martes, 24 de abril de 2012

El Beso

Han pasado varios días desde que me diste aquel beso, y aun siento sus efectos, como una fiebre abrasadora que ha invadido todo mi cuerpo. Recuerdo que estabas intranquila, con los ojos rojos y respirando con dificultad. Traté de decirte algunas palabras, pero no parecías dispuesta a oírme. Como todo un caballero, te ofrecí mi pañuelo. No era apropiado para una mujer en tus condiciones estar sin un pañuelo, o tan siquiera un Kleenex. Fue entonces cuando ocurrió. Al instante me di cuenta de mi error. Ni tu ni yo estábamos para esas cosas, el momento no era para nada el adecuado, y el riesgo que corría era demasiado, aun cuando siempre te dije que yo podría soportar todo lo que tú me dieras. Apenas sentí tu febril calor me aparté, espantado. Sé que tú no te diste cuenta, preocupada por tu propio sufrimiento, pero me empecé a sentir mal yo también. Un sudor frío empezó a recorrer mi espalda, y hasta hoy no se detiene. Ahora, y desde aquel día, estoy solo, temblando de frío y sufriendo tal como tú lo hacías en ese momento. Pero de todo hay una lección que aprender en esta vida, y yo no creo ser un mal alumno. He tomado una decisión que pienso mantener de ahora en adelante. Apenas logre recuperarme y reunir la fuerza necesaria, iré a buscarte y te diré frente a frente lo que he aprendido: ¡Nunca más te volveré a besar cuando estés resfriada y dejar que me pases todos tus virus!

2 comentarios:

  1. muyyy buenoo no me esperaba ese final!! :D

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  2. Jajjajajaja, ya me olía algo al ver un inicio tan tópico. Pero porque sé que tu estilo es ¡la sorpresa final!

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