jueves, 24 de julio de 2014

Lo que me gusta del Perú


En estas fiestas patrias los comentarios de lo bonito que es ser peruano se pone de moda, aunque con escasa imaginación. Cada vez que veo una de esas declaraciones de orgullo de ser peruano me parece estar leyendo párrafos aprendidos de paporreta en la escuela o una repetición de aquello que nos han dicho de lo que debemos estar orgullosos. Aquí se colocan los versos del vals “Mi Perú”, o las inevitables menciones a la comida y a nuestro pasado milenario.

¿Cómo entonces escribir algo diferente? Simplemente cerrando los ojos y tratando de mirar libre de influencias externas ¿Ves algo que te guste? Pues apuntalo o guárdalo en la memoria para la hora en que te toque sentarte a escribir. Así, pues, estas son sensaciones totalmente personales de lo que me gusta de mi país, sin esperar que nadie esté de acuerdo conmigo y sin obligar a nadie. ¿Y si son tonterías? Pues de esto se trata este blog, de escribir tonterías, sin pena y sin sentir vergüenza. Aquí vamos.

-    En mi país (y esto creo que no lo he visto en otro país del mundo) nuestros billetes no llevan las efigies de héroes o padres de la patria, militares distinguidos en la guerra o de nadie que se haya ganado a sangre y fuego el derecho de verse reflejado en nuestra divisa de curso legal. Aquí, felizmente, la gran mayoría de nuestros billetes llevan el rostro de un intelectual, escritor, o famoso historiador.  Así, nuestro billete de 20 soles lleva a Raúl Porras Barrenechea, historiador y profesor universitario; en el billete de 50 soles está Abraham Valdelomar, escritor y paisano mío (a quien le debo un post, dicho sea de paso); el billete de 100 está dedicado a Jorge Basadre, otro historiador; y por último, el billete de 200 soles lleva nada menos que a nuestra Santa Rosa de Lima. Lamentablemente el billete dedicado a Cesar Vallejo ya no está en circulación.


-    Aunque suena a cliché, me gusta la comida peruana. Así que para diferenciarme, diré que más que un gusto abstracto por la comida peruana, lo que me gusta es el hecho de que puedo encontrar en cada lugar al que viajo, un plato típico que no hallaré en otra parte. Solo es cuestión de buscar, y no estos hablando de restaurantes caros de cinco tenedores. Muchas veces uno encuentra un buen y delicioso plato en un puesto del mercado. Comer en el Perú debería ser también parte del turismo de aventura, para quien está dispuesto a correr el riesgo.

-    El Perú es un lugar de historias. Y no me refiero a las que inventan los maridos para escabullirse de su casa los fines de semana o cuando llegan tarde al trabajo. En todas partes hay alguien que te podrá contar una leyenda de su pueblo, algún hecho olvidado por la historia oficial o una aventura no registrada por los periódicos (que son los únicos al parecer que no saben contar una historia decente). Las historias de fantasmas antiguos, seres del bosque o de las cuevas, o del mismo demonio abundan en mi tierra. Y en cuanto a las historias increíbles, aquellas que García Márquez no pudo escuchar para ponerlas en sus libros, hay tantas como cervezas puedes invitarle a alguien con deseos de contarlas. Y en algunos casos soy yo mismo quien me encargo de seguir esta tradición.

-    Aquí en el Perú conservamos algo que en otros países se ha perdido, que es la unión familiar. En otros países los jóvenes se marchan del hogar apenas salen de la adolescencia, quedando solos el resto de su vida. Aquí en cambio, no es rara la vida con abuelos, padres, hijos y nietos, cada uno agregando un piso a la casa. Y esta familia se extiende además a los compadres, primos y amigos, que prestan apoyo en tiempos difíciles y también forman una cadena dispensadora de empleos y fiestas que no se registra en los archivos oficiales.

-    Nuevamente suena a cliché, pero en el Perú, si te aburre un paisaje, puedes cambiar rápidamente a otro lugar del país hasta encontrar el que te apetezca. ¿Te gusta el desierto? Aquí tenemos mucho, con dunas y arenas que te harán sentir en Sahara. ¿Lo tuyo es el frío? En las punas tenemos para regalar, lo digo yo, que he pasado una temporada por allí. ¿Y selva? También tenemos, Mister. Y varios tipos de selva: Selva alta, sin tanta humedad; Selva baja, con ríos, anacondas y todo el paquete. Tenemos también valles, montañas con nieve, lagunas, escoja Usted.

-    Por último, algunos ven esto como una desventaja, pero yo sé que tenemos suerte de vivir un país donde muchas cosas están todavía por hacer. Los europeos se aburren de no construir nada, de encontrar todo ya hecho. En mi país todavía queda bastante por explorar, por hacer, por construir. Solo hace falta un poco de voluntad y vigilar a nuestras autoridades para el dinero no se pierda en el camino para hacer casas, servicios, fábricas y todas las cosas que en otros países se dan por hechas.


¡Felices Fiestas Patrias!

1 comentario:

  1. Tienes mucha razon en el ultimo punto, en ciudades como california, new york o japon las construciones abarrotan el espacio que tienen para vivir y se encuentran en una jungla de concreto todo constreuido solo modificable pero no pueden construir todo de cero como en otros lugares.
    Aquí en México a pesar de que tenemos un poblacion muy considerable existen grandes extenciones de tierra desabitadas.
    El primer punto me parecio magnifico, eso nunca había escuchado que lo hiciera otro país. Felicitaciones a Perú y un abrazo fuerte para ti, disfruta de las fiestas patrias.
    pásate cuando gustes

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