lunes, 26 de noviembre de 2018

Mapas


No ha sido suficientemente reconocido en el mundo el bien que han hecho a los soñadores los mapamundis. Mirando un mapa uno conoce realmente dónde está. Y si el mapa es lo bastante grande y abarca todo el planeta, nos pone en perspectiva al ver lo pequeño que es nuestro propio país, o el sitio al que llamamos hogar. Mi pueblo, por ejemplo, casi nunca aparece en el mapamundi, sólo en aquellos enormes y detallados. Tener un mapa en la pared también da un concepto de grandeza de nuestro planeta que es imposible de obtener con los mapas que se pueden encontrar en la computadora.

Cuando era pequeño mi padre compró un enorme mapamundi que colgamos en una pared. Ahora comprendo el porqué a tanta gente la simple visión de un mapa despierta el deseo de viajar y conocer aunque sea un poco de todo eso que vemos. Recuerdo que pasaba largos ratos contemplando los nombres en el mapa, preguntándome el significado de ellos. Veía países grandes y pequeños, desconcertado ante el hecho de que un país tan pequeño como Israel pudiera aparecer con tanta frecuencia en las noticias, en cambio un país tan grande como Mongolia no apareciera nunca.

También ver las líneas del mapa me llevó a errores que sólo corregí después de años. Vi una línea que decía “Trópico de Cancer” y luego encontré otra parecida que decía “Trópico de Capricornio”. En algún lugar, pensaba, debe haber un “Trópico de Aries”, un “Trópico de Tauro”, y así sucesivamente. Una navidad busqué Belén en el mapamundi y no lo pude hallar en donde creía que lo podría encontrar, así que seguí buscando en otros lugares. Encontré “Belem” e imaginé que ese era el lugar en el que nació Jesús. Tarde varios años en quitarme la convicción de que Jesús era brasileño y que Belén no estaba en Brasil. Los cambios de horario fueron otro concepto que no podía entender. No podía imaginar cómo sería vivir en lugares donde la noche era día y el día era noche. Y cuando me hablaban de los “países más adelantados”, pensaba en que eso se debía a que esos países nos llevaban algunas horas de adelanto.

En ese mapamundi aprendí también que los mares podían tener varios colores. Encontré el Mar Rojo, el Mar Amarillo, el Mar Blanco y el Mar Negro. Cuando encontré también el Mar Caspio, me pareció lo más natural pensar que el Caspio era un color que yo aún no conocía. Motivo de confusión para mí fue también leer en los libros que leía entonces menciones a “los siete mares”, y al buscar y contar en el mapa no lograr que la cuenta coincidiera. Contaba océanos y mares, y obtenía más de siete. Contaba de nuevo agregando otros como el Ártico y el Antártico, además de otros mares más pequeños, y obtenía más de siete. Muchas cuentas hice sin lograr el resultado deseado, hasta darme por vencido y considerar los siete mares como una leyenda, una licencia poética o una historia como las de los libros que leía.

Otro de mis pasatiempos era trazar recorridos. Si tuviera un auto o una moto, podría recorrer país por país hasta llegar a Estados Unidos, por ejemplo. Pero aquí tropezaba con un problema: ¿Cómo atravesar el Canal de Panamá? Por esa razón, y solo por esa, deseché para siempre la idea de viajar como veía hacerlo a turistas que recorrían los caminos en pantalones cortos y enormes mochilas.

Más tarde, conocí en la escuela los globos terráqueos. Era esta otra forma de ver el mundo. Los globos son más pequeños, y al ver uno en mi salón de clases de repente me di cuenta que viajar por los océanos era bastante más fácil de lo que pensaba al ver el enorme mapamundi de mi casa. Por alguna razón, le prestaba mayor atención a los mares que a los continentes, al contrario de lo que ocurría en mi casa. Y me interesé en el concepto de las antípodas. ¿Cuál sería ese lugar por donde yo saldría si cavara un agujero que atravesara la tierra? Confieso que me sentí un poco decepcionado al ver que las antípodas de Lima no había ciudad alguna, es sólo un punto del Océano Índico, a cientos de kilómetros de la India. No encontraría nunca a mi igual que vivía al otro lado del mundo. Me quedó, sin embargo la nota mental de que si quería ir al lugar más lejano posible, la India sería el sitio indicado. Y lo recordaría años después cuando un amigo mío cumplió ese mismo sueño en un viaje místico cuando terminamos el colegio.

Ahora tenemos el Google Earth y los mapas en el celular que me indican el camino a seguir, y a pesar de ello, me sigo perdiendo al tratar de llegar a un lugar que no conozco. De todas maneras, creo que eso le quita aventura al viaje, que más de una vez me ha llevado a algún lugar maravilloso que no estaba en mis planes. Caminante, se hace camino al andar.

viernes, 16 de noviembre de 2018

La historia inconclusa


Cuando lo vio llegar, no hizo ningún ademán de huida, ni de sorpresa.  - Acérquese, venga, esta vez no habrá trampas, ya ve que le estaba esperando… dijo en tono amistoso - Sólo déjeme fumar un cigarrillo… considérelo como un último deseo…

El desconocido se detuvo a dos pasos y se quedó inmóvil, aún apuntando con el arma, lo que el viejo interpretó como un permiso para seguir hablando.  - Lo esperaba a usted un poco más tarde, esperaba que me alcance en el bar que está más allá… es una pena, le hubiera invitado un café, aquí hace bastante frío, pero bueno, no todo puede salir tal como se ha planeado ¿Verdad?

El viejo esperó en vano durante algunos segundos una respuesta, y comprendió que su rival le dejaría hablar, pero que no le dirigiría palabra alguna.  - Sabe que durante un tiempo fue divertido verlo fracasar en sus intentos de matarme, pero después se volvió aburrido, luego se convirtió en una molestia, y ahora pienso que si usted estaba destinado a acabar conmigo, a mí me correspondía elegir el momento. Y el momento es este. Estoy enfermo, como tal vez usted ya sabía, y el que usted me mate me ahorrará unos cuantos meses desagradables, además no pienso convertirme lentamente en una piltrafa, ni someterme a los caprichos de algún médico que no podrá evitar mi fin, no es mi estilo… en fin, ahora estoy listo para que usted me mate…

Se hizo un breve silencio. Hasta los autos en la lejanía parecieron detenerse. - Si no ha disparado todavía es porque sabe que lo que le voy a decir es importante… seguro que el perseguirme por tanto tiempo le ha hecho conocerme bien… pues le diré porqué estamos aquí usted y yo en este momento… La verdad es que yo le he permitido llegar hasta aquí… como le dije, he podido matarlo a usted muchas veces, pero no lo hice, porque en cierta forma lo respeto… y por eso tampoco me he dejado matar antes, porque si usted acaba con mi vida acabará con la suya también… ¿Se ha puesto a pensar en lo que hará después de matarme? Esta persecución es su vida, no sabrá que hacer sin mí… no tiene una familia a la que regresar, no puede volver a su hogar, ya no sabe cómo vivir una vida normal… terminará usted suicidándose, lo sé… Usted me ha convertido en su vida, y por eso usted no durará mucho tiempo sin mí… Por eso no le he matado a usted antes… ¿Sabe que yo he podido terminar con este jueguito hace mucho tiempo? Siempre supe que usted no me mataría a traición, que me dejaría hablar, por eso desde aquella vez cargo siempre con esto, que le quiero enseñar… El viejo metió la mano en el bolsillo y siguió hablando, indiferente a la vista del otro empezando a presionar el gatillo. Estuvo usted equivocado todo el tiempo, aquí tiene la prueba, vea el

martes, 6 de noviembre de 2018

La canción silenciosa



Me precio de escuchar muchos tipos de música. Hay música que he escuchado alguna vez y ahora, con las facilidades que da la internet, puedo rescatar y que me sirven de punto de partida para escuchar nuevas propuestas musicales. Algunas veces es gente a la que conozco la que me introduce a nuevos sonidos. En fin, que trato de tener los oídos abiertos a algo diferente a lo que tengo ya archivado. Una de esas canciones es una que leí como referencia alguna vez, y que durante bastante tiempo creí que era una leyenda urbana, o en el mejor de los casos, una broma de alguien. Una canción que era solamente silencio, una canción silenciosa. 
Con el tiempo encontré que en los años 50 se puso en duda el mismo concepto de “arte”, y supe de artistas que querían romper el paradigma de lo “artístico”, exhibiendo como pintura garabatos coloridos, como escultura objetos cotidianos y como poesía palabras y conversaciones al azar. En este contexto no era tan descabellado una canción compuesta únicamente por el silencio. Ya había escuchado muestras de la “música concreta” cuando volví a ver una referencia en un artículo del periódico a la canción silente. Y empecé la búsqueda en internet, que no duró mucho, en realidad.

La canción se llama 4’33” y fue escrita, si cabe la palabra, en 1952 por el norteamericano John Cage. El nombre de la canción hace referencia a su duración de 4 minutos y 33 segundos, repartidos en tres movimientos: un primer movimiento de 30 segundos, un segundo movimiento de 2 minutos y 23 segundos, y un último movimiento de 1 minuto y 20 segundos.

Como vemos, no es una broma esta canción. Tiene una estructura musical, tiene un autor reconocido y una descripción. Aunque el género musical no parece estar definido, sin duda es lo que llamamos “música de cámara”, es decir música culta para la gente que gusta de ir a los conciertos clásicos de las orquestas sinfónicas.

Como supongo que le a pasado a mucha gente, al principio pensaba en esta canción como una broma, pero al analizarla un poco y al escucharla un par de veces (sí, me di el trabajo de escucharla más de una vez) le fui encontrando el sentido. En el mundo en que vivimos es cada vez más difícil encontrar el silencio. Mucha gente que va al campo, o a algún lugar lejos de la civilización se sorprende de la calma y el silencio que encuentra. ¿No sería maravilloso poner algo de eso en una canción? Eso es lo que hizo el señor John Cage. Es una declaración, a tono con la época en que fue escrita, fue su manera de decirnos que nos detengamos unos minutos a apreciar el silencio.

Terminado un primer análisis, me dispuse a disfrutar de esta obra. Parece mentira, pero uno debe prepararse mentalmente para realmente disfrutarla. Afortunadamente he podido conseguir la versión remasterizada digitalmente con sonido dolby, y con unos audífonos con supresión del ruido externo he podido escucharla. La experiencia es fascinante. Debo decir que la música es evocadora, cuando se escucha libre de interferencias exteriores, echa a volar la mente y la hace viajar por lugares a los que parecía imposible llegar sin la ayuda de alucinógenos.

Entusiasmado tomé mi guitarra y me dispuse a tratar de obtenerla para incrementarla a mi repertorio. Curiosamente, no pude encontrar una tablatura en internet, por lo que tuve que ir probando los acordes de oído. Obtener el primer movimiento fue el más difícil, debo decir, no podía identificar el compás, hasta que al final lo logré, aunque el sonido no me satisfizo del todo. Creo que todavía me imaginaba el sonido de una gran orquesta sinfónica con el director vigilando atentamente los compases para no pasarse, con la anotación en la partitura “non andante, inmoblile”. Con todo, el segundo y tercer movimiento se me hicieron más fáciles y pude al fin obtenerla en la guitarra. Aprovechando una reunión con varios amigos la interpreté por primera vez, obteniendo una recepción entusiasta. Incluso hubo quien dijo que era lo mejor que había tocado en mi vida. Algunos me sugirieron que la grabe y la ponga en YouTube, que seguro obtendría muchas visitas, y que con seguridad sería más popular que el video de esa vez que me di un salto mortal improvisado al chocar con una piedra en moto, registrando todo en una cámara gopro. 

La idea no me pareció mal, pero creo que puedo mejorar mi versión un poco, tal vez con un acompañamiento de percusión con un cajón o una conga pueda mejorarse, aún lo estoy pensando.
El siguiente paso será la popularización. La grabación que hice sólo de audio me han dicho algunos que les recuerda a otra cosa, y creo que hay algo de razón. Investigando me he dado cuenta que es muy similar a otras canciones que aparecen en selecciones musicales por la red. Escuché una muy similar con la etiqueta “lo mejor del reggaetón”; otras listas lo muestran con la descripción “Daft Punk Unplugged” y otras incluso lo colocan en la sección de noticias con el título “Político diciendo la verdad”.

Con todo, un día de estos publicaré mi versión de 4’33”, a la que estoy pensando después agregar una versión extendida y un dance remix especial para aquellos que no sabemos bailar. Sería el inicio de mi carrera musical, de la manera más apropiada a mis talentos: con una canción compuesta únicamente por silencios.

sábado, 27 de octubre de 2018

Dos Anécdotas clarificantes


1
En 1874, un grupo de artistas independientes presentó una exposición en un salón parisino. Las obras mostradas en esa sala tenían en común que todas representaban un rompimiento con la concepción clásica del arte, que buscaba reflejar la naturaleza de la manera más fiel posible. Este grupo de artistas, que contaba a Claude Monet, Pierre Renoir, Edgar Degas, Paul Cezanne y Camille Pissarro, se negaba a seguir los cánones de la Academia Francesa, y perseguía la representación de las emociones antes que las imágenes. Los críticos de arte criticaron ferozmente la exposición, tildando a las obras como vulgares, meros bosquejos. Una de las obras fue atacada especialmente por uno de los críticos. Era una pintura más bien pequeña, que representaba el puerto de Le Havre al amanecer, con el nombre de “Impresión: Sol Naciente”. La frase que el crítico pensó que sería lapidaria fue “¿Impresión? Claro que produce Impresión… el papel pintado en estado embrionario está más terminado que esta marina”. La exposición fue un fracaso que cerró en apenas un mes. No se vendió ningún cuadro y el público y la crítica empezó a llamar despectivamente “impresionistas” a los que habían colaborado en ella. Pero ellos no se rindieron. Siguieron presentándose en exposiciones independientes y pintando. Ninguno de aquellos pintores y escultores volvió a pintar de acuerdo a los cánones clásicos. Más aún, adoptaron con orgullo el mote de “impresionistas”, hasta que poco a poco fueron reconocidos, como lo son hasta el día de hoy.

Esta anécdota me hace pensar en lo que hubiera pasado si esa exposición se realizara en nuestros días. Probablemente los artistas se hubieran quejado de bullying, se habrían rebelado contra ese término ofensivo y hubieran inventado un eufemismo más suave e inclusivo para definirse. Hubieran reclamado por un término despectivo que les significaba agresión psicológica, causa de depresión, daños morales, un término políticamente incorrecto, al fin y al cabo. Hoy que hablamos con tanta frecuencia de lenguajes inclusivos, de expresiones políticamente correctas y de agresiones verbales, conviene recordar estas historias de gente que tomaba un término despectivo y lo convertía en una bandera de victoria. Recordemos que términos como “cristiano”, o “americano”, fueron alguna vez insultos.

2
En los años 60, los suizos inventaron el reloj de cuarzo. La industria relojera suiza no le prestó atención. Cuando uno de los fabricantes de relojes intentó comercializar un modelo de pulsera, la asociación de fabricantes de Suiza impidió el intento. Un reloj debe tener manecillas y cuerda, decían, no se puede romper una tradición de varios siglos de relojeros, decían. Solo quedaba una cosa por hacer con el invento: la patente del reloj de cuarzo fue vendida a los fabricantes japoneses. A la vuelta de diez años, los relojes de cuarzo eran los más vendidos en el mundo y los fabricantes suizos iban camino a la quiebra. Los inventores nunca trataron de obtener notoriedad denunciando la conspiración de las grandes compañías que trataban de ocultar su invento. No culparon a los poderes oscuros que dominan el mundo. Hoy que es fácil encontrar en internet historias de grandes inventos que son ocultados por los monopolios, no se menciona a nadie que haya intentado vender tales inventos a los chinos, a los coreanos o a los japoneses.

martes, 16 de octubre de 2018

Lo que pienso ante una frase de autoayuda

Nelson Mandela - Famoso clavadista
En el lugar donde estoy trabajando, hay áreas y oficinas que no sabemos muy bien para qué sirven, o de las que ignoramos totalmente su existencia. Una de estas áreas nos envía todos los días por el correo corporativo una frase de autoayuda, dentro de una imagen inspiradora, como para convencer a la gerencia de que realmente aportan valor al proyecto y no los despachen en la próxima ajustada de cinturón o campaña de austeridad de la empresa. A la responsable de estos mensajes la conozco y no es una mala persona, a pesar de los libros de superación personal que mantiene en su escritorio. Quizás hasta se cree que todas esas frases nos sirven para cumplir con los plazos ajustados que tenemos para lograr los resultados que nos piden, a juzgar por sus respuestas cuando trato de hacer una crítica constructiva a sus frases. Tal vez a raíz de esto, en uno de los mensajes corporativos que nos envía a diario, pidió un “feedback” o retroalimentación, indicando las frases que más nos habían gustado. Yo no podía dejar pasar la oportunidad de explayarme más sobre mi opinión sobre las frases de autoayuda en general, así que le respondí más o menos de esta manera:

“Aprovechando la ocasión en que a todos se nos pide una opinión, escribo algunas líneas sobre lo que se me ocurre al ver estas frases. Digo al ver estas frases porque no solo se trata de leer, para mí la frase es inseparable de la imagen que le sirve de fondo.

Y al ver las fotos, debo anotar que no siempre la elección ha sido afortunada. ¿Han notado que en todas las frases que hablan de liderazgo se ve a una persona solitaria? Debe ser la soledad del poder. En otros casos se obvia la imagen del autor de la frase para poner en su lugar a una linda chica. Tal vez Roosevelt era muy feo y su cara no inspira ansias de superación personal, tal vez es una estrategia de esas que mezclan la psicología con el marketing, lo más seguro es que quién sabe, como decía un amigo mío. Pero eso no quita que hasta tenga miedo de encontrar a alguien que realmente crea que Alfonsina Storni era una rubia con rostro de reina de belleza. Valga la ocasión para aclarar algunas cosas sobre los autores de las frases: Will Smith no es un motivador, es un rapero, y las frases que aparecen de él no las dijo, son dichas por su personaje Chris Gardner, cuyas frases fueron a su escritas por el guionista Steven Conrad para su película. Del mismo modo, Morgan Freeman no es Nelson Mandela, y por enésima vez, Paulo Coelho no es un escritor.

Hecha esta pequeña disgresión, comento algunas de las frases que me llegaron, si no al alma, al menos a mi buzón corporativo. Recuerdo que las primeras frases que llegaron cuando empezaron con esto eran simples reciclajes de frases conocidas o que circulan por internet desde hace tiempo. Había en esos primeros días, una frase atribuida al Dalai Lama, algo así como: “Nuestro propósito en la vida es ayudar a otros, si no puedes ayudar, por lo menos no hacerles daño”. Esto se parece demasiado al “Si no ayudas, al menos no estorbes”, que yo repito hace años, sin que nadie nunca me dé crédito por ello, y lo del Dalai creo que era porque también agregaba algo como “Dale Ahí, Lama”. De repente por ahí va la confusión.

Otra frase conocida llegó hace muy poco. “Cuando vas por algo, no regreses hasta que lo consigas”. Al ver la frase recordé inmediatamente a mi padre cuando me mandaba a comprar arroz, aceite o azúcar en los tiempos de la escasez y las colas. Voy a reclamar derechos de autor, creo que alguien ha estado espiando a mi familia para sacar estas frases. Otra frase que recuerdo es la de “Es duro fracasar, pero es peor nunca haber intentado triunfar” atribuida apócrifamente a otra persona cuando todos sabemos que es la filosofía de vida de varios de nuestros políticos en época de elecciones. Si no se quieren meter en discusiones políticas, bueno, lo dejaremos allí.

¿Y ese de la gasolina? ¡Esa si fue buena! “La disciplina es la gasolina del éxito”. Cuando me llegó al correo juro que leí “El reggaetón es la gasolina del éxito “. Ya se habían tardado en poner una de Daddy Yankee, pensé. Punto para ti, te hiciste una, dije, hasta que leí mejor y descubrí que era sólo otra frase común.

Al menos ese día me interesé realmente en el tema y me propuse poner práctica alguna de las frases que llegara. ¿Y cuál frase fue la que llegó? Una firmada por Michael Phelps (suponiendo que fue él realmente el autor) que decía “Cuanto más sueñas, más lejos llegas”. Se nota que Michael Phelps no tiene trabajo de oficina ni tiene que marcar tarjeta, porque yo llegué tarde dos veces por quedarme soñando de más en mi camita, como puedo demostrarlo con mi última boleta de pago. Estoy seguro de que algún otro también intentó soñar más en el bus y se pasó de paradero. Sin contar con que el reglamento prohíbe específicamente dormir en horas laborables, mucho menos soñar.

Pero como no soy de los que critican sin ofrecer soluciones, te puedo dar acceso a mis propias frases de autonomeayudes, que son más apropiadas para nuestro trabajo, como que se me ocurrieron en medio de nuestros más difíciles momentos. Como ese famoso “En esta empresa no se cree en milagros, por eso cuando hacemos uno, nos piden que lo repitamos todos los días”. O ese de “No existen plazos incumplidos, sólo buenas excusas”, que no es mío, sino de mi jefe, que a su vez lo escuchó de su jefe, y etcétera. Para terminar, podemos podemos decir que en vez de darle a un hombre pescado, enseñémosle a pescar, y si la vida le da limones, que aprenda a hacer limonada. Por último, si juntamos a estas dos personas, ya podemos hacer cebiche, que es lo que le gusta a la gente.
Espero que estas opiniones te ayuden en tus labores.”

La siguiente vez que la señora me encontró, me saludó con una gran sonrisa y me dijo que se había reído mucho con mi respuesta. No me gustó su actitud. Por una vez que uno responde de manera totalmente seria y lo toman a uno en broma. ¿Qué se han creído, que soy tonto?

sábado, 6 de octubre de 2018

El camino del hombre recto



Hace poco volví a ver “Pulp Fiction” en la televisión. Como suele pasar cuando uno ve algo que no veía hace tiempo, llamaron mi atención cosas que antes había pasado de largo. Una de ellas es el monólogo de Jules Winnfield (Samuel L. Jackson), que dice así:

“El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del valle de la oscuridad. Porque él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!”

Esta parrafada se supone ser una cita bíblica, y así lo cree hasta hoy mucha gente, que no se ha molestado en buscarla para verificarla. Tal como ha pasado tantas veces, el cine nos miente. O mejor, el cine es un mundo paralelo donde tales cosas son ciertas durante dos horas, con tal sacar a flote nuestras emociones.

Tonto como soy, me puse a analizar la larga apócrifa cita. La cita en verdad tiene el tono del Antiguo Testamento, como que es una variación y una expansión de otro pasaje verdadero, de los muchos que usan en nuestra realidad la gente violenta para justificar sus acciones. El que lo diga un tipo cool como Samuel Jackson la hace más creíble. Estoy seguro que la frase no habría tenido tanto éxito si la hubiera dicho John Travolta.

¿Y que significa la frase? El propio personaje duda de su significado. Tal vez sea yo el pastor y tú el hombre malo, dice; tal vez el mundo es el injusto y está arma es el pastor, pero la verdad es que yo soy el hombre malo, aunque estoy tratando con mucha fuerza de ser el pastor. Al final – y esta es la gracia de la película – la frase no significa nada, y la verdad la dice el propio Jackson al inicio de la escena: sólo es una buena frase que decir a alguien a quien va a matar. Si esto es cierto, entonces Tarantino nos está dejando una lección: una frase por sí sola no tiene un significado más que el que cada uno quiera darle. No seamos tan literales ni siquiera con la Biblia, ya ven que los estoy engañando con una cita falsa. Incluso nos da el número de versículo para que la comprobemos fácilmente.

Debo admitir que la frase me gustó, empieza con una bendición y termina con una maldición, muy propio de Tarantino. Cuenta la historia que al director le gustaba la capacidad de Samuel L. Jackson para memorizar largos parlamentos y escribió este especialmente para él. Y la cita perseguiría al actor un poco más. Podemos ver la primera línea del versículo en la película “Capitán America: Winter Soldier” con la misma falsa referencia bíblica Ezequiel 25:17, en la lápida de Nick Fury, interpretado por el mismo actor, un poco burlándose y recordándonos de nuevo que en el mundo ficticio de las películas, estas cosas son posibles.

Y hay algo más. En la película “Los increíbles”, en la que Samuel L. Jackson es la voz de Frozono, se le escucha criticando a los malvados que recitan un monólogo antes de matar a alguien, tal como lo hiciera su personaje en “Pulp Fiction”.

Sin más que agregar, cierro mi post, guardo mi tablet y me dispongo a encender la televisión, con la esperanza de encontrar un nuevo tema sobre el cual escribir. Buenas Noches.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Leyendas peruanas: La Huacachina


El pueblo que vivía en la región de Ica era gente pacífica. Y tenía por qué serlo, ya que esas tierras son hermosas, ricas y fértiles, en los pocos sitios en los que se puede sembrar, ya que el valle está rodeado de desiertos con enormes dunas, verdaderos cerros de arena que van caminando a paso lento en la dirección del viento.
En esos tiempos el pueblo gozaba de un periodo de bonanza. La amenaza de los chancas, temibles vecinos que habían amenazado al valle durante siglos, había desaparecido, y habían llegado las noticias de su derrota a manos del reino de los incas, pueblo que venía del sur y que hablaba quechua.
Por ahora el pueblo de Ica aprovechaba la paz y el intercambio con la gran ciudad de Chincha, que comerciaba a base de trueque con tierras tan lejanas que el viaje en balsa duraba un mes o más. Solo los ancianos advertían que tal paz era engañosa, y que aquellos incas del sur podrían amenazar el valle como antes lo hicieran los chancas. Los sacerdotes eran consultados sobre el futuro del pueblo, y estos miraban el azul de la noche, tan claro y tan limpio sobre el valle que no parecía sino que los dioses celestiales estaban apenas a la altura del vuelo de un cóndor. Observaron el rebaño de llamas en el cielo, y la gran serpiente de luz que atravesaba el firmamento, sin encontrar una respuesta clara.

Poco antes de empezar el invierno llegaron las noticias: el ejército inca se dirigía al valle de Ica, comandado por el Zapa Inca Pachacutec, hijo del Sol, el vencedor de los chancas. El gran reino de Chincha, a sólo un día de camino, envió un ejército a cuidar el valle de Ica, pues sabía que ellos serían los siguientes en ser conquistados si los incas vencían. Primero llegaron los emisarios del Zapa Inca, algunos de sus principales generales. Fueron recibidos a la entrada de valle por los ancianos sacerdotes. - El gran Pachacutec solicita la entrada al valle y la rendición pacífica del pueblo - dijeron los emisarios. - El Inca solo pide el tributo de los iqueños y reconocer al Inti como el dios principal. Los chancas han sido vencidos, y aquellos que se negaron a someterse han sido desterrados a las selvas orientales. No queremos que la tierra de este valle beba la sangre de los iqueños, sino el agua de las montañas de donde nosotros venimos.
Los sacerdotes, confiados en el poder del ejército de Chincha, se negaron.

La batalla fue cruenta y sangrienta. Los incas vencieron a los Chinchas y entraron en el pueblo. El propio Pachacutec dirigió la ocupación del valle. Los generales llegaron con contadores que registraban en sus quipus la cantidad de familias, las tierras que ocupaban y las reservas de alimentos.
Los representantes del Inca trataban de demostrar que la ocupación sería pacífica, y proponían mejoras en la labor de la tierra, mejoras en la irrigación y en las edificaciones. Después de un mes, Pachacutec inició la marcha con su ejército hacia el norte, hacia la gran capital del reino Chincha. Pero pronto el ejército se detuvo. Uno de los generales del Inca no se encontraba. Esto era una afrenta al Zapa Inca, si el general había sido capturado por los iqueños, todo el pueblo debía ser castigado con la muerte. Una parte del ejército regresó a Ica, con la orden de traer al general u obtener noticias de su suerte. Los sacerdotes fueron torturados, luego los jefes de las familias. Al fin uno de ellos habló. El general había conocido a una iqueña, y el amor había germinado en él tan rápidamente como germinaban las semillas en el feliz valle. Ambos habían huido con destino desconocido.

El ejército se dio a la búsqueda de los fugitivos. Una partida se adentró en el desierto siguiendo el vuelo de una bandada de aves, pensando que dos personas a pie no llegarían muy lejos caminando por las arenas. Lo que la partida encontró no pudieron describirlo a sus superiores. Una laguna con aguas de color esmeralda, bordeada por palmeras, aparecida en medio del desierto. Los soldados no se atrevieron a entrar y solo bordearon la laguna, temerosos de que desapareciera en cualquier momento al desvanecerse el sortilegio que la había creado. Desde allí formaron una cadena humana por si aquel mágico lugar salía volando, y entraron en una pequeña choza, en donde encontraron a los amantes.

Llegada la noticia al inca, este regresó al valle con la intención de conocer ese lugar maravilloso. Al igual que todos, tuvo que pincharse el brazo con su tupu para asegurarse de que estaba despierto al ver la laguna. El general fugitivo fue traído a su presencia, junto a la joven, quien no quiso separase de su lado. El Zapa Inca recibió otra sorpresa, pues la joven era la más bella que hubiera visto, como si la visión fantástica de la laguna se hubiera encarnado en un cuerpo femenino. Su cabello en largas trenzas enmarcaba un rostro sonrosado en donde anidaban unos delicados labios rojos y dos enormes ojos negros que no cedían en belleza a las mejores joyas del Inca, y que inspiraban una compasión que ni siquiera el Zapa Inca, vencedor de tantos pueblos, pudo resistir.

El general no suplicó por su vida, sólo pidió que fuera perdonada la vida de su amada. El Inca pidió escuchar a la mujer, pero ella no respondió, ni tampoco era necesario. La tristeza de su mirada habló con mayor elocuencia y convencimiento. - La traición al Inca es pagada con la muerte - habló el Inca, pero no quiero yo ser culpable de sentenciar la muerte de tan hermosa criatura. Ve, pues, con tus padres y con tu pueblo, que Pachacutec ha perdonado tu vida. Poco sabía el Inca que en el amor no es posible la vida de uno sin el otro, y que la dádiva de la vida era para ella el castigo de vivir sin su amado, un destino peor que la muerte. Una vez que se vio libre, su impulso fue correr hacia la laguna y sumergirse en sus aguas. Nadie la vio patalear, nadie la vio salir. El agua se calmó poco a poco y no devolvió nunca el cuerpo de la bella iqueña.

Desde entonces la laguna a poca distancia de la hoy ciudad de Ica recibió el nombre de Huacachina, que quiere decir “Mujer que llora”, pues se dice hasta hoy que en las noches se le escucha llorar la pérdida de su amor, y quienes entran a sus aguas color esmeralda evitan meterse muy adentro, para no desaparecer atraídos por la mujer, ahora convertida en sirena y a quien más de uno afirma haber visto sobre las aguas en alguna noche de Luna en que ella sale recordando al soldado que murió por ella.
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