- Si Mahoma no puede ir a la montaña, pues él se lo pierde.
- La curiosidad mató al gato… siete veces.
- Me llamó para contarme sus penas y revelarme todo lo que sentía por mí. No tuve el valor de decirle que había marcado un número equivocado.
- Decidí guardar aquel secreto. No por terrible, sino porque en realidad, no valía la pena.
- La vida es como una caja de chocolates… Y a veces te toca ser el chocolate.
- Pregunta tonta #39: ¡Hola, zombie! ¿Qué ha sido de tu vida?
- Cuando un pobre infringe la ley, es castigado. Cuando un poderoso infringe la ley, se cambia la ley.
- Se cae Whatsapp, se cae Twitter. Un día de estos se va a caer la matrix y ahí sí nos fregamos todos.
- A veces estoy ausente, y me empiezo a extrañar.
- Quedarse quieto mientras el resto del mundo da vueltas también es una forma de viajar.
- Hay vida después de la muerte, pero no es tuya.
- Domingo trabajando: ¡Desconecten la matrix, que me quiero bajar!
- Propongo que se cree el Día Internacional del Ahorro de Energía Negativa.
- Propongo que las personas hagan lo que deben no solo porque sea el Día Internacional de algo.
- Vivo con el constante temor de que mi yo del futuro venga para asesinarme.
- El fabulista, con sus fábulas tan subversivas que al final llevaban una inmoraleja.
- Hasta ahora no sé qué escribió Neruda esa noche en que dijo que podía escribir los versos más tristes.
- "Humano soy, y nada de lo humano me es ajeno", decía cuando tomaba lo que no era suyo.
- Aquellos que dicen que la vida es corta suelen tener una vida corta.
- Si fuera cierto que la vida es corta, esta semana no se me habría hecho tan larga.
- - ¡Alto! ¿A dónde está usted llevando esa montaña? – Es para Mahoma, que no puede ir…
- Si Mahoma no va a la montaña… Sus razones tendrá…
- Un brindis por el recuerdo de las neuronas que morirán este fin de semana a causa del alcohol.
- ¡Buenos días, dinosaurio! ¿Sigues aquí?
- A estas alturas, lo mejor es que seas tú mismo. No te queda de otra.
¿Quieren saber lo que piensan los tontos? Aquí hay información de primera mano.
viernes, 18 de julio de 2014
Frases Twitteables 30
viernes, 11 de julio de 2014
Mundializando 2
Escribo esto antes de la final del mundial de fútbol, así que lo que aquí se lea, cuando alguien lo lea, tal vez ya esté desactualizado, refutado o sea irrelevante. Sin embargo es lo que se me ocurre en este momento. Al igual que la vez anterior, son pensamientos inconexos, tan solo con el ánimo de escribir algo con el tema del mundial de fútbol.
...
En todos los mundiales, después de la fase de grupos, aparece siempre la misma discusión: ¿Son los penales la manera más justa de definir al ganador de un partido? Siempre aparece la sospecha de que quienes se quejan en voz más alta son justamente aquellos que perdieron el partido en esta instancia. Con la objetividad que me da ver el mundial desde un país que no participa desde hace tiempo, puedo decir que los penales son cada vez menos una lotería. Hemos visto un entrenador que cambia de arquero minutos antes de la definición por penales, un arquero que ha estudiado a cada jugador para determinar con mayor posibilidad de éxito la dirección en la que va a patear. La tanda de penales, me temo, ha llegado para quedarse, y se ha convertido en parte de la estrategia de los entrenadores. El que tenga una mejor forma de resolver el empate en las instancias de finales de campeonato, puede levantar la mano y proponer su solución.
...
Este ha sido el mundial del twitter. Los resultados se comentan inmediatamente y los goles se twittean por millones, como si alguna otra persona necesitara enterarse cada vez que hay un gol o termina un partido. ¿Qué piensan todos los que twittean que hubo un gol, un expulsado o un lesionado en el mundial? ¿Qué los demás vivimos incomunicados? Peor son los que fabrican memes apenas terminado el partido. No sé cómo hacen para hacer sus gráficos tan rápido. Tal vez están mirando el partido en una ventana de su computadora, y en otra ventana, están modificando gráficos a toda prisa, lo que les priva de ver realmente el partido y disfrutarlo, como hacemos los hinchas decentes. Ahora vivo con el miedo constante de que alguien esté grabando o apuntando las frases ingeniosas que yo suelto en cada partido para publicarlas en twitter antes que yo y ganarse popularidad a mi costa.
Si me preguntan qué es lo que menos me ha gustado de este mundial, mi respuesta inmediata será los locutores y comentaristas. Por alguna razón los canales (de cable en este caso) creen que nos gusta un locutor gritón y parcializado, y unos comentaristas que se creen dueños de la verdad. Los argentinos en especial, se creen tan simpáticos que piensan que toda América los apoya y sienten la misma pasión por sus jugadores. Y no es así. Yo, por mi parte, después de cada triunfo argentino, no vuelvo a ver ningún canal de deportes en el resto del día.
...
En los últimos días, aquellos a quienes no les gusta el fútbol, o quienes quieren diferenciarse del resto, llaman la atención a las diferentes tragedias que existen en el mundo. En estos días he visto a quienes, con la autoridad moral que les da su cuenta de twitter, recriminan al resto del mundo que no le presten la misma atención a lo que pasa en la franja de Gaza. Siempre que escucho uno de estos comentarios recuerdo una frase de Françoise Sagan: “A los enamorados no les importa Biafra”. Es decir, a quien está pasando un momento feliz, no le importa el sufrimiento del mundo. Señores políticamente correctos: Díganme con sinceridad si el día de su matrimonio o en cualquier otra ocasión feliz pensaban en las desgracias del mundo. Tal vez mi justificación tampoco es políticamente correcta, pero así es el mundo.
...
Posiblemente cuando lean este post el mundial ya haya terminado y estemos en el difícil trance de volver a la vida normal de telenovelas, chismes de farándula y tragedias en el noticiero. Si es así no hagan caso de estas tonterías hasta dentro de cuatro años, cuando vuelvan a ponerse de moda. Chau.
...
En todos los mundiales, después de la fase de grupos, aparece siempre la misma discusión: ¿Son los penales la manera más justa de definir al ganador de un partido? Siempre aparece la sospecha de que quienes se quejan en voz más alta son justamente aquellos que perdieron el partido en esta instancia. Con la objetividad que me da ver el mundial desde un país que no participa desde hace tiempo, puedo decir que los penales son cada vez menos una lotería. Hemos visto un entrenador que cambia de arquero minutos antes de la definición por penales, un arquero que ha estudiado a cada jugador para determinar con mayor posibilidad de éxito la dirección en la que va a patear. La tanda de penales, me temo, ha llegado para quedarse, y se ha convertido en parte de la estrategia de los entrenadores. El que tenga una mejor forma de resolver el empate en las instancias de finales de campeonato, puede levantar la mano y proponer su solución.
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Este ha sido el mundial del twitter. Los resultados se comentan inmediatamente y los goles se twittean por millones, como si alguna otra persona necesitara enterarse cada vez que hay un gol o termina un partido. ¿Qué piensan todos los que twittean que hubo un gol, un expulsado o un lesionado en el mundial? ¿Qué los demás vivimos incomunicados? Peor son los que fabrican memes apenas terminado el partido. No sé cómo hacen para hacer sus gráficos tan rápido. Tal vez están mirando el partido en una ventana de su computadora, y en otra ventana, están modificando gráficos a toda prisa, lo que les priva de ver realmente el partido y disfrutarlo, como hacemos los hinchas decentes. Ahora vivo con el miedo constante de que alguien esté grabando o apuntando las frases ingeniosas que yo suelto en cada partido para publicarlas en twitter antes que yo y ganarse popularidad a mi costa.
Si me preguntan qué es lo que menos me ha gustado de este mundial, mi respuesta inmediata será los locutores y comentaristas. Por alguna razón los canales (de cable en este caso) creen que nos gusta un locutor gritón y parcializado, y unos comentaristas que se creen dueños de la verdad. Los argentinos en especial, se creen tan simpáticos que piensan que toda América los apoya y sienten la misma pasión por sus jugadores. Y no es así. Yo, por mi parte, después de cada triunfo argentino, no vuelvo a ver ningún canal de deportes en el resto del día.
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En los últimos días, aquellos a quienes no les gusta el fútbol, o quienes quieren diferenciarse del resto, llaman la atención a las diferentes tragedias que existen en el mundo. En estos días he visto a quienes, con la autoridad moral que les da su cuenta de twitter, recriminan al resto del mundo que no le presten la misma atención a lo que pasa en la franja de Gaza. Siempre que escucho uno de estos comentarios recuerdo una frase de Françoise Sagan: “A los enamorados no les importa Biafra”. Es decir, a quien está pasando un momento feliz, no le importa el sufrimiento del mundo. Señores políticamente correctos: Díganme con sinceridad si el día de su matrimonio o en cualquier otra ocasión feliz pensaban en las desgracias del mundo. Tal vez mi justificación tampoco es políticamente correcta, pero así es el mundo.
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Posiblemente cuando lean este post el mundial ya haya terminado y estemos en el difícil trance de volver a la vida normal de telenovelas, chismes de farándula y tragedias en el noticiero. Si es así no hagan caso de estas tonterías hasta dentro de cuatro años, cuando vuelvan a ponerse de moda. Chau.
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sábado, 5 de julio de 2014
Mundializando
Ahora que los partidos del mundial han
terminado por un día y respiramos algo más calmados, puedo sentarme a escribir
algunos pensamientos, la mayoría inconexos, sobre el mundial:
Ya lo dije antes en un post anterior: Los
pronósticos de las grandes mentes no sirven de nada una vez iniciado el
mundial. Hemos visto a grandes favoritos, imanes de taquilla, equipos de
ensueño irse temprana y vergonzosamente del mundial. Las quinelas armadas en
todas las oficinas quedaron en su mayoría sin ganadores. Solamente una clase de
gente pudo revertir todos los pronósticos y ganar todo el dinero apostado en
los centros de trabajo: Los tontos que le apostaron a la derrota de España,
Portugal, Inglaterra, a pesar de la burla y el menos precio de los sabios que
les repetían que esos resultados eran imposibles. Nuevamente los tontos se han
alzado con la victoria y el pozo armado en la empresa, ante la envidia de los
demás. Lo peor de todo es que ellos no aprenderán. Seguirán confiando en sus estadísticas,
los resultados históricos, los sentimentalismos nacionalistas y en el frío análisis,
ignorando lo más importante: El fútbol no tiene lógica, y por eso solo puede
tener éxito en sus predicciones los tontos, que también apartan su pensamiento
de la lógica y por eso pueden acertar.
¿Qué habrá sido de la película que estaba
filmando Cristiano Ronaldo? Esa película que pensaba lanzar a lo grande después
del mundial y que esperaba reflejar los máximos logros de su carrera en este
mundial. Me pregunto si saldrá a la luz algún día, o solo nos conformaremos con
algunas escenas, como aquella celebrando su gol intrascendente de penal en la
final de la Champions League. Claro que un director inspirado podría aún sacar
provecho de las escenas mundialistas, convirtiendo la película en la historia
de un fracaso, de la decepción de ver a quien quería ser el mejor del mundo y
no pudo dar una actuación decorosa en este mundial. Hay muchos ejemplos de
películas que narran historias de fracaso, pero no sé si Cristiano aceptaría
algo así a estas alturas de su carrera.
Viendo el mundial desde lejos, aquí en mi país
no podemos dejar de pensar qué hubiera pasado si es que Perú hubiera
clasificado, en vista de las buenas actuaciones de los equipos de toda América.
Y es que en el Perú hemos tenido como entrenadores a Jorge Luis Pinto y a Jorge
Sampaoli, quienes pasaron con mayor o menor suerte por acá antes de ser entrenadores
de las selecciones de Costa Rica y Chile, respectivamente. Y ambos fueron
retirados sin pena ni gloria de los clubes que entrenaban en el Perú. Y si a
esto sumamos que José Pekerman rechazó entrenar a nuestra selección, y
anteriormente pasaron por aquí otros entrenadores que más tarde ganaron la Copa
Intercontinental o pasaron a octavos en un mundial, nos lleva a la conclusión
de que el problema aquí no pasa por los entrenadores, aunque estos sean los que
carguen con toda la culpa cada vez que nuestra selección fracasa en alguna
clasificación o campeonato.
Hablando de esto, algo en lo que hemos progresado es justamente esto: Los entrenadores ya no son los villanos de la película cuando un equipo se va temprano del mundial. A diferencia de los mundiales anteriores hasta Sudáfrica 2010, el entrenador de un equipo derrotado no tiene que regresar a su país con protección policial ni enfrentar el escarnio público. Por el contrario, se reconoce el esfuerzo. Esto se debe a la forma en que los equipos perdieron: Con garra, luchando hasta el último momento. Hay formas de perder con dignidad, pues. Para los que buscan culpables, todavía quedan los otros chivos expiatorios: los árbitros, la FIFA, los locales. Y como siempre, hay excepciones a la regla. España perdió a la antigua, jugando mal.
En fin, al que no le gusta el fútbol, aún puede divertirse viendo cómo cambia el logo de Google tpodos los días.
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domingo, 29 de junio de 2014
Evangelio apócrifo
Quien tenga oídos, que oiga, y quien tenga
ojos, que lea, pues esta es la historia verdadera de quien fue enviado para
librarnos del pecado y llamarnos a la vida eterna.
He aquí que en el tiempo del general Tiberio,
surgió de un humilde pueblo del interior el hijo de un carpintero, en quien el
verbo se hizo carne, y empezó a predicar entre nosotros.
Se dice que el primero de sus prodigios
sucedió en una fiesta que se daba con motivo de una boda, en donde convirtió el
agua en chicha, para asombro de los invitados. Poco después escogió a un grupo
de pescadores para hacerlos sus seguidores y empezó a recorrer los pueblos
predicando la igualdad y el amor entre los hombres. La gente le seguía al
escuchar sus palabras y pronto se contaban por cientos. En cada pueblo que
llegaba, se le acercaban ciegos, lisiados y enfermos en busca de sanación. Él
devolvía vista, fuerza y salud a aquellos que se lo pedían con fe, y ganaba
nuevos seguidores entre los que veían sus milagros y escuchaban su palabra.
La noticia de su prédica se esparció por la
región y vinieron los medios de comunicación, pero él se negaba a las
entrevistas. “Digan lo que han visto, los ciegos ven, los enfermos sanan y los
hombres se llenan de fe”, les decía.
Este mensaje de igualdad no era bien visto por
muchas autoridades, pues no aceptaban que los pobres y desamparados fueran
iguales a los prefectos, hacendados, a los de tez clara y a los educados en las
grandes ciudades. Los señores del templo decían que se juntaba con pecadores,
que no respetaba los días sagrados y que no dejaba limosna en los templos.
Incluso le acusaban de tener a su lado a una conocida bataclana de pueblo, que
lo seguía a todas partes.
Una vez lo dejaron entrar al estadio municipal
de un pueblo, en donde hizo su prédica ante miles de personas. Como la gente
acudió desde temprano, muchos tenían hambre a la hora en que llegó. Pidió una
bolsa de panes y unos pescados fritos a uno de sus discípulos y trozándolos,
los fue repartiendo de manera que alcanzó para todo el público concurrente,
dejando sin negocio a los vendedores de caramelos, sánguches, turrones, churros
y canchita, que salieron criticando su sermón.
En otra ocasión, habló a la gente diciendo que
los bienaventurados son los que sufren, los pobres, los perseguidos y los
limpios de corazón. Esto enfureció a los comerciantes, que se habían pasado
toda su vida convenciendo a la gente que la felicidad se halla teniendo hermosa
ropa, el último modelo de celular, un gran auto y bebiendo bebidas
embotelladas.
La gente que lo seguía empezó entonces a llamarlo mesías, el enviado. Esto molestó mucho a los famosos escritores de libros de autoayuda, que querían ser los únicos que ofrecieran esperanza a la humanidad.
Fue entonces que lo acusaron de difundir ideas
subversivas y antiimperialistas, de incitar a la lucha armada, y de querer
establecer el comunismo en esas tierras. Cuando llegó a la capital de la
provincia, sentado en un mototaxi, fue intervenido por los agentes del orden.
Fue preguntado si es que estaba en contra del Estado y la Patria. Por
respuesta, pidió que le alcancen un billete. Preguntó de quién era la efigie
grabada en el billete, y cuando le respondieron que era del Padre de la Patria,
respondió que había que darle a la patria lo que es de la patria, y a Dios lo
que es de Dios. Ante esto, fue liberado por falta de pruebas, ante el estupor
de sus adversarios, incapaces de creer que el Mesías vendría de un pueblo
insignificante que apenas aparecía en el mapa.
Cuando llegó al templo principal de la
capital, la emprendió contra todos los comerciantes que vendían en las puertas:
los cambistas de dólares, los que vendían productos chinos, los que ofertaban
imágenes y folletos con instrucciones para obtener milagros garantizados, los
vendedores de helados y dulces. Hasta los vendedores de figuritas del mundial
fueron objeto de su ira. Fue denunciado por alteración del orden público y
destrucción de propiedad privada.
Ya que no era fácil arrestarlo debido a su
imagen pública, lograron convencer a uno de sus discípulos para entregarlo a cambio
de inmunidad, amnistía y una recompensa de treinta fajos de billetes. La
oportunidad llegó después de una pollada que hizo el grupo para celebrar la
Pascua. El traidor discípulo, con el pretexto de tomarse un selfie con su
maestro, lo retuvo el tiempo suficiente para que el escuadrón antimotines
enviado lo pudiera arrestar.
El juicio fue televisado en cadena nacional y
fue condenado por disidencia, portación de ideas e incitación a la rebelión. El
presidente de la Asamblea de Gobierno dijo que esos delitos no ameritaban la
pena de muerte solicitada, pero al, final aceptó, según se dijo bajo la amenaza
de la publicación de ciertos videos que podían acabar con su carrera pública.
La última oportunidad de salvación fue cuando
se presentó una solicitud de indulto, la cual cuando iba a ser firmada, manos
misteriosas cambiaron su expediente por el de un conocido acusado por
corrupción.
Entonces, condenado y en desgracia, fue
abandonado por todos, incluso por sus discípulos. Desaparecieron todos aquellos
que portaban pancartas que decían “Contigo hasta la muerte”, los que dijeron
que lo defenderían en el Parlamento, los que decían seguirlo en twitter y
Facebook, incluso los que organizaron colectas en su nombre no pudieron ser
ubicados.
Una vez cumplida la sentencia, aquellos que
una vez le siguieron trataron de continuar con sus vidas. Unos pocos dicen que
lo han visto caminando por las calles, predicando ante sus antiguos discípulos,
que aún se reúnen con los pocos seguidores que han quedado. Dicen que es cierto
que se aparece de vez en cuando a quien lo necesita y a quien cree en él, que
todavía se escucha su voz predicando la felicidad de los que nada tienen, de la
hermandad de todos los hombres y del amor al prójimo.
lunes, 23 de junio de 2014
La verdad sobre las personas
De vez en cuando tengo alguna reunión donde
las personas no esperan escuchar lo que uno tiene que decirles, sino buscan que
uno diga algo que refuerce la posición que han adoptado previamente. Yo trato
de cuidarme mucho de estas cosas, presentando los pros y los contras de cada
opción, pero ellos simplemente no me escuchan hasta que llego a la parte que
ellos quieren oír, cuando uno de los pros o contras coincide con lo que piensa.
Ahora, su rostro cambia, y se muestra de acuerdo con ese pequeño pedazo de
argumento que le permitirá presentarse a sus superiores con la aprobación de un
experto que avale su decisión. Y esta es una verdad sobre las personas. Solo se
presta oídos a los argumentos que están de acuerdo a lo que uno piensa. Por
eso, y no por otra razón, es que es tan difícil convencer a otra persona de
algo, y por eso no se puede razonar con muchas personas especialmente sobre
temas de religión o política. Ellos desecharán las veinte razones en contra de
su pensamiento y aceptarán la única razón que les favorece.
Esta, y otras razones son las que hacen que en
el mundo no podamos entendernos todos, las que hacen que nuestra vida no sea
tan fácil. Imagínense que sencilla sería la vida si todos pensaran como
nosotros. Sería el paraíso, o sería una dictadura total, pero sería sencillo.
Otra cosa que he aprendido, y me han recordado
recientemente, es que las personas no hacen lo que es bueno o malo, sino
simplemente lo que piensan que les conviene. Otra vez en una reunión de
trabajo, nos pasamos discutiendo un buen rato sobre cómo debería ser tal
trámite. Al final de la reunión, todos quedamos de acuerdo sobre cómo debería
ser las funciones de todos los que intervenían en ese proceso, hicimos un
hermoso diagrama de flujo y reglas claras para que el trámite sea fácil y
cumpla con su cometido. A la reunión siguiente tuve que informar del rotundo
fracaso del proceso, indicando que la gente simplemente no seguía el proceso.
¡Pero si ya todo está definido, todos tienen sus responsabilidades! Me decía mi
superior, casi gritando. Yo solo indiqué, lo más calmo que pude, que estaba
describiendo las cosas no como deberían ser, sino cómo se estaban comportando
en la realidad. Tuve que llevar a mi superior al campo para que pueda ver personalmente
cómo las personas no hacen lo que deben, sino que hacen todo lo posible para no hacerse
responsable del proceso que realizan.
Nuevamente, por eso es que los grandes planes
se diluyen en las pequeñas responsabilidades que nadie quiere asumir, la gente
se conforma con ser dueño de su propia burbuja, sin preocuparse de las grandes
visiones corporativas, o del destino de la patria.
¿Por eso estamos como estamos como estamos en
este país? El día de mi descanso aproveché para comprar unas películas piratas
para ver con los compañeros, cuando a mi lado llegó al puesto una señora para
llevarse una cantidad regular de videos. Muy meticulosa, quería que el vendedor
le diera una tarjeta para poder ubicarlo y devolverle las películas en caso de
que no se vean bien en su casa. Al negarse el vendedor, se retiró ofuscada,
diciendo que no sabían tratar a los clientes y que por eso el país no
progresaba. Estuve a punto de abrir mi bocota, pero la señora se alejó
rápidamente. Veamos la situación: La señora está comprando videos piratas, lo cual
es algo ilegal, un delito; quiere un video pirata de calidad y con garantía,
quiere que el vendedor se arriesgue a ser encontrado por la policía, tal vez
arrestado por su actividad, ¡Y todavía se queja del mal servicio y dice que por
eso estamos como estamos en este país!
¿Realmente la señora espera que el país
progrese dando garantía y buen servicio un vendedor de videos piratas? Llámenme
subversivo, pero creo que las personas como esa señora son las que hacen que el
país esté como está.
El último episodio me lo contó mi hermana. Un
buen día ella, tal vez sin darse cuenta, empezó a cantar mientras hacía su
trabajo. Conociéndola, debió ser un día en que ella se sentía bien, cosa que no
me importaría a mí si me pasara. Pero, como dije antes, no todos se portan como
lo haría yo. Otra de las personas le reclamó en voz alta que por qué se atrevía
a cantar, que cómo se atrevía a cantar en una oficina. Otra de las trabajadoras
le tuvo que decir esta verdad sobre las personas: Algunas no soportan que
alguien a su alrededor se sienta feliz.
martes, 17 de junio de 2014
En la tierra de las metáforas
Después de una noche completa de
conversación y diversión, soñé que llegaba a la tierra donde uno se convierte
en metáfora. Esto, que parece un lugar de ensueño y deseos realizados, es en
realidad un lugar terrible, creo que depende con quién vayas. Voy a tratar de
explicarlo.
Apenas puse pie en la tierra de las
metáforas me convertí en vaso. Yo no tengo problemas en ello, pero tú empezaste
de lamentarte “¡Estoy medio llena!” no parabas de decir. Yo trataba de
responder que yo te veía medio vacía, pero no servía de nada. No dejabas de
compararte con las finas copas de cristal, altas y delgadas, hasta que llegó la
multitud de vasos medios vacíos huyendo despavorida. “¡Allá viene!, ¡Allá viene!”
repetían. ¿Quién viene? preguntaba en medio del barullo. “¡Es la gota que
derramó el vaso!”. Ante tal peligro, me uní a la estampida corriendo, no vaya a
ser que me derramen a mí también.
Corriendo, corriendo, llegamos al distrito
de los clavos. De pronto me vi hundido hasta la mitad en una tabla, incapaz de
moverme, cuando empezaste de nuevo. “¿Por qué nunca me sacas?” Quise explicarte
que no creo en eso de que un clavo saca a otro clavo, pero tú insistía en que en
todas partes otros clavos sacan a otros clavos a bailar, a cenar y que yo nunca
te saco a ninguna parte. Me quedé pensando en que pareces un clavo, pero tal
vez lo que pasa es que te falta un tornillo. Tal vez lo que pasa es que no
tengo madera para ser clavo.
Salimos del distrito para entrar en el
valle de las liebres. Nuevamente empezaste a arruinarlo todo con tus preguntas “¿Por
dónde crees que voy a saltar?” Fue inútil tratar de explicarte que por donde
menos se piensa salta la liebre. Tú seguías lamentándote “Pero tú me conoces,
tienes que saber”. Pero nunca funcionaba. Siempre que creía conocer el lugar ¡Pum!
salta la liebre en otro lugar que no se me había ocurrido.
A estas alturas ya me estaba aburriendo, cuando llegamos a una playa llena de peces. Es que hay muchos peces en el mar, me decían. No gracias, estoy bien así, les respondía. Pero los peces no se rendían. Si quieres, te podemos mostrar el camino hacia el prado de las telas raídas, allí nunca falta un roto para un descosido. Pero yo ya no tenía ganas de quedarme.
Ofuscado, decidí irme de la tierra de las
metáforas y regresar a mi mundo antes de que se me pase el tren. No es que esté tan mal, pero uno siempre ve
más verde el pasto del otro lado.
miércoles, 11 de junio de 2014
Para sobrevivir a la soledad
Para sobrevivir a la soledad hay que saber engañarla, dejar que pase por los costados, por arriba, por abajo, no importa que la forma no sea elegante o tenga poca gracia, lo importante es nunca pararse al frente de ella, jamás verla a los ojos con la estúpida idea de interpretar lo que se esconde detrás de ellos; lo importante es nunca citarla como hace un torero con su bestial enemigo, lo importante es siempre estar dispuesto a retroceder un poco más y si es necesario a correr.
Para sobrevivir a la soledad hay que saber
lanzarse al burladero rápido y con agilidad, buscando la protección de los
muros de mentira que sentimos que nos protegen.
Para evitar la soledad hay que tener
hambre, pero de verdad, hay que dejar que el sonido de las tripas sea quien
distraiga a la cabeza; hay que buscar problemas serios, de esos que nos hacen
luchar cada día por sobrevivir, por lograr una bocanada más de aire, por
mantenernos a flote; para ello, uno está en la obligación de enfrascarse en
todas las peleas que pueda porque las heridas físicas siempre serán menos
dolorosas que la soledad instalada en los huesos.
Para evitar la soledad hay que renunciar a
los recuerdos, ya que intentar revivir aquello que ya nos dejó, las felicidades
o tristezas, solamente hacen menos fácil la vida presente. También tienes que
renunciar a vivir mucho en el futuro, aislarse por anticipado en los dolores
que no llegan, tampoco nos lleva a nada. Para evitar la soledad, debes crear
recuerdos para luego olvidarlos; tienes que hacer planes para luego
encajonarlos.
Para evitar la soledad hay que dejar que
te duelan los huevos u ovarios, nada te hace acercarte a los demás como las
ganas viscerales de aparearte, nada te vuelve más social e inclusivo, sin
discurso político; hay que convertirse en un animal alerta, en un sigiloso
cazador de oportunidades, de señales, de ilusiones, de mentiras; no importa si
las crees o las fabricas, lo que se valora es la capacidad para vivir en ellas
haciéndolas tuyas.
Para evitar la soledad no se le puede huir
al dolor, por el contrario uno debe ser un maestro para inflingirlo, a uno y a
los demás, nada te hace sentir más vivo que, conscientemente, poner la vida en
peligro.
Para evitar la soledad hay que evadirse de
uno mismo, ennegrecer la diáfana claridad de este sol idiota, entorpecer el
entendimiento de las cosas, apagar las percepciones, dejar de valorar el
entorno para solamente aceptarlo y fluir con él en cada caso necesario. Nada
facilita más la felicidad que la idiotez.
Para evitar la soledad, hay que saber
esconderse en la multitud, evitar destacar siguiendo la estúpida idea moderna
de la individualidad; uno debe convertirse en un ser convencional, social,
gremial, grupal, hay que formar parte de lo que sea que te de un sentido de
pertenencia, aunque sea falso; siempre es mejor reír de dos.
Para evitar la soledad, hay que esconderse
del llanto y la tristeza como si fueran la peste; nada te aísla más que
arrastrar una cara de llorona como tarjeta de presentación.
Para poner en práctica todo esto y evitar
la soledad, lo más importante es mantenerse vivo; después ya nada importa.
¡Ajá! ¡Te pillé, tonto! Este post no es tuyo, lo has sacado de http://peregrinoinmovil.wordpress.com/2014/01/31/breve-manual-para-evitar-la-soledad/ Confiesa que te hubiera gustado escribirlo tú.
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