¿Quieren saber lo que piensan los tontos? Aquí hay información de primera mano.
lunes, 13 de febrero de 2017
Adopta un peluche
Todos los años, en estas fechas, se incrementa el comercio de regalos por el día de los enamorados, y a la semana siguiente, los botes de basura se llenan de los restos de estos regalos: papeles de regalo, cajas de chocolates vacías, flores marchitas. Para gente como yo, que busca simbolismo en todo, estas cosas me hacen pensar si es que el regalo dura más que el sentimiento. ¿Cuántos amores se habrán marchitado antes que las flores? ¿Realmente valía la pena aquello que venía envuelto en papel de regalo? Tal vez si, tal vez no. El que la mayoría de los regalos por San Valentín tengan una vida efímera debería decirnos algo. Pero para cada mayoría existe una minoría correspondiente, y en este caso son los muñecos de peluche. Estos son más duraderos, y como descubrió una de mis amistades, más difíciles de desechar.
El caso es que un día aparecieron en su habitación dos peluches. Ella, que nunca había sido muy afecta a estos muñecos, se sintió extrañada al principio, hasta que pudo hablar con su hermana mayor al siguiente día. Sí, los peluches eran de ella, que había terminado con su enamorado y estaba en proceso de deshacerse de todo cuanto le recordara a él. Los muñecos no eran feos, así que aceptó quedárselos. Al fin al cabo, en ese tiempo era menor y no había tenido nunca a nadie que le hiciera este tipo de regalos.
Poco a poco se fue encariñado con uno de los peluches, lo que molestaba a su hermana cada vez que visitaba su habitación, así que una noche en que estaba especialmente sensible, lo escondió en su mochila del colegio. Así fue como inopinadamente, sus compañeras de clase vieron el peluche y pidieron la historia, creyendo que tenía un enamorado. Cuando contó la historia real, hubo un murmullo de incredulidad que fue disminuyendo hasta que sus amigas aceptaron la verdad. Entonces ocurrió otro fenómeno. Algunas compañeras decidieron hacer lo mismo y donarle sus propios peluches, símbolos de amores rotos. Al cabo de pocos meses la habitación de mi amiga estaba llena de peluches regalados, a quienes llamaba “mis huerfanitos”, nombre muy propio para los juguetes abandonados por una pareja que se separa.
Ya en la universidad, seguía siendo conocida como la que adoptaba peluches que quedaban sin hogar. Algunos de ellos eran de jóvenes que al crecer decidían deshacerse de sus juguetes infantiles, pero la gran mayoría seguía siendo producto de rompimientos amorosos.
La colección en ese tiempo ya había rebasado su habitación e invadido la sala y el cuarto de su hermana mayor, que para entonces ya había abandonado el hogar paterno, cuando tuvo que afrontar la decisión que muchos habían augurado desde hacía tiempo. Esta vez los peluches rechazados eran suyos. Ella era ahora quien tenía muñecos de peluche que le recordaban a quien ya no quería. Y su enamorado, al ver la colección, había sido generoso regalando bellos peluches. Fue entonces que inició su tradición anual de regalar peluches.
La primera vez llevó una gran bolsa llena de peluches a un barrio pobre como parte de una actividad social de un grupo del que formaba parte. Los niños estaban felices y no les importaba el hecho de que muchos de ellos tenían un corazón con frases del tipo “Te amo”. Pero los peluches le seguían llegando. En ese tiempo fue en que la conocí. Al ver en su casa la variopinta colección le pedí que me contara alguna de las historias detrás de los peluches. Pero ella no conocía ninguna. Los que regalan un peluche no quieren hablar de ello, me explicó. El regalar implica deshacerse de los recuerdos, quemar una etapa. Si no los recibiera terminarían en la basura. Apenas podía decirme algunas cosas. Este oso me lo dio una amiga cuando su compañera de cuarto se mudó y lo dejó abandonado, este me lo dio una mujer que no conocía, simplemente se acercó a mi, me preguntó si era yo quien adoptaba peluches y me lo entregó, este me lo dio una amiga, pero solo me dijo “tú ya sabes por qué te lo estoy dando”. Todos los peluches son huérfanos, y yo les doy asilo, fue la explicación.
Conversando con ella, llegamos a la idea de que pondría un aviso en el trabajo anunciando la campaña “Adopta un peluche”. El día designado llegó con su enorme bolsa de muñecos y encontró un nuevo hogar para casi todos. El más grande, un oso que podía sentarse en un sillón como si fuera una persona, lo llevó solo por foto, pero también encontró un nuevo dueño. A instancias de ella, también recibí un pato, un perro y un oso, que no duraron mucho antes de ser adoptados igualmente por niños que llegaron a mi casa y se fueron felices con su regalo. Desde entonces he recibido también en calidad de asilo un par de peluches abandonados, los que he vuelto a regalar poco después. Nada como mi amiga, que sigue hasta el día de hoy recibiendo y buscando hogar a peluches huérfanos y que por más que lo intenta, no puede vaciar su casa.
Esta es la historia de San Valentín de este año. No sé si es una historia de amor, es más bien una historia de segundas oportunidades. Y todos nos merecemos una.
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miércoles, 8 de febrero de 2017
Mil maneras de matarte
- ¿Te vas a comer
eso?
- Claro que sí ¿Por
qué?
- Tiene colesterol,
produce cáncer, te vas a morir si no te cuidas...
- No creas todo lo
que te dicen o que te mandan por internet, que matarse uno mismo es más difícil
de lo que la gente cree. Y te lo digo yo, que he puesto mi vida en peligro
innumerables veces sin ser una persona arriesgada ni un adicto al peligro. Sin
ir más lejos, yo no necesito que me manden cadenas en Facebook para saber cómo
se hace todo lo que comemos, y no hay alimento que se salve, si crees que
dejando de comer carnes y grasas te salvarás, lamento decirte que los
vegetarianos también se mueren, se enferman y les da cáncer. Así que si de
todas maneras he de morirme, por lo menos disfrutaré un poco. Y puedo contarte
cómo se producen esos vegetales que comes, para que se te quiten las ganas de
comerlos.
- O sea que quieres
morirte...
- No es cuestión de
querer, sino que es algo inevitable, y ahora todos los días nos enteramos de
algún nuevo peligro, de que algo que creíamos inocuo provoca alguna terrible enfermedad, hasta que descubrimos que no hay actividad que no nos
lleve tarde o temprano a la muerte.
- Pero no es lo
mismo morirse antes de tiempo...
- Nadie sabe cuándo
va a morirse, así que nadie sabe si murió antes o después, simplemente se muere.
Y como te decía, te puedo decir todas las veces que arriesgas tu vida a diario,
observa:
Cada vez que te
levantas de la cama, debes verificar cuántas horas has dormido, si duermes
menos o más horas estás acortando tu vida, como lo demuestran los más recientes
estudios. Al ducharte, revisa las etiquetas de tu jabón y tu champú para ver si
no tienen elementos cancerígenos. No tomes agua del grifo, que contiene
bacterias y metales pesados que los filtros no detienen. ¡Y cuidado al salir
del baño, que un resbalón mal dado te golpeará la cabeza matándote al instante.
¿Que ya es hora de desayunar? La leche y el café son dañinos, y los cereales
provienen todos de plantas transgénicas, ni pienses en tomarlos. Solo nos
quedaría tomar jugo de frutas, pero con cuidado, que la frutas no hayan sido
regadas con aguas contaminadas ni su cultivo se haya hecho con fertilizantes sintéticos
y aplicando insecticidas, que todo eso acabará en tu cuerpo envenenándote
lentamente. Y de todas maneras no podrás evitar los preservantes y colorantes que contienen.
Ya saliste de tu
casa, así que debes tener cuidado con el tráfico. Las estadísticas dicen que
los accidentes fatales ocurren en un radio de 5 km de tu casa, pero tampoco te
alejes muy rápido, porque la velocidad es la principal causa de accidentes.
Trata de no respirar en la calle, que la contaminación en las calles produce
enfermedades respiratorias, y protégete de los rayos ultravioleta que causan daños a la piel. Si llegaste con vida a tu lugar de trabajo, no
cantes victoria, pues no estás a salvo. Cuídate del aire acondicionado, la recirculación del aire produce el contagio de enfermedades, y el
cambio de temperatura ocasiona daños pulmonares, La oficina es una trampa mortal esperando
atraparte, los químicos usados por la impresora son altamente venenosos, los
insectos microscópicos que viven en las alfombras y los químicos utilizados en
la fumigación están allí para dañarte. El trabajo en una computadora te expone
a la radiación y a daños en la vista, la mala postura y las horas sentada te cobrarán la factura con dolores musculares mas temprano que tarde.
Ya llegó el mediodía. ¿Has pensado alguna vez en lo que te dan el comedor de la empresa a la hora del almuerzo? Ellos no tienen tanto cuidado como tú al escoger los alimentos.Y de nada sirve que lleves tu propia comida. Almacenar durante horas la comida en tu lonchera hace crecer a los microorganismos. A propósito ¿Te he mencionado la cantidad de gente que ha muerto atragantada por la comida? Mejor vuelve al trabajo.
Ya llegó el mediodía. ¿Has pensado alguna vez en lo que te dan el comedor de la empresa a la hora del almuerzo? Ellos no tienen tanto cuidado como tú al escoger los alimentos.Y de nada sirve que lleves tu propia comida. Almacenar durante horas la comida en tu lonchera hace crecer a los microorganismos. A propósito ¿Te he mencionado la cantidad de gente que ha muerto atragantada por la comida? Mejor vuelve al trabajo.
Y no importa el
trabajo que hagas, serás víctima del stress y de las enfermedades
ocupacionales, el reumatismo, el síndrome del túnel carpiano o la hipertensión.
Solo te queda rezar para que el día termine pronto.
Al fin terminaste
tu trabajo y regresas a tu hogar, pero antes debes cuidarte de lo insegura que
es la ciudad. A esta hora crece la cantidad de asaltos, robos y asesinatos, y se
pone peor conforme se acerca la noche.
Llega la noche y
quieres salir a divertirte, y te maquillarás con productos cancerígenos, para luego
elegir a qué peligro te expondrás. Puede ser el alto volumen de la música, daños
musculares por los bailes de moda, el alcohol o el humo del tabaco, que respirarás
aunque tú no fumes.
Al final del día
solamente quieres dormir, y hasta en eso has de tener cuidado. Mucho gente ha
muerto mientras dormía por atorarse con su propia saliva, un paro cardíaco o
una fuga de gas inadvertida. Aprovecha en tener felices sueños, porque esta
noche puede ser tu última. Y si has sobrevivido al día de hoy, no importa,
mañana está también lleno de riesgos.
- ¿Sabes qué? Ya me
quitaste él hambre...
- Qué bueno, porque
la obesidad conduce a la muerte a la larga, verás, te contaré que...
lunes, 30 de enero de 2017
Tan parecido a la vida
Hace unos días decidí que ya era tiempo de pasar mis días en tranquilidad, dedicarme a las tareas caseras y mirar televisión. Así que compré una bolsa de papitas fritas para disfrutar del rato. Al abrirla descubrí que las papitas estaban todas rotas y quebradas, en nada semejantes a lo que se veía en el envoltorio. Desde entonces busco una bolsa de papitas que no esté destrozada por dentro. Tan parecido al amor.
...
Estoy esperando el bus solo en el frío de la calle. Ya llevo veinte minutos bajo un cielo gris cuando al fin veo el bus en la lejanía. Por un instante me alegro de poder llegar a mi destino, solo para ver pasar el bus sin detenerse en mi paradero. Tan parecido a mi suerte.
...
Veo el vídeo de la fiesta del fin de semana y solo entonces me doy cuento que debo enfrentar la realidad de que nunca he sido un gran bailarín y que en realidad mis amigos se han estado riendo de mi todos estos años. Tan parecido a mi vida.
...
En la playa, cuando estoy de lo más tranquilo en el agua, viene una ola traicionera que me revuelca y me deja mareado y vomitando agua salada. Tan parecido a la vida.
...
En el trabajo descubro que la realidad no se parece en nada a lo que me enseñaron en la universidad, ni siquiera a los libros o a los cursos que he seguido sobre mi carrera. Es como ese examen que todos hemos pasado alguna vez, en donde las preguntas no se parecen en nada a lo que hemos estudiado. Tan parecido a la vida.
...
Si yo fuera dado a las metáforas, diría que la vida está tratando de decirme algo.
sábado, 21 de enero de 2017
Frases Twitteables 42
Hace tiempo que no ponía por aquí mis frases twitteables, que en realidad son frases twitteadas, porque las saco del archivo de lo que publico en twitter (búsquenme como @TontodelaColina) y que pongo aquí para el que se perdió algunas de ellas. Aquí las que tocan hoy.
- - ¿Qué libros te llevarías a una isla desierta? - ¿Qué? ¿También hay que llevar libros?
- Es cierto que nadie es perfecto, pero también es cierto que nadie es tan imperfecto.
- Puedo predecir el momento exacto de tu muerte, con una exactitud de cincuenta años más o menos.
- Los astros no están a mi favor. Estoy considerando mudarme de galaxia.
- Yo también tengo problemas con la bebida, lo bueno es que las reconciliaciones son fabulosas.
- Dime a quién citas y te diré quién eres.
- - Los que no aprenden de la historia están condenados a repetirla. - Es cierto, fue por eso que tuve que repetir ese curso.
- Hay gente que hace una tormenta en un vaso de agua sobre si el vaso está medio lleno o medio vacío.
- Esos días en que no sé si me falta inspiración o es que ya dije todo lo que tenía que decir.
- Un día de estos los protectores de los animales me querrán prohibir que cuente ovejas.
- -Han llegado los años de las vacas flacas… - ¡A mi enamorada me la respetas, no le digas así!
- Últimamente he estado viviendo al límite inferior.
- Del cubo de Rubik aprendí que cuando arreglas un lado, se te desordena otro.
- Hay personas que con decir "Te lo dije" creen exculparse de toda responsabilidad.
- Deshojar margaritas lo hace cualquiera. Hacerlo con dientes de león, eso sí es un deporte extremo.
- Si amas un tweet, déjalo ir. Si te lo retwittean, regresará. Si te lo roban, dirán que nunca fue tuyo. O algo así.
- Tal vez es cierto que el abismo es un pedazo de cielo que se cayó.
- Hoy la moda retro es mandar powerpoints por email.
- Añoro los tiempos en que ser bueno era ser bueno, no solo ser un poco menos malo que el resto.
- - Qué romántico es besarse bajo la lluvia ¿Verdad? – Hace cuarenta días que me dices lo mismo, Noé.
- Hay lunes que más bien son un afterweekend.
- ¿Cómo que no me quieres? ¿Acaso crees que una margarita me va a mentir?
- Tal vez sea cierto que todo está escrito, pero también es cierto que a mucha gente no le gusta leer.
- Me pidió espacio. Y tenía razón, ha engordado mucho últimamente.
- La historia de una de las mentes más brillantes de su generación, que un día decidió abandonar todo y convertirse en un tonto.
- En realidad el fin del mundo ya fue hace tiempo, pero no nos hemos dado cuenta porque nos metieron a todos en la matrix.
- Solo por curiosidad. ¿Qué es más difícil, entender a un genio o entender a un tonto?
- Cuentan que Jacob cocinaba las mejores lentejas en el Antiguo Testamento. Su hermano daba lo que fuera por ellas.
- Lo mío no es improvisación. Es planificación dinámica en tiempo real. (Hoy estuve inspirado con las excusas)
miércoles, 11 de enero de 2017
Grandes momentos de la prehistoria
A veces pienso
que ya tenemos demasiada historia. No hay día en que no se conmemore algo, en
que no se recuerde algún hecho pasado. Las lecciones de la historia son siempre
recordadas aunque nunca se aprenden realmente. Por eso ahora, cuando ya todo
parece estar inventado, me pongo a investigar los logros olvidados y sepultados
en las profundidades de la prehistoria, mediante la fórmula secreta que une a
la astrología inversa y los viajes astrales para volver a la época en que la
gente era más simple, en que muchas de las cosas que hoy damos por sentadas
tuvieron sus gloriosos comienzos. Muchos creen que la gente en esos tiempos no
sabía nada y que los grandes inventos son cosa de nuestro tiempo. Pues no, por
eso dejo aquí algunos ejemplos de esos
grandes momentos de la prehistoria.
La invención del número seis. En el tiempo en que aún se pensaba que todo aquello que no pudiera contarse
con los dedos de una mano no valía la pena ser contado, vivió Pmnt, considerado
por algunos como el primer matemático de la prehistoria. No hacía muchas
generaciones que se había llegado a la idea revolucionaria de equiparar
conceptualmente una cantidad de objetos con los dedos de una mano. Por aquel
entonces se contaba señalando primero los bienes y luego señalando un dedo de
la mano. Este método, aunque útil, no permitía contar más allá de cinco, pues
se usaba una mano para señalar. Hoy se nos hace difícil comprender el cambio
conceptual que significaba dejar de señalar para poder contar, y esto fue lo
que descubrió Pmnt. Algunos piensan todavía que la invención del número seis
fue producto de la casualidad, al considerar el puño como un dedo más al acabarse
los dedos, pero Pmnt fue el primero en definir formalmente al número seis. Esto
abrió todo un mundo nuevo para el hombre, quien finalmente descubrió que era
posible contar cantidades mayores a los dedos de una mano. Desde ese momento
fue posible la invención de números mayores, la acumulación de riquezas, la
planificación y el control de tribus, y los conceptos de suma y resta. Lamentablemente,
esta historia tiene un final triste: Muchos creyeron que Pmnt había llegado
demasiado lejos con sus habilidades matemáticas, y el uso del número seis fue
resistido e incluso prohibido, al considerarse como un invento diabólico. Las
castas sacerdotales trataron de mantener este conocimiento en secreto para
alejar al hombre de la codicia y la acumulación, pero Pmnt difundía su
invención a todos, lo ocasionó que fuera apedreado hasta morir en uno de los
disturbios entre los partidarios y detractores del número seis. Es desde esa
época que el seis conlleva una connotación negativa, y hasta hoy se le asocia
al demonio.
El café. En los
tiempos en que las tribus prehistóricas seminómadas vagaban por el norte de
África, las cabras eran parte importante de la vida diaria, que proporcionaban
carne, leche, cuero y lana, además de ser capaces de comer hierbas duras y requerir
poca agua. No en vano se les consideraba entonces como un regalo de los dioses
a los hombres. La tribu Korbu, que buscaba un sitio donde establecerse durante
el invierno, notó que las cabras de la tribu estaban inusualmente inquietas. No
se tardó mucho en descubrir que la razón eran unos arbustos de frutas rojas que
habían estado comiendo. Uno de los pastores, cuyo nombre ha caído en el olvido,
probó la fruta y el sabor le pareció desagradable. Desencantado, arrojó las
ramas al fuego. En ese momento ocurrió un doble milagro: el café comenzó a
hacer efecto y los frutos tostados empezaron a emitir un olor agradable y muy
penetrante, que atrajo a toda la aldea. El gran jefe pidió consejo a los
ancianos sobre cómo aprovechar mejor el descubrimiento, surgiendo varias ideas como
tratar de disolver los frutos en agua hirviente, preparar una pasta comestible
o quemarlo para inhalar el humo. Después de semanas de intensa experimentación,
labor acometida por todos los habitantes de la aldea, se encontró que la mejor
manera de consumirlo era disolver los granos molidos en agua caliente. Una vez
descubierto el mejor método, los resultados fueron explosivos. Se dice que en
esa temporada toda la tribu se mantuvo cuatro días trabajando sin dormir,
tiempo durante el cual muchos de los habitantes tuvieron visiones y entraron en
posesión de entidades divinas. El gran jefe se vio obligado a prohibir el uso
de la bebida para evitar que los aldeanos perdieran el contacto con la
realidad. El consumo de café se reservó al inicio para ocasiones especiales,
aunque después se permitió su empleo durante la temporada de cosecha, cuando el
trabajo se intensificaba, y en la temporada de frío, en que se tomaba solamente
en las noches. Aunque se trató de mantener el secreto, pronto se esparció la
fama del pueblo que no dormía y que podía hablar con los dioses gracias a una
bebida maravillosa. El café también impulsó la creatividad en las artes de la
cerámica y la textilería, que se hicieron conocidas en toda la región. Se dice
también que era posible reconocer a uno de los habitantes de la tribu Korbu,
así como sus textiles y su cerámica, solo por el aroma que tenían impregnado, y
que perduraba mucho tiempo después de que hubieran abandonado su pueblo.
lunes, 2 de enero de 2017
Nada nuevo bajo el sol
![]() |
| El primer selfie stick, 1925 |
Los primeros muros de Facebook: En la antigua China del siglo V a.C. aparecieron los “dazibaos”, que eran hojas que cualquiera podía colocar sobre los muros públicos. El dazibao podía tratar cualquier tema y ser escrito por cualquiera. Sobre este papel los vecinos de la ciudad solían colocar también otros papeles con sus comentarios, igual que como se hace ahora en el muro de Facebook.
Los primeros emojiles: nadie me va a negar que los primeros emojiles son los jeroglíficos egipcios que se usaban hace más de cuatro milenios. En ese tiempo, Ptah el egipcio, para avisar que estaba cansado por haber trabajado como un buey, dibujaba en su puerta un buey con un arado y un hombre recostado, tal como lo haría cualquier Juan del día de hoy en el Whatsapp. Y la colección de emojiles de ese tiempo incluía dibujos de papiros, escarabajos, barcos, manos, plumas y todo lo que necesitaba en ese entonces para expresarse.
Los primeros tweets: Desde hace muchos siglos, se han utilizado palomas mensajeras para enviar noticias. Simplemente se amarraba un pedazo de papel a la pata de la paloma y se enviaba para que el mensaje llegue volando a su destino, donde el receptor diría después que esa noticia “me la dijo un pajarito”. Claro que los mensajes no podían ser muy largos, porque la pata de la paloma tiene una capacidad limitada de caracteres que se pueden escribir, pero de todas maneras creo que era más que los actuales 140, así que no me digan ahora que todo progreso es para mejor.
El primer meme: Este no es tan antiguo como los anteriores, pero de todas maneras precede con mucho a la internet. Durante la Segunda Guerra Mundial, apareció escrito en muchas paredes la frase “Kilroy was here”, que pronto fue acompañada de un dibujo simple de una persona asomando. Como con los actuales memes, nadie sabe con seguridad como surgió ni quién fue el creador, pero se hizo popular y los soldados americanos la dejaban dibujada mientras avanzaban por el frente europeo.
Pokemon Go: Lo más moderno que nos ha llegado es el Pokemon donde hay que salir a la calle a capturar bichos. Pues esto lo hacía desde su niñez Satoshi Tajiri, el creador de Pokemon, quien salía con pequeñas cajitas (antecesoras de las pokebolas) a capturar insectos en su pueblo natal antes de mudarse a Tokio, donde la escasez de insectos le hizo buscar una manera de hacerlo usando un Game Boy. Me lo imagino hoy viendo a la gente buscando bichos con su celular y recordando sus viejos tiempos en que llegaba a su casa con sus nuevos grillos, mariquitas y escarabajos aunque los demás niños se rieran de él. Ahora quién se ríe pues.
El primer influencer: A fines del siglo XVIII, Johann Wolfgang von Goethe escribió el libro "Las desventuras del Joven Werther", que trata de un joven enamorado de una dama que no puede corresponderle. A pesar de hacer un viaje a la capital para olvidar, no solamente no lo logra, sino que a su regreso su amada ya se ha casado con otro. Al final de la novela, Werther se suicida. La novela tuvo un éxito tremendo, a tal grado que muchos jóvenes hacían la peregrinación a los lugares descritos en la novela, se vestían como el personaje principal e incluso hubo muchos casos de suicidio que imitaban el final de Werther. El caso alcanzó tal extensión que se hablaba de la "Werther-Fieber" (Fiebre de Werther) que hacia a los jóvenes melancólicos y potenciales suicidas. Goethe lamentaría el resto de su vida el efecto de esta novela, y el hecho de que muchos de los que se acercaban a visitarle solo conocían esta obra, incluso después de haber escrito "Fausto" y otras obras capitales de la literatura alemana.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Navidad en la oficina
Ya llegó
diciembre, hora de ponerme a pensar en todo lo que he hecho este año para ver
si el balance está en rojo o en azul, de preguntar a mis contactos en el área
de logística cómo está viniendo este año la canasta navideña, y de poner en mi
sitio ese arbolito coqueto que es la envidia del resto de la oficina.
También es
la época de otras actividades menos agradables. A la hora de la decoración de
la oficina, tengo que ayudar y dar el ejemplo de decorar el ambiente con
motivos navideños. Siendo aún tan temprano en el mes creo que todavía no me
invade el espíritu navideño, pues la mayoría de los adornos me parecen
terriblemente cursis. Lo peor es que me debo abstener de comentarios en voz muy
alta, pues sé quién los ha comprado y no me voy a ganar ese enemigo a estas
alturas, sobre todo debo cuidar lo que comente en mis emails, no me vaya a
suceder lo de hace dos años, cuando le dieron reenviar a ese famoso correo.
Aquí veo
también las diferencias entre la gente al abordar las costumbres navideñas. Los
nacimientos andinos con llamitas de cerámica y gruta de papel conviven con el
árbol navideño de luces LED, el pan guagua traído directamente de la sierra y
la corona de adviento que me inculcaron desde el tiempo en que estudiaba alemán.
En esta
época empieza también la fiebre de buscar pasajes para que cada uno vuelva a la
tierra que le vio nacer, y los menos a darse unas mini vacaciones en algún
destino turístico. Como todos los años descubrimos que ese ingeniero que todo el
año presume de ser moderno, cosmopolita y acriollado, en realidad viene de un
pueblito en las alturas de la sierra a varias horas en mula de la civilización.
También ha
llegado la temporada de organizar el juego del amigo secreto. En vista del
éxito del año pasado, en que nadie sabía a quién le tocaba el prójimo, y el
intercambio de amigos llegó a mínimos históricos, se ha decidido que este año
lo organice otra persona, alguien menos dedicado y más sobornable. Y a
diferencia del año pasado, esta vez me toca alguien uno de esos que nadie
quiere, con lo que mi posibilidad de intercambio es también casi nula. Mi única
opción es buscar un regalo que le diga con ironía lo que siento por él, y a la vez, que
parezca bien intencionado, tal vez un disco de reggaetones navideños, un muñeco
funko pop de Tyrion Lannister o algo por el estilo. Al final me decido por una
corbata con estampado del demonio de Tasmania, que estoy seguro que apreciará,
pues el captar indirectas nunca ha sido su fuerte.
Llega ahora
uno de los días claves del mes: el día en que nos abonan la gratificación de
fin de año. No necesito preguntar cuándo depositan, porque sé que cuando sea el
momento recibiré al menos cinco correos y otros tantos mensajes de WhatsApp
informándome antes de diez minutos. Aun si no recibiera estos mensajes, me enteraré
por todos los que aparecen mágicamente para ofrecerme rifas, regalos hechos a
mano, dulces, boletos para polladas, juguetes, panetones, vinos y un largo etcétera
dentro y a la salida de la oficina, todos con la consigna de que la
gratificación no debe salir del edificio. Demasiado tarde, pues la mía ya la he
gastado antes y el dinero solo me va a servir para tapar huecos.
El resto
de la semana recibo los comentarios de aquellos que se adelantaron a recoger la
canasta navideña. A mi pregunta de qué tal está este año, me responden que no
es necesario pedir un taxi ni ayuda para llevarla, pues con una persona es más
que sobrado. Aún así, el jefe nos dice que como nos ha ido este año, nos
sintamos alegres de recibir al menos eso.
Al llegar
a mi casa, me detengo ante el nacimiento y le digo en tono de confianza al Niño
Jesús: No crezcas nunca, yo sé lo que te digo.
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