miércoles, 4 de febrero de 2009

El santo de los tontos



Buscando en las interminables páginas del santoral, encontramos santos para todos los gustos, colores y sabores. Santos que murieron por las causas naturales de aquel entonces, es decir: quemados, colgados, apedreados, etc.
Hacer un mártir y un santo en aquellos tiempos era cosa más bien fácil, al parecer:
- Mi señor, hemos encontrado a este cristiano predicando en la plaza…
- A ver… Esta semana hemos matado cristianos a flechazos, hachazos, en la hoguera, descuartizado… ¿Qué nos toca hoy día? ¡Ah ya sé! ¡A este lo vamos a sancochar en aceite hirviendo!

Y la cristiandad tiene un nuevo mártir, que se convertirá en el patrono de los cocineros que hacen frituras. Así funcionaba la cosa. Cada santo está dedicado a una actividad comercial. Así tenemos al santo de los marinos, de los comerciantes, de los caminantes, de los médicos… Pero no teníamos un santo de los tontos, a pesar de que la cantidad de tontos que van al cielo es altísima, sobrepasando a las demás disciplinas profesionales. Eso hasta ahora en que la presión popular eleva a los altares al patrono de los Tontos. Con ustedes, la vida de San Pazguato, el santo de los tontos:

Pazguato nació en un pueblo pobre del sur de Italia. Era el hijo mayor de una familia acomodada que abandonó todas sus riquezas para hacerse ermitaño justo un mes antes de la muerte de su padre, lo que lo privó de la herencia, pero le ganó una fama de tonto que lo acompañó hasta el fin de sus días.
Así pues, vivía en el bosque, de donde salía una vez por semana a predicar y a hacer mercado, pues era una nulidad para las labores agrícolas. Allí se hizo conocido por intentar hacer milagros famosos, con suerte variada. Intentó convertir el agua en vino, pero la transformación no fue completa y los clientes del mercado casi lo linchan por culpa del vino aguado que terminaron tomando.
También intentó multiplicar los peces, pero este milagro fue boicoteado por los comerciantes para que el precio no baje. Está visto que un mercado no es el mejor sitio para predicar y hacer milagros. Se dedicó entonces a predicar en la plaza. Lamentablemente no tenía el don de la palabra de otros santos y era víctima de confusiones:

- Hermano, ¡Arrepiéntete!
- ¿Y cómo hago para arrepentirme?
- Escúchame… ¡Y te arrepentirás!

- Hermano mío, entrega tu vida y tus riquezas al Señor…
- ¡Auxilio, Policía, que me asaltan!

Por aquel tiempo, pasó por el pueblo Estólito, santo de gran fama, realizando milagros. Pazguato se dedicó entonces a curar a aquellos enfermos rechazados por Estólito. Su más famoso milagro en esta época fue curar a los estreñidos, prodigio realizado de manera tan fulminante que fue condenado por la comuna a limpiar la plaza de los efectos de tan milagrosa curación. Por presión del pueblo, se vió obligado a realizar su siguiente milagro, que fue precisamente curar a los diarreicos.
Despreciado, se quedó en su ermita en el bosque, donde predicaba a los animales, logrando la conversión de muchos de ellos. Aunque este milagro no fue considerado para los trámites de canonización, ya que no se pudo establecer que religión obedecían las palomas antes de su conversión.
Pazguato murió a una avanzada edad, después de realizar milagros tales como devolver el habla a la esposa del alcalde, con lo cual se ganó el odio eterno de este último. En venganza, el alcalde convirtió la ermita donde moraba en un sanatorio para locos, y rechazó todo pedido del pueblo para convertirlo en santo.
Precisamente en el sanatorio Pazguato de Poveria comenzó el culto a Pazguato, a cargo de los tontos injustamente encerrados en el sanatorio. Se sabe de varios milagros concedidos a los tontos encerrados en el sanatorio, y al igual que lo hizo en vida, se ganó la fama de conceder solamente los pedidos más tontos, aquellos milagros que los demás santos se rehusan a conceder. Se sabe, por ejemplo que hizo el milagro de cortar el agua a la hora en que bañaban a los locos del sanatorio, y de convertir el jugo del almuerzo en vino (al menos esto es lo que los locos declararon para explicar la misteriosa aparición de dicho licor dentro del sanatorio). Así hasta el día de hoy, en que es aceptado universalmente como el santo de los Tontos.

¿La Moraleja de la historia? Como todo tonto, Pazguato vivió una vida difícil, pero que al final se ve recompensada por el reconocimiento y la aceptación pública. Hasta la próxima.

3 comentarios:

  1. Iba a hacer un comentario, pero no puedo ser tan cruel como tú, al creer que hay tontos entre los seres humanos. Así que solamente puedo desearte que algún día llegues a encontrar la verdad.

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  2. Iba a hacer una respuesta, pero no puedo ser tan corto de vista como tú, al creer que no hay mensajes entre líneas en todos estos textos. Así que solamente puedo desearte que algún día comprendas que mucha gente no está preparada para la verdad, y que hay que esconderla para que no se gaste.

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