jueves, 7 de mayo de 2009

Wolverine en Lima

En otra de mis misiones secretas, tengo que ir a recoger a Wolverine, quien planea pasar unos días en nuestro país. El Profesor Xavier ya me ha advertido que el Wolvie tiene un temperamento de los mil demonios, que su castellano es terrible, y que su inglés tampoco es muy bonito. Urge, pues ir a rescatarlo de los trámites de llegada, que a tantas personas llenas de paz y bondad han sacado de sus casillas.
Al llegar al aeropuerto, me doy cuenta de que he llegado algunos minutos tarde. Wolverine ya está a punto de partir en pedacitos al oficial de aduana que insiste en hacerlo pasar por un detector de metales. Afortunadamente tengo algunos permisos especiales provistos por el Profesor Xavier (el tipo tiene influencias) que me hacen sacar a Wolverine antes de que se arme la gorda.


Cuando salimos, Wolverine está con un humor más que de perros, de lobos.
- Mister Logan, ¿Cómo estuvo el vuelo?
- Grrrrr….
- Pero la atención en el avión habrá sido buena ¿Verdad?
- GRRRRR….
- Y pudimos pasar por los controles de aduana…
- ¡¡¡¡GRRRRRR!!!!!
Definitivamente, Wolverine es un tipo de pocas palabras.

En el camino al hotel, Wolverine me hace unos ruidos que trato de identificar como palabras en inglés, de las que sólo distingo varios “fuk” y algunos “chit”. De pronto suelta una sola palabra en español:
- ¡CIGARROS!
Así que hacemos una escala en la Casa de los Puros. Wolverine tiene un talento para escoger los más apestosos, y se fuma uno entero en señal de aprobación. Me doy cuenta de que los gustos de Wolverine son muy especiales al hacerme cambiar el hotel que le había escogido por uno de media estrella en el centro de Lima. Quedamos en que lo iría a recoger muy temprano en la mañana.

Nuestra misión, según las cartas que me envía el Prof. Xavier, es investigar sobre los meteoritos que han caído hace un tiempo en nuestro país.
Así que al día siguiente voy a buscar a Wolverine con el plan de ir a casa de alguien que tiene pedazos de los meteoritos en Lima. El problema es que con la pinta de Wolverine, sin afeitar, con una casaca desgastada y cara de pocos amigos, ningún taxi quiere parar. Al fin logramos que se detenga un Tico, con un chofer tan mal afeitado y trajeado como el propio Wolvie.
- ¡Buenas maestro!, Póngase el cinturón de seguridad, por favor…
- No uso… cinturón – Responde Wolverine en español masticado.
- ¡Ah! Usted es de los valientes… No se preocupe, Mister, que el cinturón no sirve, está agarrado con alambres, está sólo para contentar a los policías…


A Wolverine parece agradarle la respuesta y se pone el remedo de cinturón con una sonrisa. Durante el camino el chofer y Wolverine hacen buenas migas, los dos hablan mal inglés y castellano, respectivamente, y sin embargo parecen entenderse. También es del agrado de Wolverine la forma en que el Tico se escabulle entre el tráfico, dejando pocos centímetros de distancia entre carro y carro, a una velocidad que me hace agarrarme de mi asiento durante todo el viaje. Fine Guy, drives just like me – le escucho decir.
Al llegar a la dirección indicada, el chofer se ofrece a esperarnos y seguirnos llevando, a pesar de que le he indicado que pagaremos en soles y no en dólares.
Nuestra gestión no da los resultados esperados. El meteorito caído en Arequipa resulta ser de Kryptonita, y no de Adamantium. Sin embargo, obtenemos la dirección de alguien que tiene pedazos del meteorito que cayó en Puno. Decidimos que iremos hacia allá.
Al regresar al taxi, el taxista toma más confianza y maneja aún más arriesgadamente, con el consentimiento de Wolverine, al tiempo que pone la radio a todo volumen y trata de enseñarle a Wolvie a cantar una cumbia del Grupo 5.
- Oiga, Maestrazo…
- Don’t call me “Masterazo”, My name is Lo-gan ¿Get it?
- Okey, Logan, a esta hora ya hace hambre, conozco un huarique bravazo pa’ enseñarle lo que es la comida peruana ¿Qué dice? ¿Comprende? ¿Anderstán?
- Sí, comprendo… ¡Peruvian comida!


Terminamos en una cebichería de carretilla en el mercado central. Wolverine se convierte en la estrella del lugar y pronto el lugar se llena de curiosos que quieren ver al gringo que se come un ceviche de carretilla, rocoto relleno con pepa, y leche de tigre como refresco, sin caer muerto al instante, como le pasaría a cualquier otro extranjero.
Pronto se corre la voz y se empiezan a correr las apuestas.
- A ver señores, hemos retado al gringo a tomar dos vasos de leche de tigre sin respirar, pongan sus apuestas…


Realmente fue algo digno de verse. Wolverine tomando los dos vasos sin siquiera sudar. Pero cuando habíamos acabado de recoger nuestra parte de las ganancias llegan los “chalecos”, que son los guardianes del mercado.
- Guarden las cosas, que ahí vienen las barras bravas…
No había caído en la cuenta de que hoy día hay partido de fútbol, y por aquí pasan las barras bravas camino al estadio. Es demasiado tarde. En un momento tenemos a toda la trinchera norte a nuestro alrededor.
- ¡El que no salta es un cagón! ¡El que no salta es un cagón! ¡A ver! ¿Dónde está la garra? ¡El gringo tiene que saltar con nosotros! ¿Dónde está la garra?

Sucede lo que me temía. Wolverine no entiende lo que le están diciendo y cree que la trinchera lo quiere linchar allí mismo. Para amedrentarlos, saca las garras de adamantium y las muestra a todos, amenazante. El efecto es inmediato, todos quedan como hipnotizados, y el silencio es roto repentinamente por un grito:
- ¡LA GARRA! !LA GARRA CREMA!
Todos los barristas se inclinan ante su nuevo jefe, que tiene una garra de verdad. Al instante, Wolverine es nombrado miembro honorario de la trinchera, y vestido con una camiseta crema entre los vítores de todos los barristas. Terminamos el taxista y yo en plena tribuna norte del estadio, con Wolverine gritando y aullando como descosido junto con toda la trinchera, En el momento de mayor emoción, sacó las garras y estuvo a punto de romper la malla olímpica y salir a despedazar al árbitro que había cobrado una posición adelantada.


En la noche, solo me queda enviar un email al Profesor Charles Xavier más o menos así:
“Nuestras gestiones no han tenido éxito. Lamento informar que ha aparecido un problema más grave aquí. A Wolverine le ha gustado tanto el Perú que ya no quiere volver y quiere quedarse a vivir aquí. Por favor envíe a alguien a recogerlo tan pronto pueda. Mande a Hulk, mande a Magneto, a quien sea, porque este ya no se quiere ir de aquí”

2 comentarios:

  1. jajajajajaja tio q tal imaginacion para narrar historias pero esta sensacional y si nadie te dejo un comentarios pues son como yo q nunca dejo uno pero me vacilo tanto tu post q aqui te dejo las felicitaciones del caso q siga asi tu web

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  2. Pues debo hacer algo para que la gente me comente, ya que recibo tan pocos. Tal vez pueda hacer una promoción algo así como por cada tres comentarios llévese un post autografiado de regalo... no sé...

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