en América recién está anocheciendo, con lo que le da tiempo sobrado para cumplir con su misión. Aún así hay tantos niños en el mundo que no puede cumplir con todos, insisten. Este argumento se desmonta fácilmente leyendo bien las reglas de Papa Noel, que especifican claramente que solamente reciben regalo los niños que se han portado bien todo el año. El solo cumplimiento de este requisito elimina a la gran mayoría de demonios en miniatura que pueblan nuestras ciudades, y que creen que por portarse bien la última semana de diciembre van a borrar el prontuario de todo el año que tienen. No, así no funciona. Con la lista tan reducida, y considerando que los niños cada año están saliendo peor, Santa Claus tiene tiempo sobrado para entregar la mercadería, y hasta le sobra espacio para parar en un McDonalds y pedirse una hamburguesa y algo de heno para los renos. 

Papa Noel no es comunista: Para muchos, ver a un tipo vestido de rojo, les hace pensar que es un comunista, más aún si porta una barba que recuerda vagamente a la de Carlos Marx. Repartir juguetes en forma gratuita se parece también mucho a las prácticas de los países socialistas, dicen. Pues este es otro mito que se puede desmontar fácilmente con un poco de análisis. Basta con revisar un poco de historia para darse cuenta de que, aunque durante la guerra fría los soviéticos reclamaban la invención de los principales artefactos y avances de la ciencia, nunca reclamaron la idea de Sant Nikla, lo que pudieron hacer arguyendo un origen siberiano. Por el contrario, en los países socialistas siempre fue visto como símbolo del capitalismo, al que trataron de combatir introduciendo competencia desleal con productos tales como “Papá Stalin” en Europa, o “Papá Fidel” en Cuba. 

Los Reyes no son los padres: No lo mencioné anteriormente, pero otra de las razones por las que Papa Noel puede repartir todos los regalos la noche de navidad, es que la navidad se celebra varios días después en el calendario ruso, además de la ayuda que recibe en muchos países por parte de los Reyes Magos. Y otro de los mitos es que se dice que en realidad los reyes son los padres. Este mito al parecer lo inició hace mucho tiempo una mujer en los registros públicos, quien a la hora de declarar al padre de la criatura, dijo que lo había concebido un seis de enero, y por lo tanto, los reyes eran los padres. El argumento fue denegado, al igual que el de todas las madres que afirman que se embarazaron por obra del Espíritu Santo, pero del hecho se pasó al dicho. La verdad es que los Reyes hacen bien su labor, repartiendo juguetes a quien lo merece, repartiéndose el trabajo entre tres, lo que hace más fácil el cumplimiento de la tarea, y sin hacer caso a los pedidos de muchos padres que prefieren que el regalo se los entregue el Rey Mago rubio en vez del negro. A esos simplemente se les deja la papeleta de extorno y no se les entrega nada hasta que se les quite lo racista. 

Papa Noel no entrega regalos caros: San Nicolás era un pobre carpintero que hacía juguetes de madera y los entregaba a los niños pobres en Bari, Italia, antes de mudarse a su actual planta de producción en el Polo Norte, para evitar problemas de impuestos, según me dicen. Por esa razón, no entrega jamás los últimos juguetes anunciados en tiendas. Esos sí son los padres, que ni siquiera se toman el trabajo de quitarle la etiqueta de precio, dándole regalos a niños que en vez de un regalo se merecen una temporada en el reformatorio. Papa Noel tiene además un sistema de vigilancia de alta tecnología que vigila el comportamiento de los niños para calificarlos de buenos o malos, y es insobornable, como ya han comprobado muchos ricos que trataron de sobornarlo, cantidad de políticos que trataron de usar sus influencias, y tantos abogados que incluso trataron de querellarlo diciendo que no se cumplía la presunción de inocencia. Por esa razón, muchos niños que durante el año afeitaron al gato, tiraron a la vecinita al charco de fango u otra fechoría semejante, después se dedican a desprestigiarlo diciendo que no existe o que se salta casas a su capricho. Pero no, Papa Noel cumple siempre, excepto aquella vez en que alguien dejó junto al árbol unas galletas vencidas y leche agria, lo que hizo que tuviera que interrumpir su recorrido y pasara el resto de la noche en el baño más cercano que pudo encontrar, y por lo que no me pudo entregar el trencito Chu-Chu que le había pedido cuando era niño. 

Sirva este post para desearle a los lectores (que sé que tengo algunos) una Feliz Navidad. Pórtense bien para que Papa Noel les deje regalo.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Yo no pedí nacer



Era un día normal en la oficina. Obviamente, lo normal en una oficina como en la que trabajo es que haya apuros, sobresaltos, amenazas, gente presionando y reuniones acaloradas. Por lo mismo, son toleradas ciertas actitudes para desahogarse, o algunas expresiones verbales, como para que no terminemos asesinándonos unos a otros, además de que nos han advertido que si alguien vuelve a romper la ventana para arrojarse desde el quinto piso, toda el área pagará por los vidrios rotos. Ese día, como decía, la normalidad dictaba que la mitad de la gente persiga a la otra mitad para que cumpla su parte y poder entregar las tareas y resultados de fin de mes, y los que no tenían a quién presionar, se lamenten en voz alta con frases como “¿Por qué a mí?”, “Yo no firmé para esto”, o “Si quieren todo a tiempo, contraten más gente”. 

Quien peor la pasaba en todo ese laberinto era una chica que sufría especialmente el cambio de pasar de una empresa estatal al ámbito privado, lo que en este país significa pasar de trabajar de 10 a 100 kilómetros por hora. Ella fue la que soltó el grito más ingenioso del día: “¿Para qué tengo que hacer todo esto, si yo ni siquiera pedí nacer?”. Yo, ocupado como estaba en mis propias labores, no tuve tiempo en ese momento para darle una respuesta, pero el lamento me dejó pensando. Al día siguiente, cuando ya casi había olvidado el episodio, volvió a la carga con esa frase “Yo no pedí nacer”. Ahí fue que me puse a pensar. Pude haber respondido que nadie de los presentes había pedido nacer tampoco, y que, en la mayoría de los casos, los padres tampoco estaban pensando en traer otro niño al mundo cuando los estaban concibiendo, pero no lo hice, el asunto requiere de un análisis más minucioso. 

El hecho es que, pensándolo bien, ella sí había pedido nacer, de lo contrario sus padres no hubieran desaprovechado tantas oportunidades como tuvieron para evitar que ella venga al mundo a armar expedientes en nuestra oficina. Y lo demuestro a continuación: 

La primera oportunidad para no nacer que ignoraron sus padres fue muy temprano, en aquella fiesta en que a su futura madre le presentaron a ese joven y se empezaron a mirar con ojos hambrientos. En ese momento su madre pudo rechazar cortésmente los requiebros, acordarse de los consejos paternos, portarse como una señorita decente, o al menos no fiarse de esa actitud de lobo acechando a su presa que tenía su futuro padre. Pero no, se perdió esa ocasión. 

Hubo más ocasiones ignoradas activamente por sus padres en las semanas siguientes, como cuando su futuro padre dejó todo tirado para pasar ese fin de semana con su nueva conquista, cuando su madre se escapó a esa fiesta, dejando de lado otras responsabilidades, y un largo etcétera. En el tiempo de su relación, ella pudo haber dicho que no, que debían darse un tiempo, que estaba muy jovencita para esas cosas. Del mismo modo, él pudo pedir algo de espacio, hacerle caso a esa otra señorita que lo miraba con apetito, o elegir su libertad. Tantas oportunidades perdidas nos llevan a pensar que en ese momento había realmente alguien pidiendo nacer. 

Pero todas estas oportunidades fueron mínimas comparadas con aquella cuando él olvidó, o le dio flojera, llevar un preservativo a la cita culminante, cuando ella aceptó seguir adelante a pesar de que el calendario indicaba el riesgo alto. No conocemos los detalles, pero estadísticamente podemos decir que no era la primera vez que confluían un período fértil y la ausencia de un preservativo, y que tal vez el que no haya pasado nada una vez, les haya llevado a pensar que ambos eran invencibles. En fin, los dos decidieron ignorar todas las oportunidades, hasta que los astros se alinearon, el universo conspiró a favor de mi futura compañera de trabajo, y un saludable embrión apareció gritando “Sorpresa, ya llegué” al organismo de la madre, alborotando su vida como indicativo de que ya se había divertido lo suficiente. 

Por muy católicos, apostólicos y romanos que sean los jóvenes, la evidencia de un embarazo les pone a pensar en qué tiene que meterse el Papa en mi vida privada, en cómo voy a sacrificar mi juventud criando a un hijo cuando mi irresponsabilidad indica que ni siquiera han terminado de criarme a mí, y en vamos a buscar a esa chica que también pasó por eso y se consiguió un doctor que le extrajo hasta los remordimientos de conciencia y las consideraciones éticas. El rechazo a esta posibilidad para seguir adelante es otra prueba de que, a pesar de lo que dice, mi compañera sí pidió nacer, por más que el plan era ponerse a jugar con muñecas, en vez de estar aguantando jefes explotadores. 

La última oportunidad de no nacer se presentó en el consultorio médico, después de ver en las ecografías a una bebita ansiosa de nacer y de comerse el mundo, siempre que no represente demasiado trabajo. Allí se discutieron las opciones del nacimiento. Por un lado, la forma natural, llena de dolor y con el apoyo de unos forceps que son el último recurso para los que a última hora no quieren nacer. La otra opción era una cesárea que evita los sobresaltos, no hace trabajar en la madrugada a los médicos y a los padres les permite hacer que su hija nazca bajo el signo de capricornio en vez de escorpio, que tanta gente insoportable ha dado al mundo. En este momento fue cuando se descartó firmemente la alternativa de arreglar las cosas por lo bajo, fingir que aquí no pasó nada y continuar con sus vidas. La decisión de seguir adelante con el proceso natural implica una voluntad de nacer, además de una conspiración entre médico, padres, y los padres de los padres, tal vez consolados por la posibilidad de que la futura niña termine trabajando conmigo y aprovechando los beneficios de mi sabiduría.

Al fin, después de tantas oportunidades no aprovechadas, nació esta niña, no hay vuelta atrás, que los padres se preparen para todo lo que significa traer una niña al mundo en estos tiempos, y que ella se haga a la idea desde ahora de que esos expedientes los debe tener listos para esta semana, y que después no se ande lamentando con eso de que no pidió nacer, que si hubiera querido no existir, oportunidades no le faltaron, que no me venga con vainas.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Las mejores historias en una canción



Hace mucho tiempo que no escribo nada sobre música, al punto que empecé a temer el que ya haya escrito todo lo que tenía que decir. De repente un día, escuchando mi playlist, recordé que me gustan mucho las canciones que cuentan una historia, esas que van más allá del “Te quiero” o el “Te conocí y me enamoré”, que componen la mayoría de las canciones que uno escucha. Inicié una búsqueda por internet y no encontré nada parecido. Entonces me puse a hacer mi lista de las 10 mejores historias contadas en una canción, aquellas que pudieron haber sido un cuento o una novela, así que creo que una lista como esta no la encontrarán en ningún sitio. A ponerse, pues, los audífonos y a disfrutar de esta especial Playlist. 

Ob la di-Ob la da (The Beatles, 1968) 
Esta es una canción que siempre ha causado polémica. Se la ha llamado la peor canción de Los Beatles y cosas por el estilo, pero a mí me gusta mucho su historia, que es una muy simple: Un hombre conoce a una mujer, se gustan, se casan y tienen hijos. Pero para mí está muy bien contada, de una manera alegre y sin pretensiones. 

Tie a Yellow Ribbon Round the Ole Oak Tree (Tony Orlando and Dawn, 1973) 
Esta canción está basada en un cuento publicado (creo) en los años 50 en los Estados Unidos. Un hombre es condenado a tres años de cárcel, lo que era una deshonra mayúscula, y escribe una carta a su esposa indicando que, si al salir de la cárcel aún lo acepta, coloque una cinta amarilla en el roble a la entrada del pueblo. De no encontrarla, seguiría su camino y no volvería jamás al pueblo. Esta canción fue muy popular en una versión en castellano en mi país, pero esta versión omitía la estrofa final, lo que la dejaba como una historia inconclusa. Para suerte mía, varios años después encontré la historia original en una antigua edición de la revista “Selecciones del Reader’s Digest”. El final me emocionó, al conocer al fin el desenlace de la historia: El hombre llega a la entrada del pueblo y encuentra el viejo roble lleno de cintas amarillas. 

Las cuatro y diez (Luis Eduardo Aute, 1973) 
Un hombre encuentra casualmente a una mujer con la que tuvo una relación en sus años de adolescencia, y le invita un café para recordar esos años y contarle lo que pasó en su vida desde entonces, para al final despedirse de ella. Una historia muy hermosa y que a mí me pasó una vez casi a la letra. Será tal vez porque esta historia es muy común, o Luis Eduardo Aute la escribió para mí sin conocerme. Quiero creer lo segundo, es por eso que me gusta tanto. 

Pedro Navaja (Rubén Blades, 1978) 
Esta fue una revolución en la salsa. Jamás se había escrito una canción con valor literario, la historia de un matón de poca monta que encuentra la horma de su zapato en una prostituta a la que las cosas tampoco le iban bien. Como referencia literaria podemos decir que la historia está basada en el personaje “Mack the Knife” de la obra “Ascenso y caída de la ciudad de Mahogany” de Bertolt Brecht. Gabriel García Marquez declaró una vez con cierta envidia que le hubiera gustado escribir esa historia. No puede haber mayor elogio. Como curiosidad, esta canción me trajo más tarde dos decepciones: La mediocre película mexicana del mismo nombre, que traiciona a la canción, y una olvidable continuación del propio Rubén Blades, llamada “Sorpresas”, escrita años después, y que suena demasiado forzada.

Escape (The Pina Colada song) (Rupert Holmes, 1979) 
Esta historia es un poco (o bastante) cursi, pero también es muy popular, y su cursilería le da bastante encanto. Investigando sobre el tema, me enteré que su autor también era guionista de telenovelas. Y la historia parece, en efecto el guión de una película romántica: Un hombre está aburrido en su matrimonio y coloca un aviso en el periódico buscando todo aquello que su pareja no le daba, para escapar con ella. Concreta el encuentro con quien respondió el aviso y se da con la sorpresa de que es su propia esposa, quien buscaba lo mismo que él. Canción para escuchar con palomitas de maíz. 

The Devil went down to Georgia (Charlie Daniels Band, 1979)
Esta canción está basada en una leyenda popular: El diablo va a Georgia en busca de un alma que llevarse y apuesta el alma de un muchacho en una competencia de violín, siendo derrotado. Será que a la gente le gustan las historias de gente que logra burlar al diablo. 

Era en Abril (Juan Carlos Baglietto, 1982) 
Hay toda una leyenda sobre esta canción. Suena tan auténtica y desgarradora que cuando salió, se dijo que era una historia real que le fue legada a Juan Carlos Baglietto. Una pareja está muy ilusionada ante la llegada de su hijo, hasta que ella pierde al niño dentro de su vientre. Desolados por la pérdida, la pareja decide suicidarse. Nuevamente, una historia, aunque terrible, muy bien contada, llena de metáforas. 

Naturaleza Muerta (Mecano, 1991) 
Recuerdo que a principio de los 90, los integrantes de Mecano dijeron que buscaban mayor profundidad en sus canciones, y que querían hacer algo como lo que hacía Joan Manuel Serrat. La idea sonaba tan disparatada que pocos la creyeron posible. En su siguiente disco se encuentra esta canción. Ignoro si se basa en una leyenda popular o en algún cuento ya publicado, pero la leyenda aquí contada es una hermosa leyenda. El mar se enamora de un pescador, quien ya tiene una mujer que lo ama y lo espera en casa. El mar secuestra al pescador, y la mujer se convierte en una piedra blanca que mira al mar esperando el regreso de su amado, mientras el pescador lucha eternamente contra las aguas sin poder escapar. Si esta canción es creación de Nacho y José Cano, los compositores del grupo, pudieran bien haberla publicado como cuento y ser reconocidos por ello. 

Y nos dieron las diez (Joaquín Sabina, 1992) 
La preferida del público. La historia del cantante que se enamora de una mesonera en un pueblito, y que cuando vuelve un año después, no encuentra rastro de ella, todo ello contado con el arte de Sabina en su mejor época, no tiene desperdicio. Canción para cantar con entusiasmo e invitar al público a unirse en el coro. 

Ruido (Joaquin Sabina, 1994) 
Otra de Joaquin Sabina, y otra joya literaria. A través de la metáfora del ruido, se cuenta la historia de una pareja, de su inicial entusiasmo y su dolorosa ruptura. Ruido de amenazas, ruido de abogados, tanto, tanto ruido. 

¡Y aquí hay algunos Bonus tracks! 

Piano Man (Billy Joel, 1973) 
No incluyo esta canción en la lista porque no narra una historia propiamente dicha, es más bien una descripción casi cinematográfica de una escena: Un pianista toca por las noches en un bar, rodeado de personajes, cada uno con una historia que contar. 

Another Day (Paul McCartney, 1971) 
Otra canción que es más una escena que una historia: Una mujer se levanta en la mañana para seguir con su vida rutinaria, mientras espera, o más bien desea, que venga alguien para rescatarla. 

Hotel California (The Eagles, 1976) 
Pondría esta canción en la lista, si no fuera porque todos sabemos que cuenta una historia, pero nadie se pone de acuerdo sobre lo que se cuenta en esta historia ¿Es un cuento de fantasmas? ¿Un viaje lisérgico? ¿Una secta satánica? Lo único que sabemos es que un hombre llega a un hotel y encuentra gente en una fiesta o reunión. No sabemos exactamente qué pasa después o cómo termina la historia.

Sigamos escuchando música y prestando atención a las letras, de vez en cuando hay buenas historias esperando allí.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Leyendas Peruanas: Las aventuras perdidas de Ai Apaec



Esta vez quiero hablar de una leyenda que se ha perdido, y que los arqueólogos e investigadores peruanos tratan afanosamente de reconstruir. Primero contaré sobre cómo llegué al conocimiento de esta leyenda olvidada. Tengo la costumbre desde hace ya un tiempo de salir con una bicicleta y una camara fotográfica para ver qué encuentro, y así, rodando, rodando, llegué al Museo de Arte de Lima, en donde encontré una exposición de arte precolombino. Lo que más me impresionó fue algunas vasijas de arcilla muy decoradas que describen las aventuras de Ai Apaec. Algo de contexto vendrá bien aquí, para el que no conoce: Entre los siglos III y IX de nuestra era, en lo que hoy es el norte del Perú, floreció la cultura Mochica, llamada así por su ubicación en el valle de Moche. No parece haber tenido una unidad política duradera, y fue más bien muchos pequeños territorios independientes unidos tal vez por una cultura común, y hoy se habla al mismo tiempo de las culturas Vicús, Sicán o Sipán, que habrían sido dominantes en algún momento y lugar. 

Lo que sabemos sobre la mitología de estos pueblos proviene de las ofrendas funerarias encontradas en la zona, principalmente piezas de cerámica, y lo muy poco que sobrevivió como tradición oral hasta la llegada de los españoles, y que pudo ser recogido por los cronistas y evangelizadores que llegaron en el siglo XVI. Entre las vasijas y representaciones encontradas, se encuentra con frecuencia Ai Apaec, quien habría sido un dios, pero cuya leyenda alude más bien a lo que conocemos hoy como un héroe, cuyas aventuras están representadas en multitud de vasijas funerarias. Lamentablemente, los mochicas no tenían escritura, y todo lo que nos queda de sus aventuras son estas representaciones en cerámica. Estas fueron las que vi en el museo, y que me entusiasmaron al saber que teníamos un héroe comparable a Ulises o a Hércules. 

Lo que hemos podido saber de este héroe es que era hijo del Sol y de la Tierra, por lo que podía transitar entre los reinos del cielo, el reino subterráneo y el reino de los hombres. Una de las aventuras que los investigadores asumen que tuvo fue el rescate del sol que sumió a la tierra en la oscuridad. Otras aventuras son la defensa del mundo contra invasiones de monstruos venidos del mar como cangrejos gigantes, o los viajes que realizó con sus compañeros: un perro que podía detectar los peligros, y una iguana que conocía los caminos para llegar a los reinos subterráneos. Otra de las cualidades que se le atribuyen a Ai Apaec es la capacidad de transformarse en animal. En muchas cerámicas se le representa con dientes felinos o con pinzas de cangrejo como manos. Lleva además un tocado de pluma de ave, y una serpiente que lleva como cinturón. La figura que acompaña a este post es la que tomé en el museo, en donde se representa una de las aventuras de Ai Apaec, extraída de un ceramio funerario.

Es indudable que existieron muchas leyendas sobre Ai Apaec, algunas en donde se comporta como héroe, y otras en donde ya ha reclamado su condición de dios, mantenedor del orden en el universo y proveedor de los dones de la tierra. Los investigadores hasta el día de hoy tratan de reconstruir esas aventuras, que pondrían a la mitología peruana al nivel de la de Gilgamesh, las sagas nórdicas o las leyendas griegas.

domingo, 12 de noviembre de 2023

Sobre energías y vibraciones



Siempre hay alguien dentro del círculo de amigos, o en el trabajo, que empieza a hablar de las energías o las vibraciones, generalmente en un sentido negativo: “Esta persona está trayendo energías negativas”, o “no traigas tus malas vibras”, los escucho decir. Y para los que no han escuchado estas cosas personalmente, internet está lleno de textos, videos y frases sobre la energía y la vibración. Y yo, que soy ingeniero, me rompo la cabeza tratando de entender a qué se refieren, porque los conceptos sobre energía y vibraciones que traigo aprendidos desde la universidad no tienen ninguna relación con lo que se habla en la oficina. 

Empecemos con el tema de la energía. Yo siempre creí que la energía es la capacidad para realizar un cambio físico. Para ponerlo de manera más entendible, yo necesito energía para mover mi taza de café desde el plato hasta mi boca, lo cual me dará energía que acumularé hasta que la necesite para realizar mi trabajo diario, con el resultado de que podré cobrar mi sueldo que usaré para comprar más café que usaré para darme energía para trabajar otro mes y así cumplir con un ciclo infinito. Dicho así parece simple, pero hasta ahora no entiendo qué es lo que tiene que ver con la disposición de las personas para trabajar o para hacer de la vida del prójimo más miserable. Hasta donde puedo medir (y para un ingeniero solo se puede controlar lo que se puede medir), las personas malhumoradas que odian a todo el mundo necesitan la misma cantidad de energía para escribir un informe que las personas que van cantando por la vida. Y en cuanto a la acumulación de energía, sé que el cuerpo humano tiene dos maneras de guardar energía: la primera es la energía instantánea, que se conserva durante poco tiempo y que se basa en el consumo de azúcar, lo cual he probado como cierto después de innumerables barras de chocolate a media tarde que me han dado la energía suficiente para acabar con las tareas del día; y la otra es la energía a largo plazo, que proviene del consumo de grasas, y que nuestros ancestros usaban para sobrevivir a los fríos inviernos, pero que ahora solo se usa para exhibir una antiestética panza que mantiene a las mujeres en una relación estrictamente profesional. 

Pero de alguna manera, mucha gente piensa que la energía, que yo puedo medir en Joules o en calorías, tiene que ver con la actitud hacia la vida y el efecto psicológico que causa el malhumor sobre el estado de ánimo de los demás. Más aún, ahora la energía tiene polaridad, progreso desconocido en mis tiempos de estudiante. Resulta que las personas tienen energía positiva y negativa, lo cual me causa problemas teóricos y cortocircuitos cerebrales. Veamos, si aceptamos que la energía puede ser positiva o negativa, de acuerdo a la ley de la electrostática, una energía atraerá a la de signo contrario y repelerá a la de su mismo signo, ergo, si yo tengo una energía positiva, atraeré a las personas de energía negativa, y alejaré a las personas con energía positiva. Cuando comenté esto a alguien que me hablaba de las energías positivas, me miró con “cringe”, como se dice ahora. Tal vez desde que salí de la universidad han derogado la ley de la electrostática, pero nadie me ha avisado.
Considerando que la energía es lo que se almacena en las baterías para accionar todos los artefactos que usamos en la actualidad, tal vez sea hora de aprovecharla para usos pacíficos. Según lo que me cuentan algunos, hay gente con tanta energía negativa como para iluminar todo el edificio. Cuando logre inventar el acumulador y el motor de energía negativa, ganaré el premio Nobel y eliminaré la necesidad de combustibles fósiles en el mundo. Pero no nos adelantemos tanto, con que pueda cargar mi celular me doy por bien servido. El problema sería que tal vez un smartphone cargado con energía negativa me presente solo malas noticias y críticas al gobierno en las redes sociales, y tome fotos de tonos grises, pero tampoco es muy diferente de lo que obtengo ahora, digo yo.

Y como siempre hay quien quiere dar un paso más allá, en cuanto a los temas espirituales, ahora no solamente se habla de “energías”, sino también de “vibraciones”. Como si alguien hubiera dado una hojeada a mis libros de texto de la universidad solo para ver los nombres de los capítulos en busca de un término marketeable, encuentro gente que me dice que tengo que vibrar con el universo. Otro cortocircuito cerebral cuando pregunto qué vibración es esa, de cuántos Hertzios es la vibración del universo y a cuánto estoy vibrando yo. Nuevamente tengo la desagradable impresión de haberme perdido de algo desde que terminé mis estudios de ingeniería. Para mí, las vibraciones siempre tuvieron que ver con las magnitudes medibles de amplitud y frecuencia, pero ahora la vibración se trata de algo inasible que tiene el universo y yo no. De la explicación que me dieron solo pude entender que si dos personas se caen bien, están vibrando juntas, y que yo debo andar desafinado, porque no vibro con nadie. Tal vez estoy confundiendo vibración con tembladera, porque no entiendo cómo puedo medirle la vibración a una persona, ni mucho menos medir la frecuencia de vibración del universo, como para saber si solo necesito una afinación, o mi caso es grave y solo se resuelve con una bajada de motor completa. 

Pero como soy persona animosa, he visto aquí una oportunidad de negocio, y hoy he llegado a la oficina armado de una batería, un osciloscopio y un diapasón, ofreciendo mis servicios de medición de energía y vibración. La gente se puede acercar a mi sitio para tomar los bornes de la batería, y con un voltímetro puedo equilibrar la potencia para saber el nivel de energía. Como la batería proporciona corriente continua, puedo determinar si una persona tiene energía positiva o negativa simplemente comparando el nivel de energía en posición positiva, es decir, cuando toma el borne positivo con la mano derecha y el negativo con la mano izquierda; con el nivel negativo, cuando los bornes intercambian de manos. Así, a las personas con falta de energía, una descarga de la batería basta para avisparlo, y a las personas de energía negativa les doy una descarga de la batería con los bornes en posición positiva para contrarrestar. 

En cuanto a las vibraciones, tengo un diapasón ajustado a 432 Hz, que todos saben que es la vibración del universo, y un osciloscopio para medir la frecuencia a la que vibra el cliente. En caso de desajuste, conecto la batería a un inversor de corriente para darle una descarga que le arregle las vibraciones. Como algunas a algunas personas no les basta una descarga de energía a 432 Hz, hay que complementar el tratamiento con una zamaqueada mecánica acompañada de un par de cachetadas de cortesía, acompañados de ese mantra tan efectivo que es el “Amigue, date cuenta”. 

Así, esta semana me estoy haciendo de un pequeño ingreso extra, explicando que mi tratamiento es más científico que el de los que venden cristales de cuarzo, u ofrecen alineamiento de chakras, que rechazo como tonterías con las que estafan a la gente.

jueves, 2 de noviembre de 2023

Frases twitteables 66



Hace tiempo que no publicaba una recopilación de mis frases twitteables. Si es cierto lo que dicen que la pluma es más poderosa que la espada, entonces estas frases son como una práctica de esgrima. También eso me hace pensar si mi pluma llegará a ser más poderosa que la espada Excalibur, o más bien será mi espada de Damócles.
  • La ortografía es un arte que se está perdiendo. - i ke? La hortografia no inporta kuando ce abla kon el corason. 
  • Caminante, no hay camino, se hace camino al andar, dijo el poeta. El Ingeniero civil le respondió: Caminante, no hay camino, se hace camino al pavimentar. 
  • El problema de haberte olvidado es que, ahora que estoy escribiendo mi autobiografía, tengo que preguntarte a ti, sobre lo que pasó entre nosotros. 
  • Mi idea de negocio infalible es abrir un gimnasio en la última semana del año y cerrarlo en enero. Luego viviré con el dinero que me han dado todos los que se inscribieron como propósito de año nuevo y nunca volvieron a ir. 
  • Es el indesmayable optimismo humano, que siempre cree que ya no se puede estar peor. 
  • Hay personas que creen que soy buen entendedor, porque apenas me dirigen la palabra. 
  • Me pregunto si alguna vez la inteligencia artificial aprenderá en qué momento equivocarse. 
  • Yo soy de la época en que la verdad era más importante que la opinión. 
  • Con el pelo teñido de rubio, nariz operada, cremas para aclararte la piel, con ropa de imitación de marcas famosas, insistiendo en que te llamen por tu nombre en inglés ¿Y dices a los hombres que no quieres que te mientan? 
  • Yo soy de la época en que los eufemismos y palabras políticamente correctas eran muy pocas y uno las podía identificar y contar. 
  • Solo los fanáticos de los Beatles entendemos lo que es vivir un día Hey Jude, que empieza lentamente y con una letra de consuelo, para terminar con un alegre e interminable na na na na na na na na. 
  • Muchos años después, cuando ya era una respetada psicoanalista, Alicia aún preguntaba a sus pacientes si en alguno de sus sueños habían visto alguna vez a un conejo blanco o a un gato que desaparecía hasta dejar solamente su sonrisa… 
  • Todos hemos tenido alguna vez una semana llena de viernes 13. 
  • Tremendo desperdicio de energía el de aquellos que quieren saber lo que piensan los tontos, sin considerar que en realidad los tontos no piensan. 
  • No todos somos iguales, qué aburrido sería el mundo si así fuera. El problema es toda la gente que busca justamente las diferencias que menos valen la pena.
  • Mi teoría tonta: Hay en el cielo una fábrica de almas, que entrega las almas a la gente que nace. Pero ahora nace tanta gente que la fábrica ya no se da abasto y las almas no alcanzan para todos. Es por eso que se ve tanta gente desalmada en estos días. 
  • No soy lo que se dice una persona de impulsos, soy más bien una persona aburrida. Si me dijeran que viva este día como si fuera mi último día, me pondría a hacer mi testamento. 
  • Claro que todavía existe gente buena en el mundo, pero hemos pasado a la clandestinidad para protegernos. 
  • Yo creo que los extraterrestres no quieren invadir la tierra, solo vienen de visita para ver qué tan rápido nos extinguimos, porque ya están ofreciendo el planeta como terreno recién desocupado. 
  • Dicen que el supervillano, al verse vencido por el joven héroe, tuvo una idea para salvar su vida. Era descabellado, pero decidió correr el riesgo. - ¡Yo soy tu padre! - Le gritó. Y funcionó. El héroe, confundido y anonadado, suspendió el ataque, permitiéndole escapar. 
  • La frase “Pienso, luego existo” solo es aplicable en democracia. En una dictadura, al que piensa le cortan la existencia. 
  • Tal vez la aplicar la frase “Pienso, luego existo” causa problemas existenciales, porque ahora al que piensa le hacen bullying, o bloquean o lo linchan en las redes sociales, hasta que ya no existe. 
  • Si la frase “Pienso, luego existo” es verdadera, entonces hay muchos que viven una existencia prestada, al igual que sus pensamientos. 
  • En ese club de lectura ya empezaron con la crisis de la edad madura: Uno salió vestido de caballero andante a desfacer entuertos, otro despertó convertido en insecto, uno está construyendo un submarino para alejarse del mundo y no volver. 
  • A veces encuentro a alguien tan incapaz en el trabajo, que pienso que en realidad es un testigo protegido al que han puesto allí para que la mafia no lo mate.

lunes, 23 de octubre de 2023

Anticuento



Alguna vez, en un reino muy antiguo y lejano, durante una gran celebración, el rey invitó a todos los artistas de su reino a hacer una obra que represente a la felicidad, ofreciendo como premio una gran bolsa de monedas de oro. Se presentó un famoso escultor, que mostró un mármol con la alegoría de una hermosa mujer con una gran sonrisa. Demasiado académico, dijo el rey. Pasó a la siguiente obra. Era un lienzo con la imagen de una fiesta en donde jóvenes cantaban y bailaban. Demasiado predecible, opinó el rey. Así fue pasando ante todas las obras, encontrando defectos en todas y diciendo que ninguna de las obras representaba fielmente la felicidad. Hasta que encontró un papel que alguien había colocado sobre la mesa, en donde se veía el garabato de un niño de la mano de su madre. El rey al fin sonrió complacido. Esta es la verdadera imagen de la felicidad, dijo, no es la complejidad de un arte, ni una alegoría, es el simple sentimiento. Toda la corte asintió en reconocimiento a la sabiduría del rey. Solamente la gente del pueblo, que desde el principio dudó de que el rey hubiera abandonado la costumbre de la tacañería, empezó a decir en voz baja que no era de extrañar que diera el premio a su propio hijo por dibujar tan solo un garabato.
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