jueves, 5 de noviembre de 2015

Musa, musae


Esta falta de inspiración que tengo desde hace ya semanas, se está haciendo alarmante. No se me ocurre algo decente para escribir, y lo peor es que ya he hecho varios posts sobre mi falta de inspiración, así que ni sobre eso puedo escribir. Buscando cómo terminar con esta fase de sequía, estoy tratando con métodos que antes no había usado. He buscado, por ejemplo, ayuda en el call center de las musas, aunque sea para ver si lo que cobran por minuto vale la pena. Y no lo vale, lo poco que pude hablar con el servicio fue más o menos así:

- Buenas noches, ha llamado usted al servicio de musas, para problemas de inspiración al escribir una carta de amor, marque 1; para bloqueo de escritor, marque 2; para discursos en bautizos, funerales y aniversarios, marque 3; para pintores y escultores, marque 4, para músicos sin inspiración, marque 5; para asistencia personalizada, marque 0.
(Silencio mientras el teléfono espera la señal de la tecla)
- Ha marcado usted para atención personalizada, por favor no corte, en unos momentos le atenderá una de nuestras expertas musas.
(Tono de espera)
- Buenas noches, yo soy Erato, su asesora personal ¿En qué le puedo ayudar?
- Verá, señorita, yo tengo un blog, y…
(Click)

Creo que como los blogs ya pasaron su época de apogeo, el call center ya no los atiende.

Me decido a preguntar a la gente de la oficina si hay alguna anécdota o historia graciosa que pueda sazonar de surrealismo para escribir:
-      A ver, señoras, señores y señoritas… ¡Cuéntense algo!
-      Cri, Cri, Cri…

Es que ya pasó de moda el silencio sepulcral y ahora se usa el sonido del grillo para indicar que nadie quiere decir palabra. Al cabo que no tenía muchas esperanzas de escuchar algo diferente a las historias clichés de siempre.

La otra posibilidad para poder inspirarse y escribir algo es enamorarse, la alternativa que menos me gusta, porque ocasiona muchos gastos, dolores de cabeza y a mí me dura muy poco. Pero si no hay otra, habrá que aceptarla, que no se diga después que esto de escribir cuentitos no es una labor que no exige sacrificios. Entro a las redes sociales de moda para encontrar pareja y la verdad es que todas están muy disparejas. No hay muchas que puedan hacer de musa sustituta, y las pocas que hay no aceptan menos que un millonario extranjero de ojos azules, el mercado está duro para los literatos. De todas maneras he dejado como aviso, como súplica, como grito desesperado mi “Se busca señorita agraciada con fines estrictamente literarios, que me sirva de musa inspiradora de poemas, endechas, décimas espinelas, o por lo menos de minirelatos para un blog o de frases twitteables. Se ofrece fidelidad mientras dure, una pequeña fama entre mi puñado de lectores y muchas, muchas letras inútiles. Razón en mi colina.”

1 comentario:

  1. Este monologo me ha encantado, reí con la primera parte y me enganche con la historia hasta el final. Me encanta leerte. Te mando un abrazo enorme y nos leemos

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