jueves, 25 de marzo de 2021

Consejos para caníbales



En estos tiempos difíciles, no pasará mucho tiempo antes de que la humanidad vuelva al canibalismo, abandonado injustamente por dudosas cuestiones morales. Y que no se escandalicen los moralistas, porque hoy vemos cómo actitudes que hace pocos años eran rechazadas, hoy se tienen por normales, o al menos se lucha para quitarles el estigma de tiempos inmemoriales. 

La carne humana es un alimento rico en proteínas, nadie jamás ha discutido su valor nutricional. Numerosos casos ha habido en la historia en que el canibalismo ha sido practicado en caso de necesidad, sin efectos adversos sobre la salud. Visto desde el punto de vista ético, tampoco presenta obstáculos insalvables. Se sabe que somos lo que comemos, por lo tanto, el canibalismo nos hace más humanos. Solo esta debería ser razón suficiente, no seamos vacas, pollos o pescados, seamos humanos. 

Claro, muchos de los reparos a la ingestión de la carne humana se deben a que alguien podría conocer a quien se está comiendo, pero es el mismo caso de los animales que uno cría en su propia granja o en su jardín. Los niños siempre han pasado por la experiencia de cuidar y alimentar conejos o gallinas que después han terminado en su plato. En cambio, se muestran más que dispuestos a comerse anónimos animales con quienes jamás han tenido relación. 

Lo importante es entonces, comerse a humanos desconocidos. El otro error que se tiene sobre los caníbales es creer que estos comen a cualquier ser humano. Lo cierto es que como con cualquier otro alimento, hay que saber de dónde proviene, cómo ha sido criado y cómo ha sido su alimentación.
Al momento de escoger el producto, debemos verificar que haya sido bien alimentado. La carne de pobre, aunque abundante en las ciudades (llamadas también “granjas de humanos”) no es buena para el consumo. Los pobres traen poca carne, son bajos en proteínas y su fibra es dura, hay que cocinarlos durante mucho tiempo para que se ablanden. La carne de rico, en cambio, es muy suave debido a su falta de ejercicio, y tienen mucha pulpa. El problema es que suelen ser grasosos y tienden a llevar tatuajes. Los tatuajes hacen que la piel tenga un sabor raro, desagradable al gusto. 

La alimentación de los humanos es muy importante. Los vegetarianos son los que tienen mejor sabor. Es sabido que los animales carnívoros se alimentan de herbívoros. Los humanos normales prefieren vacas, conejos, y pollos, todos herbívoros, y rechazan gatos y perros, que son carnívoros. El sabor de la comida que el humano ha consumido se impregna en su propia carne. Por eso, dependiendo del lugar de origen, se encontrará en la carne humana un regusto a cebolla, a pescado o a pollo. Es conocido en los círculos gourmet que los mejicanos tienen un regusto picante, los hindúes saben a curry y los italianos a tomate. Se tiende a evitar también, siempre que sea posible, a los que hacen mucho ejercicio. Estos tienen la carne dura, y muchos de ellos la contaminan con hormonas, que son dañinas para la salud. 

Resumiendo, se encontrará un buen sabor en una persona de posición acomodada, un pequeño burgués vegetariano y que no haga mucho ejercicio. Una presa como esta tiene la ventaja adicional de que cuida mucho su prestigio, y cuando uno de ellos es atrapado para destasarlo y cocinarlo, su familia ocultará el hecho y dirá que simplemente desapareció, para evitar la vergüenza de admitir que ha acabado en un delicioso plato de fricasé. 

Dejemos de pensar en el canibalismo como un lujo reservado solo para el Doctor Hannibal Lecter, y democraticemos este gusto natural y muy nuestro.

martes, 16 de marzo de 2021

Leyendas peruanas: Las islas de Pachacamac


A pocos kilómetros al sur de Lima, se encuentra Pachacamac, centro político y espiritual de la costa peruana, más importante que la propia Lima antes de la llegada de los españoles. Situado en la costa, en la desembocadura del río Lurin, pueden verse desde allí dos islas de desigual tamaño y forma, una más grande que la otra. Hoy se les conoce como las islas de la Viuda, o islas Cavillaca. Del origen de estas islas trata esta leyenda. 

De todos los dioses que habitaban el mundo hace muchos siglos, Cahuillaca era la más hermosa diosa de todas. Como suele suceder con la belleza, esta le había dado un desmedido orgullo, que le hacía rechazar los requerimientos amorosos de los demás dioses. De entre los dioses, uno de los más hermosos era Cuniraya Wiracocha, quien era un dios mujeriego, y que gustaba de disfrazarse para fecundar mujeres mortales en el mundo humano. Pero Cuniraya también deseaba tener descendencia y buscaba a la más hermosa para engendrar un hijo digno de él. Cuando vio a Cahuillaca, el enamoramiento fue inmediato, pero al acercarse a ella no recibió más que rechazo de la bella diosa. 

Picado en su orgullo, Cuniraya se propuso fecundarla, para lo cual se disfrazó de pájaro, y vertió su simiente en una fruta del árbol de lúcuma a cuya sombra Cahuillaca solía sentarse a tejer. Cuando el sol alumbraba en el cielo, la fresca fruta cayó a los pies de la diosa, que la comió con avidez. La diosa quedó así embarazada, pero ignorante de quién sería el padre del niño que tuvo. Indignada, convocó al Consejo de los dioses, para resolver el misterio. 
La reunión se realizó en las alturas de Huarochirí, donde nace el valle de Lurín, y todos los dioses fueron compelidos a asistir. Cuniraya, temiendo ser castigado, asistió al divino consejo, pero lo hizo disfrazado de mendigo, con ropas harapientas, para no ser reconocido. Cuando Cahuillaca preguntó en voz alta quién era el padre, nadie respondió. Entonces puso al niño en el suelo y le dijo: “Tu padre está en esta sala, ve a donde está él”. El niño gateó alegremente hasta Cuniraya y trepó en sus rodillas. 

Cahuillaca se ofendió profundamente al ver que el padre de su hijo era un andrajoso mendigo. Ella, que en su orgullo pensaba que ningún dios era digno de ella, no pudo soportar esta escena. Tomó a su hijo y salió huyendo, llena de vergüenza. Cuniraya se quitó el sucio disfraz y apareció resplandeciente con su traje de oro, pero para entonces Cahuillaca ya estaba muy lejos. Bajando por el valle de Lurin, con dirección al mar, fue siguiendo a la diosa. En su forma de dios, bastaba con que ella diera vuelta para que él le ordenara detenerse, pero Cahuillaca jamás miró hacia atrás, asqueada como estaba. En el camino Cuniraya la perdió de vista, tanta era la prisa con la que huía. Perdido, preguntó al cóndor si podía verlos y si aún podría alcanzarlos antes de llegar al mar. Si, los veo, y están muy cerca, puedes alcanzarlos, le dijo el cóndor. En agradecimiento, Cuniraya otorgó al cóndor el título de rey de los cielos. 
Más tarde se encontró con Añas, el zorrillo, a quien hizo la misma pregunta. Los he visto pasar, pero ya están lejos, le dijo el zorrillo. Enojado, Cuniraya lo maldijo con un olor pestilente que espanta a los demás animales, condenándolo a caminar solo por las noches. Luego encontró al puma. Este le dijo que habían pasado por allí, pero un dios poderoso como él sin duda podría alcanzarlos. A Cuniraya le gustó esa respuesta, por lo que lo hizo el rey de los animales de la tierra, el único que podría alimentarse de la suculenta carne de la llama. 

Aún bajando por el valle, encontró a Atoc, el zorro, y repitió la pregunta. El zorro astuto respondió que la diosa le llevaba mucha ventaja, que ya estaban llegando al mar, pero tal vez se detendrían al llegar a la playa, tal vez si el dios se transformaba en ave, aunque no podría asegurarlo. Wiracocha se dio cuenta de que el zorro trataba de confundirlo para evitar una respuesta directa, y lo maldijo para ser perseguido por el hombre por siempre. 
En un árbol encontró luego a Wamani, el halcón. El cauteloso halcón, no quiso contrariar a un dios, y le dijo que efectivamente, estaban cerca y que se apurara para alcanzarlos. Como esa era la respuesta que Cuniraya deseaba escuchar, recibió la bendición del dios, tendría mucha suerte y podría comer los deliciosos picaflores. 
Cuando ya el río se ensanchaba antes de llegar al mar, y los árboles eran reemplazados por cañaverales, encontró a los Uritu, los papagayos, y preguntó nuevamente. Los papagayos respondieron apresuradamente que la diosa y su hijo ya estaban en la playa, que ya no había forma de alcanzarlos. Al oír esto, Cuniraya se enfureció, y maldijo a los papagayos, para que no gocen de tranquilidad al alimentarse, ya que hablarían siempre a los gritos, tal como le habían respondido. Mientras tanto, Cahuillaca ya estaba en la playa, furiosa aún con el padre de su hijo. 

Aunque una diosa de la tierra tiene prohibido ingresar al mar, ella entró sin vacilar, huyendo de lo que creía era su deshonra. El mar convirtió a la madre y al hijo en roca, formando la isla grande Cahuillaca y la isla pequeña su hijo. Cuando Cuniraya llegó a la orilla, ya era demasiado tarde. Lloró entonces por la pérdida de la amada y por su hijo, vagando por la playa y pensando en cómo obtener descendencia. 

Fue entonces cuando dos diosas, hijas de Pachacamac, acudieron ante su lamento. Cuniraya, recobrando su carácter de mujeriego, quiso aliviar su pena con ellas y obtener un hijo que reemplace al que había perdido. Las diosas, ofendidas ante el pedido, se transformaron en palomas y huyeron a donde estaba su madre. La madre Urpayhuachac, las acogió en su casa, en donde criaba en un estanque gran cantidad de peces. En ese tiempo el mar no tenía peces, y cuando los necesitaba, crecía hasta llegar al estanque de Urpayhuachac y tomaba los que necesitaba. Cuniraya, airado, rompió el estanque y todos los peces llenaron desde entonces el mar, donde están hasta hoy. Urpayhuachacc, enfurecida, persiguió a Cuniraya Wiracocha, quien huyó a las alturas de Huarochirí para no regresar.

domingo, 7 de marzo de 2021

Descifrando al Coyote y el Correcaminos



Dentro de las grandes cuestiones de la vida que trato en este pequeño espacio, está la del profundo significado de ciertos dibujos animados. El Coyote y el Correcaminos era uno de los dibujos preferidos en mi niñez, de los cuales sospeché desde el comienzo que contenía mensajes escondidos. Una trama tan trivial y repetitiva no podía seguir siendo atractiva después de tantos capítulos, algo debía haber. 

Más tarde, llegué a la conclusión de que todas estas historias eran en realidad una gran metáfora, aunque no estaba consciente de qué. Con el tiempo, y con el acceso a la información que da internet, conocí varias de las teorías sobre estas caricaturas , pero ninguna me convenció realmente por rebuscadas o faltas de sentido común. En lo único en que estoy de acuerdo es en que el héroe de la historia es el Coyote. Esto es de por sí un logro, porque en el subgénero de los dibujos animados de persecución, el héroe es normalmente la presa, y no el cazador. En este caso, el Correcaminos no presenta rasgos definidos en su personalidad, y no es más que una presencia, una excusa para el desarrollo de las desventuras del Coyote. 

En primer lugar, mi admiración, al igual que muchos de mis compañeros en la Universidad, se debe a que el Coyote es un ingeniero. Analiza el problema, ofrece una solución, diseña la forma en que esta solución será llevada a la práctica, dibujando en sus planos azules sus diagramas, y finalmente los lleva a la práctica. El hecho de que estos planes finalmente no funcionen no lo desanima nunca, y siempre busca nuevas y brillantes ideas para lograr su objetivo. Así es como nos sentimos los ingenieros ante cualquier problema que enfrentamos en nuestra vida profesional. 

El tema del significado metafórico de la serie también fue discutido en mi autorizado círculo de amistades profesionales. Una de las teorías es la que dice que la lucha del coyote es una reflexión sobre la confianza del hombre en sus artefactos, y cómo las máquinas al final lo terminan traicionando. Este tópico también es tratado en el film “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin, y en menor medida, en los artefactos prehistóricos de Los Picapiedras. El Correcaminos, en cambio, representa la vida sencilla y sin complicaciones, que al final es la que lleva a la felicidad. La modernidad tratando de destruir a la Naturaleza, sin lograrlo. 

Otra de las teorías maduradas en los descansos del trabajo, cuando el estímulo del café aún no se desvanece, es que las caricaturas son una crítica al sistema capitalista, en lo que tienen de aspirar a la acumulación de objetos. El Correcaminos en este contexto, representa a la felicidad, y el Coyote al hombre que trata de alcanzarla comprando productos de la marca ACME. Una de las críticas que siempre se le hizo al Coyote es el por qué sigue comprando productos cuando con ese dinero bien podría comprar comida. Muchas de sus trampas utilizan alimento para aves que vienen en cajas ¿Por qué no compra entonces alimentos para él mismo? La respuesta sería que el Coyote ha perdido de vista sus propios fines, y los ha confundido con la compulsión a comprar los productos modernos que le venden. Nuevamente, en la época en que se hicieron esos cortos, los norteamericanos sentían esa misma compulsión a comprar autos y electrodomésticos, convencidos de que con ellos alcanzarían la felicidad. La realidad, igual que en la caricatura, les golpeó pesadamente en la cabeza y los únicos beneficiados fueron las grandes empresas que fabricaban y vendían estos artefactos. 

Por el lado de la filosofía, también se dieron algunas teorías, algunas más cercanas al Creepy Pasta, en realidad, pero que resultaron de interés, al menos para mí. 

La primera teoría era que el correcaminos es en realidad un fantasma. Como puede observarse, el Correcaminos no obedece las leyes físicas: puede caminar en el aire, atraviesa las paredes cuando el Coyote pinta un túnel en la roca, y no acciona las trampas activadas por peso. Por eso ninguno de los artilugios funciona, porque el Correcaminos es solo un espectro sin identidad física. 

Una teoría similar es la que dice que la serie es una recreación del suplicio de Tántalo. En las leyendas griegas, Tántalo era un rey que al morir fue condenado en el inframundo al hambre y la sed eternas, rodeado de agua y alimentos que se alejaban cuando este intentaba alcanzarlos. Según esta teoría, el Coyote está muerto, y su eterno castigo es perseguir al Correcaminos sin poder alcanzarlo nunca. Por eso el Coyote no muere a pesar de todos los accidentes que sufre.

La siguiente teoría es que la serie describe un futuro apocalíptico en el que Coyote y el Correcaminos son los últimos seres vivos sobre la tierra. Recordemos que nunca se ven otros personajes en la caricatura, solamente caminos desiertos, y que los primeros ensayos nucleares se hicieron en el desierto de Nuevo Mexico, en donde los dibujos se desarrollan. Si el Coyote atrapa al Correcaminos, sería literalmente el fin de la vida en la tierra. 

La última teoría es que el Correcaminos es dueño de la empresa ACME, y utiliza al Coyote para probar sus productos. Esto explicaría por qué el Coyote obtiene todos esos artefactos sin poseer dinero. La prueba sería que uno de los capítulos de la serie termina con el Correcaminos conduciendo uno de los camiones de ACME. Esta teoría relaciona también a la otra serie donde el personaje del Coyote trabaja tratando de robar un rebaño de ovejas de un perro ovejero, marcando tarjetas de entrada y salida, como si fuera operario en una fábrica. 

Como ven, para crear teorías sobre caricaturas no hace falta más que un poco de análisis, unas tazas de café y algo de tiempo.

viernes, 26 de febrero de 2021

Dime, margarita, si me quiere



Paseando por un parque, costumbre que había dejado por un tiempo, descubrí las margaritas que crecen al lado de la vereda. Por un instinto reflejo, cogí una de ellas y empecé a deshojarla lentamente mientras caminaba. No me importó la respuesta que me dio, porque en estos tiempos no tengo a nadie por quién preguntarle, y además tuve un arrebato de corrección política que me hizo preguntarme qué va a saber de mis amores y desamores una margarita que no me conoce y que tuvo la mala suerte de cruzarse en mi camino. 
¿Cuántas margaritas a lo largo de la historia han sido sacrificadas inútilmente por un tonto que no está seguro de los sentimientos de su pareja? Es un milagro que no hayamos llevado a las margaritas al borde de la extinción. Supongo que en algún lugar del mundo ha de haber un monumento a las margaritas caídas en el cumplimiento del deber. Y si no lo hay, pues debería haberlo. 

Esto me recordó el tiempo en que pensé seriamente que sería una buena idea hacer una app que cuente los pétalos de las margaritas y proporcione una respuesta sin necesidad de sacrificar a la pobre flor. Algo así como tomarle una foto a la margarita elegida y, mediante un sencillo algoritmo, contar los pétalos. Si el resultado es un número impar, entonces el afortunado podrá ir con la frente en alto a la búsqueda de su amada, y si es par, pues gracias por participar, siga intentando en Tinder. A la fecha estoy seguro de que esa app existe en algún lado, la humanidad no puede haber perdido esa oportunidad de negocio. 

También podemos hablar sobre el tipo de gente que coge una margarita creyendo sinceramente que ésta posee el profundo conocimiento de las emociones humanas, o que por lo menos, tiene informantes que le han dicho, más allá de toda duda, si la pareja por la quien pregunta está siquiera consciente de la existencia del preguntante. Definitivamente, quien hace esto es un enamorado, que es lo mismo que decir que es un tonto. Si esta condición es temporal o permanente, ya es algo que se verá después. 
La especie más común es el que deshoja una margarita, y la margarita le dice que no, entonces pasa a la siguiente y así hasta que encuentre una que le diga que sí. Estos son los que dejan despoblados los parques de flores por no creer lo que le dicen las primeras 33, hasta que la última le dice que sí, mas por un tema de supervivencia que por otra cosa.
El tipo anterior es muy similar a aquel que deshoja una margarita, y por la ley de probabilidades le sale que sí. Al instante ya está buscando iglesia donde casarse, destino de luna de miel, departamento que admita niños y escuela donde los reciban.
Hay quien deshoja margaritas rápidamente, ansioso por saber la respuesta. 
Hay quien deshoja margaritas con miedo, cada vez más lento, temeroso por llegar a esa última hoja que le diga que no. 
Hay quien deshoja margaritas tratando de calcular cuántas hojas faltan, tratando de adivinar lo que dirá la última. Estas personas suelen después insultar a la margarita que les dio una respuesta negativa como si ella tuviera la culpa. 
Hay quien deshoja margaritas y luego sigue con otra, para confirmar el resultado. 
Hay quien deshoja margaritas para luego decir que no cree en esas cosas. 
Hay quien deshoja margaritas, resulta que le dice que sí y ya está buscando a un notario que legalice la operación y llevarla triunfante a su pareja. El resultado es inapelable, una margarita no se puede equivocar.
Hay quien deshoja margaritas con fe, aunque dude a la mitad del camino. 
Hay quien deshoja margaritas como probando, y termina con entusiasmo, y luego agarra otra con la esperanza de que le dé la misma emoción. 
Hay quien deshoja margaritas simplemente para ver qué pasa, sólo por las dudas. 
Hay quien deshoja margaritas después de pensarlo mucho, para descubrir que le gusta esta actividad. 
Y por último estoy yo, que una vez empecé a deshojar una margarita, luego seguí con otra, y así me entretuve tanto tiempo que llegué tarde a la cita y cuando aparecí ella ya se había ido. La margarita tenía razón.

domingo, 21 de febrero de 2021

Escalera al cielo



El universo está al revés, decía Rovira. ¿Por qué tenía Dios que poner el cielo arriba y el infierno abajo? Si el cielo estuviera abajo en vez de arriba, sería más fácil para nosotros llegar. En cambio, es el infierno lo que nos han dejado abajo, y ya se sabe, es más fácil bajar que subir. Vea usted, si yo doy un salto muy grande, no llegaré al cielo, subiré un poquito y después bajaré, así que llegar allá es muy difícil. En cambio, con un salto muy grande hacia abajo, me rompo la crisma y me voy derechito al infierno. Solo por eso el infierno ahorita ya debe estar reventando de gente, y en el cielo debe sobrar espacio.

viernes, 12 de febrero de 2021

El San Valentín más cursi



No son muchas las personas que saben que mantengo un sitio donde poner la cantidad de tonterías que se me ocurren, pero algunas de ellas en épocas normales me retan a escribir algo sobre tal o cual tema, y en ocasiones especiales me piden ayuda. Uno de ellos, un compañero del trabajo, me pidió algo de mi inspiración hace un año, cuando se acercaba el día de San Valentín y afortunadamente, aún se podía salir a la calle normalmente para tener una cita como Dios manda, en lugar de lo que pasa ahora, en que hay hacerlas por zoom y resignarse a un beso a través de la mascarilla, con lo incómodo que resulta. 

Como siempre, me negué caballerosamente, diciendo que no escribo por encargo y no siempre tengo la inspiración para tales cosas, ya que hace mucho que no tengo una musa propia. Esto no fue suficiente para mi amigo, que siguió machacando su pedido, porfiando cada pocos minutos y confiando en que el cansancio me haría acceder. Tuvo razón, así que le pedí un poco de contexto, los detalles de su plan y la forma en que entraría yo en dicho plan. 

El caso es que mi amigo quería un par de versos para agregar a su regalo y así pareciera más personal, y no quería correr el riesgo de que su enamorada los encuentre en internet para llevarse el crédito de la poesía. Fiel a mi reticencia, traté de disuadirlo explicando los detalles técnicos sobre la diferencia entre sonetos, octavas y décimas, y sobre la diferencia entre un poeta y un repentista o improvisador de versos, dado el poquísimo tiempo que me estaba dando. Transamos en que yo le facilitaría un par de frases para poner en la tarjeta del oso de peluche que le iba a regalar. Para ese entonces yo ya estaba picado y me propuse en secreto ponerle la frase más cursi que se me ocurriera. De este modo, el encargo sería un reto para mí, y para él su pareja no tendría problemas en creer que realmente él las había escrito. 

Con una sonrisa maligna tomé lápiz y papel (es sabido que estas cosas no se pueden hacer en un teclado) y me propuse crear las frases de amor más cursis jamás escritas. Buscando un poco en internet me di cuenta de que la vara estaba muy alta, porque encontré frases realmente antológicas, pero al final pude hacer varias candidatas, que le mostré, confiando en que al leerlas me las tirara por la cabeza y no me molestara más. El resultado fue este: 
  • La belleza del ocaso en una playa tropical… no es tan bella como tú. 
  • Reconstruí mi corazón pieza por pieza para empezar de nuevo, sin darme cuenta que deje adentro un pedacito de ti. 
  • Siempre río al último, porque es tu sonrisa la que me hace reír. 
  • Cuando estoy contigo apago la luz para que me ilumine tu sonrisa. 
  • Cuando no te veo, quisiera verte y hacer lo nunca visto. 
  • Hasta las princesas de Disney envidian el amor que yo te tengo. 
  • Ya no deshojaré margaritas preguntando si me amas, alguna podría decir que no. 
  • Hay quien se ahoga en un vaso de agua, yo me ahogo en tu mirada. 
  • Quiero sacarte una radiografía, solo para confirmar que también eres hermosa por dentro. 
  • Ayer pensé que era imposible amarte más, pero hoy te amo más que ayer. 
  • ¡Te quiero con muchos I Love Yous! 
Para mi sorpresa, le encantaron todas las frases, me agradeció efusivamente y me dijo que cambiaría el plan. Ahora imprimiría un pequeño libro con esas frases y se lo pondría al oso de peluche como si lo estuviera leyendo. No sé si la idea era buena o tan cursi que haría juego con las frases, así que no tuve objeción alguna. En retrospectiva, debí advertirle que las frases eran un shock diabético y solo funcionarían si su enamorada veía comedias románticas todos los días y tenía cuenta de wattpad, pero me quedé callado. 

No negaré que me interesó el resultado de ese plan, pero como el 14 de febrero caía en viernes, tendría que esperar hasta el lunes para saber si el famoso plan habría tenido el resultado esperado. Aprovechando que la casa de mi amigo quedaba de camino al trabajo, pasé por allí y al llegar a la esquina pude ver al oso de peluche tirado en la vereda, descabezado y con el relleno a la vista, como víctima inocente de un plan cursi de San Valentín, unas frases hechas con maldad y un enorme error de apreciación sobre el carácter y el sentido del ridículo de una mujer.

jueves, 4 de febrero de 2021

Leyendas Peruanas: El país de Jauja



En Europa, el nombre de Jauja significa un lugar de maravillosa abundancia. "Estar en Jauja" significa vivir en abundancia, tener una vida tan relajada como inmerecida. Dentro de todas las leyendas de lugares fantásticos y llenos de riqueza que circularon en Europa en el tiempo que siguió a la conquista española solo Jauja existió en realidad, como existe hasta el día de hoy, aunque sus habitantes actuales poco saben de esta fama y de este mito que fue verdad por un pequeño lapso de tiempo. 

En el año 1534, durante la conquista española del imperio de los incas estaba todavía en desarrollo. Las huestes de Francisco Pizarro eran pocas y estaban rodeadas de indígenas, y las posibilidades de ayuda estaban a varios meses de distancia. Mediante un golpe de audacia y mucha suerte, en Cajamarca habían obtenido el tesoro más grande del que se hubiera conocido jamás: el rescate en oro y plata del inca Atahualpa. Con la parte que tocaba al soldado de menor rango, hubieran podido poseer todo lo que quisieran de vuelta en España, sin volver a trabajar en toda su vida, pero la codicia era más poderosa, y todos querían llegar al Cuzco, la capital del imperio, donde les aguardaba el premio mayor. Todos los indígenas con quienes hablaban les decían que el oro y plata que llevaban no era nada en comparación con lo que encontrarían en el Cuzco. Pero para conquistar el imperio, primero tenían que llegar, y el camino no era fácil para los españoles con armaduras, caballos, y el peso del tesoro que cargaban. 

Los caminos incas no estaban pensados para el paso del ejército español. Aunque empedrados y en buena condición, apenas tenían el ancho para dos personas, y pasaban por las partes altas de las montañas, lejos de los ríos. Los soldados iban a pie, debido al peligro de caer por los abismos que bordeaban el camino, y además porque preferían usarlos para cargar los lingotes de oro y plata que traían desde Cajamarca. Aún así, era necesario tapar los ojos de los caballos para pasar por los caminos al borde del precipicio, que aterraban también a los españoles, que sufrían además del “soroche” o mal de altura. El paso era lento y dificultoso, porque los españoles no iban solos. Francisco Pizarro usaba sus dotes políticas para atraer a su bando a los “curacas” o gobernadores de los pueblos que pasaban, convenciéndolos de que ellos estaban para liberarlos de la opresión incaica. De esta manera los 200 españoles hacían el viaje hacia Cuzco con más de tres mil indígenas que creían que iban a liberar a sus pueblos. 

El imperio inca estaba tan bien organizado que en el camino se encontraban cada cierto trecho “tambos” o almacenes de alimentos, pero las dificultades del camino y la cantidad de gente hacían que estos fueran insuficientes. El hambre empezó a atacar al ejército. Llenos de oro pero sin comida, los soldados españoles experimentaron el primer episodio de hiperinflación del que se tiene registro, llegándose a pagar varios lingotes de oro por el cadáver de un perro para comer, o por unos cuantos vegetales. Esto, aunado al vicio del juego que trajeron los conquistadores, hizo que muchos de los soldados volvieran a la pobreza. 

A mitad del camino entre Cajamarca y el Cuzco, encontraron la que era una de las ciudades más grandes y ricas del imperio, habitada por los Xauxas. Esta ciudad se encuentra en un amplio valle, y tiene caminos que la conectan con la costa. El comercio y la agricultura del valle hacían a esta ciudad abundante en alimentos, y la riqueza de sus templos rivalizaba con los del Cuzco. A los fatigados y hambrientos españoles esto les pareció sin duda el paraíso. Los huancas, la nación de la que eran parte los Xauxas, habían sido conquistados hacía relativamente poco por los incas, así que recibieron amistosamente a los españoles. 

Los curacas Huacra Paucar y Cusichaca, creyendo que los españoles venían a liberarlos, dejaron que saquearan los templos incas y aún la casa de las vírgenes del sol, de donde literalmente tomaron lo que quisieron. Mucho del oro y plata que no pudo llegar a Cajamarca para el rescate de Atahualpa se encontraba también allí. El ejército español se vio de pronto en abundancia de comida y riquezas, Pizarro quedó tan encantado con la ciudad y su clima, que decidió hacerla la capital del dominio español en el Perú. Para mayor alegría, el nombre de la ciudad, Hatun Xauxa (Alto Jauja), les recordaba al nombre de la ciudad española de Jauja, en Cordoba, por lo que se hizo la fundación española con el nombre de Santa Fe de Hatun Xauxa. 

El descanso de los españoles en esta ciudad fue muy breve, pues Pizarro no había olvidado que su verdadero destino era la capital del imperio. Los soldados no volvieron a sentirse tan a gusto como en su estancia en Jauja y llenarían a Europa con historias sobre la abundancia de ese lugar, asociándolo con “El País de la Cucaña”, con el que se confundió en el imaginario europeo. Cartas primero, y el relato de los propios protagonistas cuando regresaron a España, hizo volar la imaginación y Jauja terminó siendo descrita como la ciudad capital del país de Jauja, con puertas de diamante y casas de mármol fino, donde aquel que era sorprendido trabajando, era castigado con 200 azotes, y donde no se moría sino de risa. Un romance del siglo XVII escrito por Lope de Rueda nos presenta la descripción del valle y la ciudad de esta manera: 

Primeramente hay en ella, a trechos proporcionados, 
Treinta mil hornos, y todos tienen, sin costar un cuarto,
Con abundancia molletes, pan de aceite azucarado, 
Vizcochos de mil maneras, chullas de tocino magro, 
Empanadas excelentes de pichones y gazpachos, 
De pollos y de conejos, de faisanes y de pavos 
De lampreas, de salmones, de atunes, truchas y barbos, 
De sabogas y besugos, y de otros muchos pescados; 
Pastelones de ternera, lechoncillos bien tostados, 
Tortradas de varios dulces, y de sazones agrios; 
Cazuelas de codornices, de arroz, tórtolas y gansos 
Y de pícaros bobos sabrosos y extraordinarios. 

De queso una gran montaña, de mantecados un campo 
De manjarblanco una dehesa y de cuajada un barranco 
Un valle de mermelada, de mazapanes dos llanos
y de azitrón dos collados

Hay de miel un largo río guarnecido y margenado 
de árboles cuyos frutos son pellas de manjarblanco 
Hay hojaldres muy sabrosos, buñuelos almibarados, 
Mantequillas, requesones y pepinos confitados 
Hay treinta acequias de aceite, y un dilatado peñasco, 
La mitad de queso fresco, y la otra mitad salado. 
Hay diez y siete lagunas continuamente manando 
Aceitunas como huevos, y alcaparrones tamaños; 

Hay de leche un ancho río, en muchas partes helado 
otro de natas y azúcar, a los golosos brindando. 
Hay una mar de vino griego, otro de San Martín blanco 
Dos ríos de malvasía, de vino Moscatel cuatro. 
De hipocrases tres arroyos, de limonada diez charcos, 
De agua de limón y guindas, canela y anís, seis lagos; 
De vinagre blanco y tinto diez balsas en breve espacio, 
De aguardiente treinta pozos, los más de ellos anisados; 
De agua dulce, clara y fresca, doce mil fuentes, que es pasmo
Lo artificioso de todas, lo primoroso y lo vario; 

Hay una hermosa arboleda, que tiene por todo el año, 
Peras, membrillos, camuesas, melocotones, duraznos, 
Manzanas, granadas, higos, todo bueno y sazonado. 
Hay campos que dan melones, ya blancos, ya colorados, 
Ya chinos, ya moscateles, ya escritos, ya borrados. 
Hay un espacioso bosque adonde nacen caballos 
Andantes y corredores, ensillados y enfrenados, 
Potros, yeguas, mulas, vacas, carneros, cabritos, gamos, 
Corzos, cabras y terneras, jabalíes y venados. 
De nieve hay una gran montaña, de virtud prodigio raro, 
Que calienta en el invierno y refresca en el verano. 

Hay en cada casa un huerto de oro y plata fabricado, 
Que es prodigio lo que abunda de riquezas y regalos. 
A las cuatro esquinas de él hay cuatro cipreses altos: 
El primero de perdices, el segundo gallipavos. 
El tercero cría conejos, y capones cría el cuarto. 
Al pié de cada ciprés hay un estanque cuajado, 
Cuál de doblones de a ocho, cuál de doblones de a cuatro. 

El nombramiento de Jauja como ciudad capital del Perú duró poco, pues a pesar de su abundancia, no tenía un acceso fácil al mar, facilidad que necesitaban los españoles para embarcar sus tesoros o para una rápida huida, pues la conquista del reino inca no había concluido. La ciudad siguió siendo un punto de comercio importante, pero no recuperó nunca su antigua grandeza, pero la fama ya había sido creada y la leyenda aceptada por los europeos. Desde entonces la fama de Jauja como lugar de abundancia se cimentó en Europa, aunque aquí en el Perú no era muy conocido.
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