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miércoles, 24 de julio de 2013

La última sesión de los Beatles



Es el 3 de enero de 1970. Los Beatles han sido citados para una sesión de grabación. Días antes han recibido una comunicación de la productora del film “Let It Be”. Las cintas grabadas en Twickenham de la canción “I Me Mine” no se escuchan bien, y deben mejorarse para poder editar el disco. En realidad, arreglar todas las tomas grabadas para la película ha sido una pesadilla, ha costado mucho trabajo y todo el talento de Phil Spector para obtener un sonido aceptable. La canción es parte de varias escenas y debe mejorarse para su inclusión en el disco. Hay que grabar nuevamente algunas tomas y coros.
Poco antes del mediodía, George Harrison llega a los estudios de grabación en Abbey Road. Poco después llega Paul McCartney, y después, Ringo Starr. Aunque John Lennon ya ha dicho que deja el grupo y está en Dinamarca, en viaje de vacaciones, tal vez aún pueda aparecer en el estudio con Yoko, como siempre, llegando tarde a las grabaciones.

Con la llegada de Ringo se decide al fin empezar el trabajo en el estudio. La conversación previa ha sido casi convencional. Los tres no se han visto desde hace tiempo, pero la amistad se mantiene a pesar de todo. Cada uno tiene ya otras actividades. Ringo aún piensa que puede hacer una carrera en el cine y George se siente ahora más cómodo tocando con otros amigos. Solo Paul cree todavía que los Beatles pueden tener algún futuro.

Sin embargo la actitud es otra, muy diferente a la de los primeros años, cuando cada sesión de grabación era una aventura. Ahora, sin que nadie se haya dado cuenta de cómo sucedió, se ha convertido en un trabajo, con horarios y obligaciones. Es por eso que John está de vacaciones, alejado de la presión de ser los Beatles. Por las mismas tensiones que han hecho del grupo un trabajo casi de oficina, nadie ha traído a su esposa. George y Ringo tienen problemas en sus matrimonios, así que esta vez los Beatles están solos, como al principio.

Primero deben escuchar las grabaciones previas de la canción. Ha pasado casi un año desde que hicieron las primeras tomas, y en ese año han pasado muchas cosas. Han podido grabar todo un disco completo, y la canción sigue esperando ser regrabada. Se decide empezar con las armonías y los coros. George, quien ha compuesto la canción, es quien dirige al grupo, indicando cómo debe sonar la canción. Paul McCartney intenta dar algunas ideas que son rechazadas sistemáticamente por George. No es difícil notar el distanciamiento entre ambos.  Se hacen algunas tomas de guitarra con George y Paul en el bajo. Tal vez es mejor que John no haya venido, hay menos tensión en el estudio. John ya no se interesa por la música de los Beatles, y menos si es de George, a quien menosprecia como compositor, y a quien no perdona haber obtenido los primeros singles del disco “Abbey Road”.

Las siguientes tomas son de los coros de la canción. Los tres Beatles están juntos para grabar las armonías. Por unos minutos vuelve la magia de los Beatles haciendo lo que mejor saben hacer. Tras dieciséis tomas, la canción está completa. Se debía además completas algunas voces para la canción “Let it Be”, pero se deja para el siguiente día. Ya nadie quiere pasar más tiempo en el estudio.

La sesión del día siguiente es mucho más corta. Se hacen unas pocas tomas de las voces para integrarlas en el dubbing. Esta vez no hay instrumentos, se trata solo de completar una canción. Al terminar, todos se despiden casualmente. Ni Paul, ni George, ni Ringo piensan que esta es la última vez que los Beatles están en un estudio. Así termina todo. Los Beatles no volverán a reunirse. 

sábado, 9 de abril de 2011

Como un Beatle

Como Lennon en el ‘65, buscaré una forma de pedir ayuda.
Como Ringo durante el Album Blanco, me parece que ya no soy parte de todo esto, y no sé por qué.
Como Harrison durante Let It Be, lo que hago ya no me entusiasma tanto como antes.
Como los televidentes viendo Magical Mistery Tour, no tengo la menor idea de lo que está pasando.
Como Paul en el ‘69, tengo que explicarles a mis amigos que no estoy muerto.
Como Los Beatles en USA, no sé cuánto más durará todo esto.
Como John, Paul, George y Ringo, subiré a la azotea para hacer un último intento.
Como un Beatle, me siento como un tonto en la colina.

viernes, 10 de septiembre de 2010

The One after 909

Hoy es el 10-09, es decir, el día después del 9-09. Para todo beatlemaniaco que se precie, esto significa que es el one after 909. No puedo entonces dejar escapar la ocasión para poner este vídeo de los Beatles con la canción que da título a este post.

El vídeo es parte de la película "Let it Be", y personalmente, también es la canción que más me gusta, donde se ve a los Beatles como lo que siempre fueron: un grupo musical que se divierte cuando tocan juntos, y que pueden hacer magia en cualquier lugar. Una azotea, por ejemplo.

Vemos también parte del tumulto que crearon cuando decidieron, sin previo aviso, hacer un concierto en la azotea de los estudios de Apple, y a los policías que tratan de poner orden en la multitud que se va congregando para escuchar la última presentación en directo de Los Beatles. Noten que ninguno de los policías hace caso a las cámaras que los filman. Otros tiempos, sin duda.




La canción se refiere a las líneas de tren de Londres. y habla de tomar no la línea 909, sino a la que le sigue. Como no encontré una traducción en español decente en internet que tomara en cuenta este detalle, me decidí a hacerla yo mismo, la que dejo para los que quieran saber qué demonios quiere decir la canción:

Mi chica dice que está viajando en la que sigue a la 909,
Le dije, muévete cariño, yo estoy viajando por esa línea.
Le dije "muévete" una vez, "muévete" dos veces,
Vamos, nena, no seas fría como el hielo.
Dice que está viajando en la que sigue a la 909.

Le rogué que no vaya, y se lo pedí de rodillas,
Tú sólo estás jugando, estás jugando conmigo.
Dije "muévete" una vez, "muévete" dos veces,
Vamos, nena, no seas fría como el hielo.
Dice que está viajando en la que sigue a la 909.

Tomé mi bolsa, corrí a la estación,
El boletero me dijo "tienes el destino equivocado".
Tomé mis bolsos, corrí derecho a casa,
Entonces me di cuenta que me había equivocado de número.

Mi chica dice que está viajando en la que sigue a la 909,
Le dije, muévete cariño, yo estoy viajando por esa línea.
Le dije "muévete" una vez, "muévete" dos veces,
Vamos, nena, no seas fría como el hielo.
Dice que está viajando en la que sigue a la 909.
Dice que está viajando en la que sigue a la 9-0,
Dice que está viajando en la que sigue a la 9-0,
Dice que está viajando en la que sigue a la 909.

Feliz one after 909.

domingo, 25 de abril de 2010

intoxicación de Beatles

Esta semana me desperté con una sensación rara en la cabeza. No podía definir bien lo que sentía, pero los demás notaron sospechosos cambios en mi carácter. Saludaba a los demás con un "Good Day, Sunshine", al despedirme no sabía por qué decían Adiós y yo decía Hola. No tenía ganas de nada. "I'm So Tired", era mi respuesta cuando alguien me preguntaba lo que me pasaba. El fin de semana fui a la iglesia, a la misa del Padre McKenzie, y ví a Eleanor Rigby recogiendo el arroz de una boda que acababa de terminar. Me quedé como un hombre sin lugar, sentado sobre mis planes sin lugar, hechos para nadie.

El lunes fui a la consulta del Dr. Robert. Al llegar reconocí a la recepcionista. Su nombre era Magill, se hacía llamar Lil, pero todos la conocían como Nancy.
Nunca me han gustado los consultorios, pero ese día la espera se me hizo insoportable. A mi lado un hombre reclamaba su cita. "I am the Eggman" repetía. Tuvo que esperar a que atiendan a Rocky Racoon, que había llegado herido de bala. "Es sólo un rasguño", decía. Otro paciente salió diciendo "Yo sé lo que es estar muerto".
Cuando el doctor al fin me atendió, solamente podía decir "Help, I need somebody"

Después de examinarme, me preguntó "A usted le gustan los Beatles ¿Verdad?". A mi rostro de sorpresa, contestó: "No lo niegue, todos tienen algo que esconder, excepto yo y mi mono. Usted tiene una intoxicación de Beatles. Ha estado escuchando demasiados discos de los Beatles y eso le ha afectado."
- Eso no puede ser, yo no soy de esos fanáticos...
- Sólo responda ¿Qué es lo que ve cuando apaga la luz?
- No le puedo decir, pero sé que es mío...
- ¿Se dió cuenta? Pero no se preocupe, eso está pasando mucho en estos días. Este mes ya he tratado a una morsa y a una cebolla de vidrio.
- ¿Y esto tiene cura, doctor?
- Normalmente, recetamos una semana de reposo en silencio, pero usted parece tener un caso fuerte. Si no actuamos pronto, usted puede terminar en la India tocando un ukelele. Necesita un tratamiento de shock...
Mi rostro desencajado hizo todas las preguntas que no salían de mi boca.
- En primer lugar, elimine las manzanas de su dieta. Dedíquese a otras cosas en vez de escuchar música. Y si no puede resistir el síndrome de abstinencia Beatle, use uno de estos.
Era un USB.
- ¿Qué es esto?
- Es un USB de 1 GB. Necesitará ponerlo en su reproductor cuando sienta que no puede resistir la necesidad de escuchar a los Beatles.
- ¿Y qué contiene? ¿Mensajes subliminales? ¿Grabaciones al revés?
- No, contiene la colección completa de los discos de Ringo Starr. Le aseguro que escucharlos le curará de su enfermedad.
- ¡No! ¡Cualquier cosa menos eso! ¡Le prometo que dejaré de escuchar Beatles desde mañana!
- Mañana nunca se sabe... Lléveselo y veremos como sigue la próxima semana...

Después de varios días, I feel fine. Ya no me siento tan mal. Me tomo el tiempo para cosas que no eran importantes ayer. Me he dedicado a jugar con piezas de lego para distraer mis pensamientos.

Y cuando pongo música, las notas de "Back off Boogaloo" o "Stop and take your time to smell the Roses" me alivian de mi adicción.

Good Night.

sábado, 5 de diciembre de 2009

¡Estos Beatles son unos Remasters! (Parte III)


Luego de comprar la caja con todos los discos de los Beatles, la misión ahora es escucharlos, y compararlos con las versiones que tenía hasta ahora. Para esto debo hacer primero una aclaración:
La colección que he tenido hasta ahora se ha basado en discos LP de vinilo, casetes y MP3. Los discos LP fueron los editados en el Perú, los cuales eran grabados de los discos importados, con lo que la calidad de sonido decaía mucho (los llegué a comparar en su tiempo con cassettes importados, y la diferencia era enorme) e incluso las carátulas estaban lejos de la nitidez de los importados. Los casetes agregaban a esto un sonido más oscuro, y los MP3 tienen por definición pérdida de la calidad. Por consiguiente, cualquier mejora de la calidad es notable en mi colección.
Se comprenderá entonces porqué la compra de la colección es totalmente válida y justificada para mí, desvirtuando a la mitad de las críticas a la colección que he leído en internet.
Al abrir la caja, la primera impresión que tengo es la de las cajas de los CDs. La presentación es realmente impecable, las fotos tan nítidas como si fueran de discos actuales y entre las fotos de los cuadernillos incluidos hay verdaderas joyas. Me gustan especialmente la primera foto que aparece en el CD “Help!” y la foto panorámica del estudio Abbey Road en el CD “A Hard Day’s Night”
La siguiente impresión: el sonido. Como mencioné antes, mi colección anterior no era de la mayor fidelidad, y el choque con las nuevas versiones se siente. Coincido con muchas de las reseñas en que ahora se escuchan instrumentos y voces que no se escuchaban antes, y las palmadas que acompañan varias canciones en los dos primeros discos ahora se escuchan clarísimo. La batería ocupa ahora un lugar preponderante, que me hace pensar que, de tener este sonido en su tiempo, Ringo Starr hubiera ocupado un lugar más alto entre los bateristas del que se le reconoce hoy.
La mayor diferencia se nota en los 3 primeros discos, aunque canciones como “Eleanor Rigby” también se beneficia enormemente. Las notas de los cuadernillos hacen hincapié en que los equipos de grabación de hace 40 años eran primitivos, vistos desde la óptica actual (en realidad, ni siquiera eran los mejores de la época, pues estos se destinaban a grabaciones de música clásica), y las indicaciones sobre cintas de dos y 4 pistas me suenan un poco a disculpa por el sonido que se escuchaba hasta ahora.
Y esa es otra impresión que me deja la colección: que he estado escuchando toda mi vida grabaciones de mala calidad de las canciones, y que recién ahora escucho las canciones como debe ser.
La comparación con los discos originales, es como he dicho, notable. No sucede lo mismo, sin embargo con las versiones que aparecen en el disco “1”, que fueron mejorados en su edición.
Sin embargo, me queda aún algo: Estas versiones no llegan a alcanzar la calidad aplastante de las versiones remezcladas que aparecen en el disco “Love”, sobre todo escuchado en su versión Dolby o DTS. Tal vez estoy pidiendo mucho, pero en verdad esperaba que sonaran igual de bien que estas. Creo que más bien soy un fanático demasiado exigente.
La última: los mini-documentales incluidos en cada disco. Me parecieron prescindibles. Quizás son buenos para los que recién empiezan a escuchar a los Beatles, pero para los fanáticos no aportan nada nuevo.


"And in the end
the love you take
is equal to the love
you make"

lunes, 30 de noviembre de 2009

¡Estos Beatles son unos Remasters! (Parte II)


Este año, se conoció la noticia de que al fin la colección de los Beatles saldría a la venta en versiones remasterizadas. Para entonces, a pesar de la globalización, y gracias a la piratería desbocada, los compradores de CDs de música en el Perú nos convertimos en una sufrida minoría. Por esta razón cuando se anunció el esperado lanzamiento (que había anunciado como posibilidad en uno de los primeros posts de este blog) me tomé las cosas con calma, pensando que aún tardaría en llegar a las tiendas de por aquí.
De pronto, veo el anuncio en la página web de la única cadena de discos que sobrevive en Lima ¡La colección se vendería en Lima un día después del lanzamiento mundial! Aquí empezaron entonces las dudas. En primer lugar sobre si comprar los discos o esperar a que aparezcan para su descarga en internet.
La decisión, se inclinó por el lado de que me estafen en el torrent y me pasen como versión remasterizada uno de los discos antiguos. Además, como fanático y entendido en estos asuntos, sé que desde hace un tiempo hay una edición japonesa que se anunciaba como “remasterizada” a partir de las matrices japonesas. La única manera de ver por mí mismo la diferencia era, pues, comprar los CDs originales. El pack completo, para no estar comprando los discos uno por uno.
El día indicado cayó un jueves, así que me era difícil ir desde el trabajo hasta la tienda de discos, que era un viaje regularmente considerable, además de que aún tenía dudas sobre si era una buena idea comprar el pack, esta vez por el precio. Comprar 14 CDs de un porrazo es una decisión que afecta al bolsillo. El día sábado en la tarde fui a la tienda con dudas aún. El plan era tratar de que los probaran en la tienda y ver si realmente había una diferencia con los que tenía. Grande fue mi sorpresa cuando la vendedora me indica que los packs completos ya se habían agotado y que vendrían más a fin de mes. Este contratiempo tuvo un doble efecto: Me decidió completamente por la compra del pack completo (me gusta todo lo que tiene dificultad para obtenerse) y se me escuchó reclamarle agriamente a la vendedora por jugar con las emociones de un pobre beatlemaniaco. En realidad no fue tanto, pues la vendedora no tenía la culpa. Eso sí, me quejé amargamente en la pagina web de la tienda, en donde respondieron a mi “comentario” diciendo que nuevos ejemplares llegarían a mediados de octubre.
Durante el mes de espera, tenía algunas cosas que hacer para prepararme para la llegada de los discos. Escuché nuevamente “Love” en sonido DTS, además de ver la colección “Anthology” en video, también en sonido Dolby. Esto me ayudaría a acostumbrarme al nuevo sonido que llegaría. La antigua colección no la escuché en ese tiempo, para escuchar las canciones con nuevos oídos. Escuché, en cambio, las reversiones de Paul McCartney de las canciones de los Beatles en su disco “Give My Regards to Broad Street”. Así es, pues. Los ingenieros planificamos hasta estas cosas.
Como sabrán aquellos que estuvieron en la misma situación que yo, el día indicado llegó y se fue sin que llegaran los packs. La tienda solo tenía discos que se vendían por separado. Pero como ya dije, yo quería el pack completo o nada. Otra opción hubiera sido encargarlos por Amazon, pero al final no lo llegué a hacer. Comprendo que es mi vicio, pero tampoco es un asunto de vida o muerte, aunque por cuestión de precio, casi lo hago.
A mi tercera visita a la tienda para preguntar nuevamente, me hicieron registrarme en una lista de espera para que me avisen por teléfono en cuanto los discos estén disponibles, solución acertada también para que no esté fastidiando a cada rato, supongo.
No sé en qué puesto de la lista estaba (mentira, pregunté, y estaba en el puesto 10) pero llamaron dos veces a mi casa y una vez a mi celular para informarme que por fin, 7 semanas después del lanzamiento a nivel mundial, podía ir a comprar la caja con la colección completa de los Beatles.
Con mucho mejor humor que las veces anteriores, me dirigí a la tienda al día siguiente, con cierto temor, es verdad, de que cuando llegue se hayan acabado nuevamente los ejemplares disponibles. Al llegar me identifiqué y pregunté al vendedor si ya tenían “mi” pack de los Beatles.
-          ¿Y qué tal suenan? – Le pregunté al vendedor
-          Bien, hemos estado escuchando los discos sueltos – me responde
Conforme al plan, abrimos la caja y probamos un par allí mismo: Please, Please Me y Revolver. El vendedor también tenía ganas de ayudarme, pues no había tenido ocasión de abrir una de las cajas según me dijo.
El veredicto fue unánime y esperado. Valía la pena. Poco me faltó para abrir todos los discos y escucharlos allí mismo.
- ¿Y cómo es que la primera vez se acabaron tan rápido?
- Es que la primera vez solamente trajeron cinco...


Me sentí estafado nuevamente. Habían jugado con mis sentimientos ¡Había esperado casi dos meses porque la tienda solo había importado 5 cajas de discos! ¡Por eso se habían acabado tan rápido! Lima tiene 8 millones de habitantes, pensé, eso no iba a alcanzar de ninguna manera.
Aún así, llegué a mi casa con una gran sonrisa en el rostro, y como dije al inicio de la primera parte, hoy soy el orgulloso poseedor del pack stereo con todas las grabaciones de los Beatles, en edición remasterizada digitalmente.
(Continuará...)

jueves, 26 de noviembre de 2009

¡Estos Beatles son unos Remasters! (Parte I)




Desde hace un par de semanas, soy el orgulloso poseedor del box set stereo con todas las grabaciones de los Beatles, en edición remasterizada digitalmente. Ahora que el tema ya ha dejado de ser la novedad que fue hace 2 meses, puedo escribir tranquilamente esta historia. Mi historia.
Mi acercamiento con los Beatles fue hace ya mucho tiempo, allá por los 80. Recuerdo que mi hermano mayor y yo empezamos con un disco, y luego otro, y luego otro… En ese tiempo la música se escuchaba en la radio, o se compraba en discos LP o 45 RPM. Los casetes entonces eran una novedad a la que me aficioné, grabando todo lo que podía en los programas de los 2 o 3 programas de los Beatles que pasaban en distintas radios. Acabo de recordar que uno de esos programas se emitía por radio AM en ese entonces.
Llegué, pues, a tener una pequeña colección de casetes de los Beatles, compuesta de canciones desperdigadas, que no me era fácil ubicar cronológicamente y de las que en algunos casos no conocía ni el nombre. Mi hermano mayor fue el que puso un poco más de orden comprando cancioneros en donde las canciones estaban ordenadas por disco. El resultado inmediato fue que me llegué a aprender las letras de las canciones de memoria, aprendiendo inglés en el proceso. Hasta el día de hoy digo que aprendí inglés con los Beatles.
Además, seguía comprando LPs cada vez que podía, lo cual no era tan fácil como pudiera serlo hoy en día. Las tiendas de discos no tenían la colección completa, y muchas tenían solamente compilaciones: El album rojo, el album azul, Rock and Roll. Yo quería la colección completa, así que buscaba en diferentes tiendas de discos. Así llegué a tener casi todos los LPs: Sgt. Pepper, Abbey Road, Hey Jude, Revolver. Siempre me gustó más la segunda etapa de los Beatles. La sentía – y la siento aún – más actual, como si fuera música grabada este mismo año.
Recuerdo que llegaba a mi casa del colegio y ponía uno de los LPs en el tocadiscos de mi sala a un volumen tan alto que los vecinos apagaban su radio, pues ya no necesitaban más.
Como saben los melómanos que han vivido esa era, los discos de vinilo sonaban mejor que los casetes. Por eso no compré la colección de casetes cuando salió al mercado. Los primigenios casetes grabados de la radio terminé desechándolos, y conservé solo los casetes que tenía y que estaban grabados de los LPs originales que no podía conseguir en las tiendas: Rubber Soul, Let it Be, Yellow Submarine.
El tiempo pasó, y los discos de vinilo sonaban cada vez con más “canchita”, producto sin duda del uso intensivo, pero no cambié la colección a casetes, y tampoco tenía dinero en ese tiempo para comprar CDs. Es que acababa de salir de la universidad y no tenía ni un reproductor de CDs ni menos el dinero para comprarlo. Verdad es que en ese tiempo me alejé un poco de la música. Ya había descubierto a los Doors y a Sabina, y los discos de los Beatles que salieron en ese tiempo los grabé en casetes para escucharlos: Beatles at the BBC, Anthology.
Ya tiempo después la música se hizo infinitamente más accesible gracias al formato MP3. Descargar música desde Napster y Win MX se volvió parte de mi rutina diaria. Así obtuve toda la colección de los Beatles, que grabé en dos CDs de MP3, y con eso fue suficiente. Hasta el año 2006.
En ese año se editó “Love”, con canciones remasterizadas, y remezcladas en sonido Dolby. Este disco lo compré con cierta reticencia, para escucharlo en el Home Teather de mi casa. El resultado, lo admito ahora, era impresionante. Si los discos remasterizados suenan así, no habrá ninguna duda al momento de comprar nuevamente la colección de los Beatles, pensaba yo.
Esa era la situación hasta este año.
(Continuará...)

jueves, 6 de agosto de 2009

¿Se volvieron a reunir los Beatles?


Uno de los mitos recurrentes en la historia de los Beatles es la historia de una “reunión” después de 1970, o de reuniones entre Paul McCartney y John Lennon. Por alguna razón, la mayoría de las historias sitúan la reunión entre 1974 y 1976. Veamos algunas de las historias.

En Noviembre de 1976, Paul McCartney estaba de gira con The Wings en Estados Unidos, y se reunió con los restantes integrantes de los Beatles y George Martin en Los Angeles. La reunión, dice la historia, fue mantenida en secreto por temor a causar expectativas injustificadas en el público, lo cual demostró ser una buena idea, pues las diferencias entre los Beatles pronto salieron a flote. En esta sesión se grabaron 5 canciones, pero a causa de las disputas durante la grabación decidieron no publicarlas y mantener la reunión en secreto. Se dice que los Beatles ordenaron borrar las cintas grabadas, pero quedó una en las bóvedas de los estudios Abbey Road. Se pueden ver fotos de la caja de estas cintas en esta dirección, donde también se cuenta la historia de esta reunión.

Otra de las ocasiones en que se especuló sobre la reunión de los Beatles fue durante la grabación del disco “Ringo” de Ringo Starr en 1973. John, Paul y George acompañaron a Ringo en diferentes canciones, aunque se dice que en una de ella (I´m the Greatest) intervinieron los cuatro Beatles. En todo caso, no parece haber pruebas de que todos estuvieron en la misma sala al mismo tiempo.

En abril de 1976, el programa “Saturday Night Live” ofreció un cheque de 3,000 dólares a los Beatles si se reunían y tocaban 3 canciones durante el programa. El programa estaba siendo visto en ese momento por John Lennon y Paul McCartney, quien visitaba el departamento de John en New York. Se dice que por un momento pensaron en tomar un taxi para recorrer las pocas calles entre el departamento y el estudio. Este encuentro nunca fue confirmado por Yoko Ono o por Paul, pero esta escena es retratada en los filmes “The Linda McCartney Story” y “Two of Us”.

Otra historia sobre una reunión de Paul y John indica que esta se produjo en el año 1974, cuando John estaba separado temporalmente de Yoko Ono, en lo que llamó su “fin de semana perdido”. En ese tiempo, John llevaba una vida de soltero disipado y viviendo la vertiginosa vida de la estrella de rock de los 70’s. En una de las reuniones a las que asistió en esa época coincidió casualmente con Paul y Klaus Voorman, antiguo amigo de la banda. Se dice que al inicio la situación fue tensa, pero después fue soltándose después, sin duda ayudado por las drogas y el alcohol que iba circulando. Al final, ya bastante borrachos, cantaron juntos un par de canciones, acompañados por Stevie Wonder y Harry Nilsson. En este enlace se muestra el supuesto audio de la reunión.

May Pang, quien fue compañera de John Lennon durante este tiempo, relata en su autobiografía algunos encuentros más entre John y Paul, en los que se habló de volver a reunir a los Beatles, entre 1970 y 1974, pero, según Pang, estos intentos eran sistemáticamente impedidos por Yoko.

¿Cuáles de estos ejemplos fueron reales y cuáles son simples mitos urbanos? La grabación de los Beatles en 1976, parece ser una invención, y las fotos de una cajas de cintas no es una prueba para nada confiable. Sobre el audio, personalmente no me parece la voz de John, por muy drogado que dicen que está en la cinta. Sobre la visita de Paul al departamento de John, sólo hay dos personas que saben la verdad, Paul McCartney y Yoko Ono, y ninguno se muestra dispuesto a cooperar por el momento.

Tal vez en los próximos años surja alguna prueba. Al fin y al cabo, recién Paul ha confirmado la existencia de la canción “Carnaval of Souls”, la que se creía era una leyenda hasta entonces.
Si, a mí también me hubiera gustado que Los Beatles se volvieran a reunir.
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