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miércoles, 5 de abril de 2023

Personas



Hay personas que son personas, y personas que solo son números. 
Hay personas que son gente, y personas que son pueblo. 
Hay personas que son humanas, y personas que son animales políticos. 
Hay personas que creen en Dios, y hay personas que creen en ti. 
Hay personas que se han rendido, y personas que mueren en el intento. 
Hay personas que se sacrifican, y hay personas que sacrifican a otras. 
Hay personas que son letra, y hay personas que son música. 
Hay personas que son camino, y hay personas que son destino. 
Hay personas que viven, y hay personas que sobreviven. 
Hay personas que luchan un día, y luego se la pasan repitiendo aquel dicho de Bertolt Brecht.

lunes, 27 de mayo de 2019

Personas tóxicas y de las otras


Cada generación tiene un lenguaje propio, que lo identifica de otras. Hay frases de moda que son reemplazadas por otras sin que nadie recuerde las anteriores. Pero hoy, a diferencia de las generaciones anteriores, tenemos internet que saca a estas frases de su nicho generacional y las pone en contacto con gente que la juzga o la trata de asimilar. Doy un ejemplo de frases de moda que usa la gente hoy en una conversación casual:
- Hoy me has tenido friendzoneada ¿Qué te ha pasado?
- Nada, sólo unos haters que me han estado haciendo bullying…
- ¿Y por qué no me wasapearte? Yo soy tu bff ¿Y me dejas en visto?
- No soy yo, es mi niño interior…
- Tienes que pensar fuera de la caja, Si no eres parte de la solución, eres parte del problema…
- Es que es difícil para mí salir de mi zona de confort.

Y menos mal que esta conversación la he inventado, porque sino iba a acabar en asesinato o en suicidio. Y me he dejado fuera una de la frases que está de moda y de las que menos comprendo: la de “persona tóxica”. La primera vez que escuché a alguien decirme “Cuidado con ese, es una persona tóxica” , entendí y respondí que lo necesitaba para que me dé una información, no para que me sirva de almuerzo. Más tarde me dieron una explicación que no entendí del todo, pues seguía pensando que tenía algo que ver con el mal aliento.
Ahora, claro, comprendo mejor que se trata de las personas que hacen daño a las que los rodean y que parecen tener un placer maligno en hacerle la vida imposible a los demás, sin miedo alguno al karma.

Analizando este término, no lo veo ahora tan falto de razón, después de ver gente que parece no servir más que para contaminar el ambiente, como distribuidor de veneno en delivery, o para demostrarnos que no es cierto que el diablo nunca duerme, sino que por el contrario, puede dormir tranquilo sabiendo que deja su labor en tan capaces manos. Pero, como siempre ocurre con las buenas ideas, estas se quedan cortas y hay que expandirlas de una manera que sea ingeniosa y que además asegure rating.
Por eso además de personas tóxicas, ofrezco algunas definiciones de personas que todos hemos visto por ahí pasando tranquilos sin que nadie los señale con un epíteto contundente y moderno:

Persona tóxica: En esto de identificar clases de personas siempre le hemos llevado mucha ventaja a los gringos, y los hemos conocido desde siempre como gente “mala leche”, “cizañeros”, “odiosos” o “venenosos”. Pero claro, ponerles un nombre traducido del inglés es más moderno y da más caché.

Persona indigesta: Es aquella que al comienzo parece buena, pero cuya constante presencia nos atosiga y al poco tiempo ya no la podemos ver ni en pintura. Está bien por un ratito, decimos, mientras hacia adentro pensamos en qué espera para irse.

Persona contaminante: Este tipo de persona llega a un lugar o a un grupo en donde todo es paz y armonía, y planta la semilla de la discordia. No siempre es adrede, ni lo que hace puede calificarse como un acto de sabotaje o mala intención, pero una vez que llega, ya nada vuelve a ser igual.

Persona purgante: Es gente que con su carácter tan especial provoca malestares estomacales, ganas de correr inmediatamente hacia el baño más próximo, y que a su vez colabora activamente con su cuota de deposiciones. Una vez yo trabajé con una persona de estas, con un resultado fulminante que incluso salió en los periódicos, aunque la empresa trató de ocultar el hecho arguyendo una intoxicación masiva.

Persona micótica: Este nombre tan raro se refiere a las personas que producen comezón en aquellos que las rodean. No es que tales individuos sufran de psoriasis, tengan pulgas o cosa por el estilo, sino que su presencia realmente causa escozor o picazón. Como muchos, yo tampoco creía en estas cosas, hasta que conocí a uno de ellos en una reunión de trabajo. La persona en cuestión empezó rascándose la barbilla en un gesto que en ese momento parecía normal, pero que luego se fue contagiando y de pronto el que menos estaba rascándose la cabeza, el brazo o restregándose contra el respaldo de su silla, signo inequívoco de comezón en la espalda. Claro, hay quien pudiera pensar en algún parásito o bicho que nos estuviera transmitiendo por el aire, pero esta persona se había incluido en la reunión vía skype.

Personas estupefacientes: Este término pareciera señalar a personas cuya presencia es como una droga, pero no es así, y es común el confundirlas con las personas adictivas. Las personas estupefacientes, en cambio, son las que provocan en quienes las rodean un estado de atontamiento en muchos casos placentero, que disminuye las facultades mentales. No he tenido nunca contacto con alguna de ellas, pero me dicen los que saben que son muy frecuentes dentro de la clase política, donde estas personas encandilan a los demás y les hacen votar por estupideces.

Y existen más clasificaciones, he visto o tenido evidencia de personas vomitivas, tusígenas, radiactivas y personas resfriantes, que son personas que vienen de Inglaterra o de países nórdicos, que son tan frías que cuando vienen a nuestro ambiente tropical basta saludarlas para sentir inmediatamente los síntomas del resfrío. Incluso yo, que soy una persona tan dulce, he sido acusado un par de veces de provocar diabetes, así que debo ser una persona diabetizante. Y yo que creía que era solo un tonto.

lunes, 23 de junio de 2014

La verdad sobre las personas


De vez en cuando tengo alguna reunión donde las personas no esperan escuchar lo que uno tiene que decirles, sino buscan que uno diga algo que refuerce la posición que han adoptado previamente. Yo trato de cuidarme mucho de estas cosas, presentando los pros y los contras de cada opción, pero ellos simplemente no me escuchan hasta que llego a la parte que ellos quieren oír, cuando uno de los pros o contras coincide con lo que piensa. Ahora, su rostro cambia, y se muestra de acuerdo con ese pequeño pedazo de argumento que le permitirá presentarse a sus superiores con la aprobación de un experto que avale su decisión. Y esta es una verdad sobre las personas. Solo se presta oídos a los argumentos que están de acuerdo a lo que uno piensa. Por eso, y no por otra razón, es que es tan difícil convencer a otra persona de algo, y por eso no se puede razonar con muchas personas especialmente sobre temas de religión o política. Ellos desecharán las veinte razones en contra de su pensamiento y aceptarán la única razón que les favorece.
Esta, y otras razones son las que hacen que en el mundo no podamos entendernos todos, las que hacen que nuestra vida no sea tan fácil. Imagínense que sencilla sería la vida si todos pensaran como nosotros. Sería el paraíso, o sería una dictadura total, pero sería sencillo.

Otra cosa que he aprendido, y me han recordado recientemente, es que las personas no hacen lo que es bueno o malo, sino simplemente lo que piensan que les conviene. Otra vez en una reunión de trabajo, nos pasamos discutiendo un buen rato sobre cómo debería ser tal trámite. Al final de la reunión, todos quedamos de acuerdo sobre cómo debería ser las funciones de todos los que intervenían en ese proceso, hicimos un hermoso diagrama de flujo y reglas claras para que el trámite sea fácil y cumpla con su cometido. A la reunión siguiente tuve que informar del rotundo fracaso del proceso, indicando que la gente simplemente no seguía el proceso. ¡Pero si ya todo está definido, todos tienen sus responsabilidades! Me decía mi superior, casi gritando. Yo solo indiqué, lo más calmo que pude, que estaba describiendo las cosas no como deberían ser, sino cómo se estaban comportando en la realidad. Tuve que llevar a mi superior al campo para que pueda ver personalmente cómo las personas no hacen lo que deben, sino que hacen todo lo posible para no hacerse responsable del proceso que realizan.

Nuevamente, por eso es que los grandes planes se diluyen en las pequeñas responsabilidades que nadie quiere asumir, la gente se conforma con ser dueño de su propia burbuja, sin preocuparse de las grandes visiones corporativas, o del destino de la patria.

¿Por eso estamos como estamos como estamos en este país? El día de mi descanso aproveché para comprar unas películas piratas para ver con los compañeros, cuando a mi lado llegó al puesto una señora para llevarse una cantidad regular de videos. Muy meticulosa, quería que el vendedor le diera una tarjeta para poder ubicarlo y devolverle las películas en caso de que no se vean bien en su casa. Al negarse el vendedor, se retiró ofuscada, diciendo que no sabían tratar a los clientes y que por eso el país no progresaba. Estuve a punto de abrir mi bocota, pero la señora se alejó rápidamente. Veamos la situación: La señora está comprando videos piratas, lo cual es algo ilegal, un delito; quiere un video pirata de calidad y con garantía, quiere que el vendedor se arriesgue a ser encontrado por la policía, tal vez arrestado por su actividad, ¡Y todavía se queja del mal servicio y dice que por eso estamos como estamos en este país!
¿Realmente la señora espera que el país progrese dando garantía y buen servicio un vendedor de videos piratas? Llámenme subversivo, pero creo que las personas como esa señora son las que hacen que el país esté como está.

El último episodio me lo contó mi hermana. Un buen día ella, tal vez sin darse cuenta, empezó a cantar mientras hacía su trabajo. Conociéndola, debió ser un día en que ella se sentía bien, cosa que no me importaría a mí si me pasara. Pero, como dije antes, no todos se portan como lo haría yo. Otra de las personas le reclamó en voz alta que por qué se atrevía a cantar, que cómo se atrevía a cantar en una oficina. Otra de las trabajadoras le tuvo que decir esta verdad sobre las personas: Algunas no soportan que alguien a su alrededor se sienta feliz.

Es que el mundo no es como quisiéramos que fuera, sino sencillamente, es como es.
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