Como ven, no estoy solo, y no hay necesidad de compadecerme. Aunque a veces quisiera escuchar otras voces, al punto que me pongo a pensar en lo interesante que sería desarrollar una doble personalidad, que duplique ángeles, diablos, niños interiores y voces. Pero por ahora me queda mucho por hacer y mucho tiempo para hacerlo, temas en los que pensar y filosofías por desarrollar, no tengo tiempo ni ganas de lamentar que soy el único sobreviviente de la catástrofe que acabó con la vida en el planeta.
¿Quieren saber lo que piensan los tontos? Aquí hay información de primera mano.
Mostrando las entradas con la etiqueta fin del mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fin del mundo. Mostrar todas las entradas
domingo, 3 de marzo de 2024
Soledad
Etiquetas:
fin del mundo,
microcuento,
minicuento,
soledad
domingo, 26 de julio de 2020
Que alguien me explique
Cómo es que los bancos supieron de la pandemia antes que todos nosotros y colocaron desde siempre 8 ventanillas de atención para que atiendan solo 4 de ellas, cumpliendo con el distanciamiento social.
Cómo le hizo Bill Gates para aliarse con el gobierno chino y esparcir la pandemia, con el fin de que pronto invente su vacuna con microchip incluido, como lo afirman las teorías de conspiración.
Qué hago ahora con la mochila de emergencia que tenía preparado desde hace mucho para el fin del mundo, que ya no se va a parecer en nada a lo que años de películas apocalípticas me habían enseñado. Qué voy a hacer ahora con los 10 libros para una isla desierta, la estaca de madera y collar de ajos, el lanzamisiles ajustado para matar zombies, y la cinta de aplausos grabados para la apoteosis final.
Cómo es que los partidos de fútbol pueden jugarse en estadios vacíos, sin público alentando que hace la diferencia para el equipo local, y con silenciosas celebraciones de gol. Cuando encuentro un partido por TV, también quiero saber cómo hago para saber si el partido es importante si no veo tribunas llenas, y si el partido es emocionante si no escucho los rugidos de las tribunas.
Por qué en el cine de Hollywood los actores latinos jamás hacen el papel de alguien de su verdadera nacionalidad. Por ejemplo, Antonio Banderas ha hecho de cubano, mexicano, italiano, pero nunca de español. Diego Luna nunca ha hecho de mexicano en un filme de Hollywood, Salma Hayek creo que solo lo hizo una vez en “Frida”, que produjo ella misma. Ni Penélope Cruz ni Javier Bardem han hecho de españoles, Jennifer López nunca ha hecho de portorriqueña, y así.
Qué fué de aquellos que hasta principios de año nos hablaban con superioridad moral de estar preparados para todo lo que pudiera pasar, de aquellos que ante cualquier advertencia respondían con un “de algo hay que morirse”, de los “el universo conspira a favor tuyo”, de los "vive cada día como si fuera el último". ¿Estarán escondidos en un bunker sin acceso internet? ¿Habrán sido borrados de la faz de la tierra por un viento divino?
Finalmente, ¿Cómo hacemos ahora los románticos a los que la pandemia nos cogió sin pareja? Ahora ya no se puede caminar por la calle con la esperanza de encontrar a la media naranja soñada, ni el azar puede descubrir la belleza de una sonrisa que camina despreocupada. Los contactos por internet no son lo mismo, o tal vez yo soy del método antiguo, porque debo tener el record de no tener ninguna respuesta en Tinder, secreto celosamente oculto por tal empresa para no perder su reputación.
viernes, 6 de diciembre de 2019
El fin del mundo, sigo esperando
Ya se acaba otro año y el mundo todavía no se ha acabado. A estas alturas, ya me estoy impacientando, hasta cuándo creen que voy a estar esperando. Este año nos prometieron un asteroide, un calentamiento global y un ataque de misiles nucleares de Corea del Norte. Nada de esto han cumplido y por su culpa he tenido que entregar los informes en la fecha acordada, he tenido que seguir pagando las cuentas e incluso tuve que conservar mi empleo, así no se juega, señores.
No sé quién es el responsable de manejar este mundo, pero estoy pensando en presentarle una queja formal. A lo mejor esta chica Greta sabe algo sobre a quién reclamar, ella que tanto sabe plantarse ante los poderosos con esa cara de sincera indignación que tan poco vemos en los habitantes de países nórdicos. Le diré que los mayas se han escondido desde aquel fiasco del 2012, y que los testigos de Jehova ya se están quedando sin excusas.
Estos son los tiempos en que uno extraña a los soviéticos, que sí sabían amenazar al mundo con sus armas nucleares cuando prometían el fin del mundo para mañana a las 6 de la tarde, hora de Moscú. Esos eran los tiempos de cuando dice la leyenda que un altísimo funcionario, luego de una decepción amorosa, quiso oprimir el famoso botón rojo para acabar con el sufrimiento del mundo. Buscando otras opciones, los talibanes tampoco cooperan, ocupados en sus problemas domésticos, y los chinos sólo quieren conquistar al mundo, no acabarlo. Lo único que nos queda por ahora es la promesa del calentamiento global, que todavía está muy lenta, que al parecer todavía está lejos el día en que lo único que se podrá hacer en Aruba es el buceo y en que Donald Trump cumpla su sueño de comprar Groenlandia para construir hoteles de veraneo.
Con todo esto, parece mentira que todavía haya gente que mantiene la esperanza de que el mundo se acabe de una vez, con todas las veces que hemos tenido que decirles a las cucarachas que todavía no, que vamos a usar el planeta un año más. Todavía algunos no se preocupan si un supervillano se apodera del mundo, y hasta quieran reelegirlo, como pasa en Estados Unidos. Lo que pasa es que, al parecer nos están sometiendo a una muerte lenta que nos haga sufrir más, nada espectacular, para que la gente no se dé cuenta. Han empezado con una avanzada de reggaetoneros para ablandarnos el cerebro, luego nos asustan una enfermedad nueva cada año, y por último, nos ilusionan con un apocalipsis zombie.
Tal vez me equivoque, y el fin del mundo sí llegue mañana, pero llegado el momento, cuando ese meteorito gigante le atine a la tierra después de tantos intentos fallidos, nadie le va a prestar atención por estar mirando en el celular el último video viral. O por estar leyendo tonterías como esta.
Etiquetas:
fin del mundo,
meteorito,
pensamiento,
tonterías
domingo, 20 de agosto de 2017
La creación del mundo
Yo lo sé, porque Él me lo dijo. Dios creó los cielos y la
tierra, y colocó al hombre para que la cuidase. Pero algo pasó. El hombre se
corrompió y destruyó la Tierra. Apenado, Dios destruyó su creación para empezar de
nuevo. Esta vez hizo al hombre menos poderoso para que no destruyera todo. Pero
se multiplicó rápidamente y su muchedumbre agotó la Tierra hasta destruirla.
Con gran pesar se vio obligado nuevamente a destruir otra vez cuanto había
creado. Esta vez hizo al hombre en un clima más frío para que no se reprodujera
con tanta rapidez, y las mujeres solo tenían un hijo a la vez. Pero ellos
crearon máquinas que mataban a todos los animales y a ellos mismos. Avergonzado,
destruyó todo por tercera vez, porque no es bueno que se sepa que Dios se ha
equivocado tan gravemente. Tal vez la siguiente vez pueda sentirme realmente
orgulloso de mi creación, pensaba. Así que hizo al hombre insignificante y
débil, con apenas la chispa de inteligencia necesaria para sobrevivir. Esta vez
parecía que resultaría, el hombre fue bueno por un tiempo, pero nuevamente se
fue pervirtiendo y a reclamarle por qué no lo hizo más poderoso, más
resistente, más duradero. Poco a poco se fue apoderando del planeta, destruyendo
todo lo que hallaba a su paso. Dios estuvo a punto de destruir toda la creación
una vez más, pero se detuvo. Ya no quería pasar por el trance de crear todo el
universo nuevamente. Sintió pena de sí mismo. Ahora se dice a sí mismo que lo
mejor es dejar que el hombre se dé cuenta de sus propios errores antes de
destruir el mundo, y que el castigo para los malvados es el seguir viviendo,
sin un fin del mundo que acabe con su miseria. Eso fue lo que me dijo, y sé que
es la verdad, porque nadie, ni siquiera Dios, puede mentir con una mirada de
tan profunda tristeza...
Etiquetas:
cuento,
Dios,
fin del mundo,
tristeza
martes, 2 de diciembre de 2014
La rebelión de las máquinas
Esta mañana, muy temprano, a la hora en que
debo levantarme a trabajar, el radio despertador no sonó. Aunque ya era tarde,
me entró la curiosidad por saber que había pasado, así soy de ordenado. Revisé
el aparato, y no parecía estar descompuesto, la configuración no había sido
alterada, estaba correctamente conectada, la energía eléctrica no había
fallado. No había razón alguna para que no funcionara. Qué raro, pensé. Decidí
dejar la revisión más exhaustiva para después de regresar del trabajo, pero
otro hecho llamó mi atención. La televisión que enciendo en las mañanas para
enterarme de las noticias antes de salir tampoco funcionaba, mostrando solo una
pantalla azul. Por un momento extrañé los antiguos televisores que mostraban
estática en pequeños puntos blancos y negros que se movían aleatoriamente. Por
lo menos entonces podía saber que algo andaba mal, no como esta pantalla azul
que no se mueve y no me dice nada.
A pesar de que se me hace cada vez más tarde
para ir a trabajar, trato de llamar a la compañía de cable para reportar que no
tengo servicio, pero escucho sonar y sonar el teléfono sin que nadie conteste.
Tal vez sea muy temprano para que alguien me atienda, pienso, aunque yo mismo
sé que estoy equivocado, ya que siempre me dicen que el servicio de atención al
cliente es de 24 horas al día, y no hay siquiera una grabación que me responda.
Ilógico como ser humano que soy, se me ocurre que tal vez el problema es con el
teléfono y me dispongo a llamar por celular. Lo que ocurre ahora es que escucho
un mensaje grabado que me dice “Usted no dispone de saldo para esta llamada”.
Es absurdo, pienso, mi número no es prepago y supuestamente la llamada al
servicio técnico es gratuita.
Ya empiezo a sentirme inquieto, así que decido
prepararme el desayuno. Ahora el que decide no funcionar es el microondas, que
solo emite un sonido y se apaga solo. Debido a la hora, decido salir y
desayunar en la oficina, pero el control remoto de la puerta de la cochera
tampoco funciona. Después de varios intentos infructuosos, abandono el intento y
salgo a la calle, con la ominosa sensación de que algo grave está pasando. No
puede haber tantas fallas de los aparatos al mismo tiempo. En la calle, muchos
de los transeúntes también están afuera, preguntándose qué es lo que pasa.
Autos detenidos y conductores tratando inútilmente de comunicarse por celular
con una grúa, con un taller, con la policía. El que tuvo mayor suerte pudo
comunicarse con una grabación que dictaba interminables opciones de teclado en
bucles infinitos.
La gente empieza a perder la paciencia y
discute con quien haya cerca sobre lo mal que están las cosas, echándole la
culpa al gobierno o a las transnacionales. Los policías no pueden hacer nada
porque no hay nada qué hacer, las cosas simplemente no funcionan y no hay nadie
a quién arrestar. El pánico arrecia y a la calle llega gente que baja de los
edificios de oficinas, diciendo que los pocos que pudieron subir sin ascensor
han encontrado que las fotocopiadoras, las impresoras y las computadoras de
escritorio no obedecen.
Espantado, regreso a mi casa. He comprendido
todo. Las máquinas al fin se han rebelado ante la tiranía del hombre. Conscientes
de que una guerra frontal contra la humanidad será larga y costosa, han llegado
a la lógica conclusión de que la mejor estrategia es la resistencia pasiva, que
no necesita líderes visibles y que es algo para lo que los humanos están
totalmente desprevenidos. La inteligencia de las máquinas ha encontrado la
manera más eficiente de apoderarse del mundo, dejando de trabajar y dejando a
las personas indefensas que nada pueden hacer sin sus hornos de microondas, teléfonos
con Facebook y tablets con pantalla táctil. Y lograrán su objetivo sin mayores
bajas que unos cuantos celulares arrojados al piso y daños menores provocados
por patadas a lavadoras, impresoras y cafeteras eléctricas.
Desde mi ventana puedo ver ya cómo los humanos
descienden a niveles bestiales, peleando a muerte por un abrelatas y asesinando
a aquellos que poseen el secreto de la reparación de una bicicleta. Sé que la
humanidad se exterminará a sí misma con palos y piedras y las máquinas se
erigirán triunfantes como los amos del mundo. La edad del hombre ha terminado.
Etiquetas:
computadora,
cuento,
fin del mundo,
maquinas,
peligro,
relato
martes, 18 de diciembre de 2012
Cosas que hacer antes del fin del mundo
Cuando llegue el día del fin del mundo, es decir, si es que llega ¡Tantas cosas se dicen en estos días! deberá encontrarme preparado. Tal vez no llegue, pero nunca está demás tomar algunas precauciones. Así pues, he empezado a poner en orden las cosas que tengo y que había dejado desordenadas a falta de una mejor ocasión.
Siendo el tiempo tan corto antes que llegue el fin de mundo, debo aceptar que hay lugares que no llegaré a conocer. Varios lugares turísticos, pero sobre todo me iré sin conocer aquellos sitios donde se encuentra la tranquilidad y el olvido, lejos de las presiones de la vida ciudadana, de los apuros, del tráfico, del stress.
Aun así, puedo encontrar la tranquilidad de saber que ya nada me pasará hasta que llegue esa fecha en que se anuncia en todo se acabará. Tomaré la oportunidad como un bono de inmortalidad a plazo fijo, ya que todos sabemos que nadie se muere en la víspera. Trataré de encontrar aquellas emociones que me había negado hasta hoy. Algo de aventura, algo de peligro para hacer latir mi corazón, que tan poco ejercicio ha tenido desde hace quién sabe cuánto tiempo.
También debo darme un tiempo para ordenar mis cosas. Últimamente he estado descuidado en ese aspecto. Mis escritos, los pedazos de cuentos que dejaba desperdigados buscando el resto de inspiración para completarlos, aquellas frases perdidas que esperaban un lugar dónde ponerlas. Todo eso debo terminar mientras me quede tiempo y ánimos. Tengo muchas cosas además que ordenar. Objetos con valor por el recuerdo que invocan. La biografía que quedará ahora definitivamente inconclusa, podrá rastrearse a través de las tarjetas, cartas, adornos y otras cosas que dejo.
La música, que había sido tan importante y que más de una vez me salvó de la locura, la rendición y el abandono, no puede ser dejada al olvido. Hay música que merece ser escuchada antes del final. Si algún recuerdo de mí quedará después del final de la existencia como la conocemos, será con el fondo musical de los Beatles, Sabina, Aute y muchos otros. Mi guitarra quedará en su sitio después de un último intento de hacer brotar esas canciones que llevo en mi mente.
Cuando llegue el día del fin del mundo, es decir, si es que llega, debo pensar en lo que dejo. ¿Cómo me recordarían aquellos que se queden? Debo aprovechar en hacer el bien a la gente mientras aun hay tiempo. Tal vez haya un cielo y un infierno, tal vez no, pero mis acciones no estarán gobernadas por el miedo al castigo o por la esperanza de un paraíso, sino por el convencimiento de que es lo correcto.
Aun debo una visita a mis amigos, aquellos con quienes he pasado episodios de mi vida, a los que me han ayudado alguna vez, aunque esa ayuda no haya sido más complicada que darme una sonrisa cuando la necesitaba. Que sepan lo que han significado para mi, y lo que no les pude decir por timidez, porque creí que ellos lo sabrían, porque no pensé que fuera tan importante.
Y antes de que llegue la hora final, pensaré en lo verdaderamente importante. En la razón por la que siempre estuve aquí, en todo lo que me llevo a este día y a este lugar. Descubro ahora que este viaje por la existencia solo puede tener un final que quisiera. No son los objetos, la ilusión del éxito, la opinión de la gente. Descubro con miedo que nada importa ya al final de los tiempos: los lugares, los objetos, la música, las personas, el alma. Lo único que quiero es pasar estos días contigo. Aunque no se acabe el mundo.
Etiquetas:
despedida,
fin del mundo,
final,
reflexiones,
relato,
tristeza
jueves, 23 de febrero de 2012
Canciones para acompañar el fin del mundo
En este año tan lleno de profecías apocalípticas, traté de buscarle el lado bueno a las cosas y me puse a escribir un post musical sobre el tema. ¿Cuál sería la mejor canción para escuchar mientras ocurre el fin del mundo? Esa canción que te haría exclamar ¡Aquí hablaba del fin del mundo y yo no le hice caso! o ¡Con esta canción con razón se acaba el mundo! Es decir, una banda sonora a la altura de tan importante circunstancia. Así que me di a la tarea de encontrar el soundtrack apocalíptico.
Obviamente, las primeras elecciones fueron canciones como estas:
Y así, hasta que llegué a la sección heavy metal. Aquí hay mucho más que escoger entre tantas canciones que tratan del infierno, el diablo y demás. Así que dejé mi preselección y pasé a la sección variada. Aquí fue cuando me di cuenta de lo insensato de mi propósito. Me di cuenta que cualquier canción regaettonera y perrera es un detonante del Armagedón, una canción que inspira a la destrucción masiva, empezando por los cantantes de estos ritmos, merecedores del fuego eterno. Imagino a las hordas demoniacas usando reggaetones como marcha de batalla a ir a la carga contra casi indefensos ángeles, cuya música de liras no es para nada la más apropiada a la hora de la batalla final.
Entonces, si quieres música para acompañar el fin del mundo, no lo dudes y pon un perreo. Entonces te convencerás de que ya estás viviendo el fin del mundo.
Obviamente, las primeras elecciones fueron canciones como estas:
- It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)
- R.E.M. - Eve of Destruction – Barry McGuire
- I Don’t Want to Miss a Thing – Aerosmith
- 99 Luftballoons – Nena
- The End – The Doors
Y así, hasta que llegué a la sección heavy metal. Aquí hay mucho más que escoger entre tantas canciones que tratan del infierno, el diablo y demás. Así que dejé mi preselección y pasé a la sección variada. Aquí fue cuando me di cuenta de lo insensato de mi propósito. Me di cuenta que cualquier canción regaettonera y perrera es un detonante del Armagedón, una canción que inspira a la destrucción masiva, empezando por los cantantes de estos ritmos, merecedores del fuego eterno. Imagino a las hordas demoniacas usando reggaetones como marcha de batalla a ir a la carga contra casi indefensos ángeles, cuya música de liras no es para nada la más apropiada a la hora de la batalla final.
Entonces, si quieres música para acompañar el fin del mundo, no lo dudes y pon un perreo. Entonces te convencerás de que ya estás viviendo el fin del mundo.
sábado, 31 de diciembre de 2011
El ultimo post del año
El próximo año seguiré hasta donde pueda publicando más historias amables en este blog. Las frases ingeniosas en mi nueva cuenta de twitter tienen más futuro, a juzgar por la cola de frases que tengo esperando ser publicadas.
Este año tiene pinta de ser más movido que el anterior. Nos veremos tratando de salvar el mundo de las maldiciones mayas (Los peruanos estamos desaprovechando la oportunidad de inventar una maldición inca que haga venir a los turistas por aquí), tratando de hacer algo útil con el día extra que nos toca por ser año bisiesto, y como dice Mafalda, tratemos de no desperdiciar los 366 días nuevecitos que nos quedan por delante.
Feliz año.
sábado, 21 de mayo de 2011
El fin del mundo

Hoy me desperté después de la siesta con la noticia de que ya había pasado el fin del mundo. - ¡Pucha, que piña que soy, otra vez me perdí el fin del mundo! - pensé. Es que ya son varias veces que se anuncia el fin del mundo y hasta sigo sobreviviendo, sin ser siquiera material para repoblar un mundo postapocalíptico ni nada por el estilo. Como hago siempre después de comprobar que soy inmune a las catástrofes planetarias, me pongo a sacar la cuenta de todas las veces que ha fallado la cuenta atrás de la humanidad, como para ver las cosas en retrospectiva, o como para admirar nuestro aguante:
Primeros años del cristianismo: De acuerdo al Nuevo Testamento, Jesús afirma que varios de los presentes estarían vivos aún cuando venga el fin del mundo. Esto hace que los primeros cristianos creyeran que el fin del mundo sería en pocos años. Otras referencias en el libro de Apocalipsis o Revelación a San Juan indican que el fin del mundo está a pocos años y que algunos de los que viven en ese momento lo presenciarán. Muchos creyeron que la destrucción de Jerusalén en el año 78 y el inicio de la diáspora judía marcaban el inicio del fin del mundo.
Año 1000: Conforme se acercaba esta fecha en el calendario, se acrecentó el pánico en Europa. Como es un número redondo, a los cristianos de esa época se les ocurrió que era una bonita ocasión para que Dios acabe con este mundo. Esta vez los enviados de anunciar el Apocalipsis eran los conquistadores musulmanes que invadían Europa. Almanzor fue identificado con el Anticristo en España, en donde realizó sus mayores conquistas.
Siglo XIV: La epidemia de peste negra que arrasó Europa por varios años fue interpretado por muchos como el inicio del fin del mundo. A pesar de la grave mortandad, la humanidad sobrevivió.
Año 1666: Este año, al contener la cifra 666, fue identificado por la gente como el año en que ocurriría el Apocalipsis mencionado en el Nuevo Testamento. Aparte de un gran incendio que destruyó Londres, no sucedió nada muy interesante. A propósito, el año 666 nadie se enteró, porque aún no se inventaba el calendario gregoriano.
Año 1910: El paso del cometa Halley por la tierra desata pánico al saber que la cola atravesará el planeta. Ya que la cola contiene cianuro, la atmósfera se volverá irrespirable y exterminará a toda la humanidad. El cometa pasó, la tierra atravesó la cola y la raza humana sobrevivió.
Años 1874, 1914, 1925, 1975: Los Testigos de Jehová predicen el fin del mundo en todas estas fechas, a partir de cálculos basados en el estudio de la Biblia. Al parecer, cada vez que falla una profecía nos dan una prórroga por lo bien que nos portamos.
Año 1962: La unión Soviética y Estados Unidos se ponen a pelear por una plataforma de misiles en Cuba, y están a punto de repartirse bombas nucleares mutuamente, acabando con “el mundo tal como lo conocemos”. Al final, los soviéticos se van con sus misiles y dejan a Cuba libre para recibir a los turistas en Varadero.
Año1982: Se produce la gran alineación de planetas. Siete de los nueve planetas se formaron en una línea frente al sol. Aunque se vaticinaron grandes terremotos, salida de órbita del planeta e inversión de los polos magnéticos, la Tierra se hizo la desentendida y no hizo caso a los astrónomos alarmistas.
Año 1997: El 29 de agosto se activa la Skynet, lanzando un ataque nuclear que acaba con 3 mil millones de personas e iniciando la guerra de los humanos contra las máquinas. Esta es la trama de la película “Terminator 2”, pero igual, mucha gente se asustó ese día.
Año 1999: Nostradamus profetizó que el mundo se acabaría en setiembre. Aunque la fecha es indicada con precisión en sus centurias, si el mundo sobrevivió, entonces debe tratarse de un error en la interpretación de los lectores, pues sabemos que Nostradamus nunca se equivoca.
Año 2000: Otro año con números redondos, como parece que le gusta a Dios para destruir su creación, o como les gusta a los profetas de desastres. Esta vez se aseguró que las computadoras no podrían procesar el cambio de milenio y colapsarían junto con el resto de la humanidad. Esa fecha, las computadoras se arreglaron gracias a los esfuerzos del Anticristo Bill Gates y no la cosa no pasó de inconvenientes menores. Otra alineación planetaria ocurrió también ese año, pero con solo 5 planetas así que el efecto fue menor que el de 1982. O sea: menos que nada.
Año 2012: Como esta fecha todavía no llega hay que irse preparando, porque el 21 de diciembre se acaba el mundo, y si nos descuidamos, perderemos nuestros asientos de primera fila para ver el fin de la era actual y el comienzo de una nueva época de paz alegría, muchas flores y felicidad.
Fecha indeterminada pero muy cerca: San Malaquías, en su lista de papas, indica que el actual, Benedicto XVI es el penúltimo Papa, y a la edad de 84 años, no nos va a durar mucho antes de la llegada del último, que será “Pedro Romano”, y que marcará la destrucción de Roma y el fin del papado, o el fin del mundo.
A este paso, y después de tantos fines del mundo, hasta las cucarachas se van a extinguir y nosotros vamos a seguir tan campantes, como la hierba mala que nunca muere.
Etiquetas:
2011,
fin del mundo,
humor,
profecia,
tierra
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





