Desde que entré al ambiente laboral, hace ya un tiempito, me he enfrentado al famoso test del “Ahora señor, dibuje un hombre bajo la lluvia” Yo, que tengo una habilidad más que mediana para el dibujo, al comienzo no me sentía disgustado por la prueba, pero en la actualidad, después de hacerla varias veces, la verdad es que ya me aburre el jueguito.Estoy seguro de que esta prueba la han sacado los señores psicólogos de algún libro o manual escrito algún famoso sabio europeo o norteamericano, pensando en las características psicológicas del anglosajón promedio, cristiano y respetuoso de las normas.
De esto me di cuenta desde la primera vez que hice uno de estos “tests”, en el que me preguntaban cosas tan absurdas como si prefería ver un partido de béisbol o una función de ballet. Aquel que haya pasado un tiempo en el Perú sabrá que estos espectáculos son tan minoritarios que una pregunta de este tipo se vuelve risible, por decir lo menos. Lo mismo hubiera dado preguntar si preferiría una función de kabuki o un torneo de kendo.
Es tan absurdo como pedirle a un limeño (y por extensión a cualquiera que viva en la mayor parte de la costa del Perú) que dibuje un hombre bajo la lluvia. Porque, y presten atención todos los señores psicólogos que viven y trabajan por aquí: ¡EN LIMA NO LLUEVE! ¿Cómo entonces, pueden pedirnos dibujar con cierta fidelidad algo que no hemos visto? Sería lo mismo que pedirle a un esquimal que dibuje la selva.
Lo que cae por aquí es un finísimo rocío que llamamos “garúa”, y que llamamos lluvia tan sólo para darnos importancia y no ser menos que cualquier otra capital del mundo.
Investigando un poco el tema, descubro que la intención del dichoso test es que el postulante dibuje a una persona en una condición amenazadora. Sepan, señores psicólogos que la garúa que verán aquí es en modo alguno amenazadora, pues puede llover durante horas sin que a alguien se le ocurra siquiera buscar refugio o protegerse en modo alguno.
Otra cosa: los paraguas son desconocidos en estos lares, al igual que gorros, impermeables o refugios contra la lluvia, lo cual debe causar un tremendo problema a los encargados de calificar este tipo de pruebas, ya que les elimina de golpe y porrazo dos o tres capítulos del manual de interpretación. En el mejor de los casos dibujar un paraguas significa que el postulante es un alienado, que fantasea con vivir en otras realidades, o que ha leído la soluciones al test que abundan en internet y quiere engañar a los calificadores.
O como yo, que cuando me mencionan eso del hombre bajo la lluvia, en lo que pienso es en Gene Kelly en esa famosa escena de “Cantando bajo la Lluvia” bailando en esa lluvia artificial dentro de un set de filmación.
¿Y la historia que debe acompañar al dibujo? Pues la uso para explicar mi dibujo, tratando de explicar que en Lima no llueve y por eso la persona anda sin paraguas y en ropa normal, sin mostrar precaución alguna de mojarse, e indicando que no se puede dibujar gotas de lluvia, ni grandes ni redondas, ni alargadas ni como puntos, pues las gotas de lluvia son invisibles en esta ciudad.
Tampoco hago una historia en esta parte, es decir, con inicio, trama y desenlace, como se supone deben ser las historias. En realidad, lo que suelo escribir se parece mucho a las naderías que aparecen en este blog. Como dice Madonna en una de sus canciones: SIGMUND FREUD, ¡ANALIZA ESTO!
Entonces señores psicólogos, reclutadores y “resource managers”: Por favor, dénse cuenta de que ese test no se aplica a nosotros y cambien de prueba. La verdad, ya me aburrí de dibujar hombrecitos bajo la lluvia. No sigan lloviendo sobre mojado.
